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La Rendición de Cuentas del General Juan Pablo Duarte

Written by Juan de la Cruz

Por: Juan de la Cruz

 

El patricio Juan Pablo Duarte definió al Gobierno dominicano como responsable en cuanto a sus actos, con lo cual asumió una de las principales características de lo que los clásicos del derecho consideran un Gobierno virtuoso, su enfoque orientado a la frugalidad en el gasto del Estado.

En su Proyecto de Ley Fundamental o Carta Magna, Duarte esboza el carácter que debía asumir todo gobierno resultante del proceso revolucionario conducido por los trinitarios, en consonancia con la voluntad libérrima del pueblo soberano, tal como lo concibió en su utopía:

Puesto que el gobierno se establece para bien general de la asociación y de los asociados, el de la Nación Dominicana es y deberá ser siempre y antes de todo, propio y jamás ni nunca de imposición extraña, bien sea ésta directa, indirecta, próxima o remotamente; es y deberá ser siempre popular en cuanto a su origen; electivo en cuanto al modo de organizarle; representativo en cuanto a su esencia y responsable en cuanto a sus actos” (Duarte, 1999: 227).

Lo primero que debe hacer todo gobierno que se diga seguidor de la utopía de Duarte es garantizar la independencia absoluta de la República Dominicana y juntamente con esto haber recibido su poder como resultado del ejercicio soberano del pueblo, expresado en las urnas mediante el sufragio universal. Asimismo, producto de la ejercitación democrática y participativa del pueblo, debe ser representativo del sentir nacional y local, al tiempo que bien responsable de sus actos.

Los gobiernos que se han instalado en el país después de la independencia nacional, en su generalidad y salvo honrosas excepciones, no han respondido a los principios fundamentales concebidos por Duarte en su Proyecto de Constitución; muy por el contrario, han sido fundamentalmente entreguistas y proimperialistas, antipopulares y represivos, fraudulentos e ilegítimos, no representativos de los intereses del pueblo, autoritarios, antidemocráticos y corruptos hasta la saciedad.

Con ese mal comportamiento, la mayor parte de los gobiernos que hemos tenido han contravenido el principio de honradez proclamado y practicado coherentemente por Juan Pablo Duarte. La puesta en práctica de este principio se evidenció con la designación de Duarte en el rango de general de brigada adjunto al general Pedro Santana en la primera campaña militar contra el ejército haitiano, hacia el 21 de marzo de 1844, cuando éste había abandonado a su suerte la ciudad de Azua, tras el resonante triunfo en la batalla del 19 de marzo.

El general Santana rehusó aceptar la propuesta formulada por el patricio encaminada a diseñar conjuntamente un plan ofensivo para colocar a las tropas haitianas de aquel lado de la frontera dominico-haitiana. En cambio, Santana procedió a escribirle a la Junta Central Gubernativa para que solicitara el regreso de Duarte a Santo Domingo, ya que lo consideraba un estorbo para sus planes encaminados a lograr el protectorado con Francia, procediendo ese organismo días después a ejecutar dicho pedimento, bajo el argumento pueril de que su presencia era más necesaria en Santo Domingo que en Baní y Azua.

Retrato de Juan Pablo Duarte con la bandera tricolor y sus libros

Junto al oficio en que se le designó para tan alta y digna posición, a Duarte se le entregó la suma de mil pesos fuertes, de los cuales, en el trayecto de ida y vuelta a Sabana Buey, Baní, tan sólo gastó $173.00, ofreciendo un informe detallado de todo lo gastado para racionar la tropa, para cubrir enfermedades, para gastos misceláneos y para reconocer el buen comportamiento de algunos soldados y oficiales.

Al regresar a Santo Domingo, Duarte procedió a entregar al Tesoro de la República, en la persona de Miguel Lavastida, la suma de $827.00, el 12 de abril de 1844. Este tipo de comportamiento no lo mostró nunca ni el general Pedro Santana ni otros oficiales que tuvieron una participación destacada en la guerra de independencia. Asimismo, en épocas posteriores, esa conducta no lo ha mostrado la mayor parte de los funcionarios civiles y militares que han estado al frente de la cosa pública en los diferentes gobiernos que ha tenido la República Dominicana desde 1844 hasta la fecha.

Ahora reproducimos íntegramente el informe entregado por Duarte (1999: 204-207) al Tesorero de la República, Miguel Lavastida, el 12 de abril de 1844, tras su arribo a Santo Domingo procedente de Baní, luego de que la Junta Central Gubernativa presidida por Tomás Bobadilla y Briones le ordenara retornar a ocupar su posición de Comandante de la Plaza de Armas de esta ciudad centenaria:

“Abril 12 de abril de 1844

Cuenta que presentó el Gl. Jn. Pablo Duarte a la Junta Gubernativa acerca de lo gastado por él en la expedición a Baní.

Debe el General Duarte C/C con el Erario Público

Debe                          Haber

Pesos mil que le fueron entregados

para gastos de la División que fue

bajo su mando al Cantón de Baní $1000.00

Marzo 23 Gastados en Haina……………………………………………………………………$ 1.00

Pitanza o sean raciones para el E. M. y agregados

a él desde su salida de Sto. Dom. hasta su vuelta………………………………………….39.12

14 hombres (sin contarse él mismo) un peso de papel

Blanco……………………………………………………………………………………………………1. 00

A ocho militares para pan o bastimento……………………………………………………….1. 00

Al Sargento Capri una ración atrasada……………………………………………………….50.00

Maíz………………………………………………………………………………………………………2. 00

Al Bn. Castillo, gratificación, por su buen

comportamiento para con los habitantes, sin estar

racionado………………………………………………………………………………………………10.00

1 lata aceite almendras………………………………………………………………………………1.50

Plátanos para racionar las tropas……………………………… …………………………………2.00

Id. Id. Id…………………………………………………………………………………………………..6.00

Un novillo Id………………………………………………………. ………………………………..20.00

½ qqt. Azúcar…………………………………………………………………………………………..4.00

4 platos de hoja de lata……………………………………………………………………………….4.00

Al Comte. Pina a Cta……………………………………………………………………………….50.00

2 cueros para las Cajas……………………………………………………………………………….1.00

En velas…………………………………………………………………………………………………..3.88

Al Capn. Martín Girón, enfermo……………………………………………………………….16.00

A Ramírez, miembro de la Central…………………………………………………………….10.00

__________

$173.00

Entregados al Tesoro……………………………………………………………………………..827.00

__________

$1000.00

“Recibí del Gral. Duarte, la suma de ochocientos veinte y siete pesos, para ser entregados en la Tesorería de esta Ciudad.

  1. Lavastida

12 Abril 1844.”

Rendición de Cuentas de Duarte por Cámara de Cuentas

Con estas últimas palabras lapidarias el tesorero Miguel Lavastida confirmó que la Tesorería de la ciudad de Santo Domingo recibió del General Juan Pablo Duarte la suma de RD$ 827 pesos.

Esta práctica política del patricio Juan Pablo Duarte pone de manifiesto claramente que todos los servidores públicos deben administrar de forma pulcra los recursos del Estado y lograr una mayor inversión social pública en beneficio de las grandes mayorías del pueblo dominicano.

El Barón de Montesquieu en su obra Del Espíritu de las Leyes (2005, Tomo I: 78-79), esbozó una concepción similar a la practicada por el patricio Juan Pablo Duarte, cuando expresó:

Las buenas democracias, al establecer la frugalidad doméstica, abrían las puertas a los gastos públicos, como se hizo en Atenas y Roma. En tal caso, la magnificencia y la profusión nacían del fondo de la misma frugalidad; y del mismo modo que la religión ordena que se tengan las manos puras para ofrecer sacrificios a los dioses, las leyes requerían costumbres frugales para que se pudiese dar algo a la patria… Cuando se vive en una sociedad en la que las leyes han establecido la igualdad y la frugalidad, estas mismas virtudes son el excitante del amor que nace por ellas”.

La frugalidad en el gasto lo demostró claramente el patricio Juan Pablo Duarte cuando era General de Brigada, Comandante del Departamento de Santo Domingo y miembro de la Junta Central Gubernativa, al ser designado el 21 de marzo de 1844 como oficial superior adjunto al General Pedro Santana para cooperar en “la defensa de la Patria en la agresión que nos han hecho los haitianos” (Duarte, 1999: 203).

Duarte contemplando el nacimiento de la República de Luis Desangles

En su rendición de cuentas, Duarte procedió a hacer una relación pormenorizada de los gastos en que incurrió para la adquisición de raciones alimenticias para los miembros de su tropa, gastos misceláneos, entrega de recursos para emular el comportamiento de algunos miembros de sus tropas y para encarar las enfermedades que padecieron algunos soldados, clases y oficiales.

Ese nivel de frugalidad, transparencia, pulcritud, honestidad y rendición de cuentas oportuna en el manejo de los fondos públicos es un ejemplo imperecedero del patricio Juan Pablo Duarte para las presentes y futuras generaciones de República Dominicana en torno a cómo se debe proceder en el uso transparente y pulcro de los recursos del Estado, para de esa manera hacer honor a su perspectiva ética de la política cuando expresó:

La Política no es una especulación; es la Ciencia más pura y la más digna, después de la Filosofía, de ocupar las inteligencias nobles” (Vetilio Alfau Durán, 1998: 25).

 

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Juan de la Cruz

Profesor-Investigador de la Universidad Autónoma de Santo Domingo

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