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El valor de la Física para los jóvenes

Written by Debate Plural

Pedro Mendoza (D. Libre, 31-12-16)

 

El otro día, la Real Academia de Ciencias sueca, otorgó el Premio Nobel de Física a los doctores David Thouless, Duncan Haldane y Michael Kosterlitz, tres físicos británicos que, durante cuatro décadas, han trabajado en dos campos interrelacionados como son la obtención de materiales de transición a través de la identificación de las distintas fases en que podría presentarse la materia, y las fuerzas magnéticas desarrolladas entre campos magnéticos que interaccionan. Llegar a saber siquiera dos metodologías distintas para comprender cómo detener en un punto X un cambio de fase de un material cualquiera, lo que nos permitiría, probablemente, la obtención de un material intermedio con propiedades distintas al que esperamos que llegaría al final de la transición, sería como hallar el Santo Grial para la Humanidad ya que cada año necesitamos más medicinas para curar enfermedades mortales y energía limpia con un mayor poder energético y una mayor cantidad de materiales para la industria, el trasporte, la vivienda y grandes edificaciones, que además sean livianos, lo que permitiría mayor rapidez de desplazamiento, resistentes, de mayor rendimiento y de menor costo. Incluso, ese gran hallazgo reduciría bastante el número de muertos por accidentes aéreos y de carretera ya que cogerse 16 horas de vuelo entre Nueva York y Tokio o seis horas en carro entre Santiago y Bávaro, es pasarse demasiado tiempo consumiendo combustible y en riesgo de muerte por un accidente.

Pongo un ejemplo sencillo para el lector no acostumbrado a leer sobre Física. Imagine que se pudiera detener la transición de la cantidad de energía producto de la combustión de la gasolina con el aire en los cilindros del motor de un carro que se convierte en calor inútil y en vez de tanto calor obtuviéramos más energía mecánica para impulsar el vehículo. Es casi seguro que con un solo galón de gasolina usted va y viene de Santiago a la capital y en menor tiempo.

He insistido, por más de veinte años, en que nuestros jóvenes en vez de dedicarse a estudiar comunicación social, politología o mercadeo, se dediquen al estudio de la Física o de la Química porque a través de estas ciencias no solo tienen garantizado un empleo bien remunerado en República Dominicana o en un país desarrollado, sino además la oportunidad de alcanzar metas que jamás soñaron.

Hasta los descubrimientos hechos por estos científicos se creyó que el estado o fase de las partículas que componen una sustancia como el agua o cualquier otro material, dependía del equilibrio logrado entre la energía cinética ( de movimiento) de esas partículas y la fuerza o energía de atracción entre las moléculas de esa sustancia o material. Se sabe que la energía cinética depende bastante de la temperatura de una sustancia, por lo que se espera que a más alta temperatura, mayor energía y si es más baja, menor energía.

Casi todos los materiales conocidos presentan una escasa respuesta si le aplicamos un campo magnético, pero esos físicos vieron que muchos materiales tienen un campo magnético interno y cada átomo de un material como éste tiene un momento magnético y cuando se le aplica un campo magnético externo o se lo calienta, los átomos se alinean con el campo magnético aplicado y aumentan su movimiento. Pero si el material es enfriado a una bajísima temperatura, también puede esperarse un cambio de fase. Ese extraño comportamiento se debe a que el campo eléctrico lo produce la carga y el magnético lo produce la corriente. Si a un alambre de cobre le bajamos la temperatura hasta el cero absoluto, es decir, a –273 grados Kelvin, dicho alambre se vuelve un superconductor, es decir, sin desperdicio de corriente eléctrica, puesto que los electrones fluyen prácticamente sin fuerza de atracción intermolecular.

Si calentamos un sólido como el benzoato de colesterilo a 145 grados centígrados se funde y forma un líquido lechoso, pero si subimos la temperatura a 179 grados, se vuelve un cristal viscoso al que hoy llamamos “cristal líquido”.

Las pantallas de calculadoras portátiles, de relojes digitales y pantallas de laptops son de cristal líquido. Los trabajos de esos físicos han facilitado el descubrimiento de tales materiales.

Si eres joven, dedícate a la Química o a la Física, pues te podría ir muy bien. Cuando el Seven-Up empezó a venderse en 1927, diez años después un joven estadounidense estudiante de Química se dio cuenta de que enfermos maniaco-depresivos mejoraban al tomar Seven-Up. Analizó su contenido y observó que contenía bicarbonato de litio. Dio la voz de alerta puesto que el litio es muy tóxico y el Seven-Up jamás tuvo litio. Pero en 1949 probó que el litio era eficaz para el tratamiento de una enfermedad mental terrible como es el trastorno bipolar maniaco-depresivo que sufren hoy más de 1.5 millones de estadounidenses que deben tomarlo cada día para seguir vivos y llevar una vida casi normal.

Pedro Mendoza es exprofesor de Física de Educación Media

menpe120@gmail.com.do

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