Cultura Nacionales

Santo Domingo en tiempos de la independencia

Written by Debate Plural

Juan Daniel Balcácer (Listin, 14-2-18)

La sociedad dominicana en tiempos de Duarte era de muy escaso desarrollo. Apenas la conformaban 125,000 personas en todo el territorio de la parte española de la isla de Santo Domingo, que estaba dividida en tres regiones, el Norte, el Sur y el Este, que según Frank Moya Pons se comportaban como si hubiesen sido países distintos. La ausencia de infraestructura vial moderna impedía una comunicación eficaz entre dichas regiones, cuyos sistemas de producción también eran diferentes. En el Norte la economía se basaba fundamentalmente en el tabaco; mientras que en el Sur y en el Este persistía el latifundio forestal, caracterizado por el corte de maderas preciosas con fines de exportación y también por la ganadería, que se conocía como el sistema del hato. En aquellos tiempos la educación era sobremanera deficiente. No había escuelas públicas y funcionaban unas escuelitas llamadas particulares, que era a las que asistían los hijos de las familias de posición económica holgada. La única universidad que había, la de Santo Tomás de Aquino, fue clausurada en los inicios de la dominación haitiana. Como la educación era casi inexistente, tampoco había periódicos ni publicaciones mediante las cuales la generalidad de nuestros antepasados recibiera información sobre lo que acontecía en los países vecinos y en el mundo. Carecíamos, también, de instituciones castrenses, aunque los dominicanos que hicieron carrera en las armas se formaron militarmente en los regimientos criollos 31 y 32 adscritos al ejército haitiano.

Actividades revolucionarias. En esas circunstancias tan extremas entran en el escenario social dominicano los trinitarios dirigidos por Juan Pablo Duarte. Desde 1835 Duarte y un amigo suyo, llamado José María Serra, iniciaron una labor de concientización en el seno de la población. Escribían pasquines, que distribuían secretamente entre algunos de los habitantes de la ciudad de Santo Domingo, por medio de los cuales incitaban a la población a separarse de los haitianos. Durante tres años -pacientemente- desplegaron su labor concientizadora hasta que lograron atraer a otros compañeros, convencidos, como ellos, de la necesidad de romper los vínculos de dependencia con Haití para, ipso facto, crear un Estado nación que se llamaría REPÚBLICA DOMINICANA.

La Trinitaria. Ese era el objetivo fundamental y único del partido trinitario que el 16 de julio de 1838 fundó Juan Pablo Duarte, junto con ocho compañeros más. Se llamó La Trinitaria porque era una organización estructurada sobre la base del número tres. Nueve -que es múltiplo de tres-, y solamente nueve, fueron sus miembros. Estos, a su vez, debían procurar conquistar a otros dos amigos y atraerlos a la entidad para formar una base triple, extendiendo así la organización a lo largo de los pueblos de la parte española. Los nuevos allegados al grupo, que no se llamaban trinitarios, fueron conocidos con el nombre de adeptos o comunicados, y no debían conocer la identidad de los otros ocho miembros fundadores del partido nacionalista. Más adelante, para facilitar la labor de difusión de las ideas independentistas, los duartianos crearon La Filantrópica y La Dramática, dos entidades con fines culturales a través de las cuales se presentaban obras de teatro que, por lo general, llevaban un mensaje de sensibilización a la población.

Los duartistas. Entre 1838 y 1844 los nacionalistas se dispusieron a llevar a cabo una labor de difusión y concientización de su proyecto político a todo lo largo de las poblaciones que integraban el pueblo dominicano. Los trinitarios, sin embargo, no fueron los únicos en enarbolar ideas separatistas. También había otros grupos que actuaban en el escenario político criollo, a saber, los afrancesados, los pro-españoles, los anglófilos y hasta  uno pro-haitiano, ninguno de los cuales creía en la capacidad del pueblo dominicano para declararse y sostenerse independiente por sus propios medios. De entre esos grupos políticos el que mayor simpatía concitó en la población fue el de los duartistas, trinitarios o nacionalistas. Ello se debió al trabajo tesonero, disciplinado y sostenido realizado por Duarte y sus compañeros; labor revolucionaria que caló hondamente en gran parte de la población. Es decir, Duarte fue capaz de articular un discurso revolucionario tras una profunda reflexión acerca de las potencialidades de los dominicanos para, primero separarse de los haitianos y, luego, constituirse en Estado-nación libre y democrático. Finalmente, gracias a la unión táctica y estratégica que los duartianos lograron concertar con el sector de los afrancesados, fue posible dar el golpe independentista el 27 de febrero de 1844.

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