Cultura Educacion

Enfocando el pensamiento dominicano (IV)

La Lógica Sensualista De Andrés López De Medrano

 

Aspectos Introductorios y Metodológicos

Andrés López de Medrano  inicia su lógica dedicándosela a la juventud, así el primer subtítulo de la obra es “Elementos de Filosofía Moderna Destinados al Uso de la Juventud Dominicana.”

En el párrafo número uno de su lógica escrita en latín y en estilo aforístico, como el Nuevo Órgano de Francis Bacon, dedica su obra a los jóvenes dominicanos, dice: “Siempre me fue grato oh! Jóvenes de esperanzas promisoras, contribuir, en la medida de mis fuerzas, a vuestra más fecunda erudición. Siempre trabajé alentado por ese deseo constante; tras muchos esfuerzos y largas vigilias, os inculqué sabios principios y pienso que realicé una gran obra. Con cuan ferviente cariño, con cuánto deleite del alma, con cuanto interés he tratado de enseñar a todos por igual… Ya habéis ingresado en el ámbito de la Facultad de Filosofía, donde nosse halla la amargura sino la dulzura, no la tristeza, sino la alegría. Felices de vosotros si apoyáis en ella virilmente. Dichosa la patria si ve florecer tales hijos y feliz, muy feliz  yo,  si distinguido con tanto honor, seguro de tanta gloria, puedo enseñar y asentar la moderna filosofía, apoyándola en solidísimos experimentos…”(López de Medrano, 2014:402), y a continuación en el mismo párrafo rinde tributo al Arzobispo de Santo Domingo, Pedro Valera, “que vela siempre por vosotros y por vuestros adelantos.” (López de Medrano, 2014:402)

Este primer párrafo de dedicatoria a la juventud dominicana y de agradecimiento al Arzobispo Valera, revela la situación concreta de su autor, Andrés López de Medrano, quien se ubica en el contexto socio-histórico de la segunda década del siglo XIX dominicano. La publicación de la Lógica fue realizada en Santo Domingo, en la imprenta de la Capitanía General, año 1814. Con la intención de introducir en la enseñanza universitaria el pensamiento filosófico moderno e ilustrado, que había tenido grandes éxitos en la Europa de los siglos XVII, XVIII y principio del siglo XIX. Pensamiento moderno-ilustrado, que en el caso nuestro tiene como antecedentes inmediato a Antonio Sánchez Valverde, quien introduce las ideas del pensamiento ilustrado-moderno a partir de los años 70’s y 80’s del siglo XVIII, tanto en la colonia de Santo Domingo, como en Hispanoamérica. Así se puede verificar en sus múltiples ensayos, entre los cuales se destacan “Idea del Valor de la Isla Española y Utilidades que de Ella Puede Sacar la Monarquía”,1875; “La América Vindicada de la Calumnia de Haber Sido Madre del Mal Venero”, 1785; así como la “Carta al Conde San Xavier Sobre Filosofía”, 1770; en esta última hace una exposición de defensa de las ideas filosóficas y científicas modernas e ilustradas, al mismo tiempo que rechaza la filosofía aristotélica y la escolástica, como expresiones de la tradición antigua y medieval.

Es necesario destacar, como López de Medrano al presentar su agradecimiento al Arzobispo Pedro Valera, deja también clara su relación con el poder de la Iglesia Católica local, institución que le brindó su apoyo a través del referido Arzobispo.

Siguiendo la tesis de Juan Francisco Sánchez, resaltamos que las ideas lógicas de  Andrés López De Medrano son el resultado de su tiempo, primeras décadas del siglo XIX, que heredan el pensamiento filosófico-científico de los modernos empiristas y racionalistas del siglo XVII, Bacon, Locke, Berkeley y Hume, por una parte; Descartes. Spinoza, y Leibniz, por otra; y el pensamiento de los  ilustrados del siglo XVIII, de manera específica las ideas lógicas sensualistas de Esteban Bonnot, Abate de Condillac y de otros filósofos de esa época.

Así mismo, se evidencia en la Lógica de López de Medrano contradicción y ambigüedad a partir de la tradición lógica ilustrada sensualista de Condillac, a la vez, que acepta sin critica alguna ideas propias de la tradición escolástica.

Esta contradicción y ambigüedad queda evidenciada, e incluso justificada, al analizar las ideas filosóficas en general y lógicas en particular de Andrés López de Medrano, primero desde su propio contexto histórico,  y segundo,   desde el contenido de sus propios escritos.

La primera perspectiva de análisis requiere un esfuerzo de reconstrucción histórica, a partir de evidencias, aplicando una hermenéutica textual y  fenomenológica que hagan posible reconstruir las ideas filosóficas y lógicas del pensador en cuestión. Lo cual exige de un esfuerzo analítico-reflexivo que ponga entre paréntesis (que suspenda) todo juicio presente del sujeto cognoscente, ya que todo juicio presente puede estar saturado de pre-juicios al ser trasladado a un pasado de dos siglos atrás.

En consecuencia, el tipo de análisis que proponemos nos permite una revaloración de las ideas filosóficas y lógicas de López de Medrano y una crítica a la tesis de Juan Francisco Sánchez, quien sostiene que la idea de una lógica moderna en López de Medrano no superó la concepción escolástica tradicional. Por lo cual, presenta contradicción y no logra superar las ideas sensualistas de Condillac.

Concepto de Filosofía

López de Medrano define la filosofía como “la ciencia de las cosas humanas y divinas cognoscibles por la luz natural.” (López de Medrano, 2014: 403-404). A seguida divide  la filosofía “en cuatro partes según la diversidad de objetos”. Esas partes son: Filosofía Racional o Lógica, Filosofía Natural o Física, Metafísica o Trans-natural y Filosofía Moral o ética.

Define cada una de estas partes de la filosofía y pasa a exponer la primera de la filosofía: lógica o arte de pensar.

 

La Lógica o Arte de Pensar

En el caso de la lógica o arte de pensar, López de Medrano (2014:404) la define como “la filosofía que dirige la mente a averiguar la verdad y a evitar los errores.” Es, entonces la lógica, “la ciencia que dirige la mente en sus operaciones.”

La lógica, como instrumento de la razón, se justifica como ciencia “porque jugamos equivocadamente y caemos muchas veces en el error…” De Manera que si “Siempre abrazásemos con seguridad la verdad, sería inútil la lógica…”, queda claro que para López de Medrano la lógica es un instrumento de la razón, que igual que para Aristóteles y los modernos Francis Bacon, Descartes y Leibniz, es el fundamento epistemológico para el método científico y, en consecuencia, para la investigación de la verdad.

Para López de Medrano “…el objeto de la lógica es dirigir las operaciones de la mente; ya que todos sus preceptos tienden a regirlos o dirigentes…”; para dejar clara su concepción lógica sensualista moderna y su autor de referencia, afirma que “…convendrá sin embargo que antepongamos el análisis de las mismas, siguiendo las huellas del sapientísimo Condillac.”

Esto porque ya ha afirmado que para el desarrollo de su Lógica ha establecido tantos secciones como operaciones contiene la mente.

 

Operaciones de la mente

La lógica de López de Medrano contiene cuatro secciones, cada sección se corresponde con una operación de la mente. Esas operaciones son: 1ro. Las Ideas, 2do. El Juicio, 3ro. El Raciocinio y 4to. El Método.

Para López de Medrano las ideas, como primera operación de la mente tienen su origen en las sensaciones, afirma: “Si dirigimos la atención de la mente hacia nosotros mismos, observamos en primer lugar que los sentidos son como ciertos caminos o vías por los cuales todos los objetos exteriores irrumpen en el alma; luego se excitan las sensaciones en la misma, sensaciones de dolor o de placer, cuyas imágenes percibe inmediatamente el alma intuyendo, y adquiere así el conocimiento de las cosas; y he ahí las idea o primera operación de la mente.” (López de Medrano, 2014:405-406).

Queda evidenciado en este párrafo, el sensualismo de López de Medrano, quien siguiendo a Condillac, establece como fuente de las ideas las sensaciones, asignando como origen del conocimiento el mundo de objetos exteriores a la mente.  (ver Tratado de las Sensaciones de Condillac, en Marías, Julián: 1963)

Por su parte Locke (1998), en su “Ensayo Sobre el Entendimiento Humano”, deja establecido que “todas las ideas provienen de la sensación o la reflexión”. Para él  “Los objetos de las sensaciones son una fuente de ideas. En primer lugar a nuestros sentidos, familiarizados con objetos sensibles particulares, transmiten a la mente algunas percepciones definidas de las cosas, según las diversas maneras en que dichos objetos los afecten. Y así adquirimos las ideas de: amarillo, blanco, calor, frio, blando, duro, amargo, dulce…” (Locke, 1998:140).

Siguiendo el razonamiento de Locke, con relación a la reflexión como fuente de las ideas, dicho autor expresa que: “Las operaciones de nuestra mente son otra fuente. En segundo lugar, la otra fuente donde la experiencia proporciona ideas al entendimiento es la percepción de las operaciones que realiza nuestra mente interiormente, según se aplicada a las ideas que ha obtenido. Tales operaciones cuando el alma llega a considerarlas y a reflexionar sobre ellas, suministran al entendimiento otro conjunto de ideas que no pueden alcanzarse de las cosas externas. Tales son las ideas de percepción, pensamiento, duda, creencia, razonamiento, conocimiento, voliciones…” (Locke, 1998:141)

La lógica de razonamiento de López de Medrano, en relación a las ideas y su origen es como sigue: idea es igual a representación en la mente de un objeto. Esto expresa una concepción lógica  sensualista-nominalista.

El origen de las ideas implica contacto con los objetos o cuerpos que nos rodean, de los cuales sentimos una impresión, que posibilita la formación de las ideas (individuales y singulares).

“La idea es la mera representación en la mente de algún objeto, y se origina de la manera siguiente: tan pronto como nos ponemos en contacto con los objetos que nos rodean, sentimos una impresión, a la que siguen las ideas, que formamos de los mismos, individuales y singulares…” (López de Medrano, 2014:410). Estamos frente a un nominalismo sensualista franco y sin ambigüedad.

Para dejar claro el proceso de formación de las ideas y el origen de la memoria y la imaginación como facultad de la mente, agrega “…iniciada la adolescencia, cuando ya disponemos libremente de las facultades del alma, combinamos de mil maneras las ideas adquiridas inmediatamente a través de los sentidos y las fijamos.” (López de Medrano, 2014: 410)

De manera que el proceso de formación de las ideas parte de los sentidos, en consecuencia no hay ideas innatas. La idea de Dios es intuida y elevada a través de los sentidos, mediante la cadena de causas y efectos que nos permite llegar a “la causa primaria”; esto es un franco inductivismo nominalista, que le permite a López de Medrano derivar, por un proceso deinducción, la idea de Dios. De manera que él piensa que es a partir de allí que “…comienza la idea de Dios, y de ella emanan las otras de la divinidad…” (López de Medrano, 2014: 410). En otras palabras, el punto de partida de la llamada “causa primera” está en las sensaciones, de la misma forma las demás entidades abstractas de las creencias religiosas. La causa primera es alcanzada por inducción, quedando claro el nominalismo de López de Medrano.

Citando a Condillac, López de Medrano se pregunta “… de qué manera a través de los sentidos se forman las ideas de las cosas no sensibles.” (López de Medrano: 140). En otras palabras, ¿Cómo la mente forma las ideas?

Dice López de Medrano, “…advertimos que la mente forma ideas por imitación cuando sigue las huellas de los objetos exteriores; por exclusión cuando rechaza las imágenes del sentido y concibe las contrarias; por abstracción cuando seleccionamos algunas propiedades del objeto, prescindiendo de las demás o por conciencia o reflexión sobre sí misma y sus actos; y aun cuando las últimas pudieran parecer innata son referidas a la facultad del sentir y se adquieren mediante el asiduo uso de los sentidos.” (López de Medrano, 2014: 412)

Sin lugar a dudas que en esta cita López de Medrano reafirma sus ideas filosóficas modernas; específicamente su sensualismo moderno. Para él todas las ideas tienen su origen en el contacto con los objetos sensibles.

El Juicio como segunda operación de la mente

La segunda operación de la mente, en la clasificación de López de Medrano, es el juicio.

“Además de esta facultad de sentir, goza el alma de otra mediante la cual se advierte como perceptora de sí misma, y que se llama conciencia; a ésta sigue la atención, con la cual el ingenio alcanza prestancia, y es una acción de la mente que torna de tal manera vividas las ideas percibidas, que llena toda la capacidad de la mente. Y si la mente compara una idea con otra y entiende que ellas mutuamente convienen o repugnan, al punto las une o separa. Cuando une, afirma, y niega cuando separa: he ahí el juicio o la operación segunda de la mente.” (López de Medrano, 2014:406)

El Raciocinio como tercera operación de la mente

La tercera operación de la mente, expuesta por López de Medrano es el raciocinio.

“Nuestros conocimientos están contenidos en los juicios. Algunas veces la mente intuye inmediatamente el contenido; otras en cambio, de la múltiple comparación de ideas. Para poner esto de manifiesto se usa el raciocinio. Así pues, raciocinamos porque no vemos claramente la conveniencia o repugnancia de ideas entre sí, y racionando las comparamos con otras de las cuales se deduzca: he ahí el discurso o tercera operación de la mente, mediante el cual, de un juicio ya conocido deducimos otro incluidos en aquel.” (López de Medrano, 2014:406)

El Método como cuarta operación de la mente

La cuarta operación de la mente, para López de Medrano, es el método.

“Pero para que estas cosas se vean con mayor claridad necesitan de algún orden, por el que las tres mencionadas operaciones de la mente se dispongan de tal manera que disipe toda confusión u obscuridad que debiliten la luz del entendimiento: y he aquí el método, o cuarta operación de la mente, que debemos seguir con sumo cuidado; pues es preferible no investigar nada, que acometer una investigación sin método.” (López de Medrano, 2014:406)

Todas estas operaciones son acompañadas por la imaginación, la cual para López de Medrano “…excitamos tan vívidamente las ideas percibidas, ausentes los objetos, que parece que tengamos las cosas ante nuestros ojos…” (López de Medrano, 2014:408).

Las operaciones de la mente son los elementos de la lógica tradicional aristotélica y escolástica, que Andrés López de Medrano ha asumido sin crítica directa como lo habían hecho los modernos Bacon, Locke y Descarte. Sin embargo, destaca como origen de las referidas operaciones, lo que  él llama “facultad de sentir”.

Imaginación y Memoria

Diferencia el autor en cuestión la imaginación de la memoria y de la reminiscencia, “…que es recuerdo de cosas de las cuales el alma es consciente de que en otro tiempo existieron en ella.” (López de Medrano, 2014:408).

La imaginación como facultad de la mente desempeña un papel activo frente al conocimiento sensorial como simple reflejo de los objetivos circundantes, ya que con ella, unimos, separamos, fingimos objetos imaginarios. En otras palabras la imaginación es la subjetividad misma, es la parte activa del proceso de conocimiento. Afirma López de Medrano: “…Se define la imaginación, como una facultad por la cual unimos, separamos, fingimos, nuevos objetos que no existen sino en nuestra mente, como cuando con las ideas de oro y monte formamos (la idea de)  un monte áureo.” (López de Medrano, 2014:408)

Facultades de la Mente

López de Medrano distingue cinco facultades de la mente, las cuales son las bases del proceso de conocimiento, que genera, las operaciones de la mente. De manera  que las operaciones de la mente, en el proceso de conocimiento requieren de las facultades de la mente: el sentil, la conciencia, la atención, la comparación y la imaginación.

En ese sentido, expresa López de Medrano que “Además de esta facultad de sentir, goza el alma de otra mediante la cual se advierte como perceptora de sí misma, y que se llama conciencia; a esta sigue la atención, con la cual el ingenio alcanza prestancia, y es una acción de la mente que torna de tal manera vívidas las ideas percibidas, que llena toda la capacidad de la mente. Y sí la mente compara una idea con otra y entiende de que ellas mutuamente convienen o repugnan, al punto que las unes o la separa, cuando une, afirma y niega cuando separa: es ahí el juicio o la operación segunda de la mente” (López de Medrano, 2014:406).

Las ideas y las palabras como elementos del conocimiento humano

Así mismo, López de Medrano, siguiendo a Condillac, establece como elementos del conocimiento humano: las ideas y las palabras.

“Con razón establecemos que los elementos de los conocimientos humanos son, en primer lugar las ideas y después las palabras: porque sin ideas no podríamos de ningún modo juzgar, lo que sólo entendemos con el nombre de verdadero conocimiento; y como ninguna idea viene a nuestra mente sin que tácitamente pronunciemos su nombre dentro de nosotros, y es increíble el influjo de las palabras, con justicia consideramos a las palabras como elementos de los conocimientos humanos. De ambos, pues, pasamos a tratar.” (López de Medrano, 2014:408)

Andrés López de Medrano, siguiendo siempre a Condillac, sostiene que “la idea es la mera representación en la mente de algún objeto…” (López de Medrano, 2014:408).

Las ideas “…se originan de la siguiente manera: tan pronto como nos ponemos en contacto con los cuerpos que nos rodean, sentimos una impresión, a la que siguen las ideas, que formamos de los mismos, individuales y singulares. Iniciada la adolescencia, cuando ya disponemos libremente de las facultades del alma, combinamos de mil maneras las ideas adquiridas inmediatamente a través de los sentidos, las unimos, las separamos y las fingimos.”

Las palabras para López de Medrano son signos de las ideas. Son el medio a través del cual las ideas se expresan, expresan su significado; más bien el significado de quien está pensando, en un franco subjetivismo.

“Siendo las palabras signos de las ideas, de aquellas vamos a tratar en primer término. Por signo se entiende lo que además de la idea de si mismo excita la idea de otra cosa; y es natural si por su naturaleza tiene virtud de manifestar la cosa misma y artificial si la representa al arbitrio de los hombres; pero se ha de advertir que no siempre y necesariamente los signos naturales denotan que la cosa sea cierta.” (López de Medrano, 2014:409)

De manera que las palabras son signos artificiales, que significan lo que cada sujeto cognoscente concibe en la mente y puede expresarlo mediante el habla.

About the author

Juan Francisco Viloria

Filosofo, sociólogo, profesor investigador de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).

Vice Ministro de Educación Superior, Ciencia y Tecnología.

Deja un comentario