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Donde se necesita restaurar los derechos humanos es en EU

Written by Angel Moreta

Por: Angel Moreta (Autor-Editor)

 

En el pasado mes de abril 2018 el vicepresidente de los EEUU, señor Mike Pence, enviado por el Pentágono a América Latina a sacralizar los intereses del gobierno norteamericano, en uno de los tradicionales viajes imperiales por el continente, atacó con mentiras a los gobiernos progresistas de Bolivia y Venezuela.

En su agenda se reunió en Argentina con el presidente Macri y en Colombia, con el presidente Juan Manuel Santos, quien dice que persigue la paz con la guerrilla colombiana. Sabemos que Santos es un gran aliado de la nación del norte, por lo cual es persona poco creíble y poco confiable, pues convive tranquilamente con siete bases militares estratégicas de los EEUU con la indudable finalidad de agredir a Venezuela, en el momento en que el comando sur decida atacar a este país.

Se trata de una gira por América Latina que comenzó en Cartagena y continúo por varios países entre ellos Chile y Panamá.

Todo el mundo recuerda el flamante funcionario que vino a alfabetizar a los latinoamericanos en la democracia y los derechos humanos. Realizó una tradicional gira y visitó algunos gobiernos para pontificar en un continente que no conoce, y al cual visitó con el fin obvió de dar clases de democracia, dignidad, libertad y “restauración del orden democrático en Venezuela”.

Decimos que son giras tradicionales de la Casa Blanca, planificadas previamente por el Pentágono, para orientarnos y enseñarnos en América Latina sobre las dificultades de la democracia y brindarnos consejos sabios sobre las “dificultades” que en los últimos 30 años ha tenido el crecimiento de regímenes democráticos en nuestro continente, incluyendo la región del Caribe.

Sobre Venezuela, el pro cónsul Mike Pence dijo, masticando mentiras, que una dictadura en ese país es “inaceptable”, tanto para EEUU como para los líderes de la región latinoamericana. En Cartagena afirmó con gran sabiduría filosófica que en Venezuela la democracia ha ido hacia el camino exactamente opuesto a su desarrollo, por culpa del “dictador-presidente” Nicolás Maduro:

“En Venezuela hemos visto la tragedia de la tiranía ante nuestros ojos. Las penurias que sufre el pueblo de ese país se deben a la crisis política, económica y social en que está sumido. Nadie que ha sido rico elige pasar de la prosperidad a la pobreza. El régimen de Maduro ha amordazado a la Asamblea Nacional, ha socavado a la prensa libre y ha puesto en prisión a opositores y más de 130 valerosos venezolanos han muerto en la lucha por la democracia”.

El mensaje que trajo Mike Pence, vicepresidente de EEUU, revela la prepotencia de un personaje que visita a América Latina a enseñarnos cómo debe actuar el gobierno venezolano y los gobiernos títeres de América Latina, tales como Paraguay, Argentina, Panamá y Perú, países en los cuales se produjeron golpes de estado auspiciados por los EEUU.

El mensaje sabihondo que trajo el pro cónsul revela la prepotencia de un personaje que “visita” a América Latina a enseñarnos como debe actuar el gobierno venezolano y los gobiernos títeres de América Latina.

Refiriéndose a las recientes sanciones impuestas groseramente por EEUU,  contra el pueblo venezolano afirmó que las “naciones libres de América Latina no van a permanecer silenciosas. Venezuela está camino a la dictadura y los EEUU no van a quedarse tranquilos. Tenemos muchas opciones para Venezuela y como dijo el presidente Trump, no se descarta una solución pacífica a la crisis que enfrenta el pueblo venezolano o una solución militar. Vamos a seguir utilizando el poder económico y político para restaurar la democracia en Venezuela, pues los venezolanos merecen la libertad”.

Estas declaraciones falaces, draconianas y vacías de contenido, parecen salidas de la boca de un centauro, pero se trata de palabras de un personaje imperial de carne y hueso que visita el continente con el mensaje de que en Venezuela hay una dictadura y que la democracia debe ser restaurada.

Es el lenguaje engañoso de un pro cónsul norteamericano, con ínfulas de grandeza y poder (“destino manifiesto”), para tratar de demostrar que EEUU tiene la fuerza política y militar para continuar invadiendo y dominando el continente como si fuera el patio trasero de su exclusiva propiedad. Habla como un emperador romano que tiene derecho, concedido por la divinidad a intervenir en la vida económica y política de otros países e imponer sus obsoletas determinaciones en el sentido de impedir precisamente lo que él reclama, es decir, la libertad, la soberanía y la autodeterminación de los pueblos. Obviamente la Doctrina Monroe debe ser destruida por nuestros historiadores, sociólogos, filósofos y humanistas, que sirva de enseñanza y defensa a nuestros pueblos.

Un mensaje obsoleto y neocolonialista de aquellos que, desde el Pentágono, el Departamento de Estado y la Casa Blanca, se auto consideran los “dueños del mundo”.

Ignoran que la historia va cambiando radicalmente en su contra;  ignoran que el mundo unipolar se encuentra actualmente en transformación, y que caminamos hacia la presencia de un mundo multipolar y multicéntrico, y que nuestros pueblos ya no son unánimes en aceptar de manera sumisa la intervención descarada de los EEUU en nuestros países.

La revolución de América Latina es el destino de nuestros pueblos. La revolución es nuestra salvación, es nuestra segunda liberación

En América Latina contamos con gobiernos plumíferos arrodillados al discurso pervertido y enfermizo como el del señor Mike Pence, pobre personaje sin calidad intelectual, sumiso a la mentira y la barbarie contra América Latina, países que hacen el papel de colaboradores nefastos y criminales de la verdadera tiranía, de la verdadera dictadura, como son los gobiernos de  Brasil, Colombia, Panamá, Argentina, Paraguay, representados por el Pentágono; y que pretenden humillar al gobierno y al pueblo de Venezuela mediante la planificación y ejecución, por medio de la CIA, de un conjunto de acciones terroristas, guerra económica, guerra psicológica, guerra mediática, escasez provocada de productos de primera necesidad, bloqueo comercial internacional, bloqueo financiero, ataques violentos de pequeños grupos mercenarios directamente financiados por el Pentágono y el Departamento de Estado, contra propiedades públicas del Estado venezolano.

Hay que agregar aquellos gobiernos que son producto de golpes de Estado como los ocurridos en Paraguay, Brasil, Honduras, y otros que han surgido de la ejecución de proyectos corporativos que favorecen las políticas y estrategias intervencionistas criminales de EEUU.

El señor Mike Pence vino al continente a hablar como si fuera el dueño absoluto de la verdad, de la democracia, de la libertad y de las riquezas de los países que integran América Latina y El Caribe, lo cual constituye la creencia de que nuestros pueblos están destinados por la divinidad a vivir en la pobreza arrodillados, golpeados y pateados por los EEUU.

Personajes que hablan y actúan como representantes genuinos del intervencionismo militar más descarado de la historia política mundial. No aprendieron absolutamente nada de la historia de las luchas anticolonialistas, luchas por la libertad y por la liquidación de la presencia del pentagonismo, de la sumisión, de la apropiación imperial de todas las riquezas minerales y naturales de América Latina, con la colaboración directa de la CIA, órgano planificador y mandante de la guerra total global contra todos los pueblos y países que buscan autodeterminación y liberación del sistema imperialista mundial dirigido por el Pentágono y Estados Unidos a escala universal.

Muy lejos de comprender estuvo el señor Pence que la verdadera “restauración” de la democracia debe realizarse precisamente en los EEUU, en donde dominan los grandes capitales vinculados a las telecomunicaciones, a la industria militar y química, al lobby judío pro imperialista, al racismo y la discriminación de emigrantes y afrodescendientes; a la industria de las guerras mediáticas, a la invasión de países como Iraq, Libia, Afganistán, Siria, Yemen, con la ayuda de Israel y Arabia Saudita, en búsqueda de los recursos y las riquezas energéticas de esos países.

La democracia norteamericana, siguiendo a Alexis de Toqueville, debe ser restaurada para dar lugar a la participación de otros partidos y organizaciones que luchan por una verdadera igualdad social y por la administración equitativa de la riqueza, por la reducción de la pobreza y la miseria, resultado de una economía de grandes monopolios y carteles del contrabando,  de las drogas, de la industria farmacéutica y de los grandes grupos económicos y financieros que destruyen las posibilidades de igualdad social en el mundo.

El señor Mike Pence se equivocó al venir a visitar países latinoamericanos con el fin de hablar de imposiciones a los gobiernos soberanos del continente. No comprende este pro cónsul, no acepta que pueblos latinoamericanos alcancen su autodeterminación y soberanía; no acepta que los pueblos aprendan a ser verdaderamente libres, sin las agresiones de oligarquías tradicionales terroristas y entreguistas, financiadas en dólares directamente por el Pentágono. Y no entienden esto porque desprecian la auténtica libertad y democracia que ellos dicen defender.

La oposición feroz a la Asamblea Nacional Constituyente por parte de EEUU y las oligarquías terroristas, se hizo sobre la base de denostar al presidente de Venezuela, con la ayuda y colaboración de los grandes medios de comunicación occidentales, para endilgarle de dictador, igual que hicieron con Gadafi y Sadam Husein; y con el propósito de desmeritar al gobierno venezolano y a la Asamblea Nacional Constituyente, que es ahora el verdadero poder popular, por encima de todos los demás poderes y que será responsable de la transformación del Estado venezolano para profundizar la transición al socialismo bolivariano.

Todos los pro cónsul de EEUU: váyanse a otro lado, a otro continente, a otros países, con esa canción engañosa y con esos cantos de sirenas vergonzantes.

About the author

Angel Moreta

Angel Moreta, jurista, sociólogo, y filósofo; Profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), República Dominicana, Autor-Editor de Debateplural.

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