Cultura Nacionales

Arte, discapacidades físicas-psicosomáticas y el umbral de las conmociones

Escrito por Marko Florentino

Cuando la creatividad de un artista se ve interrumpida por discapacidades físicas-emocionales, las pantallas del cerebro podrían bloquearse e inhibir sus habilidades, haciendo que éste caiga en depresión —esta situación podría arrastrarlo a la dipsomanía u otra sumisión—; una atmósfera que encumbraría las complejidades emocionales hasta arrastrarlo a un estado anímico categóricamente agudo. Muchos artistas nacieron discapacitados —ciegos, parapléjicos, con atrofia corporal, etc.— y, a pesar de su condición lograron atravesar los laberintos emocionales. Uno de los principales obstáculos que enfrenta un discapacitado es la exclusión social con la que tienen que lidiar en su día a día, realidad de la que no pueden librarse tan fácilmente; sin embargo, este contexto no ha sido argumento para muchos artistas que han escalado las barreras de la exclusión, enfrentando el entorno y desoyendo el susurro de la pereza espiritual.

Es posible que el anhelo por superarse guíe su pasión por las autovías el arte; o que, tal vez quieran demostrar que, a pesar de las desigualdades, su pincel puede recrear las proporciones del cuerpo humano, aún sin tener manos; que puede ver y aplicar la distribución cromática con los ojos del alma; o que los instrumentos para esculpir la madera son manejados por un exoesqueleto intangible o que, su movilidad es biónica. Muchos discapacitados han puesto en relieve creaciones consideradas conceptualmente ricas y visualmente exquisitas.

Aunque un gran porcentaje del proceso creativo se enmarca en materializar el concepto desarrollado por el cerebro y llevarlo a la práctica, el sumario creativo del discapacitado tiene un recorrido diferente al de un artista estándar. Las destrezas de un discapacitado traspasan la compresión del sentido común, sus trabajos artísticos podrían tener profundidades semióticas indescifrables para los gurúes de la crítica del arte; incluso, para los semiólogos.

La discapacidad podría conducir al artista a escenarios y dimensiones desconocidas y, esto sería el elemento motivador que lo traslada a semiosfera que exaltan su ingenio creativo. ¿Cómo podría un ciego realizar una pintura? ¿Sería imposible para un tetrapléjico hacer una escultura? ¿Podría un enfermo mental conceptualizar una idea lógica? Sí pueden, y las respuestas a estas interrogantes rompen los arquetipos y argumentos definidos por el discernimiento convencional en esta cuestión, pues muchas personas con las discapacidades mencionadas han entregado testimonios tangibles de que las barreras no existen en el arte.

El estereotipo de persona con discapacidad se agrieta cuando artista como William Utermohlen, demuestran que las barricadas en el arte se derrumban con sus inventivas. A pesar de que el Alzheimer desencadenó en Utermohlen la disminución progresiva de sus funciones cognitivas en su memoria, este excepcional artista pudo vencer las patologías neurodegenerativas y seguir adelante; si bien su cerebro no podía aprender nuevas informaciones ni retener lo visualizado, extrañamente, sí pudo pintar con sentido lógico los recuerdos retenidos en los registros akásicos. Aunque la atrofia cerebral resquebrajó sus lóbulos frontales y parietales, este singular artista pudo conceptualizar y recrear relatos con su pincel desde una perspectiva obscura, pero con lógica conceptual. Su progresivo estado de demencia obstaculizó la creatividad, pero no la aniquiló, pues, aunque sus trabajos carecen de proporción —después de la enfermedad— son ricos en luz y sombra y, sobre todo, incorporan un idealismo enmarcado en su batalla interior para vencer el padecimiento.

Obviamente, William se formó como artista, estudió en la Academia de Bellas Artes de Pensilvania y en la Ruskin School of Art, y fue reconocido como pintor  de buen pincel y que, antes de ser diagnosticado de Alzheimer a los 61 años de edad, ya había recorrido el mundo exponiendo sus trabajos —los síntomas del Alzheimer empezaron cuatro años antes del diagnóstico final: deficiencia en los recuerdos, diminución de las habilidades en la lectura y la escritura, depresión y aislamiento social y; de la perdida sus habilidades para pintar, ni hablar—. Sus realizaciones se interrumpieron temporalmente, y en plena crisis de su patología sus pinturas alcanzaron niveles de exaltación que representaron su lucha interior, recreando su rostro en franca tribulación conceptual y visual.

Sus autorretratos narran la cruzada épica entre su deterioro emocional y la decadencia de sus destrezas. Antes de la enfermedad trabajó el arte contemporáneo: Expresionismo y Pop Art, después del Alzheimer, matizó con más vigor los colores palpitantes. Su estilo artístico cambió radicalmente, aplicando pinceladas duras sobre superficie rigurosas; con una narrativa visual muy egocéntrica —como se puede observar en sus autorretratos, contenidos que exaltan sus emociones desde su perspectiva decaída— El temblor lo llevó a desproporcionar las formas, como si no reconociera el punto inicial y la obra se negara a seguir las reglas básicas de la simetría; pero con sintomatología que destaca su interés de no claudicar ante el sufrimiento.

Magdalena Carmen Frida Kahlo, es otro ejemplo de tenacidad y entereza; las discapacidades de esta pintora mexicana fueron un caso extremo, pues además de su padecimiento de poliomielitis enfrentó la desdicha de un accidente que la mantuvo consumida en cama durante muchos años. Tuvo que someterse a treinta y dos internaciones quirúrgicas y quedó tullida de por vida, pero no claudicó ante las enfermedades. Su fortaleza espiritual venció los padecimientos físicos que la llevaron a la disidía entre su cuerpo machacado, su alma en tribulación y el entorno que la ignoraba. Se desconectó de la vida y se aferró al dolor hasta hacer que sus padecimientos se encerraran en un círculo de amargura, y cuando rompió el círculo, encontró en la pintura el calmante que inhibía el sufrimiento; un antídoto contra la hostilidad y favor de la exaltación para la superación a través de arte […]

«Para combatir el aburrimiento y el dolor, sentí que todavía tenía suficiente energía para hacer algo diferente de estudiar para convertirme en un médico. Sin prestarle ninguna atención especial, empecé a pintar«. Dijo Frida en plena batalla física y mental contra sus enfermedades.

Desde niña expresó sus intenciones convertirse en médico, pero su vida dio un giro radical cuando la tragedia apuñaló sus anhelos; su invalidez física y sus traumas mentales la aislaron temporalmente de sus metas; pero al parecer, sus neuronas creativas encubaron pericias, se activaron y despertaron el interés por la pintura. Una convalecencia que la motivó a crear formas desatinadas hasta conseguir pintar con lógica. Frida fue autodidacta, solo con algunas clases de arte en el Instituto, y su interés por las enciclopedias de arte de su padre, un fotógrafo profesional, también pintor aficionado, quien la motivó por el arte para que se distrajera de sus miserias.

Sus pericias artísticas evolucionaron con las influencias de otros artistas de culturas diferente a la suya. Sus trabajos son experimentos de estilos surrealista, a los cuales incorporó referencias sexuales desde su visión de artista experimental. Sus primeras experiencias en el arte comenzaron cuando el impresor Fernando Fernández —amigo de su padre—, la empleó para copiar los grabados del pintor impresionista Anders Zorn.  Cuando comenzó a pintar en serio, no estableció un estilo propio, sus primeras obras eran copias fieles —a su inexperta manera—  de los artistas que ella admiraba, los maestros del Renacimiento Europeo; como lo es su autorretrato inspirado en la Venus de Boticelli.

Frida fue una fiel admiradora de Diego Rivera, especialmente del mural «La Creación» que Diego pintó en el instituto donde ella estudiaba. Pintor con el que Frida finalmente se casó. Diego la influenció tanto que adquirió inconscientemente el estilo folklórico mexicano.  En 1945 Frida pintó su primer mural en lienzo -Moisés-, inspirada en las creaciones de Diego.  Se relacionó con la crema y nata del arte y la literatura mexicana, lo que la situó en una posición privilegiada y sus obras adquirieron la admiración de otros artistas; como la del pintor Adolfo Best Maugard. Pareciera que Frida hacía autorretratos de sus retratos, pinturas basadas en la fortaleza de sus debilidades físicas, como dando a entender que su lucha no tenía treguas.

…De acuerdo con el relato bíblico, Saulo de Tarso pereció ante el flagelo impuesto por sus formadores iniciales; ¿traición?, pero su fe lo hizo acuñar una nueva doctrina a la que se aferró con vehemencia; ¿cristianismo?, como premio a su lealtad a cristo obtuvo la libertad espiritual; ¿galardón?, y sus profundas reflexiones acogieron el cristianismo como una doctrina superior a la filosofía de la milicia romana ¿…? No obstante, Frida pudo haber sido nihilista, y venció a los demonios que intentaron recluir su creatividad artística; ¿perseverancia? Sea lo que fuera, y a pesar de todo, Frida Kahlo es recordada como ícono de persistencia absoluta en el arte experimental.   

Cuando se escriban las crónicas del arte de los discapacitados, obligatoriamente habrá que situar en las primeras líneas del tiempo a los artistas con limitaciones ópticas; aunque nos suenen desconocido o no hayan obtenido beneficios materiales con sus trabajos; son muchos con esta condición. Uno en particular recoge la suma de todas las cegueras ópticas y acapara la supremacía de los que pintan con los ojos del alma. El pintor turco Esref Armagan nació totalmente ciego; se inició sin ayuda, sin patrones; usó instrumentaria básica y materiales rudimentarios, simples. Le seducía la idea de pintar su entorno y, aunque solo lo percibía, lo recreaba con naturalidad; sin idea de técnica o teoría del color, proporción, dimensiones y formas. Con tan solo ocho años dibujó una mariposa casi perfecta. Pareciera ser que las hormonas de la pubertad le provocaron un desorden emocional tan atípico que se le ocurrió pintar carteles con óleo, y le quedaron bien; se apasionó tanto que plasmaba en el lienzo las imágenes como si las estuviera viendo.

Sus impresiones en la perspectiva, la luz, el color, la sombra y el equilibrio, parecen tener vida. ¿Cómo lo hizo? Científicos de Harvard University examinaron su cerebro y sus nervios ópticos ¿Qué buscaban? ¿Lo encontraron? Al parecer, su cerebro clonaba los objetos cuando los tocaba; y así comenzó todo, se convirtió en un fenómeno artístico para la ciencia convencional. Sus temas eran inéditos —hasta ese entonces—. De acuerdo con los resultados de las investigaciones realizadas por los científicos de Harvard, Esref recreaba las ideas en su cerebro de cómo eran las imágenes, palpaba los objetos y, aun sin saber nada de color, las plasmaba tal cual.

De acuerdo con los eruditos que han estudiado los nervios ópticos, las discapacidades visuales degenerativas hacen que quien las padece aumente el sentido de la percepción, el tacto y las escuchas; pero qué hay de quien nace ciego ¿…? Las posibles respuestas estarían empotradas en las pinturas de Esref, y de otros más…

 

 

 

 

 

 

Acerca del autor

Marko Florentino

Licenciatura en Publicidad - UASD Rep. Dom; Master en Periodismo - UCM España; Máster en Escritura Creativa - UCM España; PhD Programa de Doctorado en Arte Semiótico – UCM graduado de Ambiente de aprendizaje virtual y Relaciones públicas
Miembro del Colegio Dominicano de Artistas Plásticos, Asociación de Pintores y Escultores Españoles y del Colegio Dominicano de Periodistas
Profesor de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (Actualidad), Profesor Universidad del Caribe, Diseñador gráfico creativo-Agencia de publicidad Inventum, Periodista Periódico Universitario, Periodista independiente
escritor-pintor (exposiciones: Boston, Nueva York, Madrid, Santo Domingo)

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