Economia Nacionales

Discrepancia del Producto Interno Bruto de la República Dominicana

Written by Debate Plural

Jose Rafael Abinader (D. Libre, 24-6-17)

Si se escrutiniza bien el Producto Interno Bruto (PIB) de la República Dominicana, se notará discrepancia en muchos renglones. En unas cifras, una contribución de un 23% de la minería, en tanto, descendió la agropecuaria, la enseñanza y las actividades comerciales.

Mientras el turismo crece, el subsector agrícola se cae. Lo mismo puede afirmarse de la energía y el agua. En ese orden, en cuanto a esto último, hay que tener en cuenta la batida del terreno por las lluvias y otras tormentas que han provocado inmensos daños.

Aunque se tomen en cuenta esos factores, hay que razonar que no tiene justificación la realidad de que a pesar del crecimiento del Producto Interno Bruto, que según las autoridades económicas del país, han aumentado mucho más que en otros Estados, hay zonas en situación de pobreza todavía insoluble, como puede apreciarse en el llamado Sur profundo, en la frontera y en pueblos adyacentes, en un fenómeno que ya comenté en otros escritos.

¿Qué explicación tendría ya el hecho de que gozamos de un Producto Interno Bruto tan persistentemente elevado si hay aún muchas miserias en aquellas parcelas?

En días anteriores explicaba las diferencias entre zonas pobres y zonas medianamente ricas, la salvedad es que los países sudamericanos no alardean de un Producto Interno Bruto alto, sino que hay realidades en que lo tienen disminuido. Tenemos cifras que reconocen lo contrario. O sea, que más bien sufre un deterioro de su Producto Interno Bruto. Así, en conclusión no encuentro explicaciones a esa hipertrofia del Producto Interno Bruto de la República Dominicana si aún existen hogares miseriosos como se ven en las zonas citadas. ¿Tenemos tan sustancial Producto Interno Bruto?

Las opiniones, o por lo menos la callada de la Comisión Económica Para América Latina (CEPAL), el Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano para el Desarrollo (BID), los cuales han dado su aquiescencia a los números presentados por nuestras autoridades monetarias. Para ser justos, debo reconocer la preparación, la capacidad y el trabajo de tales autoridades, aunque se nota en su entramado una influencia político-partidario que no pueden evadir. Por otro ángulo, es admirable el manejo del movimiento de la Balanza de Pagos que mantiene, si bien acuerdan un pequeño descenso, en el valor del peso ante el dólar y otras monedas. El tiempo y las decisiones conjuntas del gobierno y el Banco Central determinarán el valor del peso. El primero con la administración del Presupuesto Público y el segundo con la emisión o contracción monetaria.

Recomiendo leer el trabajo La Ciudad de Nogales, que está en medio de dos países, Estados Unidos y México. Los habitantes tienen el mismo origen racial, cultural y hasta gastronómico, pero los del norte poseen una renta de 30,000 dólares al año, y los del sur, unos 10,000. ¿Por qué unos son ricos y otros pobres?

La respuesta la pretenden dar los economistas Daron Acemoglu y James A. Robinson en un libro titulado “Por qué fracasan los países” (Deusto), que en poco tiempo se ha convertido en la lectura preferida de los economistas del planeta, porque es una lupa mágica para interpretar ‘toda’ la historia económica mundial.

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