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EE.UU. busca mantener su supremacía sobre los océanos durante el resto del siglo XXI

Written by Debate Plural

Leonid Savin (Fondsk, 29-12-20)

 

Después de sacar a la luz una publicación sobre su futura estrategia respecto al espacio exterior, el Pentágono publicó poco después otro documento titulado Advantage at Sea dirigido a la Armada, al Cuerpo de Marina y a la Guardia Costera de los Estados Unidos. El documento se articula alrededor de una serie de consejos estratégicos dirigidos a neutralizar a la competencia, al igual que analizar las crisis y los conflictos cotidianos que se darán en las próximas décadas. En el documento también se indica la necesidad primordial de asegurar el dominio de los océanos frente al resto de las naciones.

En 2015 se publicó un documento titulado Estrategia para la cooperación con respecto a la energía marítima durante el siglo XXI.

El comandante de Operaciones Navales, el almirante Michael M. Gilday, el comandante general de la Infantería de Marina, David H. Berger, y el comandante de la Guardia Costera, el almirante Karl Schultz, dicen en el documento: “Nuestra Armada, el Cuerpo de Infantería de Marina y la Guardia Costera deben mantener su pericia si quieren competir, contener y derrotar a nuestros adversarios cuando eso sea necesario. Estamos acelerando el desarrollo de una fuerza naval integral y que será modernizada en todos sus aspectos” (1). El documento enfatiza que «las acciones de Estados Unidos durante la próxima década determinarán el equilibrio del poder en lo que resta del siglo XXI».

La introducción a Advantage at Sea dice: «Desde principios del siglo XXI las tres ramas de la fuerza naval han observado, consternadas, el creciente poder de la armada china y el comportamiento cada vez más agresivo de Rusia». Al mismo tiempo se observa que «China representa la amenaza estratégica a largo plazo más peligrosa para los Estados Unidos», por lo que «el 60% de la Armada de los Estados Unidos se encuentra en estos momentos en la región Indo-Pacífica». Y el documento continúa: «Otros rivales, incluidos Irán, Corea del Norte, organizaciones extremistas violentas y organizaciones criminales transnacionales, siguen socavando el actual orden internacional».

Debe añadirse a todo esto que los Estados Unidos jamás han ratificado la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho al Mar de 1982 (2) y que debería haberse convertido en el documento fundamental para esa actividad internacional. Las actividades que tienen lugar en el mar han sido interpretadas por los Estados Unidos en base únicamente a sus propios intereses.

El documento utiliza el término «Poder naval integral en todos los dominios», que significa la coordinación de las acciones de la Armada, el Cuerpo de Marines y la Guardia Costera de los Estados Unidos no solo en el mar, sino también en la tierra, el aire, el espacio y el ciberespacio.

Los autores de este documento afirman que la economía estadounidense está directamente relacionada con el control del mar: son 31 millones de puestos de trabajo, el 90% del tráfico comercial, valorado en unos 5,4 billones de dólares al año, así como los flujos de información transmitidos mediante cables submarinos (las transacciones financieras diarias ascienden a 10 billones de dólares).

El documento dice también: “Hoy, la República Popular China (RPC) y la Federación Rusa (RF) están utilizando todos los instrumentos a disposición de sus respectivas naciones con la intención de socavar y rehacer el sistema internacional de acuerdo con sus propios intereses. Ambos países apoyan sus actividades revisionistas por medio de fuerzas militares regionales y ocultan su comportamiento agresivo a través de una combinación de fuerzas militares y paramilitares (contratistas)”.

Aquí se afirma explícitamente que tras la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China existe en realidad una expansión militar de ese país que quiere establecer su control sobre ciertas ubicaciones marítimas importantes. Y Rusia, según estos autores, «durante un posible conflicto, es capaz de infligir ataques cinéticos o cibernéticos contra Washington, las capitales europeas o incluso atacar cables de comunicación submarinos, lo que tendría consecuencias importantes para la economía global».

El documento señala que los territorios marítimos en disputa requieren «un nuevo énfasis por medio del control marítimo» y el mantenimiento de la ventaja marítima implica una modernización de las fuerzas armadas.

Al mismo tiempo, el documento argumenta que las fuerzas estadounidenses deben ser «maniobrables, móviles, expedicionarias, incrementables, sostenibles, universales, interconectadas y letales» y para ello no deben actuar solas, sino que deben ser una parte integral de las fuerzas estadounidenses combinadas en un todo que, por lo tanto, tendrá un carácter global.

El documento señala que “la fuerza de ataque maniobrable [de los EE.UU.] estará compuesta por múltiples equipos de ataque desde portaaviones, equipos de acción de superficie y equipos de ataque expedicionarios y todo ellos serán complementados con el apoyo de plataformas no tripuladas… Los sistemas de largo alcance y las armas hipersónicas les proporcionarán capacidades globales de ataque terrestre. Los buques de logística y apoyo serán enviados para reabastecer, rearmar, recuperar, y enviar mano de obra o hacer reparaciones. La Guardia Costera proporcionará un sistema de transporte marítimo seguro, confiable y eficiente que será necesario para el sostenimiento de las fuerzas que se encuentran en el frente».

Según el documento Advantage at Sea la Armada, la Infantería de Marina y la Guardia Costera de los EE.UU. necesitan:

– contratar y formar personal profesional versátil;

– crear un sistema de apoyo material y técnico para operaciones avanzadas que permitan apoyar a las fuerzas de reacción rápida, que estarán listas para el combate;

– identificar y prevenir actividades nocivas para la competencia diaria;

– trabajar con aliados y socios en crisis y conflictos;

– proporcionar fuego de precisión constante, que lo abarque todo y que sea de largo alcance, el cual se apoyará en redes integradas flexibles, con el objetivo de destruir las fuerzas enemigas;

– mantener la vida útil de la tríada de disuasión nuclear estadounidense.

Se supone que la combinación de estas acciones llevará a la creación una potencia marítima integrada, mediante lo cual los mares permanecerán bajo el control de los Estados Unidos.

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