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Sionismo: ¡¡¡Gracias Trump, por favores concedidos!!!

Written by Debate Plural

Pablo Jofre Leal (teleSur, 1-12-20)

 

Con la agonizante administración de Gobierno de Donald Trump, en los Estados Unidos, el mundo no está a salvo. Y, menos aún aquellos pueblos, como el palestino, sujeto a la colonización y ocupación de su territorio, a manos de un aliado incondicional de Trump como es el sionismo.

Un Trump golpeado políticamente, que ha decidido apoyar, hasta el último día de su Gobierno, al régimen israelí encabezado por el procesado primer ministro Benjamín Netanyahu y su política de exterminio contra Palestina. Las fieras heridas suelen ser más peligrosas que un animal sano y eso nos tiene que alertar frente a los dos últimos meses de un Gobierno estadounidense, caracterizado por establecer políticas de apoyo sostenido a la entidad criminal sionista. Esto, con preeminencia frente a otras vertientes de su manejo en el ámbito externo, que han generado políticas de máxima presión contra quienes considera Gobiernos a los cuales hay que desestabilizar, derrocar o combatir en áreas diversas, léase: China Rusia, Irán, Cuba, Corea del Norte, Venezuela, entre otros.

En el caso de la República Popular China, el Gobierno de ese país advirtió a Washington, que no siga generando situaciones peligrosas en el área del Mar Meridional de la China con el envío de diplomáticos a Vietnam y Filipinas cuya misión es crear caos en esta región a costa de mantener su hegemonía. Por su parte, el Gobierno ruso, en declaración efectuada por su canciller, Serguei Lavrov afirmó que “es fundamental que Estados unidos deje sus actos aventureros que ponen en peligro toda la región de Asia Occidental”. En conferencia de prensa celebrada en Moscú junto al canciller iraquí Foad Husein, de visita en la capital rusa, Lavrov planteó que las intervenciones de Washington y sus aliados en países de Asia occidental y África: Siria, Irak y Libia, entre otros, no han tenido resultado positivo en modo alguno, en los supuestos objetivos planteados “sólo ha provocado la propagación de la destrucción y la devastación en estos países”.

Trump, a través de su decisión de causar el mayor grado de desestabilización, antes de tener que abandonar la Casa Blanca, sigue su lucha de “peleador callejero” como lo definió su exasesor de Seguridad nacional John Bolton, tratando de revertir la derrota propinada por los demócratas a su Gobierno. Un revés electoral, que convirtió a Trump en uno de los pocos presidentes norteamericanos, que no logra ser reelecto, el quinto de un total de 46 mandatarios, que ha tenido Estados Unidos. Realidad, que en el caso de este multimillonario suele ser más dolorosa, pues se trata de un personaje megalómano, que ha repetido a los cuatro vientos, que él no soporta la derrota. No es un “Looser” como se autodefine  y sin embargo tanto en los votos populares como en los colegios electorales la diferencia fue abrumadora y es un perdedor. No hay posibilidad alguna de cambiar el destino de una elección presidencial que va a penar, de continuo, al multimillonario que soñó con ser reelegido.

El Ciego y su Lazarillo

La administración Trump, en Asia occidental, juega sus cartas de permanente violador del derecho internacional, apoyando al régimen sionista en su proceso de colonización y ocupación de Palestina. Un Trump agónico políticamente, que en su ceguera se apoya en su fiel perro lazarillo, apoyando a pie firme la ilegal construcción de viviendas en Cisjordania, para colonos sionistas extremistas. Como también la intensificación del bloqueo a la Franja de Gaza. La presión a Monarquías árabes, para establecer relaciones con el ente sionista y chantajeando a otros Gobiernos, para realizar la misma acción, como es el caso de Sudán a quien se le prometió sacarlo del listado de estados que patrocinan el terrorismo si “normalizaba” sus relaciones con el sionismo. Un lavado de imagen de la entidad infanticida y criminal sionista, destinada a mostrar una aparente normalidad política con regímenes tan corruptos y criminales como el propio Israel.

A pesar de estos hechos la causa palestina sigue en pie. A pesar de la traición de varias Monarquías árabes, que han regularizado su relación con el ente sionista, bajo los parámetros dictados por Washington, tal como lo hizo Egipto el año 1981 y Jordania el año 1994. En entrevista dada a medios internacionales señalé que “la causa palestina queda un poco herida con estos acuerdos de forzar relaciones antinatura, queda afectada, pero no queda mortalmente herida. Esto, porque son muchos los países árabes, países del mundo musulmán (…) que sí apoyan a Palestina. Igualmente, tengamos presente, que hablamos de Monarquías, como la de Baréin, los Emiratos Árabes Unidos (EAU), que apoyan al régimen sionista, porque se apoyan ellos mismos como regímenes putrefactos”.

La causa palestina está en pie, está un poco golpeada de eso no hay dudas, pues la intensificación de los ataques israelíes, el aval cómplice de Estados Unidos y el silencio obsequioso de la denominada “comunidad internacional” frena la inevitable autodeterminación del pueblo palestino. Hechos como los descritos con relación a supuestos procesos de normalización entre el ente sionista y regímenes árabes, como Bahréin, Emiratos Árabes Unidos y Sudán, a lo cual seguramente se sumará el régimen de la Casa al Saud, son hechos traicioneros que afectan las causas cuyo objetivo es la libertad de los pueblos.

Los Gobiernos corruptos suelen ser el mejor aliado del imperialismo y el sionismo en los crímenes contra los pueblos. Pero, insisto, Palestina, su causa, su libertad, sus anhelos de autodeterminación están muy presente, están a la orden del día. Estas situaciones le dan más fuerza a la causa palestina porque sitúan en el ojo crítico a aquellas Monarquías y aquellos Gobiernos corruptos, que se someten a Estados Unidos y a Israel. Sin dejar de lado las propias acciones de una parte de la dirigencia palestina, que sigue relacionada con el sionismo, tratando de normalizar los acuerdos de seguridad con el ocupante, que representan, lisa y llanamente una política entreguista y colaboracionista con el enemigo, convirtiéndose de hecho en aliados de sus propios represores.

Estos arreglos entre castas gobernantes, que pretenden limpiar la imagen criminal de Israel recibieron amplias condenas a nivel regional e internacional. Las autoridades palestinas calificaron la medida de una “puñalada por la espalda” a la causa palestina. Además, advirtieron que ese proceso de pretender que Israel puede tener relaciones normales en la región, acabará jugando en su contra y socavando la seguridad de los países árabes, pues allanará el terreno para “el establecimiento de una alianza militar” en la región, liderada por el régimen sionista. Una idea que se viene planteando desde el momento mismo que se firmaron los fracasados Acuerdos de Oslo, que sirvieron simplemente para consolidar el proceso de colonización y ocupación de Palestina, a través del incremento del número de asentamiento con colonos extranjeros en Cisjordania. La represión interna a los movimientos decididos a intensificar la lucha contra el ocupante sionista con el uso de la oficina de coordinación de seguridad entre la Autoridad Nacional Palestina y las fuerzas sionistas, una vez comprobada la falsedad de Oslo y la ratonera en la cual el pueblo palestino fue arrastrado.

En la misma línea de presiones contra Palestina y concretar situaciones de hecho, que termina convirtiéndose en permanente, Washington ha propiciado, no sólo trasladar su embajada desde Tel Aviv a Al Quds, con clara conciencia de lo violatorio de tal acto. Sino que catalizar que otros se sumen a este acto que convierte en letra muerta lo que se ha establecido respecto a Al Quds (Jerusalén) desde la Resolución N.º 181 de noviembre del año 1947 en la cual se recomendaba la partición de Palestina, entre colonos  que llevaban medio siglo presionando a las potencias occidentales para que se les otorgara un territorio que no era suyo generando que el pueblo palestino, de la noche a la mañana se viera enfrentado a la usurpación del 56 por ciento de su territorio y constatar el nacimiento de una entidad llamada Israel, para pagar culpas ajenas derivadas de los crímenes cometidos por un régimen europeo, como el nacionalsocialista, que generó una crisis de conciencia en aquellos que nada hicieron durante años para impedir esos crímenes.

Sumemos a ello el incremento de la presencia de tropas norteamericanas en Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita de tal forma de apoyar las acciones de agresión que estas monarquías realizan en el plano interno como su agresión contra Yemén. Por ello la visita del secretario de Estado norteamericano Mike Pompeo a los territorios palestinos ocupados, tanto los de la Palestina invadida desde el año 1948 como su irrupción a un asentamiento extremista en Cisjordania, como también el hacerse presente en los ocupados altos del Golán sirio, son una muestra evidente que Netanyahu y los suyos quieren exprimir a la administración Trump al máximo, sacar hasta la última gota de apoyo estadounidense a la política  criminal de este régimen extranjero enquistado en Asia Occidental.

La visita de Pompeo sirvió, igualmente, para dar a conocer otra violación al derecho internacional y al Convenio de Ginebra, al anunciar que Washington va a etiquetar los productos procedentes de las colonias sionistas de la Cisjordania ocupada como productos “hecho en Israel”. Decisiones, catalogadas por Hanan Ashrawi, miembro del Comité Ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) “como un intento de legitimar el robo de tierras palestinas y el saqueo de recursos palestinos que va contra los principios fundamentales del derecho internacional y el consenso global. Estos productos que serán etiquetados como israelíes, son un producto del robo. Deben ser boicoteados, no apoyados”. Y en este plano la mejor medida para boicotear esta medida infame es apoyar la campaña implementada por la sociedad civil palestina llamada Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) de tal forma de generar un escenario de presión, que permita acabar con este régimen de apartheid y segregación, como se hizo en su oportunidad con el régimen racista sudafricano.

¿Cuál será la política de Joe Biden para Asia Occidental? ¿Cuál será la política respecto a los crímenes cometidos por el régimen sionista contra el pueblo palestino? Son interrogantes por resolver, tras cuatro años de intensificación de la política de colonización y ocupación sionista de Palestina, la agresión a Líbano, Siria, las políticas de desestabilización contra Irán. El apoyo a los regímenes monárquicos corruptos, que finalmente terminaron firmando acuerdos de mutuo apoyo, como una asociación delictiva, que genera las medidas de protección para seguir operando impunemente.

Joe Biden es una incógnita incluso para los sionistas, que en estos cuatro años de Gobierno encabezado por Donald Trump no han tenido más que agradecer la cadena de favores concedidos, permitiéndoles incrementar sus crímenes en un marco de vergonzosa impunidad. Pero, más allá de lo que haga o deje de concebir Biden, lo importante es lo que harán las fuerzas de la resistencia palestina, junto al Eje de movimientos y organizaciones de la resistencia de Irán, Irak, Líbano, Siria, Yemén, que han permitido cambiar la correlación de fuerzas en Asia Occidental. El fin del sionismo y de sus aliados sólo es posible con la acción de los pueblos de Asia Occidental y ese es el camino que hay que transitar. No se puede generar una política esperando que Estados Unidos cambie la suya respecto a la región del Levante mediterráneo o sobre Irán, el Cáucaso o el Magreb. La decisión radica en la voluntad de los pueblos de cambiar definitivamente este escenario actual de dominio de una triada que debe desaparecer: imperialismo, sionismo y wahabismo como enemigos de la humanidad.

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