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Ahed Tamimi y Ola Marshoud: Dos Leonas Palestinas (1)

Written by Debate Plural

Pablo Jofre Leal (Hispantv, 3-8-18)

 

En enero de este año 2018, cuando la joven palestina Ahed Tamimi fue detenida en su casa por las tropas ocupantes sionistas, acusada de abofetear a un soldado de esa entidad, compartí una reflexión que deseo retomar y ampliar en función, hoy, de la liberación de la joven luchadora de la aldea de Nabi Saleh, en la Ribera occidental, ocupada a sangre y fuego por colonos y tropas del invasor israelí.

Y amplio lo afirmado, pues un par de meses después de  la detención de Ahed Tamimi, soldados israelíes secuestraron a otra joven, Ola Marshoud, que a diferencia de Ahed Tamimi, aún se encuentra encarcelada en un recinto carcelario del régimen israelí. A Ola Marshoud, de 21 años, se le acusa de pertenecer al “Bloque Islámico” denominación que el sionismo suele ocupar cuando se trata de luchadoras que expresan públicamente su resistencia contra la ocupación desde la visión de una mujer creyente en el islam y que en Palestina no difiere de lo que cree todo palestino que aspira a su autodeterminación sea este musulmán o cristiano.

Pero, bien sabemos que con este tipo de afirmaciones el régimen ocupante trata de mostrar al Islam, a los ojos del mundo, como una creencia radical y peligrosa, usando para ello no sólo el poder mediático de sus aliados occidentales, sino también el uso de la hasbara, el lavado de imagen y otras técnicas de desinformación y manipulación de la realidad brutal que vive el pueblo palestino. Ambas detenciones, junto a las de 400 palestinos menores de 16 años y 7 mil presos palestinos recluidos en las mazmorras israelíes, representan la expresión más palpable de lo que el sionismo significa para el mundo: una ideología colonialista, racista y criminal.

El sionismo confirma con este tipo de acciones que es una perversión, la causa de la desdicha de millones de seres humanos, es la neo representación de regímenes como el nacionalsocialismo, es el NACIONALSIONISMO concretado en Palestina, que ejecuta contra su población la misma política exterminadora, que permitió al sionismo europeo generar, a partir de la conformación de la entidad israelí en suelo palestino el año 1948, una industria del holocausto como lo denuncia el intelectual judío Norman Finkelstein.

El sionismo es la visión de mundo totalitaria y atentatoria de los derechos humanos, violaciones contra quienes no son parte de este mito del «pueblo elegido» que ocupa, según su versión quimérica, que se ha  construido a partir de una supuesta “tierra prometida”. Es contra este sionismo, pero también contra una clase política palestina anquilosada y que no da el ancho a las necesidades actuales del pueblo palestino, es que aparecen las figuras de lo que considero son las verdaderas “mujeres maravillas” en tierras palestinas. Mujeres reales, de carne y hueso, que abofetean a quienes han golpeado al pueblo palestino por décadas, que insultan con toda justicia a estos ocupantes sionistas, que han ultrajado al pueblo palestino, desde que iniciaron la colonización de Palestina desde su Europa natal.

Eppur Si Muove

Ahed Tamimi abofeteó el rostro de aquellos,  que millones deseamos golpear con todas nuestras fuerzas, que es una acción mínima frente a tanto crimen, tanto asesinato, frente a un muro vergonzoso, la destrucción de aldeas, de cultivos, de la demolición de casas, la violación de los derechos humanos del pueblo palestino sin distinción de sexo o edad. Ahed, con su acción, nos grita a los cuatro vientos, que no podemos seguir aceptando que los criminales ejecuten sus acciones delictivas con total impunidad. Ahed nos interpela, nos llama a combatir como lo hace ella y su familia. Ahed dignifica la vida, al ser humano que se enfrenta a bestias sedientas de sangre. Ahed Tamimi con su lucha diaria nos muestra el camino, que no es otro que el combate, en todos los frentes, contra el sionismo, contra los colonos y soldados ocupantes. Ella representa y es la expresión de dignidad de un pueblo que no deja de luchar.

Para el docente universitario y escritor chileno de origen palestino, Rodrigo Karmy, en un profundo texto sobre la liberación de Ahed Tamimi tras ocho meses de prisión por su gesto valiente y lleno de una carga simbólica, afirma que ese gesto, ese bofetón dado al ocupante “desmitologizó al colonizador, mostrándole frágil, débil, vulnerable: ¿cómo el golpe de una niña pudo desatar la reacción israelí sino es porque ese pequeño golpe exhibía que tras los tanques, la prepotencia y el racismo no hay más nada ni nadie, que el poder no es más que un simulacro que funciona en la misma superficie de los cuerpos?

Misma conducta de desmitificar al ocupante, al extranjero invasor, a su hasbara de ser “la mayor democracia de Oriente Medio” y que se representa en toda su falsedad en la denuncia, en la lucha y acciones de Ola Marshoud, secuestrada el día 12 de marzo del año 2018, desde su hogar ubicado en el campamento de refugiados de Balata en Nablus, ciudad de la Ribera Occidental. Acción efectuada por un comando de soldados sionistas,  que armados hasta los dientes irrumpieron en la casa familiar y la secuestraron, como lo han hecho con miles de hombres y mujeres que resisten el asedio y la ocupación criminal de su tierra. Ola Marshoud es una joven estudiante de la Facultad de Información de la Universidad Nacional de An Najah en la ciudad de Nablus y ha dedicado parte importante de su labor como estudiante y luchadora, en denunciar a las fuerzas de ocupación israelíes, en un trabajo valiente y arriesgado.

Ola es parte de los 340 estudiantes universitarios palestinos, encerrados actualmente en las cárceles israelíes, sometidos a la violación de sus derechos humanos, sin que los organismos internacionales obliguen a la entidad sionista a liberarlos. Jóvenes a quienes se les imponen duros y vejatorios interrogatorios, presiones destinados a amilanarlos en su lucha por la autodeterminación del pueblo palestino y sin embargo los  vemos llenos de fuerza y valor, iluminando el camino de la liberación, estudiando en condiciones difíciles, sujetos a la represión constante, al seguimiento de espías, a las amenazas contra sus familias. Y a pesar de ello, resisten en una paráfrasis valerosa del eppur si muove  de Galileo, que en Palestina dice relación al diario combate contra las fuerzas invasoras.

Las fuerzas de ocupación suelen intimidar a los estudiantes, pero también a sus familiares, creando un clima de terror, llamando a la delación, al soplonaje. Una represión que se vive, a veces en forma directa o en ocasiones en forma más indirecta, enviando mensajes donde dan cuenta que se tomarán acciones represivas.  Una de esas cartas, dirigida a los padres de los estudiantes – enviadas por los servicios de inteligencia sionista – afirma: «Si recibes este mensaje, significa que eres padres de uno de los activistas del bloque islámico, que es una actividad ilegal. Le advertimos que tal participación puede llevar al arresto de su hija, dañar su vida académica y su futuro, desperdiciar su dinero y causar preocupación e indignación en los corazones de su familia. Nos dirigimos a usted para darle seguimiento a las actividades de su hija y alejarla de tales acciones. Usted ha sido advertido de las consecuencias»

Las amenazas sionistas no hacen mella en el corazón y y la conducta de miles de estudiantes palestinos decididos a derrotar al sionismo. Ola Marshoud es una de ellas y debe estar libre, debemos exigir su inmediata puesta en libertad. No existe justificación alguna que permita aceptar el secuestro de Ola Marshoud, secuestrada desde su casa, en territorio palestino, sin que hayamos leído o escuchado denuncias de organismos internacionales frente a esta evidente violación de los derechos de una mujer palestina. Es en estos momentos donde se extraña la reacción de los grupos feministas, que suelen salir a la calle por reivindicaciones, que parecen alejadas de las diarias preocupaciones de mujeres como Ahed y Ola. De las mujeres en Yemen y Bahréin. De las mujeres en Siria e Irak, en Libia, rohingyas y Mapuches. De mujeres en los países sometidos a agresiones y bloqueos: blancas, negras, mestizas, musulmanas, ortodoxas o católicas.

 

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