Nacionales Politica

Derecho de República Dominicana a aplicar su régimen migratorio y las repatriaciones de extranjeros ilegales

Written by Debate Plural

V. Castillo Semán (Listin, 22-6-15)

 

República Dominicana está siendo hoy víctima de una gigantesca campaña de descrédito, montada por el gobierno y la élite haitiana con sus poderosos aliados internacionales, transmitiéndole al mundo la versión de que el inicio de las repatriaciones de ilegales y de la vigencia de nuestra Ley de Migración representan un odioso y repugnante proceso de “limpieza étnica”, “genocidio civil” fundamentado en el racismo y la xenofobia.

Como sólo una, pero poderosa prueba, he considerado pertinente transcribir en este artículo párrafos de un reportaje aparecido en el influyente diario norteamericano The Washington Post la semana recién transcurrida, titulado “RD promueve limpieza étnica contra haitianos”.

Dicho reportaje expresa lo siguiente: “… Hubo una época, cuando la división entre los dos países fue marcada con la sangre: la matanza de perejil de 1937 es reconocida como un punto de inflexión en las relaciones domínico-haitianas.  La masacre fue ordenada por el dictador dominicano Rafael Trujillo y el blanco fueron los dominicanos que eran suficientemente negros para ser considerados haitianos y los que no podían pronunciar la ‘r’ de perejil”.  “El río Dajabón, que sirve como línea fronteriza divisoria, en la parte más al norte que divide los dos países, ha elevado a nuevas alturas por la sangre derramada, según escribe el autor haitiano-americano Edwindge Danticat”.  “La masacre marcó a los haitianos como extranjeros subversivos, que son incompatibles con los dominicanos, de acuerdo con Border of Lights, una organización que conmemoró el 75 aniversario de la masacre en el año 2012”.  “En estos días el gobierno dominicano está planteándose recoger a los haitianos, o realmente a cualquiera que sea suficientemente negro para ser considerado haitiano, y enviarlos a la frontera, donde se espera que sean repatriados”.  “El gobierno ha descrito esto en términos que se asemejan a los usados en el Holocausto, como una limpieza de la lista de inmigrantes en el país”. “Casandre Teano, un oficial legal en Nueva York, que trabaja para Open Society Foundation, dice que la comparación entre las acciones del gobierno dominicano y las desnacionalizaciones de los judíos de la Alemania nazi están plenamente justificadas. ‘La hemos llamado así porque definitivamente ambas acciones están vinculadas’, dijo ella a Washington Post esta semana”.  “En otras palabras, 78 años después de la masacre del perejil estas son las consecuencias de la sangrienta campaña de Trujillo, que sembró el fuerte sentimiento antihaitiano en la República Dominicana”.

“La raíz es la discriminación; es realmente una prolongada política de discriminación en contra de los descendientes de haitianos, según dice Marcela Conclaves Margarin, directora de abogacía de Amnistía Internacional para las Américas. La República Dominicana no ha sido capaz de establecer una fuerte política para combatir esta discriminación”.

Esta monstruosa infamia contra el pueblo dominicano, el más noble, solidario y generoso que ha tenido Haití en toda su historia, está siendo transmitida al pueblo de los Estados Unidos y a todos los pueblos del mundo por muchos otros medios influyentes y cadenas internacionales.

De forma concomitante a esta conspiración, el presidente de Haití, Michell Martelly, expresó en Puerto Príncipe esta semana, al llegar orondo de Bruselas, que Unión Europea y el Caricom han creado una comisión junto con Haití para depurar a los ciudadanos haitianos repatriados desde la República Dominicana, advirtiendo que todos los que hayan nacido en nuestro territorio no son sus ciudadanos, sino los nuestros, y que, por lo tanto, esos casos deberán ser tratados como casos de derechos humanos, a los cuales ellos rehusarán recibir.

Horas después de esas declaraciones de Martelly, el Acnur (léase la Onu), nos mandó a tirar a la basura nuestra Constitución, el Fallo 168-13 y nuestro ordenamiento legal, al advertirnos que todos los nacidos en territorio dominicano de padres haitianos ilegales son dominicanos y, por lo tanto, no pueden ser deportados hacia Haití, porque de hacerlo se estarían planteando miles de casos de “apatridia”.

Lo que está pasando no puede revestir más gravedad contra nuestro país.  Es la confirmación de todo cuanto hemos venido diciendo durante décadas acerca de una conspiración internacional para cercenar el derecho soberano de la República Dominicana a aplicar su régimen migratorio y ejercer el derecho a las repatriaciones de ilegales haitianos, con el ulterior objetivo de fusionar las dos naciones en un Estado Binacional.

Ha llegado una hora crucial de definición nacional; necesitamos unidad de nuestro pueblo como nunca antes y exigir al presidente Danilo Medina y su gobierno firmeza en la defensa de nuestro país ante tanta infamia.  El gobierno luce atemorizado y arrinconado por la ofensiva haitiana.  Se nos quiere avergonzar por ejercer un derecho legítimo de repatriar ilegales, como lo hacen todos los países del mundo y especialmente como lo hacen las potencias que más nos critican, sobre todo Unión Europea y Estados Unidos.

El Presidente prometió el 27 de febrero pasado en la Asamblea Nacional que, una vez concluido el Plan Nacional de Regularización, iniciarían las repatriaciones de ilegales.  El pasado viernes les reiteró a los periodistas que era un tema cerrado.  Pero, la realidad objetiva es que cuatro días después no ha empezado ningún operativo de repatriación de ilegales, del más del millón que Haití logró introducir al país en los últimos dieciocho meses, aprovechando la prohibición de deportación que acompañó el Plan Nacional de Regularización.

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