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La política norteamericana en el Caribe. El Gran Garrote o “Big Stick”

Written by Debate Plural

Mu-Kien Adriana Sang (El Caribe-11-3-17)

El siglo XIX trajo al mundo occidental cambios económicos fundamentales y la instauración de una ideología que explicaba la sociedad que se conformaba una vez que se produjo el triunfo de la Revolución Francesa a finales del siglo XVIII. Las ideas del enciclopedismo se consolidaron en el nuevo pensamiento que se denominó Liberalismo, basado en la absoluta libertad individual como principio. Estas nuevas ideas fueron acompañadas con las ideas nacionalistas que abogaban por una ruptura radical del nuevo orden.

El triunfo de la burguesía y de la sociedad basada en el mercado influyó a todo el mundo occidental. En el caso de América Latina, ya habían finalizado los movimientos independentistas y nacionalistas, con excepción de Cuba y México, que pudieron terminar sus largos y traumáticos procesos en los primeros años del siglo XX. En materia de pensamiento, el nacionalismo, el liberalismo y el positivismo dominaron el escenario europeo y muy pronto calaron en la intelectualidad del mundo occidental. América Latina bebió de esas aguas y quiso, por obra y gracia de la imposición, imitar el modelo europeo con todas sus variantes.

Con la entrada del nuevo siglo, y con las dinámicas propias de las naciones imperiales, el nacionalismo si bien siguió permeando, no menos cierto es que sus preceptos se vieron limitados por la lógica de los movimientos imperiales y sobre todo, por la expansión norteamericana en su zona de influencia.

El siglo XX inició envuelto en una dinámica impresionante. El mundo se movía con rapidez, al calor de grandes vorágines económicas, políticas, tecnológicas y culturales. La revolución tecnológica impulsó sin duda la revolución industrial, al promover la inversión en investigaciones científicas y tecnológicas para maximizar la producción, a fin de llevar más y mejores productos al mercado. La fabricación de vehículos y aviones son los símbolos indiscutibles del nuevo siglo. El progreso tecnológico alcanzó a todos los ámbitos desde la industria hasta la medicina.

Pero el siglo XX trajo también consigo serios conflictos políticos y bélicos prácticamente por todo el mundo. El fantasma de la guerra se expandió a lo largo y lo ancho del globo terráqueo. En el año 1905 se produjo la guerra ruso-japonesa. Era el enfrentamiento sangriento entre dos rivalidades imperiales: el zar de Rusia y el emperador Japón. El sorprendente triunfo del imperio del sol lo convirtió en una indiscutible nueva potencia mundial. El Imperio alemán comenzó a hacerse temer por los demás imperios. El estallido de la Primera Guerra Mundial es el ejemplo más claro de los intentos de expansión alemana y el temor fundado de Francia, Inglaterra y los demás países de la Europa central y, por supuesto, de los Estados Unidos.

Mientras se producían los enfrentamientos, los imperios seguían con su vocación dominadora. Por ejemplo, Francia, Inglaterra e Italia se repartieron el continente africano. Como se reparten los bienes, como si esas tierras fueran propiedad suya. La diplomacia a través de cartas secretas comenzó a colocar sus fichas en un ajedrez que no les pertenecía. Francia acordó respetar el área de influencia italiana en Libia si Italia dejaba Marruecos a Francia [1]. Por su parte, Inglaterra no se quedaba atrás, y también se sintió atraída por África, dominando a Suráfrica después de una sangrienta guerra que duró varios años.

Los Estados Unidos, el imperio que se impuso a los europeos en su llamada zona de influencia, entiéndase el continente Americano, siguió ampliando su poder de control y dominio. El caso del Canal de Panamá es un ejemplo de esta política, como muy bien lo explican los historiadores mexicanos de la Universidad Autónoma Metropolitana de México:

“Panamá se subleva contra Colombia y logra su independencia alentada por EEUU a quienes cede el istmo del canal. El Gobierno estadounidense negoció con el Gobierno colombiano para adquirir una franja de terreno de 9.5 km de ancho a través del istmo, pero el Senado colombiano se negó a ratificar la concesión; sin embargo, en 1903 Panamá se separó de Colombia y ese mismo año Estados Unidos y el nuevo estado de Panamá firmaron el Tratado Hay-Bunau-Varilla, respectivamente, mediante el cual Estados Unidos garantizaba la independencia de Panamá y aseguraba un arrendamiento perpetuo sobre una franja de 16 km. del canal; Panamá sería compensado mediante un pago inicial de 10 millones de dólares y una anualidad de 250,000.00 dólares, empezando en 1913”.[2]

Otro acontecimiento político de importancia fue el estallido de la Revolución Rusa, la revolución bolchevique, que dio inicio a un nuevo modelo político, económico social, que colocó al occidente en posición defensiva. Paralelamente se libraba la Primera Guerra Mundial, que culminó, después de miles de muertes y muchas naciones involucradas en 1919.

Por su parte, los Estados Unidos, por la vía de su presidente Theodore Roosevelt, en el año 1901, definieron su doctrina o política en materia de relaciones internacionales, como la del Gran Garrote o Big Stick. Tal política refleja la visión de Roosevelt con respecto a sus adversarios, e incluso a sus aliados: diálogo sí, pero con el garrote en la mano, demostrando la disposición de una posible intervención violenta, si con la palabra no había acuerdo durante las negociaciones. Con relación a los países de América Latina y el Caribe, la política era muy clara: Roosevelt podía presionar a los países, y muy especialmente a los pequeños países del mar Caribe con una intervención armada.

No cabe dudas que el llamado “Big Stick” era la consolidación de la vieja Doctrina de Monroe, “América para los americanos”, en la cual se planteaba sin tapujos que el continente era su natural zona de influencia. Esto explica por qué en toda América Latina, Estados Unidos comenzó a intervenir en asuntos internos de muchos países. A este proceso se le conoce como el “Corolario Roosevelt a la Doctrina Monroe”. Esta doctrina legitimó la política exterior de los Estados Unidos. Los ejemplos sobran: Bloqueo Naval a Venezuela de 1902-1903, el apoyo indiscutible de Estados Unidos para que Panamá se separara de Colombia en 1903 y la ocupación militar de Cuba entre 1906 y 1909.

La geopolítica era esencial en esa coyuntura. Estados Unidos no podía permitirse que los conflictos de la Primera Guerra Mundial afectaran su área de influencia. Era vital preservar el Canal de Panamá y el Caribe. Así, en 1915 llegaron a Haití, y un año después lo hicieron a la República Dominicana. La isla de Santo Domingo estaba dominada por el Gobierno norteamericano.

La presencia norteamericana perduró hasta 1924 en el caso dominicano, y se fueron del país vecino diez años más tarde, es decir en 1934. El hermano dueño del Gran Garrote no tuvo temor, pudor o remordimientos para aplicar su política. Así lo demostraron. Las circunstancias lo obligaron a cambiar.
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[1] Cf. Cronología de acontecimientos ocurridos en el período 1900-1999, www.azc.uam.mx
[2] Ibidem – See more at: http://www.elcaribe.com.do/2017/03/11/politica-norteamericana-caribe.-gran-garrote-ldquobig-stickrdquo#sthash.J5EH04E7.dpuf

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