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El pueblo dominicano despierta multitudinariamente contra la corrupción y la impunidad

Written by Angel Moreta

Por: Angel Moreta (Autor-Editor)

 

El pasado domingo 22 de enero se produjo una marcha multitudinaria exitosa con repercusiones internacionales en muchos países del mundo en protesta pacífica contra las prácticas reiterativas de corrupción e impunidad en República Dominicana, desde 1996 hasta hoy.

Ha sido un éxito rotundo del pueblo dominicano y de muchas organizaciones cívicas la marcha celebrada en la mañana del domingo 22 de enero 2017. Medios de comunicación del continente se hicieron eco y divulgaron las imágenes multitudinarias que se reunieron en la intersección de las Avenidas Máximo Gómez y 27 de Febrero, pasaron por el Palacio Nacional y desembocaron en el Parque Independencia y la Puerta del Conde.

La referida marcha dio lugar a la concentración de mucha gente que vino de provincias del interior y que desde el inicio se centraron todas las voces, miles de participantes que proclamaron el inicio de un conjunto de protestas contra la corrupción y la impunidad vinculadas con el caso Odebrecht, en el cual se destapa la existencia de una sobrevaluación de 1,040 millones de dólares en la obra termoeléctrica que se construye en Punta Catalina.

En las protestas se leyó un documento que en uno de sus párrafos expresaba lo siguiente: “nosotros y nosotras, guiados por el ejemplo de grandes hombres y mujeres de nuestra historia, juramos mantener una lucha cívica, ejemplar y permanente hasta que se aplique justicia a todos los corruptos en República Dominicana, y frente al Altar de la Patria, proclamamos que el caso Odebrecht será el fin de la impunidad en nuestro país”.

Comprobadamente el caso Odebrecht es uno de los más emblemáticos procesos de corrupción en República Dominicana,  admitido por esa empresa en el Distrito Este del Departamento de Justicia de Manhattan, New York, donde en forma escrita dicha entidad admitió que realizó prácticas de corrupción en doce países, tales como Ecuador, Argentina, Brasil, República Dominicana, Panamá, México, Perú, Mozambique, Angola, Colombia y otros; y en cientos de obras de infraestructuras.

La admisión de responsabilidad por parte de Odebrecht pone al desnudo la existencia de las mismas prácticas de soborno en todos esos países, relacionadas con contrataciones de obras públicas. En República Dominicana, Odebrecht ha admitido haber entregado 92 millones de dólares para sobornos con funcionarios del gobierno dominicano, de los cuales no se conoce del nombre de ninguno de ellos hasta la fecha de hoy; tampoco se han tomado medidas represivas convincentes para esos funcionarios de alto nivel en el Estado que se enriquecieron con las sobrevaluaciones de Punta Catalina y las demás obras realizadas en nuestro país. Obviamente el gobierno dominicano tapa a dichos funcionarios.

En todo esto existe un sistema de corrupción fundado en los crímenes de soborno,  estafa, tráfico de influencia y dolo contra los bienes y el patrimonio del Estado.

Un sistema corrupto que tiene carácter nacional e internacional y que ha llevado al pueblo dominicano a descubrir y a comprender las  interioridades y estructuras ocultas y viciosas que permiten el enriquecimiento ilícito y el saqueo del patrimonio público, en una componenda brutal, una troika multinacional; y ha decidido iniciar sistemáticamente protestas contra ese estado nefando de cosas.

ODEBRECHT, en componenda con funcionarios del gobierno dominicano, introdujo al señor Joao Santana en el Palacio Nacional para labores de “asesoría electoral”  y diligencias de intermediario para realizar sobornos a favor de dicha compañía brasileña en todos los procesos de licitación de obras públicas y en la asignación de todas ellas a dicha entidad extranjera.

El señor Santana fundó cinco compañías en República Dominicana para sus actividades de asesoría electoral del presidente de la República, para contactos y negociaciones  con medios de comunicación, periodistas, dueños de canales de radio y TV, trabajadores de los medios, publicidad, relaciones públicas, propaganda, maniobras y sobornos.

Se trata de una troika Odebrecht-funcionarios mediadores tendente a la asignación de obras mediante mecanismos fraudulentos, criminales, sobornos, licitaciones viciosas y amañadas, con la bendición de la Dirección de Contrataciones Públicas, organismo que rechazó las impugnaciones y cuestionamientos de varios de los oferentes licitadores, en el caso de las dos termoeléctricas a construirse en Punta Catalina, mediante pírricas justificaciones.

Se trata de la articulación de una política pública asentada sobre asociación criminal cuyos montos en sobornos y sobrevaluación de obras multimillonarias ascienden a cientos de miles de millones de dólares en perjuicio del patrimonio público y en beneficio de la empresa brasileña y de funcionarios gubernamentales.

La internacionalización del caso desató la revelación de un sistema de corrupción y prevaricación desarrollado en República Dominicana y otros países del continente, incluyendo Brasil, país donde también se destapó el caso “Lava Jato” (lavar con un caño de agua), en julio 2016.

Pero debido a que en República Dominicana la justicia se encuentra en estado de crisis permanente, dentro de un sistema supuestamente democrático, pero corrupto y manipulado por élites políticas corporativas, no se puede esperar mucho de las investigaciones oficiales que realiza la designada por decreto “Comisión Investigadora” y la Procuraduría General de la República. Una justicia subyugada corporativamente no puede defender los intereses nacionales.

El sistema de justicia manipulado y puesto al servicio de la impunidad por los gobiernos corporativos que ejercen el poder en el contexto de una democracia supuestamente constitucional, no tiene capacidad para romper la coraza de la impunidad, ya que fue preparada para el vicio, la manipulación, la tolerancia y protección de las prácticas estatales de corrupción a todos los niveles del aparato administrativo de los gobiernos.

Con la manifestación del domingo, el pueblo dominicano ha dicho la primera palabra contra un sistema de corrupción que amarga la vida de los dominicanos, de las comunidades urbanas y rurales, la educación, la salud, el desempleo, la pobreza; contra las prácticas de las élites corporativas en el Palacio Nacional que convierten en más pobres a los pobres y saquean y explotan las riquezas de la nación, convirtiéndose en verdaderos potentados mundiales, cuando en el pasado eran casi pordioseros .

Debemos todos los dominicanos mantenernos despiertos contra la manipulación del caso Odebrecht, en el cual actualmente se perciben “arreglos” tendentes a olvidar a los funcionarios responsables que se han enriquecido con la obra de Punta Catalina, por ende, a tratar de desvanecer y poner de lado el elemento justiciero más importante que es la sobrevaluación de dicha obra en 1,040 millones de dólares, y que costará al pueblo dominicano a la larga más de 4,000 millones de dólares, sin contar las comisiones e intereses de los prestamos que se han venido haciendo para dicha EPC.

About the author

Angel Moreta

Angel Moreta, jurista, sociólogo, y filósofo; Profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), República Dominicana, Autor-Editor de Debateplural.

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