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La candidata Hillary Clinton y su responsabilidad con la guerra y la violencia en el Medio Oriente y América Latina, produciendo desaliento y frustración por su doble moral

Caricatura de Hillary Clinton
Written by Angel Moreta

Por: Angel Moreta (Autor-Editor)

 

La República de Cuba tiene excesivos y extraordinarios admiradores y seguidores en el continente latinoamericano. Después de 50 años de bloqueo comercial, económico y político, logra un triunfo resonante frente al premio Nobel de la guerra, el presidente Obama, quien había prometido extinguir la cárcel ilegal de Guantánamo, donde hay desde hace más de 15 años cantidades de presos extranjeros y del mundo árabe privados de libertad sin sometimiento judicial y soportando las torturas y los actos de barbarie practicados por la CIA. También prometió dicho premio Nobel terminar con la base de Guantánamo y entregarla al gobierno socialista de Cuba, pero obviamente no ha cumplido su palabra.

De cualquier manera, la República de Cuba, su pueblo y sus dirigentes ganaron una batalla decisiva al imperio norteamericano, que no ha terminado todavía,  valga decir, al capital de las empresas transnacionales, al Pentágono, al complejo militar industrial, a la CIA, al Ministerio de Defensa y al Departamento de Estado y a todas las instancias imperiales que pretenden el dominio del mundo. Pero Cuba nunca se plegó en 50 años y contrariamente quien debe hoy daños y perjuicios es el imperio norteamericano al valiente y digno pueblo cubano.

Hillary Clinton, hoy candidata y tal vez mañana presidente de los Estados Unidos, se mantuvo durante su época de esplendor en el Departamento de Estado, reclamando a los países donde ocurrían conflictos y desestabilización, (muchos creados por los Estados Unidos), respeto a los Derechos Humanos y a la Democracia. Y en 2009, bajo el gobierno del premio Nobel de la guerra, o sea Barack Obama, y siendo ella jefa del Departamento de Estado, había expresado que las relaciones con Cuba podrían ser reanudadas en forma tímida si Cuba realizara cambios sobre Derechos Humanos y Democracia.

Mientras así se expresaba en 2009, en la República de El Salvador, en el acto de juramentación del nuevo presidente del Frente Farabundo Martí, Mauricio Funes puso de manifiesto el profundo sentimiento de amistad de ese país hacia Cuba, en su presencia. Mauricio Funes mencionó entonces la necesidad de restablecer relaciones con Cuba y en la sala del Palacio Nacional donde hacia su juramentación, se produjeron aplausos y júbilos estridentes, en demostración de alegría y solidaridad por las manifestaciones de Mauricio Funes, que asumía como presidente de El Salvador.

Hillary Clinton, en su época de oro, hablaba siempre de que los pueblos de la tierra, del globo terráqueo, solo tenían derechos a hacer cambios y transformaciones económicas y sociales si realizaban cambios sobre los Derechos Humanos y hacia la democracia. Es el discurso imperial, el discurso de siempre; es la continuación sustancial del discurso de Bush padre e hijo. Pero nunca mencionaron los Derechos Humanos en los Estados Unidos. Nuestros pueblos dicen muy sabiamente que nadie ve la paja en su propio ojo. Una expresión inteligente mediante la cual se comprueba, desde el gobierno de Obama, que su política fue la continuación de los Bush, y no ver las violaciones, los crímenes que la policía comete en los Estados Unidos contra la población afrodescendiente, crímenes que afectan a una parte de la población de Estados Unidos, que son los negros norteamericanos, humillados desde la época de la independencia, discriminados racial y socialmente, asesinados en las calles vilmente, apresados y maltratados, pero la policía recibe elogios del premio Nobel de la guerra.

Obama es afrodescendiente, pero recientemente, con las muertes de negros en Ferguson, New York y otros Estados, proclamó que la policía actuaba correctamente frente a estas situaciones, y nunca criticó a la justicia de su país por los desmanes que se cometen en el día a día de la policía.

Más aún, nunca llegó a plantear la reforma de la policía y ni de la justicia; al contrario, se dedicó al guerrerismo, al militarismo, a la violencia, a las guerras en Irak, Libia, Siria, Afganistán; a atacar la economía rusa, a defender el terrorismo, a mantener la barbarie y la tortura sin límites, a humillar y conspirar contra Venezuela y su régimen bolivariano, a defender la cárcel de Guantánamo, la cárcel de Abu Dhabi en Irak, las torturas más crueles contra prisioneros en Afganistán, las matanzas en la franja de Gaza, las torturas más barbarás contra prisioneros al margen de la justicia federal de los Estados Unidos.

Más de 200 mil cables de wikileaks enviados por Hillary Clinton cuando era Jefa del Departamento de Estado contra Venezuela y Chávez, contra Cuba y Fidel Castro y demás países progresistas de América; y se demuestra con las palabras de Bernie Sanders un profundo malestar en la sociedad norteamericana por la hipocresía y la doble moral de sus dirigentes. Las matanzas en Libia fueron mencionadas en los discursos del candidato Donald Trump, quien alegó que la señora Clinton tiene responsabilidad en el asesinado de Moammar Gadafi y su familia.

Tienen mucho parecido los Bush, los Hillary, los Barack Obama y otros, a pesar de las diferencias que pudieren invocarse. Son dioses de la guerra, de los intereses imperiales, y se han propuesto, como hicieron con la destrucción de Yugoslavia, con la complicidad de Francia e Inglaterra, un proyecto de destrucción de Siria utilizando las herramientas del terrorismo, de Irak, de Libia de manera definitiva, de Afganistán, así como de los gobiernos progresistas de América Latina, ya que la frustración es grande al tener que humillarse a la República de Cuba.

 ¿Será Estados Unidos juez supremo de Cuba?, ¿Quién le da autoridad a Estados Unidos para exigir, en la boca de Clinton y de otros altos funcionarios del Departamento de Estado, como condición que haya cambios sobre Derechos Humanos y Democracia, cuando desde hace más de 200 años ese país mantiene la barbarie y la tortura sin límites, en muchos países del mundo, inclusive utilizando el terrorismo como técnica para destruir gobiernos y pueblos, como hicieron con Salvador Allende; y para invadir territorios y países soberanos con el fin de saquear y extraer las riquezas naturales de las naciones, de las etnias, de los pueblos afrodescendientes, de las economías de todos los pueblos del mundo?

¿Acaso pensó Clinton cuando habla del respeto a los Derechos Humanos como condición para aceptar a determinado país, en los Derechos Humanos y la democracia, cuando lanzaron dos bombas atómicas sobre Japón; ¿cuando lanzaba napal en Vietnam; cuando acusaron a Sadam Husein de tener armas químicas; cuando secuestraron y mataron a Patrice Lumumba en la República Democrática del Congo?… 

¿Qué consistencia moral tiene la señora Clinton para visitar El Salvador, cuando Funes asumió la presidencia de ese país, en 2009,  en un momento de cambios en América Latina, y desde allí pronunciarse en forma condicionada hacia Cuba?

Es la continuación de la humillación, de la prepotencia, de la mentira y la hipocresía, por lo cual produce lástima que en este momento de efervescencia en América Latina, la hoy candidata se haya presentado a una reunión latinoamericanista a poner condiciones políticas.

Bien ha respondido Cuba en 50 años, al demostrar que no mendiga relaciones diplomáticas con Estados Unidos. Cuba, al contrario, exige a Estados Unidos que para dialogar con la Secretaria del Departamento de Estado debe primero entregar la base de Guantánamo y eliminar la tortura y la barbarie en las ergástulas de esa base militar.

La moneda debe ser virada para la otra cara, es decir, que quien debe exigir y poner condiciones sobre Derechos Humanos y Democracia es Cuba y todos los países progresistas de América Latina.

Que Estados Unidos entregue la base militar de Guantánamo y levante el embargo comercial criminal que dura más de 50 años, para poder sentarse en la mesa del dialogo.

Estos países tienen el apoyo de grandes aliados en América, Asia y África  y no tienen que humillarse tocando los nudillos a la puerta de los Estados Unidos. La puerta debe tocarla precisamente Hillary Clinton, pues los Estados Unidos ya tienen poca aceptación a sus maniobras en América Latina, por causa de las intervenciones militares, por las heridas abiertas, por ¨las venas abiertas de América Latina¨, por las humillaciones directas e indirectas al continente, por las agresiones a nuestros pueblos, por la hegemonía imperial que practica cada día, ignorando que a todo imperio le llegará su miércoles de ceniza o su 11 de septiembre.

About the author

Angel Moreta

Angel Moreta, jurista, sociólogo, y filósofo; Profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), República Dominicana, Autor-Editor de Debateplural.

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