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Dinero hoy, grietas mañana: el acuerdo de la UE abre divisiones peligrosas para el futuro

Escrito por Debate Plural

Luis Rivas (Sputnik, 21-7-20)

 

Hablar de «acuerdo histórico» era obligado para ciertos líderes europeos que no podían volver a su país con las manos vacías o con las expectativas rotas. Habrá dinero para todos, pero a costa de heridas y divisiones que corren el peligro de repetirse en el futuro.

La batalla sobre el reparto de los 750.000 millones de euros termina con una rebaja de las transferencias directas (390.000) y un aumento de los préstamos con compromiso de devolución (360.000). 110.000 millones de euros que los países llamados «frugales» han conseguido cambiar de cesta.

La división entre gobiernos del norte de Europa, cumplidores del respeto a la ortodoxia presupuestaria, serios en el cumplimiento de los compromisos, y los «sudistas», incumplidores, tramposos, dados a la buena vida antes que al trabajo, es decir, el estereotipo habitual que antes definía a los mediterráneos como PIGS, utilizando la inicial de su nombre en inglés (Portugal, Italia, Grecia y España), ha sido utilizada por los medios de comunicación que actúan de brazo armado de los gobernantes de manera sistemática durante esta «cumbre».

La prensa holandesa volvía a la carga contra los que viven de la ayuda del norte y pasan el día tomando el aperitivo al sol. Era la continuidad de lo que otro holandés, Dijsselbloem, jefe del Eurogrupo decía sin tapujos en 2017: «como socialdemócrata, doy una importancia excepcional a la solidaridad. Pero hay también obligaciones, y no se puede gastar todo el dinero en alcohol y mujeres antes de pedir ayuda».

Todos los clichés tienen algo de cierto, pero esta vez, las supuestas cigarras estaban apoyadas por el binomio franco-alemán, inspiradores del plan de relanzamiento de la UE. La situación económica y social de Francia le coloca en el vagón de los torpes, los países que necesitan desesperadamente la ayuda de la UE, tanto como Italia o España, los más afectados por la pandemia.

Emmanuel Macron contó, además, con la ayuda de la Canciller alemana, Angela Merkel, adalid hace meses de la austeridad, pero que ha visto con miedo que la recesión puede dejar a su industria sin compradores europeos por culpa de la crisis.

Socialdemócratas por la austeridad

Así y todo, la reunión de Bruselas ha puesto en evidencia que el dúo franco-alemán ha perdido fuerza y deberá, a partir de ahora, contar la resistencia de los «frugales, como Holanda, Dinamarca, Suecia, Finlandia y Austria, los vencedores morales de la «cumbre» y que, además, representan gobiernos con tendencias ideológicas diferentes. El debate no se dirimía entre liberales y socialistas. Nada que ver. Suecia, Dinamarca y Finlandia cuentan con primeros ministros socialdemócratas.

España e Italia salen bien parados del encuentro. Madrid recibirá en torno a 140.000 millones de euros, de los cuales 68.000 serán créditos a devolver en ocho años. Esa cifra podrá ser escrutada para confirmar su utilización en el apartado acordado en la «cumbre». Holanda ha obtenido también la inclusión del llamado «freno de emergencia», por el cual un país puede denunciar a otro si la suma acordada en préstamos no se ajusta a las normas de gasto.

Francia, por su parte, obtendrá 40.000 millones de euros, que ayudarán a sufragar el plan de 100.000 millones puesto en marcha por Macron para relanzar su economía.

Los países del norte de Europa y Austria, que han dado la batalla por reducir las transferencias directas no solo han reducido estas, sino que han obtenido además aumentar la cuantía del cheque que les corresponde como contribuyentes netos a la UE.

El dinero hace olvidar el contencioso entre Polonia y Hungría

Polonia y Hungría, por su parte, salieron contentos de Bruselas, pero no por simples motivos financieros. Sobre Budapest y Varsovia pesaba la amenaza de condicionar la ayuda económica al «respeto de los valores democráticos de la Unión Europea». No se llegó a tal medida, que hubiera contado con la desaprobación de los otros dos miembros del llamado Grupo de Visegrado —República Checa y Slovaquia que defienden intereses comunes con sus vecinos de Europa Central.

Norte contra Sur; Oeste contra Este, las diferencias y divisiones entre los miembros de la Unión Europea se agudizan en tiempos de crisis. Puede ser considerado normal. Pero de ahí a pretender, como intenta Emmanuel Macron, ver en este acuerdo un paso más hacia el federalismo parece algo exagerado. La urgencia de la crisis económica y social que se cierne sobre Europa obligaba a los 27 a ponerse de acuerdo en el reparto del botín.

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