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Biden o “el mismo perro con diferente collar”

Escrito por Debate Plural

Carlos Flanagan (CLAE, 3-3-21)

 

El pasado 20 de enero, Joe Biden asumió como el 46º Presidente de Estados Unidos. Como era de esperarse, su discurso de toma de posesión tuvo un hilo conductor: dar un claro mensaje de cambio en el estilo con respecto al de Donald Trump.

Los grandes medios masivos de (in)comunicación cumplieron su parte y echaron campanas al vuelo subrayando las perspectivas de una nueva apuesta al diálogo y el retorno de los EUA a los organismos multilaterales que había abandonado su antecesor. En síntesis, el mensaje para la opinión pública mundial es claro: “se fue el malo (prepotente y ofuscado) y volvió el bueno (sonriente y contemporizador)”.

Formas y contenidos

Que el imperialismo, los grandes medios oligopólicos de información y los partidos políticos en todo el mundo a su servicio, mezclen a conciencia la baraja presentando formas y contenidos como equivalentes, no es de extrañar. Forma parte de su estrategia de dominación.

Lo triste es que aún existan expresiones políticas que se reivindican de izquierda que caigan en la confusión de formas con contenidos, subsidiaria de viejas y rebatidas posturas socialdemócratas terceristas que cada tanto reaparecen. Las mismas que “se tragaron la pastilla” de que un Presidente de los EUA, por ser afrodescendiente como Obama, sería menos imperialista que sus antecesores caucásicos.

¿Quién es el bueno del Sr. Biden?

Joe Biden de 78 años es un veterano de la política estadounidense. En 1972, fue electo Senador por Delaware siendo con 29 años uno de los más jóvenes en ocupar dicho cargo. En ese año, a pesar de que en su campaña electoral había prometido apoyar leyes en contra de la segregación racial, luego en el Senado votó en contra de la integración racial en el trasporte escolar.

Fue por varios años miembro y luego Presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado. Como tal, no le fueron para nada ajenas las diversas maniobras intervencionistas de su país en todo el período: cinco en América Latina y 16 más en el resto del mundo.Se incluye el listado completo como anexo. El mismo está basado en el informe RL30172 del Servicio de Investigación del Congreso de EEUU sobre Relaciones Internacionales.

Reelecto en seis oportunidades, renunció al cargo en 2008 para ser candidato a vicepresidente  de Barack Obama. Lo acompañó como tal en sus dos períodos de gobierno (2009 al 2017).

Como vicepresidente apoyó todas las medidas intervencionistas de Obama; incluyendo la vergonzosa “orden ejecutiva” (decreto) del 9 de marzo de 2015 por la cual se definía a la República Bolivariana de Venezuela como  “una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos” aumentando el bloqueo económico a dicho país.

Ya los antecedentes mencionados nos eximirían de mayores comentarios.  Pero citemos dos ejemplos de estos días: El miércoles 24 de febrero, el futuro Director de la CIA, William Burns, afirmó en el Senado que “la competencia con China y su liderazgo era clave para la seguridad nacional de los Estados Unidos”

El 19 de febrero tuvo lugar en Munich (esta vez en forma virtual) la Conferencia Anual de Seguridad que se lleva a cabo desde 1963 con la presencia de figuras de primer nivel de más de 70 países. Este fue el escenario del primer discurso en un evento internacional del Presidente Biden luego de su asunción en la Casa Blanca.

Planteó que “Estados Unidos ha vuelto” y que está totalmente comprometido con la OTAN; “la alianza transatlántica ha vuelto y no vamos a volver la vista atrás”. En síntesis fue un decir “hemos vuelto y todo seguirá como antes”.

Al mismo tiempo apuntó como enemigos a China “por sus abusos y coerción que socavan las bases del comercio internacional”, a Rusia ya que “Putin busca erosionar nuestra alianza transatlántica” y a Irán con quien está dispuesto a negociar el acuerdo nuclear firmado en 2015, “pero que también significa responsabilidades”. En definitiva anunció una política de multilateralismo “pero no tanto”.

Sus palabras tuvieron una fría respuesta por parte del Presidente de Francia, Emmanuel Macron y de la canciller alemana Angela Merkel. Macron afirmó que más allá de alguna coincidencia en desafíos comunes, Europa tenía autonomía estratégica, incluyendo en ella un diálogo con Rusia y un mayor compromiso económico de los europeos para su defensa.

A su vez Merkel dijo claramente que “los intereses europeos y estadounidenses no siempre convergerán”. Sin mencionarlo en concreto se refirió a la voluntad de su país (más allá de las presiones de Washington) de continuar con el proyecto Nord Stream 2; un gasoducto que conectará a Rusia con Alemania y otros países de Europa Central y del Este, por debajo del Mar Báltico.

En definitiva fue un parate; diplomático pero muy claro para todo el que lo quiera entender a la postura de Biden de que “acá no ha pasado nada” y seguiremos liderando (y dictando la agenda de) la alianza atlántica.

Deberíamos preguntarnos por qué una conferencia que trata temas de seguridad estratégica que reúne en Munich a líderes políticos y especialistas en la materia desde hace 58 años, tuvo tan poco espacios en los medios masivos de información.

Creemos que se intenta minimizar la existencia de una fisura política considerable sobre estos temas estratégicos entre EEUU y sus aliados de la OTAN, quienes aparentemente pretenden tener un rol más protagónico en su defensa y dejar de ser los “yes men” sumisos del pasado; luego de los duros encontronazos mantenidos con Donald Trump, pero también porque la otrora indiscutida supremacía mundial del Tío Sam, hoy está debilitada y amenazada por la creciente influencia internacional de China.

Para finalizar algunas preguntas y respuestas para despejar cualquier duda sobre el carácter de la política exterior de Biden:

¿continuará la política de bloqueo a Venezuela?. Sí. No está prevista la anulación del famoso decreto de Obama. Lo mismo respecto a Cuba. El bloqueo económico aplicado desde 1961 continuará. Las medidas de flexibilización de los viajes aplicadas por Obama serían reinstaladas pero “llevará mucho tiempo” según Biden. Por lo tanto no es prioridad en su agenda ni mucho menos.
¿Impulsará algún cambio en la OEA y en las actitudes políticas de su Secretario General? No.
¿Seguirá siendo Israel su principal aliado en Medio Oriente? Sí.
¿Mantendrá por ende el gesto político de tener su Embajada en Jerusalem y no en Tel Aviv? Sí.
¿Seguirá presionando a todos los países para que no tengan relaciones comerciales privilegiadas con China o acuerdos comerciales con Rusia? Sí.

Por lo tanto, nunca el viejo dicho ha cobrado tanta vigencia para definir las características esenciales de los fines políticos del Sr. Trump y del Sr. Biden: son el mismo perro con diferente collar.-

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