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Crisis de contenedores e inflacion: trombosis múltiple del capitalismo global

Written by Debate Plural

Mision Verdad (20-10-21)

 

Hay un episodio de suma convulsión económica en varios países del llamado 1er mundo, como si se tratara de una combinación de factores que ahora han sobresalido de manera disruptiva en el tejido energético, industrial y comercial. Las noticias abundan.

Aparecen imágenes de anaqueles vacíos en muchas ciudades de la costa oeste de EE.UU. tal como si se tratase del furor y estampida que generó la pandemia de la COVID-19 el año pasado. Pero las razones no son exactamente las mismas hoy. De hecho, el Blackfriday, el Día de Acción de Gracias y las próximas navidades están en entredicho, por falta de regalos. Preocupaciones propias del país más consumista del mundo.

Básicamente hay un colapso en el puerto de Los Ángeles, luego de que un enorme remanente de mercancías, especialmente provenientes de China, han sobrepasado las capacidades portuarias generando retrasos en toda la cadena puestas adentro a la nación norteamericana.

Reino Unido sufre desabastecimiento de insumos industriales y bienes de consumo. El desabastecimiento ocurre en toda Europa, pero en términos parciales. En Reino Unido es más que notable. Pero es particularmente más grave su crisis por la gasolina y el diésel. En ese país se están formando colas enormes para surtir combustibles, pero además, no hay garantías de que muchos bienes de consumo lleguen a tiempo o sean producidos para diciembre.

Las razones obedecen a que al Brexit, el aumento de la burocracia que aumenta el tiempo de despacho de transporte terrestre a Reino Unido, aunado a otras condiciones estructurales, que han propiciado que el servicio de transporte de mercancías caiga dramáticamente afectando al Reino.

También ha sido de primeras planas el aumento, superior al 60%, del gas en la Unión Europea, lo cual ha desatado un aumento de las tarifas eléctricas en varios países, sobre todo en España, como eslabón particularmente débil que ya ha acumulado una crisis estructural en esta materia. La crisis de los precios de la energía tiene muchos componentes, pero los principales son los procesos de descarbonización y un rendimiento menor de lo esperado de las energías limpias. El impacto de esta situación de conjunto es el aumento de todas las estructuras de costos para la generación de bienes y servicios en Europa.

China no está exenta de esta crisis aparentemente coyuntural, especialmente por la interrupción de las cadenas de suministros y los precios de la energía. Las cadenas de suministro conexas a sus sectores industriales, han sufrido baches durante la pandemia. Ahora, que hay una reactivación de la economía occidental signada por un aumento de la demanda mundial, desde microchips hasta minerales claves y polímeros, han sufrido retrasos.

China ha advertido, que los precios en puerta de fábrica, aumentarán en muchísimos bienes y la inflación va al 10%. La inflación como realidad ahora viene apuntada también por declaraciones de Miguel Patricio, Director Ejecutivo de la multinacional Kraft Heinz, quien indicó que la población tendrá que «acostumbrarse» a precios más altos por los alimentos. Sin Embargo, la FAO de la ONU también lo ha venido advirtiendo, pero no suele ser noticia tal como lo ha dicho el Director de la multinacional de alimentos.

OTRO TROMBO EN EL CAPITALISMO MUNDIAL

En marzo de este año, cuando un buque de la empresa Evergreen quedó atascado en el Canal de Suez, se encendieron las alarmas que expusieron las condiciones de fragilidad de la estructura de comercio internacional. El atasco, que duró solo 6 días, generó pérdidas de casi 60 mil millones de dólares según la revista especializada de comercio internacional Lloyd’s List. Esto debido a que por dicha importante arteria transita un 12% del comercio mundial.

No olvidemos que justamente en marzo, la vacuna AstraZeneca producida por la Universidad de Oxford era noticia, por la posibilidad de que esta generara trombos a quienes la recibieran, de ahí que el evento del buque de Evergreen en el Canal significó un episodio de trombo en el sistema de comercio mundial. Las ironías al caso no faltaron.

Ahora, por nuevas razones combinadas, existe un proceso de perturbación de las estructuras de fabricación, comercio y despacho de bienes, que pone en punto de colapso, al colmo de la escasez de bienes e inflación, en los países donde estos fenómenos suelen ser impensables.

La pandemia COViD-19, principal causa de la crisis, produjo un desbarajuste importantísimo en el aparato de producción, transporte y comercio, de manera transversal en los países desarrollados. Este proceso de interrupción, que se unió a deficiencias estructurales de las propias cadenas, se enfrenta ahora al patrón disruptivo en el consumo y la demanda en los grandes países consumidores, justo luego de que remitiera la crisis sanitaria.

En otras palabras, una vorágina de consumo e impulso de la demanda se desató luego de las contenciones por la pandemia, y esta tendencia ha seguido acelerada gracias al mágico poder de EE.UU. y la Unión Europea en aplicar paquetes de estímulo. Han sido especialmente beneficiados los norteamericanos, por su facultad de imprimir más circulante monetario, aumentar el techo de su deuda, sin sufrir aparentes y mayores consecuencias.

Anaqueles vacíos y pavor entre los consumidores estadounidenses, justo antes de las fechas más consumistas en ese país (Foto: AFP / Getty Images)

Muchas familias que cambiaron sus patrones de consumo, orientándolos a bienes electrónicos y alimentos por delivery durante la pandemia, lograron ahorrar, pero han acelerado su capacidad de consumo por los estímulos. Entretanto, en otra acera pero dentro de estas mismas economías, muchos golpeados por la crisis sanitaria que han perdido sus empleos, han sostenido cierta base de consumo gracias a los estímulos. La sensación “pospandemia” ha impulsado a estas economías a hacer lo que mejor saben hacer por arco reflejo y programación; consumir.

De ahí que el actual momento en la economía de la escasez e inflación en algunos países, es idéntica a la de un hombre obeso de mediana edad, quien por razones de salud (en sentido literal y figurado) ha tenido que guardar una breve dieta, pero ahora la ha roto comiendo a placer ingentes cantidades de comida chatarra, poniendo una indigerible cantidad de grasas saturadas en su sangre. La obesidad aumenta el riesgo en la formación de coágulos.

El factor energético componente de la crisis, es ahora un factor claramente vinculado al impulso del capitalismo verde, no solo en Europa, sino en todo el mundo, incluyendo a China.

Las presiones formuladas sobre el capitalismo verde como nuevo mantra económico mundial, ha impuesto a rajatabla las metas de descarbonización. Pero el proceso de transición energética ha concurrido de manera desfigurada y asimétrica.

La crisis de los precios de la energía en Europa no ha generado el debate sobre los factores especulativos que forman parte en la construcción de precios de la energía, incluyendo los mercados de futuros de crudo y gas. Por lo tanto, la distribución de culpas es también asimétrica.

El episodio energético de esta crisis combinada, no es estrictamente económico, es también geopolítico. La disminución de despachos de gas ruso a Europa vía Ucrania, es el saldo de la disputa geopolítica por Europa del Este que puso en punto de colisión a la Federación y a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde hace años. Ahora, los platos rotos de Ucrania en las puertas de la depresión energética y económica por su caída en la cuenta de gas en tránsito, tiene a una Europa que le ofrece paliar una crisis que ella no puede remediar para sí.

El saldo significativo del trombo energético está aún por verse. Según Vladimir Putin el crudo puede alcanzar próximamente los 100 dólares por barril, una posibilidad no tan distante entendiendo que los precios del Brent superaron la barrera de los 83 dólares que no conocían desde hace seis años. Se espera que el invierno boreal logre impulsar más aún los precios.

SOLUCIONES EVENTUALES PARA UNA CRISIS ESTRUCTURAL

La nueva situación de conjunto en los países desarrollados, ha encontrado soluciones eventuales.

Joe Biden ha dicho que el atasco portuario en Los Ángeles se resolverá «progresivamente» durante las próximas semanas, pues ha ordenado el trabajo durante 24/7 en las instalaciones portuarias.

Las empresas que brindan servicios de transporte a Reino Unido pretenden aliviar la crisis aumentando los incentivos a los transportistas y contratando mano de obra barata, especialmente de inmigrantes, para poder resolver los problemas de despacho al Reino, mientras, tal como en un complicado proceso de divorcio, resuelven con los europeos los dilemas burocráticos y retaliaciones que han surgido desde su difícil separación.

En la Unión Europea, prevén que el próximo invierno, aunado a la inercia de la crisis energética actual, el precio del gas sea impulsado más hacia arriba, pero las buenas noticias han venido de la mano, otra vez, desde Rusia, en otro episodio de los rusos salvando a Europa Occidental. El gasoducto Nord Stream 2, por el cual EE.UU. impuso sanciones contra empresas europeas y rusas y que torpedeó su construcción hasta sus últimas instancias, ha comenzado a llenarse de gas para despachar hasta Alemania por el Mar Báltico.

Largas colas por gasolina son ahora una nueva situación en Reino Unido (Foto: AFP / Getty Images)

Los gobiernos del capitalismo del llamado «1er mundo» han dispuesto emplear anticoagulantes de emergencia frente a la crisis. En efecto, consideremos que estos nudos críticos que debemos considerar eventuales, pueden tener un revés por lo que queda de año y podrían remitir para inicios de 2022.

Sin embargo, este nuevo caso Evergreen a gran escala, tal como ocurrió en el Canal, deja como herida abierta las fragilidades del propio andamiaje. Deslocalización, parámetros de fabricación «justo a tiempo», tercerización, redes de suministro concentradas, especulación, obsolescencia programada y sobre todo una desproporción en la concentración del consumo. Son todas piezas fundacionales y elementales del capitalismo moderno globalizado, que adquieren cualidades de dogmas irrenunciables en la lógica liberal.

Asumiendo que este entramado ha dejado más beneficios que costos (al menos para sus principales beneficiarios y gendarmes), balanceando la cuenta en un claro margen de rentabilidad, es evidente que el sistema ha sido galvanizado bajo la creencia a ultranza de la eficacia y la competencia propiciando el ocultamiento de las fragilidades. Pero basta ya de hablar de las fragilidades de ellos y mejor hablemos de las nuestras.

EFECTO MARIPOSA

La pregunta a hacernos yace en la facultad del capitalismo internacional, Made in Países Desarrollados, en acomodarse y acomodarnos desde tal fragilidad. Es decir, lo que para los países del «1er mundo» es hoy la economía de la eventual escasez e inflación, podría ser para los países en vías de desarrollo los coletazos amplificados de unas turbulencias que como es usual, no se generaron de nuestro lado del mundo.

En medio de los temores inflacionistas, la FAO ha lanzado una seria advertencia sobre el incremento de los precios de los alimentos alrededor del mundo. Su índice de precios se incrementa un 39,7% en términos anuales hasta alcanzar niveles de 2011. Su advertencia se basa en una premisa simple; la reapertura de las economías desarrolladas no hace más que añadir presión a los productores de alimentos de todo el mundo. La pandemia solo evitó temporalmente la tormenta perfecta sobre el sector alimentario.

Para algunos países desarrollados el actual momento consiste en una crisis de bienes de consumo y un eventual precio al alza de las energías, pero para el mundo entero se traduce en la inflación de todos estos bienes, pero además, implica especialmente el aumento de los alimentos.

Para los habitantes de los países más pobres la situación es peor, pues con el encarecimiento de los alimentos concurre la reproducción de las condiciones de pobreza y hambruna. La FAO advierte además que en los países más vulnerables, el alza de una inflación global en picos inéditos tendrá un claro impacto en el crecimiento, el cual ya es in ítem de muy difícil manejo en los países pobres desde que inició la pandemia. Más que un «efecto dominó», podríamos estar ante un «efecto mariposa».

El punto clave de fragilidad estructural del andamiaje capitalista mundial, no tiene confluencia en los pesares que hoy vemos en las economías del mundo desarrollado. El punto de convergencia de las consecuencias por tales fragilidades es precisamente el Sur Global.

Tal como en una trombosis múltiple, aunque los coágulos se manifiestan en las piernas, esto impide el regreso normal de la sangre al corazón.

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