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Impactos y consecuencias de la caída de Jersón

Written by Debate Plural

Misión Verdad (15-11-22)

 

El 11 de noviembre culminó la evacuación de tres días emprendida por el ejército ruso de la ciudad de Jersón, capital del oblast recién re-incorporado a la Federación Rusa. En ese lapso, 30 mil efectivos militares con 5 mil piezas de armamento y equipos, junto a «propiedad tangible» (fundamentalmente reliquias históricas de los tiempos de Catalina la grande), cruzaron hacia el banco izquierdo del río Dnieper dejando la ciudad solamente habitada por la población civil que decidió quedarse. En días anteriores 115 mil civiles también fueron evacuados.

Tras su paso, el ejército también voló los últimos puntos de cruce clave de una ribera a otra (la mayoría de puntos de acceso ya habían sido destruidos por los ucranianos/OTAN), principalmente el puente Antonovsky, convirtiendo al río en la defensa natural de las nuevas posiciones.

A pesar de la retirada de la capital de la provincia, Rusia todavía controla alrededor de 60% del territorio que ahora hace parte de la Federación.

El estado de vulnerabilidad en el que de por sí ya se encontraba la ciudad condujo a la ejecución de una decisión que ya venía prefigurándose desde que el propio general Sergei Surovikin asumiera el mando de la Operación Militar Especial (OME) en la segunda semana de octubre. A lo largo de tres meses, el ejército ucraniano/OTAN había bombardeado metódicamente todo punto de enlace posible (cruces, puentes, puertos) afectando considerablemente las líneas de suministro a la ciudad, paulatinamente haciendo más remota la posibilidad de establecer una línea defensiva más eficaz.

El ataque sistemático y permanente a nodos críticos (puntos de paso, centrales eléctricas o de bombeo, represas) fue menguando las opciones. A pesar de las constantes ofensivas fallidas del ejército ucraniano durante estos meses contra la ciudad, la degradación de la situación se topó con un factor decisivo: la debacle que hubiese constituido un ataque abrumador a la represa hidroeléctrica de Kajovka, de por sí ya impactada por varias cargas de artillería. Una «espada de Damocles» que, de haberla destruido, hubiese inundado ambos bancos del río, aislado y separado a la ciudad, poniendo en riesgo a miles de soldados y civiles, toda vez que hubiese dado un vuelco al esfuerzo militar en general, comprometiendo el proceso de movilización parcial y el propio rumbo de la guerra.

RAZONES PARA LA RETIRADA

Todos los observadores y analistas de la guerra coinciden en que a esta situación se llegó producto de una serie de fallas analíticas, de inteligencia, cálculo y planificación, toda vez que la misma esencia de la OME marcaba unos límites operacionales que fueron ventajosamente explotados por Ucrania y la OTAN.

En un punto relativamente muerto entre la OME, tal como venía, y su nueva reconfiguración, las restricciones militares y logísticas, además de las numéricas y de apresto en donde todavía la proporción entre Rusia y Ucrania es de 1:5, a veces más, facilitaron el vacío que condujo, en parte, a la decisión de evacuar y retirarse a la ribera oriental, a posiciones seguras.

La pesadilla de la capital de un territorio recién incorporado, inundado, sitiado y a merced de adversidades logísticas incalculables, con el respectivo número de bajas en vidas y material, fue el principio rector. Pero esto por sí solo no explica la totalidad del cuadro.

La principal disonancia cognitiva en el marco de la guerra radica en el modo en que tanto Ucrania como Rusia conciben el esfuerzo militar: mientras que el segundo enmarca sus acciones bajo la lógica de una operación limitada y auto-restringida, con un eminente carácter político y humanitario (en tanto valora las vidas civiles del adversario), el primero opera bajo el paradigma de la guerra total sin considerar daños o efectos en vidas humanas o de otro tipo, con tal de alcanzar los objetivos.

Esto, además, reforzado por la dotación permanente y el control integral del proceso por los mandos de la OTAN (Estados Unidos), felices de avanzar en función de ese estado mental, peleando contra Rusia hasta el último ucraniano. Por otro lado, la propia metódica rusa evita a como dé lugar situaciones riesgosas en las que cualquier variable se salga de control a puntos incalculables.

A esto se le debe agregar la preocupación por el impacto que un aumento dramático de vidas humanas entre personal militar y civiles pudiera tener para la opinión pública dentro de la propia Federación Rusa: la llegada masiva de cuerpos en bolsas o urnas, en tanto percepción del público, pudiera ser aún más peligroso que el trago amargo de la pérdida territorial. Pérdida que, a diferencia de la retirada de Jarkov en septiembre, cuenta con la aprobación de actores de peso dentro del universo militar aliado, como el presidente checheno Ramzam Kadyrov y el jefe de la compañía militar privada Wagner, Dimitri Prigozhin.

Un frente abierto en esa dirección, también, enfilaría baterías hacia el corredor de Crimea.

POSICIÓN DE «DEFENSA ESTRATÉGICA»

En términos militares se le concibe como un revés operacional (replanteamiento del proceso de actuación) o una decisión táctica (modificación de objetivos a corto plazo), pero en términos de lenguaje político y mediático, es un golpe de impacto notable, sobre todo en su traducción en el ámbito mediático y simbólico.

La retirada de Jerson, proyectada como una «victoria» para Ucrania, constituye un impulso importante sobre el plano del campo de batalla informativo y le confiere mayor «legitimidad moral» al apoyo militar y financiero de la OTAN. Además, libera fuerzas de ese frente hacia otros teatros de operaciones o ejes a lo largo de la extensa línea de contacto, hacia el Dombás.

Las posibilidades de que Zaporozhie se convierta en el nuevo foco principal de la ofensiva aumentan tras la retirada rusa. Esto último se admite en la medida en que, también, las fuerzas apostadas en la ribera occidental del río están más expuestas a cargas de artillería, donde una vez más pudieran manifestarse pérdidas importantes.

Por otra parte, la retirada también cancela en lo inmediato la expansión directa del frente hacia Nikolaev y Odessa. Aun así, más allá de representar el revés militar y político más importante hasta ahora para la Federación Rusa, no se trata de una derrota estratégica en ninguno de los dos planos, aunque peligrosamente lo bordee, y demande ahora para Rusia, en el marco de la OME, algún tipo de movimiento o maniobra sobre esos mismos planos que dé un giro que modifique la dinámica.

En esa medida es aceptable la observación de que la Federación Rusa, mientras no emprenda su campaña de invierno y la OTAN avance sobre terreno ucraniano sin consideraciones humanas, se encuentra en una posición de «defensa estratégica».

PÉRDIDA Y LIBERACIÓN

Vale decir que mientras ocurría la evacuación de Jersón, en el frente del Dombás las fuerzas aliadas lograron hacerse con el asentamiento de Pavlovka, en lo que ha sido uno de los focos de combate más duros y cruentos de toda la campaña en Donetsk; Pavlovka es importante para la toma de Ugledar, otro de los puntos críticos desde donde, por ocho años, se goza de una posición privilegiada para atacar objetivos civiles en la ciudad de Donetsk.

A pesar de la pérdida de territorio en el sur, se continúa avanzando metódicamente en la liberación. Y así como la OTAN/ejército ucraniano puede liberar algunos números, igual lo hace el lado ruso de la contienda, consolidando una línea de defensa más robusta hacia Crimea y Zaporozhye, menos vulnerable geográficamente, protegiendo la línea de suministro tanto ahí como en la propia península en la cadena que comunica estos oblasts con el resto del territorio de la Federación vía Rostov y Krasnodar, consolidando una probable campaña de invierno con los casi 400 mil números recién movilizados y entrenados por Rusia.

¿SE AVECINA UN ESCENARIO PARA LAS NEGOCIACIONES ENTRE LA OTAN Y RUSIA?

En simultáneo, el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky visitó la recién «liberada» ciudad declarando su disposición de avanzar y estar dispuesto a negociar por la paz, «paz para todo nuestro país». Empero esto estar ocurriendo, detrás de un muy controlado entorno mediático (hasta a corresponsales de CNN y Sky News se les prohibió seguir cubriendo los eventos en la ciudad), buscando encubrir la cacería de brujas y persecución de «colaboradores» rusos en la ciudad.

Las declaraciones de Zelensky se dan mientras trasciende que, en Ankara, Turquía, es escenario de conversaciones entre delegaciones rusas y estadounidenses, encabezadas por el jefe del servicio de inteligencia exterior, SVR, Sergei Naryshkin, por el lado ruso, y el director de la CIA, William Burns, del lado estadounidense. Bajo ese escenario ocurre el atentado terrorista del 13 de noviembre en el muy transitado y concurrido boulevard de Istiklal en Estambul, cerca del consulado ruso en la ciudad. Atentado que las autoridades turcas han dejado pesadamente sugerido que apuntan a operadores vinculados a Estados Unidos.

Pero ni Moscú ni Ankara inicialmente confirmaron oficialmente que se estuviesen dando estas conversaciones. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, horas después, afirmó que dicho encuentro tuvo lugar, a petición de Estados Unidos, sin revelar más detalles. La información fue inicialmente filtrada por un canal televisivo turco. Mientras que otro canal, basado en fuentes de los servicios de inteligencia, sugieren extraoficialmente que el propósito fue establecer líneas de comunicación.

Concediendo que existan tales conversaciones y que tengan ese carácter, ni Rusia ni Ucrania (Estados Unidos) parecieran beneficiarse de negociaciones en este punto, más allá de cobrar absoluto sentido que la interlocución se dé, directamente, entre Estados Unidos y Rusia: los verdaderos actores de esta guerra.

Según el especialista militar Andrei Martyanov, lo que se entendía «oficialmente» como el ejército ucraniano dejó de existir en sí alrededor de mayo, y el actuar «avatar» es comandado, dirigido, dotado y nutrido con mayor número de mercenarios ya es en toda regla un ejército OTAN.

Independientemente de los puntos de contacto que puedan existir, difícilmente este sea el momento para llegar a acuerdos, al menos definitivos, entre las partes, dada la razón existencial de esta guerra, los objetivos superiores en juego (la propia apuesta multipolar) que la propia OME ha venido acelerando, toda vez que más allá de ese reflejo al exterior, Rusia se juega su lugar en el mundo.

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