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Oxfam en un pueblo abusado por Estados Unidos durante más de 100 años: Haití

Written by Angel Moreta

Por: Ángel Moreta (Autor-Editor)

 

Por más de 100 años, la República de Haití, surgida en 1803 como consecuencia de una revolución anti esclavista y anti colonial, latinoamericanista y en búsqueda de la libertad y la soberanía de los pueblos, viene siendo objeto de la explotación y la victimización por parte de las potencias occidentales, a la cabeza los Estados Unidos.

Inclusive desde la República Dominicana ha habido situaciones y pensamientos surgidos de cierta intelectualidad, que disminuyen la significación de la formación de la República haitiana y desdibujan y desfiguran la historia de ese país.

Particularmente República Dominicana se ha beneficiado del trabajo semiesclavista rendido por el pueblo haitiano, pagando bajos salarios en la industria azucarera, en la industria de la construcción de infraestructuras. Inclusive el Estado dominicano, en distintos periodos se ha aprovechado de los bajos salarios que reciben los trabajadores de esa nación.

Todo esto acompañado de un pensamiento social de los intelectuales dominicanos, que han presentado a Haití como una nación africana en América, como una nación enferma y detestable. Joaquín Balaguer así lo hizo en varias de sus obras y discursos, llamándole la nación negra, portadora de enfermedades tropicales endémicas y de prácticas de hechicería y religiones populares inferiores en la escala de la civilización y de la historia humana.

Un pueblo también saqueado por grupos gobernantes que en todos mis artículos he llamado “troikas”, a saber, grupos corporativos gansteriles que se roban toda la riqueza de ese país, que saquean la economía y permiten que el pueblo haitiano viva en una miseria absoluta.

Son mafias corporativas sin ética y sin moral, arrodilladas a los Estados Unidos y a Francia y la verdadera realidad es que nuestros vecinos están en un proceso, no de auto destrucción, sino de recomposición, de reorganización, de transición, de insumisión y rebeldía contra invasiones e intervenciones afrentosas que buscan despedazar y descuartizar a una nación pluricultural, multilateral y deseosa de construir una voluntad soberana y una práctica de autodeterminación.

Y por tal razón dicho pueblo es mantenido en la humillación, en la pobreza, en la negación de oportunidades de superación; en el analfabetismo y el engaño, situación extrema que hoy ha llegado al punto del envilecimiento, de la quiebra institucional y de la amenaza a los verdaderos valores nacionales haitianos.

Penny Lawrence, ex directora del programa Oxfam para Haití

También las ONG han victimizado al pueblo haitiano

Cantidades considerables de tiempo se han tomado muchas entidades llamadas ONG para enderezar los problemas económicos y sociales, demográficos y alimenticios de la República de Haití.

También decenas de iniciativas de gobiernos occidentales, con Estados Unidos a la cabeza, que han sido presentadas desde la liquidación de la dictadura de Francois Duvalier.

Buenas intenciones no han faltado a las ONG, pero equivocaciones e intereses han sobrado; y siempre el país que pretenden “ayudar” salen a flote, desprestigiando a la República haitiana y su pueblo; y las ONG tratando siempre de sacar el mejor partido para sus organizaciones y su prestigio.

La iniciativa Reagan para la cuenca del Caribe fue una de las primeras que se desarrolló en esos años para la región del Caribe, la cual fracasó en menos de una década. La iniciativa Clinton, denominada Iniciativa Global Clinton (IGC), cautivó con sus promesas a los países pobres de esa región. Fue una gestión promisoria pero frustratoria, que trató de encantar a los sectores sociales pobres de la República Dominicana y Haití.

La iniciativa de las Naciones Unidas “los cascos azules”, sobresalió en el mundo, no como una intervención militar dirigida por Estados Unidos y Francia, sino como una operación humanitaria global. Pero la iniciativa de los cascos azules fue una tragedia para la República de Haití, ya que no contribuyó a la institucionalización de ese país, ni a ayudar a procesos de integración económica ni cooperación internacional. De sobra están ahí los informes de distintos organismos internacionales.

A todas esas iniciativas los sectores de clase media haitiana fueron indiferentes porque vieron en ellas una gestión intervencionista cuyos resultados eran cuestionables y poco prometedores.

Una de esas instituciones fue Oxfam, señalada en el mundo por su responsabilidad por no haber actuado de inmediato en el escándalo de abuso sexual que involucró a trabajadores de esa organización en Haití después de la catástrofe sísmica de 2010. Miles de jóvenes y de adolescentes fueron violadas sexualmente por los guardianes de las Naciones Unidas, representantes de la anarquía, del abuso y de las agresiones, y de cientos de embarazos de adolescentes.

En febrero de 2018 la señora Penny Lawrence renunció como funcionaria de la organización Oxfam y en su renuncia manifestó que se sentía avergonzada de que situaciones como esas hubiesen ocurrido bajo su mando.

Penny Lawrence fungía en 2018, en el momento de los hechos,         como directora del programa de Oxfam para Haití. En una reunión de emergencia con funcionarios del gobierno de Gran Bretaña, los dirigentes de Oxfam presentaron una “incondicional disculpa” y hablaron de un “profundo sentimiento de vergüenza”, en presencia del director general de Oxfam Mark Goldring y la presidente fiduciaria Caroline Thompson, y recibieron en esa reunión amenazas de retirar el financiamiento público a esa organización.

De todo eso que hemos narrado se desprende la irresponsabilidad, el intervencionismo y las triquiñuelas de muchas entidades sin fines de lucro en las crisis creadas por el terremoto de 2012, y de esas situaciones se desprende la victimización del pueblo haitiano, sin mencionar todas las gestiones cuestionables y egoístas de la fundación Clinton en sus varios años que lleva instalada en Puerto Príncipe.

Los Estados Unidos y Francia dieron muy poca ayuda a la República haitiana, al contrario, lo que hicieron, lo que han hecho y están haciendo en Haití, es aprovechar las circunstancias de mala fe para negocios e intereses particulares y políticos.

Y en cuanto a Francia, que hoy precisamente recibe golpes traicioneros de manos de los Estados Unidos con la navegación de ocho buques de propulsión nuclear hacia Australia, ha sido excesivamente frugal con la República haitiana, pues mantiene un cobro de más de 25 millones de dólares por supuestos daños en la guerra de independencia. Mayor cinismo no se quiere.

En ese orden, por ejemplo, Estados Unidos en 2018 realizó una reducción presupuestaria de las ayudas a América Latina. Un recorte de la agencia USAID, responsable de programas de ayuda tanto en América del sur como en Centroamérica, pasaría a recibir tan solo 1,377 millones en 2019, cuando recibió en 2018, 1,633 millones de dólares, por lo cual la ayuda a Haití recibiría un serio golpe por este desprendimiento. De ahí es que decimos que la nación pluricultural haitiana no tiene esperanzas de recibir ningún tipo de ayuda de los países occidentales. ¡Ni un penique!.

Ayudas de la República Dominicana a Haití

Comparando la ayuda de esos países ricos con las ayudas que ofrece la República Dominicana a Haití, el resultado es sumamente diferente.

Los países ricos como Estados Unidos y Francia nunca ayudaron a la nación vecina en la medida en que pudieron y pueden hacerlo. La República Dominicana ha sido víctima de difamación internacional como una forma de presionar a nuestro país utilizando la prensa mundial y el método de las noticias falsas. República Dominicana facilita empleos, ayudas médicas, apoyo a las parturientas haitianas que encuentran disposición en todos los hospitales del país, protección laboral, educación a los niños no importando su condición de ilegales, etc.

República Dominicana nunca ha explotado de manera engañosa o malintencionada los recursos naturales de Haití ni ha agredido a la población haitiana con acciones militares; tampoco practica la discriminación contra los inmigrantes ilegales que penetran a nuestro territorio, ni incurre en prácticas de uso de la fuerza para retornar a esas personas al territorio haitiano.

En cambio, cuando se trata de la ayuda China o cubana, los Estados Unidos intervienen para impedirla. China ofreció 30 mil millones para el desarrollo haitiano y los Estados Unidos metieron su mano para impedir tan valiosa y desinteresada inversión.

Estados Unidos, en cambio, explota los recursos naturales haitianos de manera inmisericorde, y lo mismo viene haciendo desde hace más de 100 años.

Y para justificar todo esto ahora se han inventado una teoría sociológica funcionalista, que es la de que Haití se caracteriza por tener un “Estado fallido”, por lo cual debe ser objeto de intervención en sus determinaciones internas, tal como ha propuesto el intelectual dominicano Hugo Guiliani Cury en su artículo “Haití necesita intervención y gobierno compartido”   (Listín Diario, 4-10-21), lo cual representa una propuesta equivocada a la cual dedicamos nuestro artículo “Guiliani Cury quiere un Haití intervenido y un gobierno compartido” , lo cual representa una ideología manoseada y totalmente errónea (a tal situación continuaremos refiriéndonos en próximos artículos).        

About the author

Angel Moreta

Angel Moreta, jurista, sociólogo, y filósofo; Profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), República Dominicana, Autor-Editor de Debateplural.

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