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Turquía apoya a Azerbaiyán en la guerra contra Armenia mientras Rusia se mantiene al margen

Escrito por Debate Plural

Amberin Zaman (Rebelion, 5-10-20)

 

El enfrentamiento entre Azerbaiyán y Armenia puede haber sido planificado por Azerbaiyán y su aliado regional, Turquía, y deja en suspenso si Rusia tiene intención de apoyar a Turquía y Azerbaiyán.

A medida que la guerra de cuatro días de duración (1) que enfrenta a Azerbaiyán con Armenia por el enclave escindido de Nagorno-Karabaj sigue intensificándose con docenas de víctimas en ambas partes, cada vez hay más indicios de que esta última conflagración entre estos dos antiguos estados soviéticos tradicionalmente hostiles no empezó por accidente, sino que fue planificada de antemano por Azerbaiyán y su aliado regional, Turquía. La pregunta sin respuesta es cuál es la postura del peso pesado regional, Rusia, en estos planes, ¿apoya a Turquía y Azerbaiyán debido a sus propios intereses estratégicos o está esperando el momento oportuno de bajarles los humos a ambos?

El Kremlin tiene un pacto militar con Armenia y una gran base militar ahí, cerca de la frontera con Turquía. Suministra armas a ambos países y ha evitado abiertamente tomar partido. Se ha unido a los llamamientos de Estados Unidos y la OTAN a un alto el fuego inmediato. Azerbaiyán y Armenia han rechazado los llamamientos.

El ministro de Exteriores turco Mevlut Cavusoglu acusó hoy [30 de septiembre de 2020] a Moscú de tomar partido por Armenia: “Si Armenia no hubiera tenido el apoyo de otros países (de Occidente, de Rusia) no habría podido atreverse”, afirmó en una entrevista de la agencia estatal de noticias Andalou. No ocultó cuál es la posición de Turquía: “Haremos lo que sea necesario si Azerbaiyán quiere resolver este conflicto sobre el terreno”.

El primer ministro de Armenia Nikol Pashinyan afirma que Turquía está suministrando armas y asesores militares a Azerbaiyán. Aunque Azerbaiyán lo ha negado, varios rebeldes sirios vinculados a brigadas asesoradas por Turquía siguen confirmando su presencia en Azerbaiyán y afirman que Turquía los llevó allí.

El ministro de Defensa de Armenia afirmó ayer que un F-16 turco fabricado en Estados Unidos había derribado en el espacio aéreo armenio uno de sus aviones de combate Sukhoi S-25 de fabricación rusa. Hoy compartió en las redes sociales imágenes de los restos. Turquía negó que esté utilizando aviones y drones contra Armenia.

Sin embargo, es sabido que Turquía suministra a Azerbaiyán un apoyo militar como no se había visto desde el inicio del conflicto Nagorno-Karabaj en 1988. En aquel momento el asesoramiento turco a las mal disciplinadas y poco motivadas fuerzas azerbaiyanas resultó ser infructuoso. En 1994 se decretó una tregua y Armenia se quedó con el control de este enclave de mayoría armenia y de cinco regiones administrativas en torno a él, lo que equivalía a una quinta parte del territorio azerbaiyano.

36 años después Azerbaiyán es mucho más rico gracias a sus importantes recursos de petróleo y gas, y presume de su arsenal de armas sofisticadas. Según fuentes diplomáticas que hablaron con Al Monitor a condición de permanecer en el anonimato, los drones de combate de Turquía, cuyo uso ha tenido gran importancia en la lucha tanto contra los insurgentes kurdos en Turquía como contra sus enemigos en Siria y Libia, están ayudando a Azerbaiyán a recuperar territorio por primera vez. Estas fuentes afirmaron que las fuerzas azerbaiyanas estaban a punto de recuperar el control de Fuzuli y Jebrail, al sur de Nagorno-Karabaj, que habían caído en manos de las fuerzas armenias en 1993, y que trataban de cortar la línea de suministro desde la capital armenia Yerevan a Nagorno-Karabaj tomando la cumbre del monte Murovdag. El domingo el ministro de Defensa de Azerbaiyán afirmó que sus fuerzas ya la habían tomado.

Las fuentes diplomáticas que informaron a Al-Monitor afirmaron que probablemente Turquía había dejado atrás en Azerbaiyán diferente material militar utilizado durante las maniobras conjuntas que se llevaron a cabo del 29 de julio al 10 de agosto en la capital Bakú y en la segunda ciudad más grande del país, Ganja, entre otras ciudades. En las maniobras participaron aviones de combate y fuerzas terrestres, lo que provocó fuertes protestas de Armenia y advertencias de Rusia. Las maniobras se realizaron tras de la última serie de enfrentamientos entre las partes a principios de julio en la que murieron al menos 16 personas.

Quienes afirman que por el momento Rusia está dejando hacer a Turquía y Azerbaiyán ofrecen varias razones. Quiere poner en evidencia la impotencia de Estados Unidos y Francia, que junto con Rusia son miembros permanentes del llamado Grupo de Minsk. Desde 1994 este grupo, que opera bajo el paraguas de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, ha estado tratando infructuosamente de negociar la paz. Cuando ambas partes estén lo suficientemente agotadas, Rusia intervendrá como el árbitro fundamental del conflicto y enviará así a Pashinyan el contundente mensaje de que su reformista Revolución de Terciopelo de 2018 tiene un costo.

Asli Aydintasbas, un alto cargo del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, señaló a Al-Monitor: “No tengo claro que Turquía y Rusia estén en lados opuestos de este conflicto. Parece que los rusos no se definen e incluso permiten que Armenia pierda territorio. Las relaciones entre Moscú y el gobierno de Pashinyan en Armenia no han sido precisamente fluidas”. Aydinstasbas observó además: “Se subestima la naturaleza de la relación entre [el residente ruso] Vladimir Putin y [el presidente azerbaiyano] Ilham Aliyev, que es hijo de un agente de alto rango de la KGB, Haydar Aliyev. Es poco probable que Turquía quiera ajustar cuentas con Rusia por [la ciudad siria de] Idlib [en manos de los rebeldes] redoblando la apuesta en Azerbaiyán. Ambos países y sus dirigentes respectivos aprecian su relación y saben cómo compartimentar sus diferencias. Ankara no tiene interés en abrir otro frente contra Rusia”.

En cualquier caso, para el presidente turco Recep Tayyip Erdogan poder achacarse el mérito de recuperar el territorio azerbaiyano, por poco que fuera, supondría un fuerte espaldarazo ante las bajas cifras de aceptación que muestran las encuestas en medio de la crisis económica que se avecina. En teoría, el apoyo de Moscú en ello le haría más dependiente del Kremlin. También podría satisfacer las demandas de Turquía de que le deje dar otro golpe a los kurdos de Siria.

Pero no solo Turquía está acudiendo a ayudar a Azerbaiyán, Israel también le está suministrando armas e inteligencia. Hikmet Hajiyev, asesor de política exterior de Aliyev, confirmó hoy a la web Axios que aviones cargo azerbaiyanos han estado viajado a Ovda, una base militar situada en el sur de Israel. Supuestamente, los aviones llevaban armas de vuelta a Azerbaiyán. Hajiev reconoció que además de “fruta y verdura” los aviones también podían llevar “material militar”. Azerbaiyán es uno de los principales suministradores de petróleo de Israel, aunque lo que más le interesa a Israel de esa nación es su frontera con Irán y todos los benéficos que eso supone en lo referente a recopilar información de inteligencia.

A pesar de las declaraciones oficiales iraníes en apoyo de sus hermanos chiíes azerbaiyaníes, se cree que Irán está armando a Armenia, país con el que también comparte una frontera, como elemento disuasorio de potenciales intentos de Azerbaiyán de provocar a su propia población de etnia azerí, que es muy numerosa, contra su régimen clerical. Rusia coopera con Israel contra Irán en Siria, así que es concebible que haga lo mismo también en Azerbaiyán.

De ser así, eso no implica necesariamente que esté cooperando con Turquía en Azerbaiyán, como hace en Siria. Kevork Oskanian, un investigador honorario de la Universidad de Birmingham, mantiene que “es un tanto disparatada” la idea de que Turquía y Rusia estén confabulados en Azerbaiyán y que Rusia quiere bajarle los humos a Pashinyan. Oskanian señaló a través de un correo electrónico a Al-Monitor : “En efecto, al relación personal entre Pashinyan y Putin no es buena, pero tampoco lo era la relación entre Putin y [el presidente bielorruso Alexander] Lukashenko, ni siquiera antes de los recientes problemas [en Bielorrusia]”.

Oskanian continuó: “Lo que es mucho más importante es la orientación geopolítica de Armenia. Y en términos de la relación de seguridad con Rusia, las cosas siguen siendo cercanas”. En un artículo reciente Oskanian señaló que, en todo caso, la presencia de mercenarios sirios, de confirmarse, “también sería considerada por Moscú muy provocativa a la luz de la proximidad del agitado norte del Cáucaso, lo que invitaría a una respuesta potencial”.

Oskajan se refería a las rebeldes repúblicas rusas de mayoría musulmana, Daguestán y Chechenia, que han servido de fértil terreno de reclutamiento para el Estado Islámico y otros grupos yihadistas. Así, es muy probable que la escalada en Nagorno-Karabaj consista “más en que Turquía hace algo y Rusia se mantiene al margen por ahora”. Con su intervención en el sur del Cáucaso Turquía trata ganar influencia sobre Rusia en Libia, pero sobre todo en Siria. Oskanian concluyó que la “lógica básica de Turquía es si tú te entrometes en mi patio trasero, yo me entrometo en el tuyo”.

Nota del editor a fecha del 1 de octubre de 2020: una versión anterior de este artículo afirmaba incorrectamente que antiguos operativos del Estado Islámico se había desplegado supuestamente estaban entre los rebeldes sirios en Azerbaiyán.

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