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Haciendo memoria sobre el «negocio eléctrico» en República Dominicana (I)

Written by Debate Plural

Eficiencia energética: el camino no transitado

Milton Morrison (Listin, 8-8-14)

 

El crecimiento demográfico y económico de los países obliga a que la demanda y oferta de energía sean proyectadas para lograr que una satisfaga a la otra. El óptimo entre la oferta y la demanda se logra en condiciones donde existen niveles de eficiencia en el lado de la demanda cuyo incremento justifica un aumento de la oferta.

Un sistema eléctrico donde no hay eficiencia en el uso de la energía es proclive a proyectar una oferta que no necesariamente corresponde a la realidad del consumo, lo que arrojaría una diferencia que podría ser traducida como un sobrecosto o un déficit, dependiendo de quién paga esa diferencia. Si la ineficiencia la paga el cliente final a precios reales se convierte en sobrecosto para su bolsillo; pero si la ineficiencia la paga el Estado a través de un subsidio a la energía, entonces genera un déficit a las finanzas públicas.

Hace un par de décadas, el profesor Amory Lovins introdujo el concepto de “Negawatt” o “Negavatio” para referirse a la unidad que mide los vatios que se ahorran de energía. Precisamente es Lovins quien  hace una diferenciación interesante entre los conceptos de ahorro de energía y eficiencia energética, cuando dice que la primera se define como un cambio de comportamiento basado en la actitud de “hacer menos para usar menos”; y la segunda, la define como la aplicación de tecnologías y buenas prácticas para eliminar el derroche de energía basado en la actitud de “hacer lo mismo con menos”.

Desempeño
El informe de desempeño de la CDEEE a mayo 2014 nos indica que en los últimos cinco años, la cantidad de clientes facturados por las empresas distribuidoras (EDEs) ha crecido un 43.9%, pasando de 1,341,427 clientes en el año 2009, a 1,931,517 a mayo del 2014, de los cuales hay 499,328 beneficiarios de Bonoluz. No obstante, la compra de energía en el año 2010 fue de 13,402 GWh, y en el 2014 de 13,646 GWh evidenciando un crecimiento de sólo 1.8%. Este aumento significativo de clientes ante el muy discreto aumento de la compra o suministro de energía se podría entender sobre la base de que los nuevos eran consumidores activos de electricidad aún no recibieran una factura, o que se ha estado suministrando menos energía a pesar del incremento de clientes.

Con la gestión de la demanda (apagones programados) las empresas distribuidoras utilizan la lógica de dar menos energía para reducir el déficit financiero, lo que tiende a entenderse como un ahorro.

Esta es una manera casi coercitiva de llevar a la población a “hacer menos para usar menos”, cuando lo correcto sería que los consumidores recibieran el 100% de su demanda diaria con las señales de precios correspondientes, e hicieran un uso racional de esa energía basados en el concepto de “hacer lo mismo con menos”, como forma aplicar la racionalidad económica que se refleja en sus bolsillos para reducir un sobrecosto, más que tratar de reducir un déficit induciendo un ahorro basado en un subsidio.

Competitividad
Tanto el sector industrial y comercial como el residencial serán más competitivos en la medida que sean más eficientes energéticamente. Es decir, que produzcan, ofrezcan el mismo servicio, y tengan la misma calidad de vida con un consumo de energía por unidad de producto, servicio o confort cada vez más reducido.

¿Producir más energía o usar más eficientemente la que tenemos? He ahí el dilema. Es más económico ahorrar un kilovatio-hora de energía bajo un sentido de eficiencia, que producirlo; y para el aparato productivo y la vida cotidiana es más costoso recibir un kilovatio-hora de apagón a que les sea suplida la energía. Por tanto, el costo de oportunidad del apagón eléctrico es mayor que el de suplir energía continua bajo las condiciones actuales del sector eléctrico.

Los motivos más comunes que inducen a un consumo irracional de la energía están vinculados a que el consumidor recibe un precio de energía muy por debajo del costo real, o porque la hurta o se la regalan; o el precio del servicio es tan bajo respecto a sus ingresos que el derroche o uso indiscriminado de la electricidad no afecta su presupuesto. Es ahí que encuentra sustento la expresión de “a lo que no nos cuesta hagámosle fiesta”; o las comparaciones de muchos cuando dicen que en el estado de la Florida hogares tienen aires acondicionados encendidos el día completo y la factura eléctrica les llega muy baja en comparación con la de nuestro país.

Hacer uso racional de la energía debe convertirse en algo más que palabras. Ha de ser la transformación de una necesidad en una cultura que supere el inmediatismo, lo coyuntural y sea sostenible en el tiempo.

II

Asociación de Industria Eléctrica estima tarifa para los consumidores debería bajar

La Asociación Dominicana de la Industria Eléctrica (ADIE), afirmó que en ningún momento el sector privado ha planteado un aumento en la tarifa eléctrica y que por el contrario, la misma debería reflejar una baja en la actual coyuntura, en que el precio medio de compra de las distribuidoras a las generadoras ha bajado más del 30%, tanto en el mercado de contratos como en el spot, fruto de la caída estrepitosa del precio del petróleo.

A juicio de la entidad, en vez de subir la tarifa a los usuarios del servicio eléctrico, lo que debería ocurrir en la actual coyuntura es todo lo contrario ya que el precio al que las distribuidoras compran a los generadores ha bajado considerablemente.

La entidad que aglutina a las empresas generadoras, destaca los datos extraídos de los informes de desempeño de la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE) que muestran como el precio medio de venta de generadores a distribuidores bajó de 14.28 centavos de dólar en 2010 a 9.67 centavos de dólar en el 2016, mientras que el precio de venta de las distribuidoras a los consumidores permanece prácticamente invariable con un promedio de 18.68 centavos de dólar en 2010 a 16.88 centavos de dólar en 2016.

De estos informes se desprende que las empresas distribuidoras de electricidad han estado operando su esquema de compra venta con un margen promedio de entre 6.69 y 7.40 centavos de dólar, debido a que las empresas de generación han aplicado en sus precios de venta la reducción de los precios del petróleo, sin embargo, estas rebajas no se han aplicado a los consumidores por decisión de la Superintendencia de Electricidad que mantiene invariable la tarifa eléctrica.

La ADIE recuerda que desde hace meses ha venido planteando la necesidad de que la reducción de los precios de energía de los generadores a las empresas distribuidoras se refleje en la tarifa de los usuarios, por lo que sería una gran contradicción que quieran decir que el sector privado plantea en el pacto eléctrico un aumento de la tarifa ya que esto no está contenido en ninguna de las propuestas del sector.

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