Cultura Nacionales

Los usos actuales de Pedro Henríquez Ureña II

Pedro Henriquez Ureña

Pedro Henriquez Ureña

Por: Odalís G. Pérez (Investigador de la Universidad Autónoma de Santo Domingo). 

Es importante, al momento de emitir pareceres no debidamente controlados sobre el tema lingüístico en  Pedro Henríquez Ureña, ser prudente y someter una opinión contrastada, cardinalmente comparada y empíricamente verificada para no cometer errores lamentables, debido a una carencia de información y conocimiento especializado al respecto.  El tipo de juicio sobre la obra lingüística de Pedro Henríquez Ureña debe empezar no solo por las hipótesis, algunas débiles, del maestro, sino también por obras didácticas que como El libro del idioma;lectura, gramática, composición, vocabulario escrito en colaboración con Narciso Binayan para fines de docencia, sobre todo de 5to. y 6to. grados en las escuelas de la provincia de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y otras provincias argentinas, publicado por Editorial Kapeluz (Buenos Aires) en 1928, alcanzando trece ediciones y cuatro re-impresiones, debe ser un punto a tener en cuenta desde la pedagogía de la lengua y de la práctica desarrollada en torno al idioma español.  Esta etapa, junto con los dos volúmenes de su Gramática Castellana escrita en colaboración con Amado Alonso, así como otros manuales de castellano donde colaboró como orientador pedagógico del idioma español en Argentina, debe ser estudiada junto a su etapa de superintendente de Educación en el país a comienzos de la década del treinta (1931) hasta 1933, cuando presentó excusa para un viaje familiar y partió para no volver a pisar su país de origen.

El historiador Orlando Inoa ha documentado esta etapa en su obra Pedro Henríquez Ureña en Santo Domingo (2002), donde arroja datos significativos sobre toda esta etapa y sobre su escasa producción intelectual.  Pero numerosos intelectuales dominicanos han observado el problema de la lengua, la lingüística y la filología en Pedro Henríquez Ureña. De manera que la relación lengua-cultura y lengua-historia conforman un nivel de estudio en la etapa argentina del maestro dominicano, donde fue notoria su influencia junto al lingüista y estilista Amado Alonso.

Entendemos que en los estudios y ensayos lingüísticos de PHU se destaca visiblemente la influencia española y filológica germánica, pero también, la metodología que influyó en él y en los maestros españoles, esto es la de W. Meyer Lübke y sus RomanischesEtymologischesWörterbuch (Vol. III) publicado en Heidelberg en 1935.

Las 1204 páginas de este monumental volumen influyeron en los fundadores del Instituto de Filología de la Universidad de Buenos Aires y contribuyeron a desarrollar proyectos lingüísticos y filológicos en la Biblioteca de Dialectología hispanoamericana siendo su director Amado Alonso.

El tomo Y, publicado en 1940 fue justamente El español en Santo Domingo. Pero es precisamente su autor PHU quien presenta una especie de autocrítica cuando dice:

“Mi tesis principal es que al español de Santo Domingo lo caracteriza su aire antiguo, que en ocasiones llega al arcaísmo.  Para demostrarlo he reunido ejemplos –muy fáciles de encontrar- de palabras, giros, frases proverbiales y refranes.   Parte de este material está francamente anticuado; otra parte –la mayor- no lo está, pero de todo él puede asegurarse que va quedando arrinconado poco a poco en la marcha de la lengua”. (Op.cit. Explicación, p.7).

El maestro dominicano subraya que:

“En suma: gran número de expresiones tradicionales que corren normalmente en Santo Domingo no se encuentran, aquí y allá, aisladas y sueltas. Cada una de esas expresiones si se toma por sí sola, existe en tal o cual lugar; pero ninguna región conserva tantas como Santo Domingo.” (ibídem.Op.cit).

Todo en la misma Explicación, Henríquez Ureña, admite que el libro El español en Santo Domingo no es un libro fenoménico sobre una lengua, sino más bien, un aporte para su estudio:

“Para quienes lean libros que reflejen las hablas campesinas de Santo Domingo, incluso el Diccionario de Criollismos de Brito, podrá parecer, a primera vista, ilusorio el cuadro que presento: aquellos libros dan la impresión –meramente visual- de que el idioma está muy alterado e impuro (sic). Pero no hay tal: el motivo de la impresión es ortográfico.  Si en el Diccionario de Brito, por ejemplo, se restaura la d suprimida en la terminación –ado, y la r o la l vocalizadas en i (fenómeno que es de todo el país), inmediatamente desaparece la mayor parte de la extrañeza del vocabulario: abaidonao no es más que abandonado (a través de abaldonado), aicojolao no es más que alcoholado…” (Op. cit. pp. 7-8).

Lo importante para los estudios lingüísticos de PHU, es su aporte a la discusión en torno al español no sólo de Santo Domingo, sino también  de América.  El contacto con una lingüística y una filología románicas demuestra que nuestro estudioso estuvo ligado a toda una bibliografía respaldada por estudios areales muy bien definidos para aquel momento. (Ver, pp. 9-28).

De ahí que lo que reporta y aporta el Volumen de Obras completas (2003),  sobre los Estudios lingüísticos y filológicos de PHU es un cuerpo textual significativo y coherenciado por una escogencia valiosa en el contexto dominicano y hasta continental.  Las 267 páginas de este volumen conforman una visión organizada de un aporte que, aún inconcluso, reúne el gran conjunto de los estudios lingüísticos, filológicos, literarios, sociológicos, filosóficos ymorales de nuestro investigador y humanista.

 

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