Economia Nacionales

Haciendo memoria sobre hechos y casos de corrupción en República Dominicana (LXXV)

Written by Debate Plural

Lotería Nacional en la puerta del descalabro en 2011

Tania Molina (D. Libre, 5-9-11)

Por más que sume, al administrador (hasta el viernes) de la Lotería Nacional (LN), Enrique Martínez, no le cuadran los numeritos para que esa entidad pueda sustentarse luego de que, por ley, le retiraran el cobro de los impuestos a las bancas de apuestas. Los recursos generados por la venta de billetes y quinielas, materia prima de la organización que creó el padre Francisco Xavier Billini, en octubre del 1882, tampoco son suficientes para responder al pago de nóminas, gastos operativos y ayudas sociales que mantiene.

El más reciente de los escándalos que ha sacudido a la Lotería en los últimos años, relacionado con el atraso de más de dos meses en el pago a sus empleados, sacó a flote las carencias que la llevaron a un estado de insolvencia, que su administrador se resiste a llamar quiebra, a menos que se diga que fue provocada. Intencional o no, la cantidad de ingresos que percibe la LN en la actualidad se queda corta ante los gastos que mantiene, y que sólo el año pasado superaron los mil millones de pesos.

«Para mantener sus actividades regulares, la LN tiene que recibir más de 100 millones de pesos, mensualmente», asegura Martínez. Explica que sólo en la nómina, de unos 1,500 empleados, se pagan al mes RD$24 millones, otros RD$6 millones a la Tesorería de la Seguridad Social (TSS) por concepto de seguro médico y pensión, así como entre RD$10 millones y RD$ 11 millones para la ayuda fija mensual. Asegura que para cubrir esos RD$44 millones de gastos mensuales, apenas cuenta con ingresos de alrededor de RD$30 millones, que incluyen unos RD$5 millones promedio que recibe como beneficio de la venta de sus billetes y quinielas, más otros RD$25 millones que entran por concepto del impuesto que cobra a las lotos, equivalente al 24% de sus ventas brutas.

El desbalance de RD$14 millones que se presenta hoy, se contrapone a la «robusta» economía, como la define Martínez, que tenía la Lotería hasta hace unos meses. El funcionario atribuye la causa de los males a la aprobación, en julio pasado, de la Ley 139-11 que transfirió el cobro de las franquicias de bancas de loterías hacia la Dirección General del Impuesto Internos (DGII). Con la disposición legislativa, la LN dejó de percibir unos RD$1,100 millones que pagaban las bancas al año, y que representaba el 90% de sus ingresos.

Pero el demonio de la entidad no se limita sólo a la referida Ley, sino que desde hace años arrastra una historia de denuncias de usos indebidos de sus fondos, desfalcos, bajas en la venta de sus productos y deudas millonarias.

Desde el 1997, la LN perdió parte de su credibilidad, debido al fraude por más de RD$90 millones mediante alteración de los sorteos, atribuido a un grupo encabezado, entre otros, por Frederick Mazourca, Norberto Taveras, Manuel de Jesús Antún Batlle y Pedro Julio (Pepe) Goico Guerrero, uno de los hombres de confianza del candidato presidencial del Partido Revolucionario Dominicana (PRD), Hipólito Mejía.

En el 2000, las críticas cayeron sobre Aristipo Vidal, que acumuló deudas con los empleados y suplidores, incluso dejó de pagar los premios, crisis que en su momento se atribuyó a que éste usó los recursos de la entidad para financiar la campaña de Danilo Medina, que cómo ahora, aspira a la Presidencia de la República, por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD). A finales del 2000, entró Miguel Vázquez quien, a poco tiempo de que lo designara el entonces presidente Hipólito Mejía, fue investigado por las denuncias de corrupción, al filtrarse los premios de los sorteos, lo que se conoció como «orejas». Iguales denuncias siguieron el año siguiente, en la gestión de Aníbal Amparo, e incluso se llevó a la Justicia a dos inspectores de la Presidencia.

Durante la administración del Ramón Rivas, en el 2005, las críticas se fundamentaron en su supuesta intención de poner a operar bancas. En agosto del 2008 llegó José Francisco Peña Guaba, quien se caracterizó por los constantes repartos en los programas sociales, que alteraron los ánimos de la población cuando -en enero del 2009- entregó unos RD$27 millones en juguetes a los legisladores, por motivo del Día de Reyes. Ambas gestiones fueron auditadas por la Cámara de Cuentas, que en enero de este año entregó un informe en el que señala que hubo irregularidades en el manejo de más de RD$600 millones destinados a ayudas de bien social.

Para el mes de agosto del 2009 llegó Enrique Martínez, que aunque fue designado nueva vez en el Consejo Estatal del Azúcar (CEA) en agosto pasado, ejerció en la LN hasta el viernes pasado, cuando fue designado como administrador el hijo de Peña Guaba, José Francisco Peña Tavárez. A Martínez se le acusó de haber entregado millones en artículos durante la campaña del año pasado para favorecer a los candidatos del PLD, en especial a su esposa Amarilis Santana, que resultó ganadora de la Senaduría por La Romana. Martínez, que en su momento negó la acusación, dice estar convencido de la labor social que debe cumplir la Lotería y por eso justifica las erogaciones en ese sentido, que sólo el año pasado alcanzaron los RD$1000 millones, según datos que se muestran en sus memorias del 2010.

El documento, que trae impreso el lema «De vuelta a sus raíces», establece que ese año entregaron RD$300 millones al Ministerio Público para rehabilitación de cárceles, RD$250 millones a Salud Pública, para rehabilitación y equipos médicos, RD$10 millones para compra de libros y se benefició a más de 100 mil personas con sus operativos de bienestar social.

Martínez cree que los libreros no asistirán a la próxima Feria del Libro si saben que no se darán los bonos de la LN, con los que se paga el 25% de los libros vendidos, según dice.

«Si estoy a favor del status quo de la Lotería, es porque estoy convencido de la labor social de la misma, pero parece que eso en nuestra administración se difundió demasiado, mucha gente vio en la Lotería Nacional la forma de resolver sus problemas y eso parece que creó algunas ronchitas en algunas gente que pensó que había que quitarle ese dinero (a la Lotería)», comenta.

Asegura que desde el Gobierno hay personas que quieren terminar con la Lotería, y advierte que eso sucederá si no se modifica la Ley 139-11 o se le asigna una partida en el Presupuesto Nacional. La última palabra de lo que será el futuro de le entidad, la tiene el presidente de la República, Leonel Fernández, quien no tiene intenciones de cerrarla, tal y como le habría manifestado al administrador en una conversación reciente, según dijo.

Mayoristas ‘juegan ‘ y monopolizan los billetes y quinielas

La idea del padre Billini de crear la Lotería para ayudar a los pobres con los beneficios de la venta de los billetes y quinielas, empezó a perder razón de ser a partir del 1997, cuando se legalizaron las bancas de lotería y lotos. Éstas desplazaron a los billeteros, que al día de hoy han visto mermar sus ventas en más de un 80%, según dicen, quedando solventada la Lotería en el cobro de los impuestos a las mismas. Los aproximadamente 500 billeteros que quedan activos, de un grupo que pasaba los 25 mil hace unos años, deben lidiar, además, con el monopolio del negocio de parte de cinco mayoristas, y con el descrédito de que, ante la falta de recursos, la gente no quiere comprar por temor a que no les paguen si son agraciados.

«El padre Billini hizo esto para el plan social y ahora es el plan robar. Gente metiendo premio y premio y el efectivo no aparece, y son unos tres que se los están llevando, grupo de ladrones», comenta en tono molesto el billetero Ángel Encarnación. Otros lo secundan, pero todos aclaran que hasta el momento, no ha habido problemas con el pago de los premios.

El mayorista Félix Severino también se queja de que los números premiados casi no salen a las calles y coincide con los demás en que dos de los mayoristas, que los señalan como gente del administrador y con una deuda de más de RD$14 millones con la LN, se quedan con las tiras y presentan los premiados luego que salen los números.

Martínez niega vínculos con algún mayorista, pero reconoce el monopolio que tienen, apoyados -dice- en que la Lotería no tiene la logística ni plataforma para distribuir directamente su producto, cosa en la que ha fracasado cuantas veces lo ha intentado, según recuerda. También admite la deuda millonaria que los mayoristas arrastran desde hace tiempo, pese a que deben liquidar semanalmente, y justifica que la Lotería tiene que seguirles despachando para no parar de vender, pero asegura que algunos ya fueron emplazados por el atraso.

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