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Los restos de Pedro Santana deben ser sacados del Panteón Nacional (1)

Written by Juan de la Cruz

El general Pedro Santana Familias nació en Hincha -hoy territorio haitiano el 29 de junio de 1801, hermano gemelo de Ramón Santana Familias, hermano de Florencio Santana Familias e hijo de Pedro Santana y Petronila Familias. El padre de Pedro Santana, que tenía el mismo nombre de su hijo, tenía el rango de capitán cuando participó en la Guerra de la Reconquista que encabezó el brigadier cotuisano Juan Sánchez Ramírez. En la Batalla de Palo Hincado que se celebró en El Seibo, el capitán Santana fue quien le cercenó la cabeza al general francés Louis Ferrand, tras este suicidarse, para exhibirla como trofeo de guerra.

Desde entonces la familia Santana-Familias, que había pasado de Hincha al Cibao y luego a lo que hoy es Sabana Perdida, se estableció definitivamente en el Seibo, donde junto a sus familiares se apropió de grandes extensiones de tierra, pasando a convertirse en importantes terratenientes del lugar.

Santana contrajo matrimonio en dos ocasiones: la primera vez con Micaela Antonia Rivera, una viuda rica de El Seibo, y la segunda vez con Ana Zorrilla. Su primer matrimonio contribuyó a que se convirtiera en un hombre de gran influencia en todo el Este del país. El Prado era la finca propiedad de Pedro Santana, logrando conformar un ejército entre peones, allegados y vecinos de alrededor de 3 mil hombres, lo que le permitió arrebatarle el poder a los trinitarios que entre junio y julio de 1844 asumían el General de División Francisco del Rosario Sánchez como Presidente de la República; el General de División Juan Pablo Duarte, en su calidad de Comandante de la Plaza de Armas de Santo Domingo, y el General de División Ramón Matías Mella, como Comandante de la Plaza de Armas de Santiago y delegado del Gobierno en el Cibao.

El general Pedro Santana ostentó a partir de marzo de 1844 el cargo de Comandante en Jefe del Ejército Expedicionario del Sur, pero solo participó indirectamente en la Batalla del 19 de marzo y directamente en las escaramuzas conocidas como Batalla de las Carreras, realizada entre los días 21 y 23 de abril de 1849, tras la derrota contundente sufrida por las tropas haitianas encabezadas por el general Faustino Soulouque en el desfiladero de El Número, Azua, el 17 de abril de ese mismo año, ante el ejército dominicano que encabezaba el general Antonio Duvergé.

Veamos lo que expresa Emiliano Tejera en torno a las acusaciones que le hacía el general Pedro Santana al general Antonio Duvergé, de ser el responsable de la derrota de las tropas dominicanas en la batalla del 5 y 6 de abril de 1849 frente al ejército de Faustino Soulouque:

“El Gral. Santana falta a la verdad en todo lo que dice del Gral. Duvergé. Este, en unión del Coronel Francisco Domínguez, peleó heroicamente en El Número i quizás esta resistencia fue la causa de la orden de retroceso del Ejército haitiano. El General Duvergé desde el 44 hasta 49 peleó infinidad de veces contra los haitianos, i casi siempre triunfó. Puso su pie victorioso en donde nunca lo puso Santana: En el territorio que Haití retuvo después de la proclamación de la independencia dominicana. Al contrario Santana en los 13 años de guerra activa contra Haití sólo oyó los tiros del enemigo dos veces: En Azua, de donde se derrotó después de haber vencido, exponiendo con esto la independencia de la República, i en Las Carreras, en donde peleó con la retaguardia de un ejército que se retiraba” (César A. Herrera, 1985:50).

Es muy justo destacar que los militares que recogieron los lauros de aquellas contiendas bélicas por la dignidad, la libertad y la soberanía nacional, no fueron necesariamente los que más esfuerzos hicieron por obtener la victoria frente al ejército expedicionario haitiano, sino aquellos que siempre estuvieron esperando el apoyo militar de una gran potencia, como Francia, para poder dar las batallas que vendrían a consolidar una independencia nacional mediatizada.

Por eso, con toda razón, el patricio Juan Pablo Duarte nos dice lo siguiente: “Un 19 de marzo triunfó la cruz y los Iscariotes, escribas y fariseos proclaman triunfador a Santana”. Aquí Duarte se refiere al triunfo del Ejército Dominicano sobre las tropas haitianas que estaban bajo el mando del presidente haitiano general Charles Riviére Hérard el 19 de marzo de 1844. Esa ocasión la aprovecharon los partidarios del general Pedro Santana para atribuirle la victoria de forma absoluta a él, desconociendo con ello que los verdaderos adalides de esa acción militar fueron el general Antonio Duvergé y los oficiales Francisco Soñé, José del Carmen García, Feliciano Martínez, Juan Esteban Roca, Manuel de Regla Mota, Manuel Mora, Juan Esteban Ceara, José Leger, Vicente Noble, Matías de Vargas, Marcos Medina, Lucas Díaz, Nicolás Mañón, Juan Contreras y Lorenzo Araujo, así como cientos de oficiales, clases y soldados.

Los lauros inmerecidos atribuidos a Santana, les sirvieron para ser proclamado con los galardones tampoco merecidos de “Libertador de la Patria” y “Jefe Supremo de la República”. Calidad esta última con la que asumió la Presidencia de la República, tras desplazar a los trinitarios del poder y declararlos injustamente traidores a la patria, para poder cometer impunemente todos sus crímenes y desmanes contra el país y su gente más sensata.

Los principales crímenes, traiciones, desmanes y deslealtades cometidas por el general Pedro Santana contra la República Dominicana y sus patriotas más fieles al ideal de una nación totalmente libre e independiente, se pueden resumir de la siguiente manera:

  1. El general Pedro Santana, hatero del Seibo que colaboró con la Independencia Nacional, declaró traidores a la Patria a los fundadores de la República Dominicana Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez, Ramón Matías Mella, Juan Isidro Pérez, José María Serra, Pedro Alejandrino Pina, Juan Nepomuceno Ravelo, Jacinto de la Concha y Juan Evangelista Jimenes, entre otros, y desde entonces se alzó con el poder absoluto de la República Dominicana.
  2. El fusilamiento de María Trinidad Sánchez y sus compañeros de armas el 28 de febrero de 1845 –un día después de cumplirse el primer año de la Independencia Nacional- por reclamar el retorno de los trinitarios deportados por Santana y su gabinete.
  3. El destierro de los parientes más cercanos de Duarte -su madre Manuela Díez y sus hermanos y hermanas-, en el mes de marzo de 1845, con lo cual quiso darle una estocada final al fundador de la República.
  4. El fusilamiento de los hermanos José Joaquín y Gabino Puello, después de éstos haberle servido incondicionalmente al General Pedro Santana. Estos fueron acusados de convictos y juzgados por una supuesta conspiración que buscaba derrocar al Presidente Santana. Fueron sentenciados a muerte y fusilados el 23 de diciembre de 1847.

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Juan de la Cruz

Profesor-Investigador de la Universidad Autónoma de Santo Domingo

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