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¿Periclita el modelo de dominación del llamado partido de la “liberación” dominicana?

Escrito por Angel Moreta

Por Angel Moreta (Autor-Editor)

 

Es obvio, que en América Latina se producirán inevitablemente como consecuencia del coronavirus contradicciones económicas y sociales que conducirán a producir reajustes y conmociones en la economía y la sociedad. También se producirán cambios políticos y económicos en el modelo neoliberal de dominación impuesto a la República Dominicana por el partido de la “liberación” dominicana, durante veinte años de control social y hegemonía política en los años 1996-2000 y 2004-2020.

El PLD escogió e impuso también un modelo de “democracia” en nuestro país, que consiste en un régimen cautivo de los intereses de los grupos empresariales, de las jerarquías eclesiásticas, de potencias extranjeras fundamentalmente EU, que tradicionalmente han hegemonizado a nuestra sociedad.

La democracia que han recibido durante esos veinte años los ciudadanos dominicanos consiste en la subordinación de los sectores sociales populares y de clase media a un modelo autoritario y demagógico, un modelo constitucional corporativo que contempla el derecho a votar cada cuatro años, en un ejercicio sin participación popular mediante los mecanismos del referéndum, el plebiscito, la consulta popular y la jurisdicción constituyente.

Luis Abinader

El pueblo votante lleva su cédula a la urna para ejercer el derecho al voto; mientras los empresarios, los monopolios y las jerarquías eclesiásticas disfrutan el derecho a repartirse y aprovecharlas las riquezas y los fondos del Banco Central para acumulación de capitales.

Es decir, que el pueblo dominicano ha resultado en esclavo de una democracia formal que funciona sin participación del pueblo dominicano. En República Dominicana los sectores empresariales en los últimos veinte años han explotado soberanamente a las y los trabajadores en sus distintos estamentos, generando una acumulación de capitales egoísta que ha conllevado la pobreza, la desigualdad social, el desempleo, los bajos ingresos, el empobrecimiento de la clase media y condiciones de miseria absoluta.

Los sectores empresariales dominicanos se benefician de los fondos públicos administrados por el Banco Central. Dichos sectores tienen la posesión, el disfrute y la acumulación del dinero de los fondos de pensiones mediante los cuales explotan a las masas trabajadoras, pensionados y pensionadas, con pagos engañosos y estafarios.

Los bajos salarios representan un método ignominioso para mantener en la pobreza y la humillación más mezquina y abyecta a las y los trabajadores y los sectores medios.

Los fondos de pensiones alcanzan hoy día cerca de siete mil millones de pesos, fondos que son utilizados para los negocios privados y la acumulación capitalista por parte de los llamados fondos de pensiones, que utilizan los ahorros de las y los trabajadores dominicanos para la inversión capitalista en negocios millonarios, compra de inmuebles, negocios y compra de bonos del tesoro público, negocios urbanos en el área del turismo, compra de hoteles y todo de tipo de inversión capitalista; negocios comerciales en sentido general.

Los empresarios ahora tienen la pretensión en tiempo de coronavirus de continuar la suspensión de contratos de trabajo; de reducir el periodo de vacaciones pre y post natales y producir la eliminación de la cesantía, colocando impedimentos ilegales y autoritarios a la sindicalización de la fuerza de trabajo, al establecimiento y desarrollo de los pactos colectivos de trabajo y de una jornada justa y equitativa de trabajo.

Estas realidades, y muchas más, se producen dentro de la democracia formal de la cual hablamos más arriba.

Por tanto, tendrán que producirse necesariamente cambios importantes en la economía y la política del modelo neoliberal autoritario y corporativo que implantó fraudulentamente, abusivamente, demagógicamente el llamado partido de la “liberación” dominicana entre los años 1996-2000 y 2004-2020. Todos los dominicanos saben, conocen y han vivido la realidad de que nunca fue un partido de la “liberación”, sino más bien grupos organizados que llegaron al poder del Estado mediante una alianza espúrea con los sectores oligárquicos del trujillismo y del neo trujillismo, y que su poder vino de la instalación de un gobierno pro imperialista, entreguista, que despojó al Estado de los bienes públicos con el fin de someterlos a un proceso expropiatorio y criminal de secuestro, robo, crimen y privatización.

En verdad, todos los funcionarios que acaban de ser sacados del gobierno dominicano por la fuerza del voto popular, constituyen una banda de criminales y delincuentes que ojala la democracia que ellos mismos implantaron, permita procesarlos.

El modelo neoliberal a que venimos haciendo referencia, y que deberá ser transformado necesariamente, ha engendrado crueldad social, individualismo, pobreza y explotación inmisericorde de la población.

Con las consecuencias del coronavirus se hará necesaria la reforma y la revisión de ese modelo económico neoliberal dedicado a la acumulación privada de riquezas, con la ayuda de los privilegios estatales, el robo y la prevaricación a base de mecanismos llamados “alianza público-privada”, cuyos buenos oficios se inclinan a favor de un empresariado mezquino y delincuencial, que siempre puso la alfombra roja a los EU.

Para tales reformas se hará necesario modificar la famosa Constitución corporativa y formalista del 2010 que nos ha dado el partido de la “liberación”, para poder introducir radicalmente reformas en los mecanismos de participación popular, en la estructura del poder político y darle al pueblo la potestad de sustituir y procesar a gobernantes corruptos, mediante el referéndum, la consulta popular, el plebiscito y los mecanismos constituyentes, que son verdaderos derechos políticos y sociales escamoteados groseramente en la despótica y en la redacción de la mafiosa Constitución que venimos mencionando. Y sustituir leyes económicas y sociales que constituyen una verdadera debacle jurídica en contra del pueblo dominicano por sus consecuencias de inequidad, exclusión, privilegios y enriquecimiento ilícito.

En consecuencia, hoy en julio 2020, se espera por lo menos la inquietud de la reforma constitucional para caminar hacia una democracia real y participativa que obstaculice la permanencia de un modelo económico y social neoliberal autoritario. Y que anule definitivamente los mecanismos constitucionales autoritarios, incluyendo los mecanismos para la reforma constitucional, tales como las atribuciones de los Poderes Legislativo y la eliminación de la malhadada, pestilente y engañosa “asamblea revisora”, que es antesala de la muerte para una reforma auténticamente democrática.

Un elemento fundamental del modelo neoliberal que ha implantado el partido de la “liberación” dominicana es el proceso de privatización de bienes y empresas públicas utilizando una simple ley, la No.141-97,  e implantándola sin consulta popular, sin referéndum, sin acción constituyente, o una acción constituyente mitigada, lo cual constituye precisamente una violación constitucional, pero de ese proceso nos ocuparemos en nuestro próximo artículo. ¿Quién ha dicho que la privatización se encuentra en la Constitución?. ¿Quién ha dicho que el modelo empresarial del 51% accionario estatal de propiedad social de empresas productivas está prohibido en la Constitución?

Todas las empresas estratégicas de propiedad estatal, bajo el régimen del 51% del paquete accionario, no se prohíbe en la actual Constitución.

Pero es evidente que los cambios y reajustes son necesarios y previsibles en cuanto a la inversión extranjera de las empresas multinacionales, de la minería, la comunicación y la industria; el régimen laboral en zonas francas y en las demás esferas de la economía; el capital internacional, los monopolios de las telecomunicaciones, del transporte, infraestructuras, turismo, régimen salarial y sindical. Y la privatización y privilegios que han creado una verdadera fuente de enriquecimiento ilícito y corrupción en República Dominicana.

 

Acerca del autor

Angel Moreta

Angel Moreta, jurista, sociólogo, y filósofo; Profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), República Dominicana, Autor-Editor de Debateplural.

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