Cultura Nacionales

Lógica, Hermenéutica y Filosofía de la Historia en la República Dominicana: Joseph Mendoza y Juan de la Cruz

Por: Juan Francisco Viloria

 

Los autores del presente libro abordan tres pensadores y sus respectivos textos de lógica en sus contenidos, métodos, enfoques y contextos históricos, que son, sin duda alguna, clásicos del pensamiento filosófico dominicano. Joseph Mendoza y Juan de la Cruz, en treinta (30) ensayos, hacen un recorrido analítico-reflexivo por las lógicas que representan concepciones filosóficas y contextos distintos en el pensamiento dominicano: la lógica sensualista de Andrés López de Medrano, la lógica antinómica pura de Andrés Avelino García Solano y la lógica formal materialista de Andrés Avelino García Ramón (Avelino hijo).

I

En ese orden, analizan el pensamiento filosófico de López de Medrano, teniendo como referencia y objeto de reflexión su Lógica o Elementos de Filosofía Moderna Destinados al Uso de la Juventud Dominicana (1813), texto-resumen de lógica sensualista utilizado como apuntes de apoyo a su cátedra de filosofía en la Universidad de Santo Domingo, de la cual fue rector. Hacen énfasis, los autores de este libro que aquí prologamos, en los aportes de López de Medrano, en su condición de intelectual criollo ilustrado-moderno, que en su actitud crítica se esfuerza por dejar atrás la tradición escolástica colonial, que tanto pesaba en el pensamiento filosófico dominicano.

Andrés López de Medrano

El esfuerzo de superación crítica de este pensador, así como el de Antonio Sánchez Valverde en el siglo XVIII, fue notable al introducir la concepción ilustrada moderna en un contexto dominado por la tradición escolástica. De ahí la necesidad de retomar la reflexión y difusión de su pensamiento filosófico pionero; esto es lo que precisamente hacen, de manera brillante, Mendoza y De la Cruz.

En la exposición de los aportes de López de Medrano al pensamiento filosófico dominicano, Mendoza y De la Cruz, destacan la diversidad de aspectos que sitúan al referido autor en un lugar prioritario como intelectual racionalista- sensualista moderno, hermeneuta, gnoseólogo, lógico, dialéctico, filósofo de la historia y demócrata. Los autores del presente texto sitúan las raíces del pensamiento filosófico de López de Medrano en el contexto de las corrientes filosóficas modernas e ilustradas de los siglos XVII, XVIII y XIX. Fundamentalmente, ubicando el pensamiento gnoseológico y lógico de este autor bajo la influencia de Locke, Condillac y Hume. Quienes, en el marco del empirismo, se caracterizan por ser anti innatista, sensualista y psicologista, respectivamente.

El segundo autor analizado es Andrés Avelino y su lógica antinómica pura significativa, a partir de su notable texto: El Problema Antinómica de la Fundamentación de una Lógica Pura (1951). La obra de Avelino se caracteriza por su corte idealista-espiritualista, en la cual se esfuerza por crear una lógica de puras significaciones, consideran que el autor en cuestión es uno de los grandes lógicos de la historia del pensamiento universal y que su lógica antinómica pura tiene sus raíces en el idealismo platónico y el antinomismo kantiano. Es necesario destacar que la lógica de Avelino hay que situarla en el contexto de la lógica moderna, lógica matemática o lógica simbólica, que tiene como creador a Frege. Esta lógica sustituye la antigua lógica aristotélica, que dominó la historia del pensamiento lógico occidental por más de veinte siglos, sin modificación alguna en sus contenidos, leyes, reglas y elementos fundamentales, y Aristóteles fue su creador. La lógica aristotélica permaneció por más de veinte siglos. El texto de referencia de esta lógica es el “Organum” o “Tratado del Conocimiento”, escrito por Aristóteles en siglo IV a.n.e.; el cual dominó la mente racional occidental hasta la época moderna, de manera fundamental hasta la aparición del “Novum Organum” de Francis Bacon, que representa el intento-creación de una nueva lógica inductiva, empirista, superadora de la lógica deductiva silogística predominante en la mente de la intelectualidad occidental.

Andrés Avelino hijo

Ahora bien, es Leibniz, con su idea de una gramática universal y con la invención del lenguaje binario 0,1, quien establece las bases en el siglo XVIII para una nueva concepción lógica, la cual quedará claramente establecida con la creación por parte de Frege de la lógica moderna en el siglo XIX con su Begriffsschrift (ideografía o un lenguaje de fórmulas, similar al aritmético para el pensamiento puro). Esta es una obra que el propio Frege la sitúa en la línea del pensamiento racionalista leibniziano. La lógica moderna y contemporánea no puede entenderse sin tomar como referencia a los grandes lógicos de los siglos XIX y XX. Entre ellos, Gottlob Frege, Boole, Hilbert, Georg Cantor, Edmund Husserl, Bertrand Russell, John Von Neumann, Kurt Gödel, Alan Turing, entre otros. En ese mismo sentido, el proyecto de una lógica pura de Avelino tiene como propósito la creación de un pensamiento lógico en la línea de Leibniz y Frege, superadora de todo lenguaje ordinario.

El tercero de los autores analizados es Andrés Avelino García Ramón (Avelino hijo), a partir de su texto Lógica Formal (Tomos I y II). Avelino hijo presenta en su libro Lógica Formal una concepción lógica-materialista-dialéctica, que tiene como referencia la dialéctica marxista. Con una fuerte influencia de la filosofía marxista divulgada a través de los manuales de la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), en las cátedras universitarias. Naturalmente, si se conoce el esfuerzo y la formación filosófica de Avelino hijo, en lo que se refiere a teoría del conocimiento, lógica y ética, se descubre en él a un gran pensador, para quien el manual sólo tenía una función didáctica en la práctica docente. Avelino hijo es un lógico que se sitúa en el contexto de la segunda mitad del siglo XX y principio del siglo XXI, con una concepción filosófica distinta a la de López de Medrano y a la de su padre, Andrés Avelino.

Es necesario destacar que la empresa en la que se comprometen Mendoza y De la Cruz, es de alta responsabilidad y requirió de grandes esfuerzos analítico-reflexivos, para culminar con este producto que aquí me toca analizar. El campo de la lógica es uno de los más rigurosos y áridos en el mundo filosófico, de ahí la escasez de autores que lo trabajan. Un ejercicio de lectura reflexiva y analítica de este conjunto de ensayos (30 en total) que componen este libro, nos permite disfrutar de la capacidad creativa en el campo filosófico de sus autores.

Uno de los primeros ensayos del libro se centra en el Concepto y Enseñanza de la Filosofía, para dejar claro que se trata de un saber situado en la propia naturaleza de la existencia humana, que duda, reflexiona y busca la esencia universal del ser, mas en su búsqueda extrema nunca lo alcanza y, por lo tanto, siempre está inmerso en el peligro de la incertidumbre. Ahora bien, por eso es autorreflexión y alimento del espíritu que organiza la existencia, el conocimiento y el mundo mismo a través de una actitud crítica frente a todo lo existente. De ahí que las referencias claves para situar el filosofar educacional de López de Medrano sean Dilthey, Heidegger y Avelino.

Aristoteles

Este texto está estructurado en tres partes en correspondencia con los tres autores trabajados. El conjunto de los ensayos que comprenden el contenido del libro se orienta a una profunda reflexión acerca del objeto de la lógica como instrumento del pensamiento puro, abstracto, para la criticidad y la indagación filosófica bien fundada. En un juego de lenguaje filosófico hegeliano, Joseph Mendoza expresa que “la lógica no es libre en sí ni se basta a sí misma”, puesto que es pura representación abstracta, que como pensamiento que es, “se desprende de las representaciones sensibles, se adelanta en sí mismo y decodifica sus propias ideaciones”. Todo esto para situar a López de Medrano como un autor que reconoce la utilidad de la lógica como instrumento del pensar filosófico. Por eso la cultivó y enseñó a sus discípulos en sus “cinco partes esenciales: hermenéutica del texto, gnoseología, epistemología, filosofía y arte crítico”, según lo analiza Mendoza. Queda claro que la modernidad para López de Medrano es una negación de la antigüedad. Actitud que es vista como dogmática y criticada por Joseph Mendoza. Ahora bien, pienso que esta actitud de negatividad frente a lo antiguo no sólo se encuentra en López de Medrano, sino que es propia de los filósofos modernos. Es un resultado de la necesidad de separarse del fuerte peso de la tradición, fundamentalmente de la tradición aristotélica-escolástica.

II

Para abordar el tema de la filosofía de la historia en López de Medrano, Joseph Mendoza, con su estilo de fino ensayista filosófico, hace un preámbulo, dejando claro los conceptos de “autoridad” y “criticidad”. Toma como referencia a Gadamer y a Fromm para dejar clara la distinción de ambos conceptos. Primero, la autoridad en su sentido irracional, como obediencia negativa y, segundo, la autoridad como actividad consciente, racional, como acción recíproca y positiva. En ese sentido, el criterio de autoridad desprecia todo tipo de crítica, enmascara las falsas ideas y los pensamientos superficiales. Los justifica vanamente como si fuesen verdaderos. En cambio, la criticidad se concibe como “la acción libre y desprejuiciada de la razón en el difícil acto de interpretar y juzgar, con espíritu dialéctico, el ser de las cosas”. Es precisamente a partir de estas nociones que los autores sitúan a López de Medrano como filósofo de la historia, ya que él utiliza como herramienta metodológica la criticidad, para el análisis del quehacer de los historiadores. La criticidad de López de Medrano queda expresada en la exposición de siete “reglas para interpretar y comprender la autenticidad de la obra, el autor y la época”.

Reglas que son reflexionadas, interpretadas y reconstruidas hermenéuticamente con la minuciosidad requerida, lo que conduce a Mendoza a aceptar como auténticamente correcta sólo la número cuarta, dejando clara su actitud crítica frente al autor en cuestión, en una especie de hermenéutica de la hermenéutica del texto de López de Medrano. En ese mismo sentido, para analizar el arte de la criticidad en la creación de una filosofía de la historia y de los historiadores, se hace un análisis pormenorizado de ocho reglas expuestas por López de Medrano al respecto. Reglas que son sometidas a una crítica fuera de toda compasión frente al autor en cuestión. Es así que Mendoza concluye que: “López de Medrano aceptó y defendió las reglas del arte crítico. No las sometió al fuego ardiente del enjuiciamiento crítico y riguroso. Ni observó sus límites y alcances. De este modo, quizás sin darse cuenta, asumió como criterio de autoridad las reglas del arte crítico. No dudó ni cuestionó sus defectos. Simplemente se limitó a resaltar sus virtudes y funcionamiento exegético”.

Naturalmente, a un autor situado en nuestra contemporaneidad le es fácil ver este defecto, pero a López de Medrano escribiendo sus reflexiones en las primeras décadas del siglo XIX, le era muy difícil alcanzar la superación de las limitaciones que se le critican en su concepción sobre la historia y los historiadores, a partir de la aplicación de las reglas que asume como arte crítico, que hoy podemos calificar de exegético, hermenéutica de la historia o análisis del texto. Es particularmente interesante la exposición analítico-hermenéutica que hace Mendoza, en el capítulo IV de la presente obra, para presentar la hermenéutica asumida por López de Medrano como herramienta metódica para el análisis e interpretación de textos. Recorre Mendoza las ocho reglas propuestas por el referido autor para aplicar el arte hermenéutico de la interpretación de un texto. Se muestra que la hermenéutica como arte de interpretar conscientemente un texto, es una herramienta metódica, que López de Medrano emplea con propiedad y recomienda con una actitud consciente; aunque a juicio de Mendoza y desde la perspectiva del crítico, con sus limitaciones. Dichas limitaciones, diríamos, son propias del contexto histórico en el cual le tocó vivir y pensar. Todo este análisis en su expresión escritural recorre un camino que va del discurso llano, claro, conciso, preciso y sencillo al discurso abstracto, complejo y muchas veces filosóficamente hegeliano-sartreano en su forma y contenido.

Francis Bacon

Frente al problema filosófico de la verdad, como cuestión que tiene que encarar todo filósofo preocupado por los problemas gnoseológicos y lógicos del conocimiento, Mendoza sitúa a López de Medrano en el contexto del cartesianismo; considera que dicho autor no rebasa el marco de la duda cartesiana. Para ello refuerza su argumento recurriendo a Levinas, Bunge y Heidegger. Retoma la clasificación de las tres verdades identificadas por López de Medrano: la verdad moral, la verdad metafísica y la verdad lógica. Hace una fuerte crítica a este autor, porque según él “no dudó de la duda” al mismo tiempo que “es posible la verdad indudable de las cosas”. Es necesario observar, que esta es una crítica que rebasa el contexto coyuntural del autor en cuestión. Entiendo  que es mucho pedirle a uno de los primeros pensadores que introducen el pensamiento moderno a nuestro país.

El mismo Mendoza lo reconoce cuando afirma: “López de Medrano reconoció la importancia de la duda en la búsqueda de la verdad, la valoración de los prejuicios y la prevención de los errores. Eso lo convierte en el primer pensador que, de manera consciente y metódica, dudó en nuestro país”. En la búsqueda de la certeza, de un conocimiento verdadero, seguro, López de Medrano distingue tres tipos de certeza: física, moral y metafísica. Para lo cual persigue una probabilidad rigurosa. Separa la certeza metafísica, la que sustenta la fe, de la física, la que sustenta la ciencia. Esta postura es una clara influencia de la filosofía escolástica, de la cual no pudo desprenderse del todo. Afirma Mendoza: “López de Medrano no dudó de la duda, tampoco dudó de las certezas. Las consideró infalibles y absolutas. A pesar de esto, defendió la libertad de pensamiento crítico, fundamentado en la duda metódica y la investigación (profunda y rigurosa) de la realidad y sus leyes. Esta certidumbre la defendió con insistencia y la justificó a la luz de su concepción filosófica realista e ilustrada sobre el conocimiento y la vida...”

Para López de Medrano la evidencia como criterio de la verdad tiene un carácter intuitivo y está fundamentada en la duda metódica, aunque admite “los sentidos como criterio de evidencia”. Piensa Mendoza que esta evidencia es limitada, razón por la cual afirma: “...confió plenamente en el criterio de evidencia sin advertir su carácter relativo”. En la presente obra, de carácter abarcador, pero también minucioso, se resalta la importancia del método en la investigación filosófica y científica. Cita a López de Medrano, quien afirma: “Es preferible no investigar nada, que acometer una investigación sin método”. Son identificados en la obra de López de Medrano como métodos: la duda metódica, el método crítico (auxiliado por el método hermenéutico), el método de la discusión, el método de análisis y el método de síntesis. Estos métodos, propios del pensamiento moderno, fueron utilizados conscientemente por López de Medrano y permitieron que encausara todos sus procesos de investigación.

A la luz del conocimiento filosófico actual, son sometidos a crítica por los autores del presente libro. Resulta de particular interés el texto acerca de la discusión metódica, porque es una recuperación de la tradición filosófica socrática, en el sentido de la filosofía fundada como quehacer dialógico. La discusión como método filosófico es en López de Medrano un recurso sujeto a reglas lógicas, éticas y de convivencias. A nuestro juicio, ese es el sentido recuperado en el análisis que hace Mendoza. En el plano estrictamente lógico, se ubica el análisis del sofisma o paralogismo, que conduce a un pensamiento falaz, el cual es para el propio López de Medrano “el argumento más pernicioso para el Estado, la sociedad y la religión…, por su juicio o argumento falso, que burla a la mente acerca de las cosas”.

Gottfried Wilhelm Leibniz

En este libro son analizados ocho tipos de sofismas o falacias, que conducen al razonamiento falso, tal como el propio Aristóteles lo hace en su Organum. Resalta el extenso análisis reflexivo que hace Mendoza en torno al problema de los prejuicios o de las falsas nociones como impedimentos del conocimiento verdadero, en sentido filosófico y científico. En este análisis Mendoza sitúa de manera precisa a López de Medrano en la médula del pensamiento moderno, de manera fundamental del empirismo baconiano, del sensualismo de Condillac y de la vía racionalista de Descartes, con algunas reminiscencias escolásticas. Las ideas filosóficas modernas e ilustradas de López de Medrano, en lo relativo a los impedimentos u obstáculos del conocimiento verdadero, en el sentido filosófico y científico, lo sitúan en los campos gnoseológico y epistemológico del pensamiento moderno occidental.

En el presente libro cada ensayo es por sí mismo y, a la vez, conduce al siguiente. Hay en él un esfuerzo analítico reflexivo del detalle y de la totalidad. De ahí que no se pierde la mínima oportunidad para trabajar cada idea de los autores analizados. En ese tenor entran los análisis reflexivos acerca del concepto de la mente; el ser de la idea en su relación significativa con el concepto; proposiciones, juicio y dolor del pensamiento; significado y validez del razonamiento en su forma argumentada y silogística. Estos temas ensayos, representan el pensamiento lógico formal de López de Medrano. Temas minuciosa y rigurosamente trabajados por Joseph Mendoza.

La idea de López de Medrano acerca de la relación entre oración y juicio se enmarca en la tradición aristotélica escolástica, ya que para él la “proposición es una oración, intérprete del juicio, que consta de sujeto, cópula y predicado”. Debió precisar que se trata de una oración declarativa, que tiene siempre un valor de verdad, que puede ser afirmativo o negativo, verdadero o falso. Así mismo, López de Medrano trabajó y enseñó el silogismo aristotélico en sus “conocimientos elementales…, sus formas, reglas y significado”. La crítica de Mendoza se expresa al afirmar que: “López de Medrano no puso en tela de juicio la utilidad del silogismo. Estudió y comprendió la esencia de su sentido. No la cuestionó…”

III

La segunda parte de esta obra contiene un análisis reflexivo y riguroso de las ideas lógicas de Andrés Avelino García Solano, a partir de su obra El Problema Antinómico de la Fundamentación de una Lógica Pura (1951). Siguiendo ese mismo orden de exposición, el pensamiento lógico de Avelino es analizado por Juan de la Cruz con una marcada intención de destacar los aportes del referido autor al pensamiento lógico universal, llegando a afirmar que la obra “El Problema Antinómico de la Fundamentación de una Lógica Pura” de Avelino “debe estar colocada entre las seis mejores lógicas del mundo...” Afirmación esta que es necesario meditar, al pensar en la lógica como una de las ciencias de carácter filosófico-matemático de mayor antigüedad y de tantos avances en las épocas moderna y contemporánea. Sin lugar a dudas, Avelino es unos de los pensadores, filósofo-sabio, más importantes del siglo XX. Puede afirmarse que sólo la condición de insularidad, que nos caracteriza como isleños, pudo opacar sus grandezas en los campos filosófico, científico y artístico (poético). La lógica absolutamente pura de Avelino, sólo puede entenderse a partir de su concepción filosófica metafísica categorial; esto es, a partir de su idealismo filosófico, expresado en sus categoriales y en la distinción entre pensamiento y conocimiento, que tiene sus orígenes en el formalismo lógico kantiano.

Inmanuel kant

La lógica de Avelino estudia la relación entre significados, despojados de todo contenido extralógico, tanto material como psicológico. Sobre esto De la Cruz afirma que Avelino “…pretende despojar a la lógica absolutamente pura de todo elemento extralógico, gramatical y ontológico… reduciendo así el pensamiento a una relación de comprensión significativa o categorial”. En consecuencia, persigue elaborar una lógica pura y autónoma. Es así que Avelino establece los conceptos de: 1ero. Significación primaria versus concepto sujeto; 2do. Significación secundaria versus concepto predicado; y 3ero. Significación relacionante versus concepto cópula. Esto marca la distinción entre pensamiento (lo que no es falso ni verdadero) y conocimiento (lo falso o verdadero), que lo ubica en una postura versus Aristóteles y versus la tradición de la lógica ontológica y psicologista. Que, precisamente, enmarcado en la tradición lógico-matemática contemporánea, pretende superar.

En un fino, claro y riguroso análisis de los tres principios lógicos propuestos por Avelino, como sustitutos de los tres principios clásicos de la lógica tradicional aristotélica, De la Cruz muestra el esfuerzo del referido autor “por despojar a la lógica de sus lastres ontológicos y psicológicos”. Es así que los principios de identidad, contradicción y tercer excluido son sustituidos por el principio de comprensión significativa. Diríamos que en Avelino encontramos una especie de racionalismo lógico puro, esto es, un esencialismo lógico, que lo conduce, incluso, a cuestionar el principio leibniziano de razón suficiente. Destaca al respecto De la Cruz: “Esto significa que en la lógica pura la razón suficiente tiene su fundamento en la estructura del pensamiento mismo, no en la relación del pensamiento con la verdad”. Esta es una lógica en la cual todo principio se fundamenta en la relación significativa. Avelino piensa que su lógica pura “desde el punto de vista científico es harto estéril, aunque desde el punto de vista filosófico pudiera tener consecuencias teoréticas futuras imprevistas”. La reflexión teórica de Avelino en torno a los principios lógicos es de alto nivel teórico-filosófico, la cual lo coloca a la altura de los grandes pensadores occidentales del siglo XX. Esto es resaltado en el presente libro, con mesura y justa razón analítico-reflexiva.

La lógica pura de Avelino se presenta versus la lógica ontológica. Es una lógica de puras significaciones, vacía de contenido, sin ninguna relación con el mundo de los objetos o entes reales-materiales. Es una lógica esencialista: “La lógica como ciencia de esencias formales contrapuesta a las ciencias de esencias materiales, es ciertamente, una ciencia constituida por esencias vacías de contenido...”. De manera que, para Avelino, su lógica está fuera de todo correlato eidético con los objetos materiales, como es el caso de las “esencias formales de Husserl”. Expresa el filósofo: “La lógica es completamente inocua frente a los contenidos ónticos y aún frente a los contenidos significativos”. Para él la lógica sólo adquiere contenidos significativos, ónticos, en las ciencias y en la filosofía.

Karl Marx

 

En una postura a todas luces platónica, sostiene que: “El pensamiento es sólo la forma lógica, invariable, eterna, de la comprensión significativa… es el lenguaje con que desciframos lo óntico…”, luego, “todo pensamiento, en cuanto forma ideal lógica, es independiente de la experiencia…” Esta concepción espiritualista pura de la lógica es refutada por De la Cruz, en una postura muy cercana a la de Andrés Avelino hijo, para quien la lógica, como forma de pensamiento abstracto, es un producto que expresa contenidos esenciales del mundo material. Entonces, existe una relación causal entre las formas lógicas y la experiencia.

Es en el contexto de su lógica pura, de relación de significaciones, donde Avelino desarrolla su concepción sobre el concepto, el cual lo comprende, en el ámbito de lo espiritual, fuera de toda onticidad. Considerando lo lógico versus lo ontológico y como un elemento lógico puro ideal, no óntico, recupera la tradición inmanentista del concepto, que tiene sus orígenes en Parménides y Platón. El pensamiento puro, para Avelino, equivale a compresión significativa de significaciones, que expresa un significado. Como se puede observar, estamos frente a un esencialismo lógico innegable. De forma, que el pensamiento puro ni afirma ni niega, sólo enuncia lo existente o no existente. De ahí que él clasifica al concepto en tres categorías: concepto primario, concepto secundario y concepto relacionante, las que analiza detalladamente en el presente libro. El concepto es concebido por Avelino como una significación, forma ideal, por medio de la cual se hace presente en el espíritu lo significado, de manera apriorística.

George Boole

El concepto es la significación que comprende otras significaciones; es, en consecuencia, una relación de significaciones, que como significación-concepto hay que diferenciarlo de la significación no concepto; esto es la significación señal. De esta manera se establece la distinción entre significación-señales y significación-significantes. Sin lugar a dudas, podemos afirmar que la lógica pura de Avelino se sitúa en el ámbito del espiritualismo esencialista, que tiene sus fundamentos en la metafísica categorial creada por él, a partir de la tradición idealista occidental que tiene sus raíces en Pitágoras, Parménides y Platón.

Gottlob Frege

En relación al juicio como elemento lógico, Avelino lo concibe en el marco de su lógica pura, como apriorístico; por tanto, todo juicio para él es analítico y tiene como referencia el principio de identidad. En el presente libro se hace un análisis detallado de los juicios analíticos de identidad parcial, absoluta identidad, determinativos ordinarios, atributivos analíticos, analíticos del ser y analíticos de relación. Para el filósofo Avelino “…la esencia de todo juicio es el estar sometido al principio de identidad en sus tres formas categoriales: ontológico-material, ontológico-formal y lógico-formal. Es de su esencia ser analítico…” porque sus juicios son categoriales.

La concepción lógica del razonamiento silogístico seguida por el gran filósofo dominicano, está estrechamente relacionada con su visión acerca del concepto y del juicio. El silogismo para él es la relación significativa entre dos o tres ideas enlazadas significativamente. Según su parecer, el mundo de los significados y los conceptos es a priori e intemporal. Es eterno, no sometido a cambio, lo cual es una clara expresión de idealismo platónico.

De la Cruz hace un análisis-reflexivo del concepto de verdad en Avelino y concluye que dicho filósofo “no acepta la idea de la mayor parte de los lógicos, de que la verdad constituye el fundamento esencial de la lógica. Muy por el contrario, considera la verdad como un problema extralógico”. Avelino reduce la verdad a relación de significaciones, luego la verdad es un problema formal y no tiene que ver con la relación entre pensamiento y realidad, esencia de los entes, como la concibió Aristóteles.

Georg Cantor

IV

La tercera parte del presente libro está orientada al análisis riguroso de la lógica materialista de Andrés Avelino García Ramón (Avelino hijo). Este filósofo desarrolla sus ideas lógicas en el texto Lógica Formal (Tomos I y II), editado por la Universidad Autónoma de Santo Domingo en el año 2002. Avelino hijo, al igual que su padre, dedicó toda su vida a la docencia universitaria. Pero, a diferencia de éste, se identificó con una corriente filosófica de carácter progresista, llegando a ser uno de los activistas claves del movimiento renovador universitario y primer decano de la Facultad de Humanidades de la UASD, a raíz del referido movimiento.

Su concepción lógica y filosófica estuvo enmarcada en el materialismo dialéctico de Carlos Marx. Avelino hijo postula y desarrolla una concepción lógica materialista dialéctica, radicalmente opuesta a la lógica pura de su padre. De ahí que el gran esfuerzo de sistematización de sus ideas lógicas representa un aporte en otra dirección, distinta a la de su progenitor. Sin duda, la lógica de Avelino hijo recupera la tradición lógico-formal aristotélica y la dialéctica de Heráclito, Marx, Engels y Lenin.

David Hilbert

Estuvo muy influido por la concepción lógico-dialéctica materialista difundida por la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Se inscribe en el concepto de una lógica que asume el proceso del conocimiento como el reflejo de los objetos y fenómenos del mundo real en el pensamiento. De manera que los elementos lógicos como el concepto, el juicio y el razonamiento, así como las leyes y reglas lógicas, adquieren otros significados, muy distintos, que expresan las relaciones y caracteres esenciales de la realidad. Es, en consecuencia, una lógica materialista dialéctica.

Edmund Husserl

 

De la Cruz hace un detallado análisis de esa lógica, el cual comprende una caracterización de la lógica materialista dialéctica, conceptualización y especificidad de la lógica formal, los elementos o formas del pensamiento lógico: juicio, razonamiento, inferencia, métodos y reglas la lógica formal. Estos elementos o formas del pensamiento son trabajados de manera rigurosa y crítica.

Beltrand Russell

Puedo afirmar que la presente obra representa un aporte sin precedentes en la tradición del pensamiento filosófico dominicano. En ella hay tres libros, que se justifican y bastan por sí mismos. Estos constituyen un verdadero programa de investigación, en el sentido concebido por Imre Lakatos, en virtud de la diversidad de problemas que se plantean. En verdad, ello no deja de ser un estímulo para posibles investigaciones futuras. Sólo nos queda invitarlos a leer reflexivamente este importante libro, que representa un aporte invaluable a la filosofía dominicana.

About the author

Juan Francisco Viloria

Filosofo, sociólogo, profesor investigador de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

Vice Ministro de Educación Superior, Ciencia y Tecnología.

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