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Los “controles de la frontera dominicana” talvez nunca existirán

Written by Angel Moreta

Por:  Ángel Moreta (El Nuevo Diario, 30-9-21)

 

Talvez nunca será posible el control de la frontera dominicana-haitiana. Y decimos esto en razón del problema histórico que existió y existe actualmente entre ambas naciones. El pesimismo que tenemos sobre la imposibilidad de instaurar un control exitoso de la frontera proviene de diversos factores culturales que trataremos de explicar más adelante.

La frontera, un gran problema histórico

En el artículo 9 de la Constitución de la República Dominicana, la conformación del territorio nacional es visualizada como inalienable. En dicho artículo se confirman los limites terrestres fijados en el tratado fronterizo del año 1929 y su Protocolo de revisión de 1936. Los bornes que identifican la demarcación fronteriza se hicieron con el tratado fronterizo y según las normas de derecho internacional.

En el tratado fronterizo de 1929 se establece el mar territorial, el suelo y el subsuelo marinos correspondientes. En el párrafo de dicho artículo 9 se establece que los poderes públicos procurarán la preservación de los derechos nacionales en el espacio ultraterrestre con el objetivo de asegurar la comunicación y el acceso de la población a los bienes y servicios que se desarrollen en dicho espacio.

Particularmente la frontera es la línea divisoria que delimita las partes oeste y el este de la isla de Santo Domingo, siendo que la última corresponde a la República Dominicana.

La frontera ha sido un gran problema histórico de ambas naciones. Lo trató sistemáticamente Manuel Arturo Peña Batlle (1902-1954), en su obra “Historia de la cuestión fronteriza dominico-haitiana” en dos volúmenes publicados en 1946, es una exposición detallada de los acontecimientos relacionados con la división geográfica entre Haití y Santo Domingo.

El libro primero examina la época colonial hasta la pagina 107; el libro segundo estudia la formación de estados independientes hasta la pagina 130; el libro tercero examina la frontera dominicana-haitiana de 1844 al 1861; y el libro cuarto, estudia la anexión de Santo Domingo a España hasta la pagina 149.

El libro quinto va desde la anexión hasta el 1895, y hasta la página 253; finalmente el libro sexto analiza el arbitraje entre Haití y República Dominicana incluyendo la convención de arbitraje y la actitud de la legación haitiana en Roma con motivo de dicho arbitraje.

Es la historia más completa de la cuestión fronteriza que se ha trabajado en la República Dominicana hasta el día de hoy. Manuel Arturo Peña Batlle hizo una profunda investigación histórica comenzando en el surgimiento del problema hasta la llamada “era” de Trujillo (1891-1961). Hoy esa obra es una “muela de gallo”, como dicen los bibliófilos y lo bibliómanos, por lo cual amerita una reedición a cargo de la UASD o de otra institución de educación superior o de investigación como la Academia de la Historia.

De hecho, quien me regalo esa obra hace unos veinte años me dijo “te voy a regalar una muela de gallo”, a saber, Marcio Veloz Maggiolo.

Estudiando la obra de Manuel Arturo Peña Batlle, intelectual y pensador conservador, se descubre la complejidad jurídica del fenómeno, que ha sido fuente de innumerables problemas y disputas legales y territoriales entre ambos países. Dicho intelectual desarrolló la tesis de que la catolicidad era una estructura congénita de los dominicanos, tesis con la cual no estamos de acuerdo por múltiples razones que discutiremos en otro momento.

Difíciles controles migratorios

Decimos que territorial y culturalmente es difícil que se establezcan “controles” migratorios efectivos en la frontera dominicana-haitiana. Aún más, decimos que posiblemente nunca existirán esos controles, ni por parte de la diplomacia dominicana, ni por parte del ejército o de la policía, ni de los demás cuerpos armados; ni por el Ministerio de Interior y Policía ni por el ejército.

Y ello es así porque Haití es un país muy pobre y de población analfabeta que aspira a la migración, con enormes necesidades de empleo, de alimentación de salud y educación.

Los grupos gobernantes haitianos organizados en tendencias sectarias e hipócritas (troikas) se han robado los activos y presupuestos, y se roban el patrimonio público, sean préstamos internacionales, sean ganancias, sean ingresos diversos, siendo así hemos llamado a estos grupos las “troikas haitianas”, que son grupos corporativos mafiosos que invierten impúdicamente sus capitales mal habidos en Miami, Puerto Rico, Panamá, República Dominicana, Estados Unidos y otros. Son grupos organizados y con poder político que no les importa para nada las condiciones de vida de sus compatriotas.

En República Dominicana la inversión económica haitiana de estos grupos corporativos se realiza mediante en la compra de villas, inmuebles rurales, apartamentos de lujo, bienes urbanos, bienes rurales y otros renglones de inversión privada, como edificios y fincas, condominios y transporte pesado.

Siendo así, se presenta como una necesidad histórica para la población haitiana migrar hacia el este de la isla (República Dominicana) con el fin de buscar maneras de subsistencia material y la vía para llegar al territorio continental de Estados Unidos. De ahí surge la diversidad del empleo en la construcción, los servicios, los condominios, actividades de vigilancia privada y trabajos diversos en el medio rural, como trabajadores rurales y trabajadoras domésticas. Tal situación se ha convertido en costumbre muy arraigada y difícil de limitar.

Los ciudadanos haitianos pagan a través de los choferes o por su mediación para entrar al territorio nacional

Hablamos de costumbres y practicas muy arraigadas. Efectivamente, el ciudadano haitiano que pretenda entrar a la República Dominicana sabe que tiene que aportar dinero (pagar). El militar dominicano que va a la frontera dominicana-haitiana en servicio obligatorio sabe que tiene que percibir buen dinero. El militar que va a la frontera sabe que no regresa pobre a la capital del país o a las ciudades.

Y los mandos militares se benefician de ese reparto. No es cuestión de himno nacional ni de bandera tricolor ni de símbolos patrios, es cuestión de bolsillo, de dinero contante y sonante, de negocios. Todo lo demás son cuentos, fantasías, mentiras y simulaciones.

Desde época antigua, a fines del siglo XIX, particularmente en los gobiernos de Ulises Hereaux se arraigaron estos malos hábitos, esta cultura del reparto se desarrolla como algo normal y natural. Y después de la intervención imperialista norteamericana de 1916 se desarrollaron hasta hoy las llamadas “cantinas” militares, verdaderos negocios para la oficialidad militar y policial.

Las cantinas son administradas cada seis o siete meses por oficiales diferentes, y esto se hace con la finalidad expresa de darle a ciertos oficiales la “oportunidad” de enriquecimiento dudoso.

Las cantinas militares son parte de una antropología militar y policial, mediante la cual ciertos puestos como los de “intendentes” se convertían y se convierten en oportunidades de acumulación que se lleva a cabo por un tiempo determinado.

¿Cómo se produce la “negociación” interfronteriza?

La negociación se realiza a través del conductor del vehículo que viene del oeste al este y del soldado que se hace de la vista gorda para dejar pasar al ciudadano haitiano ansioso de entrar; este pago es para que le permitan acceder al territorio dominicano, todo con la mediación del conductor del vehículo público entrante.

¿Quién puede con esa “costumbre” de practica?,  Ni el presidente de la República de turno, ni los senadores ni los diputados, ni los gobernadores. Exagerando un poco podríamos decir que ni el máximo tribunal del país (Tribunal Constitucional). Pero tampoco el Ministerio Público, por lo cual es claro que es una costumbre arraigada que será difícil extinguir, por más “inspecciones” que se hagan en las filas castrenses.

La ultima “inspección”, por ejemplo, fue realizada por el comandante general del ejército de la República Dominicana, en el mes de septiembre del corriente año 2021. Dicho funcionario realizó una gira bullosa de norte a sur en todo el territorio fronterizo hasta Pedernales.

Pero se trata de una inspección más; de una imagen rutinaria, de simple propaganda; sin teoría ni estrategia, sin problematización de asuntos diversos, sin detenimiento para construir propuestas creadoras. Y ni siquiera un informe a sus superiores.

Ocupación territorial e intervención militar extranjera

Actualmente para nadie es un secreto que en la frontera dominicana-haitiana están de puesto militares extranjeros. Particularmente militares norteamericanos que se mueven como dueños y conversan normalmente con oficiales dominicanos.

Que sepamos, ni el Congreso haitiano ni el Congreso dominicano han dictado autorización para tal presencia, seguramente acompañada de espionaje. Esto revela el desorden institucional la prepotencia de los Estados Unidos y la flojera de las autoridades de ambos países.

Mientras para Estados Unidos se trata de una estrategia política y militar, para la República Dominicana es algo que hay que mantener sin comentarios, que hay que tolerar en silencio.

Es que somos el patio de Thomas Monroe (1791-1865) que declaró en 1823 que “América es para los americanos”, doctrina espúrea imperialista que combatía precisamente en ese mismo momento el legendario Simón Bolívar, enemigo del colonialismo y del neocolonialismo de España y Estados Unidos, quien antes de venir desde Jamaica a nuestro país, prefirió contrariamente irse directamente de Jamaica a Puerto Príncipe, donde el presidente Alexandre Petion (1770-1818)  lo acogió en su desgracia, lo fortaleció, lo animo para continuar su guerra de liberación.

Le dio 15 toneladas de pólvora, armas, municiones, embarcaciones y soldados. Y Bolívar no vino a la parte este porque ninguna de las facciones del poder entonces en Santo Domingo cuestionaban el colonialismo la esclavitud y buscaban alianza con el colonialismo español, contra el cual luchaban en el continente suramericano, precisamente en un momento en el cual Núñez de Cáceres y su grupo tenían esclavos a su servicio en sus negocios y hogares, lo que indicaba que procuraban una República mediatizada.

Hoy las tropas extranjeras son aplaudidas por causa de la ignorancia quienes actúan como si fuéramos los dominicanos el patio trasero (la letrina) de los Estados Unidos; como si fuéramos sus esclavos que no merecían ninguna explicación.

Es la herencia que tenemos del problema fronterizo complejo, en el cual la dominación imperialista de EU actúa a sus anchas sin autorización y sin permiso del Congreso Nacional de ambos países.

Y esta situación se produce después de tres intervenciones groseras en República Dominicana y cien años de dominación y explotación de Haití conjuntamente con las troikas haitianas.

Y actualmente República Dominicana esta intervenida por EU, potencia que ha desarrollado y continúa desarrollando estrategias económicas y políticas tendentes a la explotación de nuestros recursos naturales

Estados Unidos actúa libremente en ambos países. Estados Unidos viola las leyes dominicanas, muchas de ellas redactadas directamente por Washington. Realizan tareas de inteligencia a través de varias agencias; traen ingenieros norteamericanos para la remodelación del puerto de Manzanillo sin licitación pública internacional; y también sin licitación ha ganado probablemente el contrato de exploración de la plataforma continental sur de la isla, en búsqueda del oro negro (petróleo), todo en silencio y complicidad de nuestros gobiernos.

Pero también mencionemos, el maltrato al presidente Luis Abinader por funcionarios de segunda categoría de la embajada EU en República Dominicana, que en visita al Palacio Nacional lo conminaron, lo intimaron y le dieron el abrazo del oso para que nuestro país acogiera y estableciera de manera exclusiva, bajo presión de dichos minúsculos funcionarios de segunda, para la instalación de la llamada “red limpia” de comunicaciones, en contra de la red de China Continental, por encima de la cabeza de Indotel y de la Oficina de Contrataciones Públicas.

Cuidado con la negligencia o el descuido de algunos de nuestros gobernantes como Danilo Medina que firmó un contrato para entregar un territorio en el sur del país destinado a una base militar. Para Estados Unidos no es suficiente 130 años de opresión al pueblo dominicano, de explotación de nuestros recursos naturales, de saqueo y robo, de invasiones militares, de intromisiones afrentosas, de falsedades y simulaciones como las del señor Pompeo y del impertinente señor Faller, “jefe del Comandor Sur de EU” en el Caribe, que se entromete en los asuntos internos y pisotea la dignidad y la soberanía de los dominicanos.

About the author

Angel Moreta

Angel Moreta, jurista, sociólogo, y filósofo; Profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), República Dominicana, Autor-Editor de Debateplural.

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