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El valiente criollo durante el siglo XVII y viejos modos de reproducción de la vida en Santo Domingo colonial

Written by Debate Plural

Marcio Veloz Maggiolo (Listin, 14-6-13) 

Echagoian, 1568,
1. La superviviencia del montón agrícola.

El montículo agrícola fue uno de los sistemas más productivos de los taínos de La Española. La mayoría de los cronistas lo citan, y parece que fue un método común el norte de Sudamérica. El mismo, sin duda, fue usado luego por los esclavos y aún a finales del siglo XVI, el cronista español Echagoian, lo cita.

“El mantenimiento de estos negros de estancias e ingenios, y de los que están en la ciudad trabajando, y sirviendo a sus amos, que serán por todos veinte mil negros, es comer casabi, que se hace de una raíz que ponen en montones“.

El uso del montón, técnica taína, pasa al africano, y viene a ser un tipo de agricultura para nutrir la mano de obra esclava. La cita va más allá de mediados  del siglo XVI, cuando ya la población indígena se había extinguido.

2. El arroz y el gandul o guandul
En la Relación de Araujo y Rivera, 1699, el arroz era el cuarto renglón, el plátano el primero, del cual se hacía un tipo de pan. El segundo era el maíz. tercero es la caña dulce (nótese el decaimiento de los ingenios), el cuarto el arroz, “el cual se coge con tanta abundancia y fertilidad, y de buena calidad; de forma que si hubiera comercio se pudiera cultivar mucho, y por falta de él se beneficia solo el que es necesario para el consumo de la tierra”. El guandul desde 1656, lo mismo que el mijo para las aves domésticas.

Ya confirmado el guandul o gandul desde 1656, habrá de pensarse que la combinación de ambos granos fue común en el siglo XVII.

3. La vida campesina y montería en el siglo XVII
Vista la cosecha del gandul y la abundancia del arroz en ese mismo siglo, considerado como un siglo de miseria,  resultaría interesante ver si el consumo campesino de arroz y gandules era tan pobre como para justificar la afirmación de las hambrunas. La vida de montería, y los enfrentamientos con los franceses de la parte occidental, eran elementos claves en el temperamento y los oficios del criollo de este final del siglo XVII. La dificultad de “juntar gente Miliciana” es comentada por Araujo y Rivera, señalando las características del valiente criollo durante el siglo XVII cuando aboga por una repoblación.  La capital en aquel momento tiene solo “cuatrocientos hombres de arma”, y las demás poblaciones mucho menos.  Araujo, al dar idea de cómo reunir gente contra el peligro francés dice que los franceses tienen mucho miedo a esa gente, y señala el “el horror que (nos) tienen los franceses”.

“Ese horror nace del gran valor , y esfuerzo que han experimentado en esta gente, que como su mas común y extraordinario ejercicio en que se crian y mantienen, es pelear  con fieras, como está dicho, matando a lanzadas los toros para quitarles la piel, con los Cavallos, Mulas, y Jumentos brabos/domesticarlos, y aprovecharse de ellos, y con el ganado de cerda, como jabalíes  de estos Reynos para su alimento, los convierte este ejercicio en una ferocidad , y naturaleza  casi inhumana para pelear a lanzadas y cometer muertes, siendo muy pocos los que se aplican a hacer algunas cortas sementeras, por cuanto solo los que tienen esclavos las hacen medianas, y algunos de los frutos referidos; pero estos son muy pocos por ser mas de las dos tercias partes gente pobre, y sin ellos, que todo su caudal consiste en un cavallo de su uso con muy malos arreos de silla, freno y demás necesario que por la mayor parte ellos fabrican, y otros tres o cuatro cavallos para sus menesteres”.

Araujo señala que algunos tienen hatillos y viven de la cacería del ganado montuno. La crianza de cerdos y el arrendamiento de lotes de tierra, conforman la miseria de esta parte de la sociedad criolla, en la que el montero es fundamental. Los perros en este espacio de la sociedad del XVII resultan fundamentales para el arreo y para cacería. La descripción apunta hacia la miseria. Los bohíos, llamados por él bugios, se componen de “dos horcones en que se arman, sirviendo de paredes, tablas de palma que hacen con hachas, y acosijando los techos con hojas de ella para resguardo del sol y de el agua. “

Un elemento importante, es la ausencia de sacerdotes  y las distancias entre los hatos y la capital, recibiendo la misa católica con gran aislamiento, y “apenas cumplen cada año con los preceptos de Nuestra Santa Madre Iglesia”.

Los poblados de este tipo estaban conformados por una docena de bohíos, generalmente abandonados durante las faenas de la montería. El cronista considera que en la mayoría de las zonas rurales las iglesias “son Bugíos tan indecentes, que es cosa indigna el que se permita celebrar  en ellos.”

La manteca de cerdo era el aceite para las lámparas dedicadas al Santísimo, lo  que produce la ira del cronista.

4. El modo de vida, base de la cultura
No se puede hablar entonces, de una cultura que no sea la referida “al modo de vida” de las poblaciones, lo que consideramos tan  importante como las producciones intelectuales que conforman el concepto de cultura, en el aspecto de que la misma sea solo arte y proceso civilizatorio. Si fuesen tendríamos que la pobreza del XVII no debería ser tomada como aspecto importante del proceso cultural, en el cual, a nuestro juicio la cultura está estrechamente ligada los diversos procesos históricos que conforman la mentalidad del pueblo. Al referirse a la valentía del hatero y el montero mismo, “horror” de los franceses, estamos comprobando una identidad que se basa en formas de trabajo donde defender la zona de vivencia es elemento clave, y donde el manejo de armas poco convencionales como la lanza, se considera o debe considerarse, un elemento bélico que ayuda a esa identidad.

Haro y Monterroso. 1699
5. Trasladar Santo Domingo, y cerrar la Universidad.  1699

Entre las transformaciones propuestas, dada la forma de gobierno que plantea proponente, en su Memorial, considera que el repoblamiento y la sociedad deben quedar divididos en nobles y plebeyos. Y el listado de plebeyos que propone por oficios revela que la sociedad del siglo XVII en sus finales, estaba carente de todo tipo de gente especializada. Vale citar los oficios que se proponen en el citado memorial:

“La pleve ha de componerse de Maestros, Oficiales y Labradores. ÖSerán necesarios  conforme a esta planta  tres Escultores, o Entalladores, dos Pintores, dos Vidrieros, dos Carroceros, tres sombrereros, treinta archirectos y albañiles, diez canteros, treinta zapateros, dos curtidores, tres Doradores, dos Empedradores, dos Arcabuceros, ocho Toneleros y Alfareros que hacen doscientas personas. Todos estos  Oficiales se podrán sacar de la Corte, donde abundan, siendo esta la causa de la pobreza que los demas padecen”.

Haro y Monterroso, de ideas peregrinas y faltas de basamento a nuestro juicio, Plantea para la isla una reingeniería social de alto costo para la Corona. La metodología habla de cómo convencer a estos obreros y el personal nuevo para pasar a Las Indias. Propone igualmente dotación de médicos, barberos, y labradores con su instrumedntal.

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