Nacionales Politica

Sobre historia del modelo neoliberal en República Dominicana (3 de 4)

Escrito por Angel Moreta

Por: Angel Moreta (Autor-Editor)

 

Con los dos periodos de gobierno del presidente Danilo Medina (2012-2020), en República Dominicana se afianza definitivamente la instalación del sistema neoliberal que comenzó a desarrollarse después de la década de los años 80, cuando el entonces presidente Salvador Jorge Blanco, del partido revolucionario dominicano (1982-1986), sorprendió al pueblo dominicano en un día feriado con un conjunto de medidas económicas que fueron definidas como “El paquetazo”.

“El paquetazo” consistió en una política de shock enarbolada por el Fondo Monetario Internacional y cuyos contenidos en esencia eran la propuesta de los economistas formados en la llamada Escuela Económica de Chicago (Chicago Boys), y que encabezaba Milton Friedman, escuela que planteaba que se pueden hacer reformas impopulares en medio de la confusión y la crisis interna, reformas que recuperen la economía.

En los años de Salvador Jorge Blanco, que entonces encabezaba el tercer gobierno del partido revolucionario dominicano, (1963; 1978 y 1982), existía una situación económica inflacionaria que se había iniciado en 1981 y que exigió medidas restrictivas recomendadas por el Fondo Monetario Internacional, situación que generó el rechazo de los sectores subordinados de la sociedad dominicana.

Respecto a la poblada a que hacemos referencia, se ha dicho que  “El lunes 23 de abril de 1984 los barrios marginados de Santo Domingo y el interior del país iniciaron un levantamiento popular que culminó tres días después con un saldo de cientos de personas muertas (más de 500 muertos). El levantamiento popular bautizado por el profesor Juan Bosch como “poblada”, estuvo precedido de más de un año de denuncias y protestas en todo el país por parte de los Comités de Lucha Popular (CLP), dirigidos por la izquierda, y las comunidades Cristianas de Base (CCB), influenciadas por sacerdotes católicos militantes de la Teología de la Liberación, en contra las negociaciones que el gobierno de Jorge Blanco realizaba con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que estrenaba en América Latina la llamada “Política de Shock”.

En efecto, en los meses de enero y febrero de 1984, la inflación se disparó en un 700 % que impactó en los precios de la canasta familiar, factor que provocó manifestaciones populares espontaneas el 24 de abril de ese año; y al día siguiente el pueblo dominicano se lanzó a las calles en protestas que culminaron con la muerte de más de 600 ciudadanos y miles de apresados y heridos, producto de que Jorge Blanco, luego de apartar la policía para tratar con los manifestantes, lanzó las fuerzas armadas a las calles para atacar la población civil, lo que terminó en una tremenda masacre, que luego se le llamó “La masacre de Jorge Blanco”, producida por la represión violenta durante tres días de enfrentamientos callejeros que ensombrecieron al partido revolucionario dominicano y que luego perdió las elecciones nacionales en 1986 y generó un juicio y apresamiento del ex presidente Jorge Blanco.

                                             Juramentacion Salvador Jorge Blanco 1982

Ya sabemos que una poblada similar se generó en Venezuela años más tarde en contra del gobierno socialdemócrata de Carlos Andrés Pérez y que fue llamado “El caracazo”, con iguales característica que en República Dominicana, y condujo a un régimen socialista encabezado por Hugo Chávez quien emprendió un conjunto de reformas económicas y sociales que hoy constituyen en la mente de los venezolanos un valladar contra el imperialismo EU.

Era obvio que se trataba en la década de los años 80 de la imposición por la fuerza del modelo neoliberal, que consiste en un conjunto de medidas extorsivas e inflacionarias, producto de contrarreformas duras contra los pueblos de América Latina, acompañadas de devaluación de la moneda, paquetazos fiscales, desempleo, privatización de los bienes del Estado, políticas económicas de hambre, medidas desregulatorias que benefician exclusivamente a los sectores capitalistas y que producen daño a la democracia, al sistema político y al nivel de vida de la población, dentro de un régimen social de acumulación de riquezas mediante el fraude, la fuerza y la violencia; el robo ejecutado por los funcionarios públicos sobre la base de la coalición de funcionarios, del soborno, de la implantación de compañías transnacionales que saquean el medio ambiente y la riqueza natural, agrícola y de servicios en una economía espantosamente desregulada y entreguista, bajando el nivel de vida de las masas en América Latina, que hoy se revela contra el modelo neoliberal.

El modelo neoliberal en República Dominicana alcanza un sólido desarrollo bajo los regímenes “democráticos” dirigidos por el otrora estratega de las políticas económicas canallas establecidas en la sociedad dominicana por el reeleccionista Danilo Medina, quien se convirtió en “leyenda” de que era un cerebro planificador del proceso de privatización, entonces en marcha.

Por tanto, en un ideólogo silencioso en su mundo palaciego cuando entonces gobernaba el ex presidente Leonel Fernández, momentos en que se dictó la ley 141-07 de privatización de la economía dominicana y de los bienes del Estado, en apoyo de la élites empresariales asociadas con las altas jerarquías eclesiásticas desde los años 70, y ambos sectores subordinados a los intereses de los Estados Unidos.

Y como hemos afirmado en nuestro artículo anterior, “El “Estado-canalla” dominicano y los fondos de pensiones”, publicado en el medio digital Debateplural.com, reproducido por el también digital Rebelión:

                                                                                    1984 el otro abril

Utilizando una calificación de Juan Jacobo Rousseau (1712-1778), en su obra “El contrato social”, al referirse a aquel Estado que no respeta el contrato social, podemos hablar en el caso específico de República Dominicana, de un Estado supuestamente “democrático y de derecho”, dominado por élites de los partidos tradicionales clientelistas que hoy dominan el escenario político nacional.

Esas élites o grupos autárquicos, o grupos de intereses, se encuentran asociadas con las altas jerarquías eclesiásticas desde la década del 70, incluyendo el empresariado financiero, industrial, comercial y de exportación y el sector agro ganadero, formando un conjunto que a su vez domina al Estado dominicano, modelándolo en los términos de Juan Jacobo Rousseau, como un Estado-canalla. En este caso, el Estado corporativo y autoritario que gobierna esencialmente a través de jerarquías que sirven de soporte a la hegemonía de las élites en su continua y prolongada actividad de reparto del presupuesto nacional y de la riqueza pública.

El fundamento viene a ser la apoyatura en una Constitución corporativa y autoritaria como la del 2010, que cierra y ha cerrado el camino de la participación popular que requiere de mecanismos como la asamblea constituyente, el referéndum, la consulta popular y un Poder Judicial preponderantemente independiente con respecto al ejercicio partidario de los gobiernos que se suceden cada cuatro años.

Esto quiere decir que el llamado Estado social de derecho es un mito en la República Dominicana, pues se fundamenta en propaganda vacía a favor de un “sistema democrático” fundado en una Constitución engañosa, corporativa y autoritaria, que hace posible cotidianamente la concentración de capitales, la concentración de los poderes públicos, la inequidad y la injusticia social, la desregulación salarial, la desindicalizacion, la detentación hegemónica del control del Estado, monopolizado y utilizado como herramienta que beneficia en su accionar el enriquecimiento ilícito y el robo en provecho de esas élites corporativas que utilizan el poder político establecido para descuartizar el presupuesto nacional a su favor, el patrimonio público y el reparto de beneficios y capitales estatales.

El modelo neoliberal en la República Dominicana, diseñado por Danilo Medina y otros cuando era Ministro de la Presidencia, en el gobierno de Leonel Fernández, consiste en un sistema de corrupción caracterizado por contrataciones públicas sin licitaciones o con licitaciones públicas espúreas; por negociaciones irregulares entre funcionarios hoy enriquecidos, producto de la concentración del poder, del tráfico de influencias y de la actividad delictiva; y producto también de relaciones de poder con empresas transnacionales de los Estados Unidos que tienen inmensas propiedades, algunas de ellas respaldadas en títulos dudosos, inversiones industriales y mineras fáciles; zonas francas con salarios de explotación social, tráfico ilícito de capitales provenientes de actividades ilegales; y nadie, absolutamente nadie, incluyendo los partidos tradicionales dominicanos plantean la ruptura con la impunidad y con las imposiciones políticas y económicas de los Estados Unidos, hoy muy preocupados por la presencia activa y productiva por las inversiones dinámicas de China Continental en República Dominicana.

Antes al contrario, los grupos económicos empresariales y los grupos políticos tradicionales se nutren en su accionar de la influencia norteamericana y la presencia avasallante de los Estados Unidos en todo el territorio nacional, en las instituciones estatales, en la educación, la cultura de la población dominicana, sin descontar los medios de comunicación.

Hoy el pueblo dominicano tiene que conformarse con salarios extorsivos y con un proceso productivo y social que beneficia en su gran mayoría a unos pocos que se encuentran en la cúspide de la pirámide social, a la cual fluyen los ingresos y las riquezas de la sociedad civil (continuará).

 

Acerca del autor

Angel Moreta

Angel Moreta, jurista, sociólogo, y filósofo; Profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), República Dominicana, Autor-Editor de Debateplural.

Dejar un comentario

/* ]]> */