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Guerra intervencionista de EEUU contra Venezuela

Written by Angel Moreta

Por: Angel Moreta (Autor-Editor)

Las políticas encubiertas y las acciones abiertamente intervencionistas de Washington contra Venezuela han sido padecidas  por muchos países de América Latina y del mundo. Dichas políticas no han cambiado desde los tiempos en que se produjo la declaración de la doctrina Monroe, a partir de los años 20 del siglo XIX.

La doctrina Monroe justificó el principio sintetizado en la frase  “América para los americanos”, expresión que se convirtió desde esos años hasta hoy en una especie de mitología y una ética de las políticas exteriores de los Estados Unidos hacia América Latina y el mundo.

Con esa expresión, Estados Unidos se consideró un país excepcional y privilegiado, bendecido por Dios para controlar y dominar a los países pobres del continente. El mismo Simón Bolívar llegó a decir algo que se convirtió en un paradigma crítico, en el sentido de que “Estados Unidos estaba destinado por la providencia para llevar la miseria y el hambre a todos los países de América Latina, en nombre de la libertad”. Bolívar habla aquí de un destino, muy parecido  al “destino manifiesto” proclamado y practicado por los gobiernos de Norteamérica  por ante los demás países del continente, y consistió en considerar obligación sagrada defender como propios todos los territorios y riquezas de América Latina, y que le daban el derecho a oponerse militarmente a cualquier otra nación que pretendiera poseer o apropiarse de tales riquezas y patrimonios.

De esta manera, las relaciones con el mundo y particularmente con América Latina serian producto de ese “destino manifiesto”, escrito en los textos fundadores del norte. Los americanos de los siglos XVIII y XIX hasta hoy creyeron y se convencieron de que vinieron a la historia de América a realizar una voluntad divina, y su misión predestinada, privilegiada y exclusiva como ley escrita, una especie de tabla de Moisés, era la expansión hacia el oeste americano y hacia el sur.El Caribe y Centroamérica, y en cierto modo, hacia el mundo, mediante la justificación de una filosofía pragmatista y el concepto de una identidad nacional con carácter universal que dejaba  la impronta de un pueblo elegido por los acontecimientos históricos para dominar y dirigir el mundo contemporáneo mesiánicamente.

Alojado en esa cosmovisión especial, Washington ha justificado decenas de acciones violatorias y expansivas dirigidas a imponer su poderío militar, su mitología de grandeza y su forma de pensamiento; todo lo que ha hecho y hace en la actualidad Washington es bajo el precepto de que EEUU son una gran nación que nació y creció para dominar a todos los países pobres y pequeños del mundo; e imponerse por la fuerza a todos los gobernantes y pueblos latinoamericanos que reclamen su liberación.

Muchos gobernantes, algunos de los cuales han preferido genuflexionar su posición en el sistema de relaciones y negocios con los gobiernos, empresas y bancos norteamericanos, arrodillarse ante un poderío imperial que se considera poseedor de los derechos universales.

Durante la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX, EEUU desarrolló guerras y agresiones militares, invasiones y ocupaciones contra innumerables países. Se apoderó de Hawái, destruyendo su cultura ancestral y sus instituciones originarias, apoderándose de sus riquezas y patrimonios; invadió a Haití; invadió y ocupó militarmente República Dominicana en 1904, 1916 y 1965;  invadió Nicaragua y colaboró con la dictadura de los Somoza; apoyó la dictadura de los Trujillo en República Dominicana; ocupó Panamá y construyó el canal inter oceánico pacifico-atlántico; mas adelante, invadió militarmente de manera grosera a Panamá; a Grenada y allí asesinó a Maurice Bishop;  apoyó siempre a Inglaterra en su ocupación y guerras desarrolladas en islas Malvinas; apoyó al dictador Francois Duvalier durante todo el tiempo que duró en el poder…

Lanzó dos bombas atómicas contra Japón; sostuvo guerra con Corea del Norte, y la perdió; se apoderó de Puerto Rico a fines del siglo XIX, hasta hoy; intervino en Cuba a fines del siglo XIX e impuso la llamada “enmienda Platt” que le permitía a EEUU invadir, ocupar o apoderarse de la isla en cualquier momento que las circunstancias lo ameritaran, pero la experiencia revolucionaria de los cubanos durante las dos guerras contra España, hizo difícil que la enmienda Platt se mantuviera más allá de 1902.

Washington ve todas sus acciones neocolonialistas e intervencionistas como justificadas en nombre de la libertad y de los derechos humanos. Por ejemplo, la expansión hacia el oeste americano, repetimos, a costa de las culturas de las poblaciones originarias; las anexiones y apropiaciones de los territorios de Texas, Oregón, California y Nuevo México, mediante guerras durante las cuales se hicieron dueños de la mitad del territorio nacional mexicano, mediante una confrontación fundada en vacuas justificaciones; así como también la posterior incorporación de Alaska, Hawaii, Filipinas, Puerto Rico, parte de Cuba (la base de Guantánamo), por ejemplo; Panamá, Haiti, Honduras,  y volvemos a repetir, República Dominicana, Grenada y recientemente, Afganistán, Irak, Libia, Yemen y ahora  Siria, sin hablar del asesinato del presidente de El Congo, Patrice Lumumba, el héroe independentista de África, que murió salvajemente secuestrado siendo presidente de la República de El Congo, y su cuerpo partido en pedazos que fueron esparcidos en la campiña congolesa.

También Washington ha invadido y dado golpes de Estado cruentos e incruentos en Chile, Venezuela, Colombia, Paraguay, Grenada, y todos los países mencionados más arriba. Los EEUU no pretenden entregar por ahora la base de Guantánamo, donde tienen desde hace catorce años más de un centenar de prisioneros políticos que no pueden ver la luz solar durante todos esos años.

Al contrario, ambicionan nuevos patrimonios y riquezas como Venezuela, las Guyanas y el territorio venezolano de  El Exequibo; ya que en ellos existen extraordinarias, inmensas y cuantiosas riquezas minerales, las más importantes del mundo en materia de hidrocarburos, como la zona del Orinoco.

De ahí que en su cosmovisión de la identidad nacional, los EEUU incluyen la pertenencia a la raza anglosajona; la pertenencia étnica y cultural a ese país;  la lengua inglesa, la religión protestante y la cultura británica.

La ideología pragmatista vigente en el pensamiento filosófico, está basada en falsos e hipócritas discursos sobre libertad, derechos humanos, democracia, igualdad, como elementos característicos de la grandeza de una nación, pero no son más que pretextos de una potencia que se considera con un destino manifiesto peculiar, que es el dominio de cuantas riquezas y recursos se hallan en los suelos de los territorios de este mundo.

Octavio Ianni, en su obra Sociología del imperialismo, habla del espionaje y los programas encubiertos, destinados a preparar fuerzas especiales para reprimir movimientos sociales.

La “diplomacia total” y las relaciones hegemónicas que guarda Estados Unidos con América Latina vienen a ser un desarrollo necesario de los intereses económicos, políticos y militares; de los acuerdos, los tratados y los programas culturales, universitarios, científicos, sindicales, religiosos y militares, a través de mecanismos tales como USAID, CND, medios de comunicación hegemónicos (Washington Post, New York Times, Boston Globe,  etc.; guerras mediáticas, guerras sucias, imposiciones descaradas, llamadas guerras de cuarta generación, tales como dos decretos u órdenes ejecutivas que ha dictado el premio Nobel de la guerra contra Venezuela).

Este último Abraham Lincoln disfrazado, premio Nobel de la guerra, nunca cumplió su palabra empeñada siendo candidato a la presidencia, tales como: combatir la discriminación racial, entregar la base de Guantánamo a los cubanos y extinguir el centro de torturas y barbarie existente en esa base en territorio de la República de Cuba, donde se practican los métodos criminales clásicos de investigación, las torturas y barbaries y de ellas se avergüenza hoy  la Humanidad, todos los hombres y mujeres del mundo que aman la paz…

Dos decretos insolentes y abusivos declarando a Venezuela un peligro para la seguridad nacional de Estados Unidos. Dos decretos, uno ratificando al primero, que ofenden la dignidad y la historia del pueblo venezolano. El premio Nobel de la guerra, cuyo nombre no merece ni siquiera mencionarse, deja una estela maloliente y un ejemplo de agresión malvada contra el pueblo venezolano, que hoy tolera pacientemente y sufre los daños producidos por una derecha rapaz, entreguista, inmoral, delincuente, criminal y traidora a su patria.

República Dominicana también ha sufrido las intervenciones políticas, económicas y militares de Washington, que en tres ocasiones (1905, 1916, 1965), ha luchado contra la intervención y en defensa de la dignidad nacional del pueblo dominicano, y el principio de soberanía y auto determinación consagrado en la Carta de las Naciones Unidas, particularmente cometiendo y ejecutando acciones de guerra arbitrarias, sucias y criminales contra el pueblo dominicano; ayer pretendió borrar la soberanía, y hoy pretende instalar los preliminares de una base militar en el suroeste de la República Dominicana con el consentimiento, la colaboración y el secreto del grupo corporativo palaciego que acompaña al presidente de la República.

Distintos países del continente, y principalmente en este momento Venezuela, reciben las agresiones políticas y militares de Washington, que viola los principios del derecho internacional, la carta de Naciones Unidas y utiliza vilmente a la mezquina OEA para formar mecanismos de intervención, control y dominación con la colaboración descarada de los grupos oligárquicos y neoliberales de las derechas locales en cada país latinoamericano intervenidos y ocupados.

Se destaca en el presente, proveniente de las últimas décadas, las guerras sucias y conspirativas en coordinación con los medios de comunicación aliados del pensamiento de Washington, en Estados Unidos y en cada país del continente.

Particularmente en República Dominicana los sectores de derecha colaboran abiertamente al servicio de la mentira, de la desinformación y la conspiración, utilizando mecanismos preventivos de penetración como USAID, el Comando Sur, la CIA, la DEA, las “ayudas”, las “asesorías”, los mormones y las cientos de iglesias financiadas para hacer su trabajo de neutralización ideológica y penetración cultural con el fin de dominación de nuestros países.

También hay que tomar en cuenta los contratos secretos, altamente peligrosos para la soberanía y la auto determinación de los pueblos. Y ponemos como ejemplo el contrato secreto que firmó el presidente de República Dominicana con el Estado Mayor de EEUU, eufemísticamente llamado “contrato para el personal norteamericano en República Dominicana”; y que fue anulado, gracias a la providencia, por sentencia dictada por el Tribunal Constitucional Dominicano, por ser lesivo a la soberanía de nuestro país, grave situación a la cual haremos referencia en otro momento; y financiamientos y préstamos de distintas índoles con el fin de avasallar cada vez más la capacidad económica y financiera de los gobiernos entreguistas de República Dominicana.

Los medios de comunicación, los oligopolios de medios escritos y televisivos, hicieron silencio sobre el contrato aludido y sobre la anulación del mismo por el Tribunal Constitucional.

En cuanto al pueblo venezolano, ha sido ampliamente agredido en su seguridad, su bienestar, su soberanía y auto determinación durante los últimos años. El pueblo de esa gran nación tiene suficiente coraje y decisión de lucha, heredada de Bolívar y Zamora y otras espadas libertadoras, para defender la nueva organización de su patria, sus atributos de independencia y soberanía, sus recursos naturales y el derecho al fortalecimiento de su destino histórico de pueblo libertario que hoy resiste para no volver a la cuarta República, al neocolonialismo, al modelo neoliberal capitalista ni a la dominación de los grupos oligárquicos que durante más de un siglo han engrosado sus bolsillos  con la renta petrolera.

 

About the author

Angel Moreta

Angel Moreta, jurista, sociólogo, y filósofo; Profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), República Dominicana, Autor-Editor de Debateplural.

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