Internacionales Politica

El presidente de Túnez frena al islamismo político

Written by Debate Plural
Luis Rivas (Sputnik, 28-7-21)
El «golpe constitucional» del presidente de Túnez, Kais Sayed, hace temblar a los islamistas y a los beneficiados de la corrupción sistemática desde la ‘Revolución de Jazmín’ de 2011, mientras el país vive una crisis económica y sanitaria dramática.
En Túnez solo los islamistas del partido Ennahda y sus aliados minoritarios siguen debatiendo sobre la legitimidad de la decisión del presidente Sayed de aplicar el artículo 80 de la Constitución, para destituir al Gobierno, clausurar la Asamblea durante 30 días y levantar la inmunidad a los parlamentarios que son objeto de investigación judicial.
Apenas 48 horas después de la medida, anunciada el domingo 25 de julio por el jefe del Estado, la calma vuelve a las calles de las principales ciudades tunecinas, tras las primeras protestas de los partidarios del islamismo político, que sienten cómo el control que ejercían en el Bardo (Asamblea) y en otras administraciones estatales se va al garete.
El toque de queda de las 19.00 a las 06.00 de la mañana, en el país árabe más golpeado por el COVID-19, ayuda a frenar las posibles protestas callejeras, pero los islamistas parecen haber decidido, de momento, no soliviantar a sus partidarios, a la espera de acontecimientos y futuras decisiones de Sayed.

Apoyo de la izquierda, laicos y sindicatos

En todo caso, la medida adoptada por el presidente empieza a recibir el respaldo de las fuerzas laicas y del potente sindicato UGTT (Unión General Tunecina del Trabajo). Las fuerzas políticas y sindicales que no condenan el «golpe», dejan claro, eso sí, que su postura no debe interpretarse como un cheque en blanco a Kais Sayed. El sindicalista de izquierda, Abid Briki, declaraba a la emisora de radio Shems FM su apoyo a Sayed y manifestaba que «la neutralidad sería una traición».
La principal fuerza de oposición en Túnez y de oposición también a los islamistas de Ennahda, el Partido Desturiano Libre (PDL), dirigido por la diputada Abir Mussi, sin apoyar abiertamente a Sayed, no puede estar en contra de una decisión que frena el bloqueo parlamentario, interrumpe la infiltración de los islamistas en todas las redes de la Administración y abre la posibilidad de obtener la transparencia sobre los innumerables casos de corrupción que han marcado la vida económica de Túnez desde la llamada «primavera revolucionaria».
Mussi, conocida como «la nieta de Burguiba», por su apoyo al legado del líder de la independencia del país, encabeza desde hace semanas los sondeos sobre las preferencias electorales de los tunecinos.

Terrorismo y dosieres comprometedores

La Asociación de Magistrados de Túnez ha aprovechado la nueva perspectiva para insistir sobre la necesidad de luchar contra «la corrupción, la impunidad y el terrorismo que han bloqueado la transición democrática». Que los excolegas de Sayed (exprofesor de derecho constitucional) apoyen la transparencia puede ser lógica, pero es un clamor popular el ansia de conocer el destino de los millones de dinares que algunos han enviado al exterior y otros han desviado de las ayudas internacionales al interior.
El líder de Ennahda y, por el momento, depuesto presidente de la Asamblea, Rachid Gannuchi, es objeto constante de denuncias sobre su fulgurante enriquecimiento desde que volvió del exilio en 2011. Medios de prensa tunecinos hablan de una acumulación de riqueza que se cifraría en miles de millones de dólares. La procedencia de esos fondos sería, también según informaciones sin confirmar, parte de las ayudas caritativas y de otro orden que Catar envía a organizaciones musulmanas tunecinas.
Una de las medidas anunciadas por el presidente Sayed el domingo 25 iba destinada a evitar la desaparición de dosieres que pudieran revelar la implicación de políticos y otras personalidades del mundo económico en el robo de dinero público y en su implicación política con terceros países. La propia ministra de Justicia ahora destituida, Hasna Ben Sliman, ha tenido que desmentir haber intentando llevarse documentos comprometedores. Para nadie es un secreto en Túnez la batalla de los islamistas por infiltrar la Administración de Justicia, como han hecho con otros estamentos del Estado.

El ejército, con el presidente

En las primeras horas del «golpe», los dirigentes de Ennahda intentaron poner al Ejército de su lado. La institución militar respalda la acción presidencial. En esos tensos momentos, una diputada islamista que pretendía ocupar el Parlamento objetó a un militar que ella «había prestado juramento para proteger la Constitución». El uniformado le respondió que «los militares han prestado juramento para proteger a la nación».
Que el islam político es el primer perjudicado por la iniciativa del presidente Sayed no es ningún secreto. Ennahda es el responsable del bloqueo parlamentario, de la manipulación de las instituciones en su favor y de contar con el apoyo de un gobierno dirigido por un primer ministro pelele, Hichem Mechici, que, tras ser destituido, ha cambiado de bando y dice ahora estar de acuerdo con el jefe del Estado.

Catar y Turquía pierden baza

A la hora de escribir estas líneas, no se conocía aún el nombre del nuevo jefe de gobierno ni de sus principales ministros. La intención del presidente Sayed, según algunos medios nacionales, era nombrar a un equipo técnico, focalizado en la recuperación económica, sin descuidar los ministerios «de fuerza», como el de Interior. Esta vez, esperan los laicos, no deberá caer en el error de nombrar a «submarinos» de Ennahda, esto es, islamistas disfrazados.
En el terreno diplomático, después de unas horas de zozobra y las obligadas declaraciones de gobierno europeos preocupados por la «pervivencia del sistema democrático», hay dos países que temen haber perdido pie. Turquía y Catar, principales focos financieros y políticos de los Hermanos Musulmanes, asisten a la zozobra de Ennahda, su apéndice político/religioso en Túnez.

About the author

Debate Plural

Un medio independiente, libre, plural, sin ataduras con empresas o gobiernos; buscando el desarrollo de una conciencia critica, y la verdad que subyace en el correr de la vida nacional e internacional para el empoderamiento del pueblo dominicano en relación con las luchas y reivindicaciones económicas y sociales fundamentales

Deja un comentario