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El concepto de justicia social en la obra literaria de Juan Bosch (8)

Written by Debate Plural

Diogenes Céspedes (Hoy, 29-7-17)

40. Pese a la diferencia del método estilístico empleado por Pedro Vergés para analizar los dos conjuntos narrativos de Juan Bosch y el de la poética usado por el suscrito para analizar los dos conjuntos aludidos, ambas vías llegan a resultados casi parecidos en razón de que él analizó contenidos y yo sentidos en el discurso. El primer conjunto narrativo incluye todo lo escrito por Bosch antes del exilio; y, el segundo, todo lo escrito en el exilio. Vergés fue exhaustivo como lo exige su método; yo no, pues con el análisis de algunos textos paradigmáticos de ambos conjuntos basta para suministrar un modelo que guíe al lector o al estudiante con respecto a los demás cuentos y novelas, ya sea como los clasifica Vergés los cuentos y La Mañosa del primer conjunto en código moral o ético, estrictamente referidos al Cibao de Bosch; ya sea los que tratan de las fuerzas desatadas de la naturaleza contra la que lucha el protagonista y que, en el caso de “El río y su enemigo”, “Mal tiempo” y “Dos pesos de agua”, remiten a una ética del protagonista que lucha contra alguien o algo que le ha desafiado y causado un daño que debe reparar, pero que sucumbe en el intento. O bien sea los que Vergés clasifica de urbanos como “Fragata”, “Victoriano Segura” y “Un hombre virtuoso”; los que clasifica como “cuentos de la caña”: “La Nochebuena de Encarnación Mendoza” y “Luis Pie”; y finalmente, los que, en su excelente tesis titulada La obra narrativa de Juan Bosch, defendida en la Universidad Autónoma de Madrid en noviembre de 2003, nuestro analista califica de sicológicos, como “El indio Manuel Sicuri” y “Rumbo al puerto de origen”. El método estilístico obliga a Vergés a operar conforme a estas clasificaciones. En la poética no se produce este afán clasificatorio, porque como método ella se encarga de analizar el ritmo como forma-sentido y viceversa y, además, de averiguar en esa unidad única e irrepetible que es un texto, si ese ritmo, concebido como el valor artístico o literario de la obra, ha cambiado, para su época, las ideologías que existen en el sistema social y político.

41. Aclaro que solo analicé exhaustivamente la obra narrativa de Juan Bosch durante los seis semestres del decenio de 1980 que le dediqué cuando impartía la asignatura “Interpretación y Análisis de la Obra Literaria” a los estudiantes del Departamento de Letras de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, hoy Escuela de Letras. Pero el resultado del modelo no exhaustivo de análisis de la obra narrativa de Bosch emprendido en aquellos cursos fue la aparición del estudio acerca de “La mancha indeleble” publicado en Cuadernos de Poética 19 (1989: 5-15), así como los análisis de los cuentos “El astrólogo”, “Una jíbara en Nueva York”, “Luis Pie”, “Hacia el puerto de origen”, “La muchacha de la Guaira”, “El hombre que lloró” y una nueva mirada a “La Nochebuena de Encarnación Mendoza” y “La mancha indeleble”, incluidos todos en mi ensayo titulado “Valor literario y latinoamericanismo en siete cuentos y medio de Juan Bosch”, fruto en su origen de una conferencia dictada en el Centro de Estudios Avanzados del Caribe de la Universidad de Puerto Rico en San Juan y luego publicada en mi libro Estudios lingüísticos, literarios, culturales y semióticos (Santo Domingo: UNAPEC, 2011, 470p). En la introducción a ese ensayo digo que su “objetivo es demostrar la hipótesis de que los cuentos de Juan Bosch que tratan hechos-temas latinoamericanos están asociados, en primer lugar, a su proyecto de escritura [esbozado en “Camino real”] y, en segundo lugar, a una unidad dialéctica que relaciona indisociablemente lo literario y lo político y la solidaridad con las clases pobres y las clases trabajadoras de los países donde estuvo exiliado durante breve o largo tiempo.” (P. 337) Es decir, un asunto capital para Bosch: el tema siempre pendiente de la justicia social en la República Dominicana.

42. La obra literaria de Bosch es inseparable del contexto político donde vivió. Por tal razón, en el análisis o lectura de cada uno de los cuentos o novelas que escribió, el método de la poética toma muy en cuenta ese contexto a fin de ver en la escritura boschiana lo que es político en cada uno de estos textos únicos e irrepetibles, pues la transformación a través de la crítica de lo político es la ética de su escritura como valor plural parsimonioso, pues no dan para más, ya que la teoría literaria que Bosch aplicó conscientemente en sus obras fue la del positivismo armónico de Eugenio María de Hostos, el cual veía la literatura únicamente como una lección moral y ese binarismo que excluía la imaginación de cualquier texto literario está presente en toda la obra de Bosch, sea de ficción, sea informativo-ideológica. Los métodos estilísticos, semióticos o estructuralistas reclaman cientificidad. La poética no, porque parte de que en la ficción como invención de mundos imaginarios donde está sujeto a prueba el mayor grado de simbolización de los sentidos, no cabe la ciencia. ¿Ciencia de la pluralidad indefinida de los sentidos de una obra? ¿Ciencia del valor literario? ¿Ciencia de la forma ritmo-sentido? ¿A quién se le ocurre? Solo a Bally, Bousoño, Dámaso Alonso y su escuela, a Greimas, a la poética generativa, a Lucien Goldman y su sociologismo genético, a los sicólogos, a los sicoanalistas y hasta a los historiadores racionalistas y, finalmente, al marxismo, gramsciano, leninista o estalinista, todos, miembros del partido del signo.

43. El análisis puramente estilístico de Vergés y el poético meschonniciano que suscribo pueden presentar divergencias menores en cuanto a taxonomía. Por ejemplo, en los tres cuentos urbanos “Fragata”, “Victoriano Segura” y “Un hombre virtuoso”, donde Vergés ve algo nebuloso, amorfo, indefinido, yo veo la oposición de la ciudad como hostilidad al paraíso bucólico resaltado en los cuentos del mundo cibaeño de Bosch, caracterizado por un código moral de comportamiento donde todo es previsible y cada cual sabe cómo comportarse ante un daño o una afrenta. Los cobardes están exiliados, rechazados y condenados por ese código de honor, que Vergés llama código moral o ético a todo lo largo de su estudio narrativo, aunque moral y ético no sean lo mismo. La ciudad como hostilidad, peligro, muerte, accidente, donde no funciona el código de honor, sino la voluntad individual de los pequeños burgueses y sus distintas capas, el de los obreros, los marginados y los burgueses, está simbolizada magistralmente por el cuento “El niño”, del segundo conjunto narrativo. Este rechazo y odio a la ciudad como lugar donde reinan la doblez, el engaño, la mentira, la hipocresía y la muerte son las antípodas del mundo bucólico de lo telúrico simbolizado por los cuentos y las novelas de la tierra (La vorágine, Doña Bárbara, Don Segundo Sombra, entre las cumbres de los decenios del 20-30 del siglo XX).

44. Los tres cuentos urbanos señalados en este mismo párrafo simbolizan un barrio marginal en su etapa de tránsito a lo urbano, pues todavía no ha accedido a tal, porque carece de los servicios básicos de agua, luz, recogida de basura, calles pavimentadas, hospitales, estación de bomberos, etc. Aunque en la dictadura trujillista nunca podía faltar en un pueblo o en un campo el destacamento del Ejército, primero; y, el de la Policía, después. Ese tipo de barrio fue lo que Bosch dejó el 13 de enero de 1938 cuando se embarcó hacia Puerto Rico, exiliado por voluntad propia, pues su país no tenía ya nada que enseñarle en materia de carrera literaria y política. En cuanto a lo político, lo demuestra palmariamente la carta que le dirige al dictador Rafael Trujillo, donde exhibe su concepto de la política y le imparte una cátedra de teoría política al dictador y queda, para el futuro, como programa de lo que sería la ensayística de Bosch a partir de Composición social dominicana, obra inaugural de la sociología política e histórica de nuestro país donde analiza y critica radicalmente el modelo clientelista y patrimonialista del Estado dominicano fundado en 1844 (Carta de Bosch a Trujillo, fechada en San Juan de Puerto Rico el 27 de febrero de 1938. Verla en Cándido Gerón. Juan Bosch: la traición de un símbolo. Santo Domingo: Centenario, 1999, pp. 19-21). Y, de manera coincidente, en la última carta de Bosch a Trujillo, el escritor le vaticina el fin de su régimen, justamente el día de la independencia de nuestro país y la misiva tiene la misma fecha que la primera, pero esta vez del año 1961 (Gerón, ibíd., pp. 26-28). En razón de que Bosch ligó siempre la escritura de ficción a su proyecto político, sus obras literarias no pueden ser analizadas sin una teoría que dialectice ambas prácticas, sin instrumentalismo, sin denuncismo, sin politicismo directo, sino oyendo y viendo cómo la ética política del sujeto biográfico se convierte en ética de la escritura en la forma-sentido o ritmo de cada uno de sus textos, personajes y protagonistas principales, de plural parsimonioso, unos más que otros, por supuesto. El ritmo visto siempre como el valor artístico o literario de cada obra en tanto orientador de lo político del sentido inscrito en contra de las ideologías de época, que son las del Poder y sus instancias en el interior del sistema social considerado

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