Cultura Internacionales

El poeta marxista Bertolt Brecht siempre defendió que la verdad no puede escribirse sino en lucha contra la mentira

Bertolt Brecht
Written by Debate Plural

Hamlet Hermann (Hoy, 3/6/2012)

Para todo aquel que emborrona cuartillas y las publica en los medios de comunicación, debía considerarse lectura obligatoria el opúsculo escrito por Bertolt Brecht ocho décadas atrás. Eran aquellos los años del surgimiento del nacional-socialismo alemán de la mano de Adolf Hitler.

A pesar de los pesares, ese brillante intelectual mantuvo su libertad de pensamiento. Con escasas adecuaciones, este antiguo texto podría adaptarse a nuestro tiempo en el que las ideologías y el pensamiento político perecen en República Dominicana bajo los embates de quienes tratan de perpetuarse en el poder con los bolsillos repletos de dinero ajeno.

Glosando a Brecht, muchos debían saber que quien pretenda escribir la verdad, y con esto combatir la mentira, debe poseer integridad suficiente para superar, cuando menos, cinco dificultades.

Primero, debe tener el valor de escribirla, aunque desde el poder traten de impedir su publicación.

Segundo, poseer la sagacidad de identificar lo cierto aunque desde sectores diversos desfigure la realidad.

Tercero, tiene que estar tocado por el arte de manejar la objetividad como un arma de combate.

Cuarto, es preciso escoger con buen juicio, como multiplicadores, a aquellos en cuyas manos la verdad resultará más eficaz.

Quinto, propagarla entre los que se fortalezcan con ella.

Tales dificultades se hacen enormes bajo un sistema en el que la propiedad de la mayoría de los medios de comunicación reside en los sectores dominantes de la sociedad.

Es obvio suponer que quien escribe tiene que ser veraz. Es decir, que no sofoque lo cierto, ni silencie, ni propague cosas falsas. Que no se pliegue ante los poderosos ni engañe a los débiles, cosas estas que resultan bastante difíciles para cierto tipo de personas. Esos temerosos se comportan como si estuvieran bajo la mira de los cañones cuando solo están bajo la dependencia de los poderosos. Viven escondiendo las reivindicaciones que necesita la mayoría del pueblo. Demandan genéricamente la justicia pero nada hacen para alcanzarla. Ocultando la verdad buscan obtener parte del botín que los políticos se reparten entre ellos. La encuentran e identifican solo cuando todo suena bien para sus bolsillos. Si la realidad es cuestión árida cuyo hallazgo y manejo exige sacrificio y estudio, entonces no la asumen. Solo exteriormente se comportan como si merecieran nuestra confianza, pues el mal que sufren es no querer divulgar la verdad absoluta porque no les conviene.

En estos tiempos de crisis, cuando las limitaciones crecen para la mayoría, se discute mucho sobre cosas grandes y elevadas como el equilibrio macroeconómico y la modernidad. Se necesita valor en estos tiempos para defender resueltamente cuestiones ineludibles como la alimentación, la salud, la educación y la vivienda de los desempleados y de los trabajadores de menores ingresos. Cuando las actitudes gubernamentales dan a entender que prefieran tratar con un pueblo sin conocimientos ni instrucción, se necesita valor para preguntar: ¿es eso mejor para el trabajador simple o para los políticos que se enriquecen a la velocidad de un tren subterráneo? Cuando el poder utiliza una retórica manipuladora es de valientes preguntar si el hambre, la ignorancia, y la enfermedad no producen deformidad en toda la sociedad.

Asimismo se necesita valor para ser veraz sobre nosotros mismos, los vencidos de siempre, donde algunos han perdido, a golpes de soborno, la fuerza y el entusiasmo para reclamar el cumplimiento de las leyes. Muchos de los que hemos cuestionado el sistema, perdimos la facultad de reconocer los propios defectos porque, al ser perseguidos por los malvados, creímos que eso nos hacía buenos y perfectos. Pero cuando estas virtudes han sido golpeadas, vencidas y asesinadas, nos faltó valor para admitir la debilidad como inherente a esa bondad. “Los buenos” fuimos vencidos, no por buenos, sino por débiles. Y admitir la derrota requiere de mucho valor. La verdad no puede escribirse sino en lucha contra la mentira. Nunca debe expresarse con lenguaje incomprensible y expresión ambigua. Generalizar con discursos retóricos y ambigüedades, es la forma con que se disfraza la mentira. Aquel que sea objetivo de manera práctica, concreta e irrefutable estará, precisamente, comunicando lo que el país necesita. A riesgo de que el poder y sus servidores lo censuren.

Así hablaba Bertolt Brecht, ocho décadas atrás.

About the author

Debate Plural

Un medio independiente, libre, plural, sin ataduras con empresas o gobiernos; buscando el desarrollo de una conciencia critica, y la verdad que subyace en el correr de la vida nacional e internacional para el empoderamiento del pueblo dominicano en relación con las luchas y reivindicaciones económicas y sociales fundamentales

Leave a Comment