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Baréin está ante el patíbulo; ni Israel ni EEUU le pueden salvar

Escrito por Debate Plural

Mohsen Khalifzade (Hispantv, 13-9-20)

 

La Liga Árabe (LA) no apoyó un proyecto de ley que condena la normalización de lazos de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) con Israel, una actitud que no sorprende para nada a los palestinos.

Era predecible la decisión de Baréin de seguir los pasos de Abu Dabi de hacer las paces con Israel, puesto que este pequeño Estado del Golfo Pérsico cumple, sin demora y sin miramientos, los dictámenes de su hermano mayor, Arabia Saudí.

El Gobierno de Manama ha decidido ser el segundo país árabe del Golfo Pérsico en normalizar sus nexos con el régimen de Tel Aviv. Esta determinación facilitará los próximos movimientos de Arabia Saudí, que está esperando su turno para acercarse a Israel y, así, permitir a Tel Aviv establecerse en el Golfo Pérsico.

Benjamín Netanyahu (premier israelí), Donald Trump (presidente de EE.UU.), Muhamad bin Zayed (príncipe heredero emiratí) y Muhamad bin Salman (príncipe heredero saudí) han convencido al rey bareiní, Hamad bin Isa Al Jalifa, de que su país percibirá los mismos beneficios que logró Abu Dabi con el convenio alcanzado, ignorando que Baréin difiere de los EAU.

El régimen de los Al Jalifa se halla ante el patíbulo porque el pueblo de Baréin se ha rebelado en su contra. Ni las tropas bareiníes ni tampoco las fuerzas militares de otros países han podido contener este levantamiento.

Hoy en día, más que nunca, la nación bareiní está en las calles para demostrar que el régimen de Manama es simplemente una herramienta en manos de Washington y Riad, y que no tiene autoridad propia.

Si el régimen sionista pensó algún día que el pueblo de Baréin apoyaría la normalización con los brazos abiertos, deberá saber que todo fue un sueño, porque el lema de la revolución de Baréin siempre ha sido “Palestina”.

En este sentido, el principal partido opositor de Baréin, Al-Wefaq, denunció en un comunicado que “la decisión bareiní de normalizar [lazos] con el enemigo sionista es ilegítima por ambos lados, pues el Gobierno bareiní no posee la debida legitimidad” para tomar tal medida, además de que “la entidad sionista es ilegítima per se”.

La formación opositora enfatizó que el pueblo bareiní “está unido en su compromiso con Palestina y en su plena oposición al régimen sionista”.

Por su parte, el prominente líder opositor bareiní, el sheij Isa Ahmad Qasem, aseguró que la normalización de relaciones de los regímenes árabes, incluidos los EAU y Baréin, con Israel contraviene la voluntad de las naciones islámicas.

“Es para satisfacer los deseos de EE.UU. e Israel y alinearse con su voluntad, mientras [los gobiernos árabes] son conscientes de los enormes perjuicios de estas acciones para la comunidad islámica, así como de la enemistad de Israel y EE.UU. hacia esta comunidad”, agregó el sheij Qasem.

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Aunque el Gobierno de Baréin representa a cientos de elementos afiliados al régimen, su pueblo lo constituyen los cientos de miles que están saliendo prácticamente a diario a las calles, en los últimos 10 años, para pedir que exista una democracia en su país.

Baréin aquí es solo un número que se agrega a la lista de normalización de lazos con Israel. Netanyahu utiliza el nombre de este pequeño país del Golfo Pérsico para mantenerse en el poder y superar las actuales crisis que le acucian. Baréin es solo un número porque no tiene influencia alguna y pretende jugar un papel que le viene grande.

El anuncio de normalización de nexos entre Israel y Baréin no fue el resultado de meses de una sutil diplomacia de la Administración de Trump, dado que Israel y los líderes árabes del Golfo Pérsico habían estado cultivando sotto voce sus lazos desde hacía ya unos años.

Israel y los Estados árabes del Golfo Pérsico comenzaron a establecer relaciones después de los Acuerdos de Oslo, rubricados por Israel y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en 1993. Abrieron misiones comerciales, aunque varias acabaron siendo clausuradas después de que el régimen de Tel Aviv asesinara a varios palestinos en la Segunda Intifada (2000).

Los vínculos se fortalecieron en la última década cuando los israelíes difundieron la iranofobia y presentaron al país persa como un enemigo de los Estados árabes. En 2015, Israel abrió una primera misión diplomática de la Agencia Internacional de las Energías Renovables en Abu Dabi, uno de los siete emiratos que conforman la federación.​

Por su parte, Catar ha trabajado con Israel para negociar un alto el fuego en la Franja de Gaza, mientras que Omán acogió al primer ministro israelí en 2018.

Para los Estados árabes del Golfo Pérsico, Israel es un socio comercial rico, con una economía basada en la alta tecnología. Mientras, Israel ve los lazos con los países árabes como una vía para reducir su aislamiento y una forma para presionar a los palestinos para que se avengan a negociar un nuevo acuerdo de paz.

Es probable que otros países árabes sigan el ejemplo de Baréin y los EAU en lo tocante al reconocimiento de Israel, con Sudán y Omán como potenciales candidatos. No obstante, la decisión de Baréin es tentadora debido a sus estrechos vínculos y su dependencia de su vecina, Arabia Saudí.

El monarca de Baréin, Hamad bin Isa Al Jalifa, nunca habría actuado sin la aquiescencia de los saudíes, lo que significa que esto podría ser un presagio de un eventual movimiento saudí para normalizar los lazos.

Arabia Saudí ya ha adoptado medidas simbólicas, como permitir que los vuelos comerciales israelíes utilicen su espacio aéreo. El príncipe heredero saudí, Muhamad bin Salman Al Saud, sugirió que está abierto a reconocer a Israel, aunque sus declaraciones a veces contravengan los designios de su progenitor, de línea más conservadora, el rey Salman, quien ha ratificado firmemente la postura árabe tradicional sobre el Estado palestino.

Hanan Ashrawi, miembro del Consejo Ejecutivo de la OLP, dijo que el hecho de que Baréin normalice sus relaciones con Israel no soluciona la causa palestina y señaló que tal medida “forzosa no traerá paz” a la región.

El secretario general de la Iniciativa Nacional Palestina (PNI, por sus siglas en inglés), Mustafa al-Barghouti, tachó, por su parte, el traicionero pacto de una “puñalada por la espalda” a los palestinos.

Mientras, el movimiento popular yemení Ansarolá afirmó que los regímenes árabes que han normalizado sus lazos con Israel no representan a sus pueblos y sentenció que, llegado el momento, tendrán que pagar el precio de su traición a la causa palestina.

La Cancillería de Irán condenó, a su vez, en duros términos, el “vergonzoso” pacto entre Baréin y el régimen de Israel, y enfatizó que tanto el pueblo palestino como la comunidad islámica nunca aceptarán la normalización de lazos con el régimen invasor y agresor de Israel.

El Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán advirtió que, sin ningún lugar a dudas, el régimen de los Al Jalifa recibirá la respuesta que se merece de manos de la Resistencia.

El CGRI indicó que la normalización de nexos entre Israel y Baréin nunca podrá garantizar la seguridad del régimen de Tel Aviv, sino todo lo contrario, es decir, determinará aún más la voluntad de los grupos de la Resistencia a “extirpar el tumor canceroso de Israel” del mundo musulmán.

 

Después de todo lo mencionado toca responder a la siguiente pregunta: ¿El régimen de Al Jalifa necesitaba normalizar sus lazos con Israel? Todos sabemos que el propósito de esta medida era salvar a Netanyahu y Trump de las crisis internas que les tienen en jaque.

Ambos necesitaban un logro, a la desesperada, para asegurar su supervivencia en el poder. Y Abu Dabi y Manama se lo pusieron en bandeja exactamente en el momento justo y adecuado. No cabe duda de que el régimen de Al Jalifa es el principal perdedor en este juego, pues teniendo en cuenta la prosecución del levantamiento popular en Bareín, la normalización de nexos con Israel intensificará las protestas antigubernamentales y, esta vez, el alcance de las mismas no se limitará a los chiíes, sino que abarcará todos los rincones del país.

Aunque Abu Dabi y Riad le han prometido al Gobierno de Baréin que recibirá su ayuda si normaliza sus lazos con Israel, Manama sabe, a ciencia cierta, que su pueblo no se mantendrá indiferente a esta traición, razón por la cual este régimen ya “se halla bajo la guillotina de la oposición”.

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