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Otro fracaso: EEUU no logra imponer su política en El Líbano

Congreso Estados Unidos
Escrito por Debate Plural

Mohsen Khalif Zade (Hispantv, 17-7-20)

 

La intervención de EEUU en la política interior de El Líbano es proverbial y antigua, pero Washington pese a todos sus intentos no ha logrado nada.

La política de Estados Unidos hacia El Líbano en las últimas décadas siempre ha estado en defensa de los intereses y la seguridad del régimen de Israel, y en base a este hecho, las medidas del país norteamericano hacia Beirut se pueden evaluar desde varios puntos.

La llamada ayuda de los Estados Unidos a El Líbano, desde el principio, ha estado destinada a garantizar la seguridad de Israel, y hacer retroceder la economía y debilitar el poderío militar de El Líbano para que este país no pueda estar en condiciones de competir con el régimen de Tel Aviv.

Desde que el actual gobierno llegó al poder en El Líbano, hace más de siete meses, el país se ha enfrentado a una guerra económica sin precedentes basada en el asedio y las amenazas. Las preguntas que surgen aquí son ¿por qué El Líbano no enfrentó tal guerra antes de que el actual Gobierno asumiera el cargo? ¿Cuál es el propósito de esta guerra?

En respuesta a la primera pregunta, debemos decir que los gobiernos anteriores, a pesar de la participación de Hezbolá en ellos, eran gobiernos cuyos enfoques los acercaban a los de Estados Unidos y a sus aliados árabes.

Pero, el actual Gobierno es libre y no tiene esas características, y al mismo tiempo, no hay grupos políticos en este Ejecutivo, que declaren abiertamente que están afiliados a algunos países árabes u otros países extranjeros. Pues, por ello, Washington denomina al actual Gobierno de El Líbano el “Gobierno de Hezbolá”.

Además, los antiguos gobiernos libaneses no trataron de buscar alternativas para compensar las necesidades de los ciudadanos y siempre esperaron el apoyo de Washington. El actual Gobierno, dirigido por el primer ministro, Hasan Diab, —independientemente de su éxito o fracaso— está intentando encontrar soluciones para los problemas acumulados en el país, y de aquí proviene la nueva política de este país que busca encontrar socios entre los países del este, en particular, de China.

Pero mirar hacia el este preocupa a los estadounidenses. Porque primero significa, que Beirut ha encontrado una solución a su crisis económica, y segundo significa que El Líbano va a entrar en la fase de mejoría de su economía que coincide con el fortalecimiento de sus capacidades, hechos que Washington ve como una amenaza para sus malignos planes en este país.

Hacer alianza con China se considera como un gran éxito para el Gobierno y el Movimiento de Resistencia Islámica de El Líbano (Hezbolá), que será bien recibida por todos los sectores de la sociedad libanesa, especialmente por los partidarios de las facciones aliadas de los Estados Unidos. Esto no es buena noticia para el Gobierno estadounidense, que no quiere que eso suceda.

Por eso,  EE.UU. no se quedó con los brazos cruzados y su embajadora en Beirut, Dorothy Shea, —quien había servido como representante del país norteamericano en los territorios palestinos ocupados por Israel— recurrió a acciones provocativas y amenazó a algunos funcionarios libaneses a no apoyar las medidas del Gobierno libanés. Shea aprovechó la situación económica del país y acusó a Hezbolá de apropiación indebida de fondos públicos.

El Líbano se ha visto sometido a importantes presiones a causa de la crisis económica y social que atraviesa el país desde hace meses, agravado por la propagación del nuevo coronavirus, causante de la COVID-19.

Pues, este país está atravesando su peor crisis económica desde la guerra civil de 1975-90. En marzo, el país anunció la suspensión de pagos de eurobonos para salvaguardar las reservas de divisas imprescindibles para cubrir las importaciones básicas.

Estados Unidos también ha impedido que el pueblo libanés ejerza sus derechos de tener acceso al petróleo en el mediterráneo; el caso más llamativo es la “disputa fronteriza entre El Líbano y el régimen de Tel Aviv”. Washington apoya a Israel y obstaculiza los esfuerzos libaneses para extraer crudo en las zonas en disputa.

La presión estadounidense sobre El Líbano se manifiesta, a veces a través de sanciones, a veces a través de la suspensión de ayudas, o a veces recurriendo al Fondo Monetario Internacional (FMI).

Una de las medidas que buscaba realizar el Gobierno central fue la compra de petróleo de Irán en la moneda nacional, lira libanesa, tal y como había anunciado el líder de Hezbolá, seyed Hasan Nasralá, en un discurso televisivo.

Esto traerá enormes sumas de dinero al tesoro del Gobierno libanés y ayudará a proporcionar la electricidad necesaria para las actividades de los sectores económicos.

El Secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo, declaró públicamente que su país no permitiría que Irán venda petróleo a El Líbano.

Pero, ¿por qué nunca escuchamos que Washington prohíba que el régimen israelí venda gas a Egipto? O ¿por qué no detiene la venta de petróleo saudí a Israel? Entonces, ¿por qué Estados Unidos tiene derecho a prohibir a Irán vender petróleo a El Líbano, sabiendo que este petróleo beneficiará a todos los libaneses y resolverá los problemas económicos y de subsistencia de todos los libaneses, incluidos los grupos opositores a Hezbolá e Irán?

Pero independientemente de las políticas de EE.UU. y sus planes conspirativos, la interacción con las naciones aplicando amenazas e intimidación no tendrá éxito para el país norteamericano.

EE.UU. sabe muy bien que no puede imponer su política en El Líbano, porque si hubiera podido imponer su agenda en este país habría logrado obligar a El Líbano a normalizar sus lazos con Israel.

La respuesta del fracaso de la política de EE.UU. en El Líbano es simple: Estados Unidos aún no tiene una comprensión adecuada de la estructura social, cultural y nacional de la sociedad libanesa, y su visión de El Líbano es incompleta.

Por lo tanto, este país adopta sus medidas a base de una visión incompleta, y como resultado, sus planes en este país no tendrán éxito.

Una señal para el fracaso de las políticas estadounidenses en El Líbano es celebrar, de vez en cuando, manifestaciones que piden el fin de las políticas injerencias del país norteamericano en El Líbano. Estas protestas llevan un mensaje de solidaridad con el eje Ejército-Nación-Hezbolá, y una muestra de rechazo hacia medidas injerencistas de Washington.

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