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El criterio de demarcación en Psicología (1)

El primer ejemplo en la historia acerca de la cuestión de la categorización y demarcación del conocimiento humano se encuentra en la Grecia antigua, donde se trata el problema de las diferencias entre el verdadero conocimiento (en griego ἐπιστήμη, episteme) y la opinión (δόξα, doxa). Para Platón, por ejemplo, la episteme sólo puede tener desarrollo en el mundo de las ideas (conocimiento intelectual puro) pero no el mundo sensible, que según él es engañoso (cfr. Alegoría de la caverna).

Más tarde, Kant trató de delimitar el campo de las ciencias naturales del metafísico, y con su trabajo sentó un precedente metodológico para establecer los criterios de demarcación de lo que es y no es ciencia natural.6​(Cfr. Crítica de la razón pura y Prolegómenos a toda metafísica futura que pueda presentarse como ciencia).

Positivismo

El positivismo es una corriente filosófica caracterizada por adoptar, en general, una actitud cientificista y anti metafísica, confiando plenamente en la humanidad y en su progreso indefinido. Este punto de vista proclama exclusivamente la legitimidad y validez del conocimiento proporcionado por las ciencias empíricas. Por eso se considera que la filosofía tradicional, entendida principalmente como metafísica o conocimiento especulativo sin necesidad de comprobación empírica, debe sustituirse por otra que tenga como único objetivo entender la naturaleza y los métodos de las ciencias, fundamentalmente las ciencias de la naturaleza (astronomía, física, química y biología). El positivismo se enlaza habitualmente con una ontología materialista.

Históricamente la filosofía positivista surge en el siglo XIX, siendo sus máximos exponentes Auguste Comte (1798-1857) y Ernst Mach (1838-1916). El primero usó la palabra «positivismo», tomada del filósofo francés Saint-Simon (1760-1825), para designar su pensamiento. Así mismo, denominó estadio positivo a la etapa del progreso humano en la que la ciencia se convierte en la principal fuerza social, superando periodos anteriores de carácter metafísico y religioso en los que dominaban las supersticiones y las creencias infundadas.

Bajo la influencia de Ernst Mach y del austríaco Ludwig Wittgenstein (1889-1951), el positivismo cientificista se transformó en el siglo XX dando lugar al positivismo lógico, neopositivismo o empirismo lógico.

El manifiesto fundacional de este se publicó en 1929 con el nombre de Wissenschaftliche Weltauffassung: Der Wiener Kreis (Concepción científica del mundo: Círculo de Viena). El neopositivismo se caracteriza por presentar un enfoque de la metodología científica elaborado de forma precisa por medio de la lógica formal, así como por intentar reducir toda investigación científica al método y lenguaje de la física (fisicalismo). A través de este programa filosófico y científico el neopositivismo contribuyó a impulsar notablemente la filosofía de la ciencia durante el siglo XX.

Aunque los empiristas lógicos intentaron ofrecer una visión general de la ciencia que abarcaba principalmente sus aspectos gnoseológicos y metodológicos, tal vez su tesis más conocida es la que sostiene que un enunciado es cognitivamente significativo solo si o posee un método de verificación empírica o si es un enunciado analítico, tesis conocida como «del significado por verificación».

Solo los enunciados de la ciencia empírica cumplen con el primer requisito, y solo los enunciados de la lógica y las matemáticas cumplen con el segundo.

Entrada de la Universidad de Viena, el lugar de nacimiento del Círculo de Viena en los años 20.

Los enunciados típicamente filosóficos no cumplen con ninguno de los dos requisitos, así que la filosofía, como tal, debe pasar de ser un supuesto cuerpo de proposiciones a un método de análisis lógico de los enunciados de la ciencia. Las posiciones de los empiristas lógicos respecto de algunos temas claves de la filosofía de la ciencia (el origen del sentido de los enunciados, la puesta a prueba de las teorías, el concepto de explicación científica y la unidad de la ciencia, entre otros) se conocen con el nombre colectivo de «concepción heredada» (received view).

Esta nueva concepción de la ciencia como algo que no solamente es independiente de la filosofía y metafísica, sino que en incluso llega a oponerse a ellas, provocó la inevitable pregunta, ¿qué es lo que separa a las dos? Entre los primeros en desarrollar una respuesta se encontraban los miembros del Círculo de Viena (Moritz Schlick, Rudolf Carnap, Kurt Gödel, Carl Hempel y otros). Su postura filosófica, conocida como positivismo lógico, sostenía una teoría de significado que mantuviera, sólo los enunciados acerca de observaciones empíricas eran significativos, afirmando a la vez que los enunciados que no se derivan de esta manera (incluyendo enunciados religiosos y metafísicos) carecen por naturaleza de auténtico significado (véase Verificacionismo).

El positivismo del Círculo de Viena considera que un enunciado es científico cuando puede deducirse de otros que han sido objeto de comprobación. Entre sus principios básicos destaca la verificabilidad como criterio de demarcación entre ciencia y no ciencia, contrapuesto a la lógica de la refutación y verificación.

El Círculo de Viena (Wiener Kreis, en alemán) fue un organismo científico y filosófico formado por Moritz Schlick, filósofo austríaco, en Viena, Austria, en 1921 y disuelto definitivamente en 1936. Este movimiento, conocido con el nombre original de Círculo de Viena para la concepción científica del mundo, se ocupaba principalmente de la lógica de la ciencia, considerando la filosofía como una disciplina encargada de distinguir entre lo que es ciencia y lo que no, y de la elaboración de un lenguaje común a todas las ciencias. La posición filosófica del Círculo de Viena se llamó empirismo lógico (alemán: Logischer Empirismus), positivismo lógico o neopositivismo. Los temas principales fueron debates fundacionales en ciencias naturales y sociales, lógicas y matemáticas; la modernización del empirismo por la lógica moderna; la búsqueda de un criterio empirista de significado; la crítica de la metafísica y la unificación de las ciencias en la unidad de la ciencia. Destacó por su postura radicalmente antimetafísica y su concepción lógica de las matemáticas. Organizó el primer congreso internacional de epistemología en Praga, en 1929, y fundó la revista Erkenntnis. En la actualidad, el Círculo de Viena ya no representa un programa de investigación activo, pero influyó fuertemente en el desarrollo de la filosofía analítica y en la historia reciente de la filosofía de la ciencia.

El positivismo del Círculo de Viena considera que un enunciado es científico cuando puede deducirse de otros que han sido objeto de comprobación. Entre sus principios básicos destaca la verificabilidad como criterio de demarcación entre ciencia y no ciencia, contrapuesto a la lógica de la refutación y verificación.

El filósofo Karl Popper se dio cuenta de que los filósofos del Círculo de Viena (al cual él mismo estuvo muy vinculado, aunque no como miembro) habían mezclado dos problemas diferentes para los que habían resuelto dar una única solución: el verificacionismo. En contraposición a este punto de vista, Popper remarcó que una teoría podría perfectamente tener significado sin ser científica, y que, como tal, un ‘criterio de significación’ podría no necesariamente coincidir con un ‘criterio de demarcación’. Así pues, ideó su propio sistema, al que se denomina falsacionismo (cabe señalar que Popper no llama a su metodología falsacionismo, sino racionalismo crítico). Éste no sólo es interpretable como una alternativa al verificacionismo; supone también un acuerdo acerca de la distinción conceptual que habían ignorado las teorías previas.

Popper vio la demarcación como un problema central en la filosofía de la ciencia. Propuso el falsacionismo como una forma de determinar si una teoría es científica o no. Simplificando, se podría decir que si una teoría es falsable, entonces es científica; si no es falsable, entonces no es ciencia.

Para Popper, afirmar que una teoría es científica quiere decir que añade conocimiento racional acerca del mundo empírico, por lo tanto, no puede ser:

ni tautológica (no añade nada)

ni contradictoria (va contra la lógica racional)

ni metafísica (afirma algo que no puede ser comprobado experimentalmente).

La falsabilidad fue uno de los criterios utilizados por el Juez William Overton para determinar que el creacionismo no era científico y que no debería enseñarse en los colegios de Arkansas.

La falsabilidad es una propiedad de los enunciados y de las teorías, y, en sí misma, es neutral. Como criterio de demarcación, Popper busca tomar esta propiedad y tomarla como base para afirmar la superioridad de teorías falsables sobre las no falsables, como parte de la ciencia, estableciendo así una posición que podría ser llamada falsacionismo con implicaciones políticas. [cita requerida] Sin embargo, muchas cosas de las que pueden ser consideradas como dotadas de significado y utilidad no son falsables. Con toda certeza, los enunciados no falsables desempeñan una función en las propias teorías científicas. Lo que el criterio Popperiano permite ser llamado científico está abierto a interpretación. Una interpretación estricta concedería muy poco, puesto que no existen teorías científicas de interés que se encuentren completamente libres de anomalías. Del mismo modo, si sólo consideramos la falsabilidad de una teoría y no la voluntad de un individuo o de un grupo para obtener o aceptar instancias falsables, entonces permitiríamos casi cualquier teoría.

En cualquier caso, es muy útil conocer si un enunciado de una teoría es falsable, aunque sólo sea por el hecho de que nos proporciona un conocimiento acerca de las formas con las que alguien podría evaluar una teoría. La tesis de Duhem-Quine argumenta que no es posible probar que un enunciado ha sido falsado; en su lugar, la falsación ocurre cuando la comunidad científica se pone de acuerdo en que ha sido falsado (véase consenso científico). Esta es una crítica importante al falsacionismo, pues cualquier enunciado observacional, por inocente que parezca, presupone ciertas concepciones acerca del mundo, y resulta imposible dejar de preguntarse si esas concepciones son científicas o no. El filósofo de la ciencia William Herbert Newton-Smith, expresa así su crítica.

Falsacionismo

Sir Karl Raimund Popper. Autor de la obra La lógica de la investigación científica.

El filósofo Karl Popper se dio cuenta de que los filósofos del Círculo de Viena (al cual él mismo estuvo muy es: Falsacionismo y Karl Popper. vinculado, aunque no como miembro) habían mezclado dos problemas diferentes para los que habían resuelto dar una única solución: el verificacionismo. En contraposición a este punto de vista, Popper remarcó que una teoría podría perfectamente tener significado sin ser científica, y que, como tal, un ‘criterio de significación’ podría no necesariamente coincidir con un ‘criterio de demarcación’. Así pues, ideó su propio sistema, al que se denomina falsacionismo (cabe señalar que Popper no llama a su metodología falsacionismo, sino racionalismo crítico). Éste no sólo es interpretable como una alternativa al verificacionismo; supone también un acuerdo acerca de la distinción conceptual que habían ignorado las teorías previas.

Popper vio la demarcación como un problema central en la filosofía de la ciencia. Propuso el falsacionismo como una forma de determinar si una teoría es científica o no. Simplificando, se podría decir que si una teoría es falsable, entonces es científica; si no es falsable, entonces no es ciencia.​ No sólo es interpretable como una alternativa al verificacionismo; supone también un acuerdo acerca de la distinción conceptual que habían ignorado las teorías previas.

About the author

Frank A. Peña Valdes

Profesor adjunto Escuela de Psicología, Facultad de Humanidades y Escuela de Orientación Educativa, Facultad de Ciencias de la Educación Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD. Licenciatura en Psicología, Maestría en Metodología de la Investigación Científica. Especialidad en Psicología del Desarrollo, Maestría en Desarrollo Humano, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Postgrado en Educación Superior, Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC). Estudios Doctorales en Psicología Social, Universidad Central de Madrid (UCM).

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