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Elecciones del 3 de noviembre en EE.UU.

Escrito por Debate Plural

Oscar Oramas Oliva (Sin Permiso, 17-6-20)

 

Faltan cinco meses para las elecciones presidenciales en Estados Unidos y muchos eventos pueden tener lugar hasta esa fecha y más cuando se trata de un candidato presidencial tan mañoso como Donald Trump, quien además tiene como contrincante a un político de escaso carisma como Joe Biden. Sin dudas estos son unos comicios de una gran importancia, por un sin número de factores.

Donald Trump se retiró del Tratado de Cielos Abiertos, un pacto de 1992 que permitía a los gobiernos firmantes realizar vuelos de observación en los países miembros del tratado para asegurarse de que no estuvieran preparando ataques militares.

Se ha producido la tercera renuncia del presidente estadounidense a un pacto de control de armas, pues ya se había salido del Acuerdo Nuclear de 2015 firmado con Irán y el Acuerdo Sobre Armas Nucleares de Alcance Intermedio (INF, por su sigla en inglés). Esto -sin mencionar algunos de los desplantes del republicano en otras áreas como la salida del Acuerdo de París- exhibe cuán obstinada y peligrosa puede ser la política exterior de Trump basada en “Estados Unidos primero”.

El lanzamiento el 30 de mayo pasado de la nave Crew Dragon, del dueño de la compañía Space X, Ilon Mask, hacia la Estación Espacial Internacional (ISS), inició una nueva etapa en las relaciones de cooperación en la esfera cósmica entre Moscú y Washington. Hasta ahora, Estados Unidos compartía gastos con Rusia para trasladar tripulaciones a la ISS, naves de carga, lanzar cohetes para esas misiones y satélites. En los mejores momentos, Rusia recibió por ese concepto hasta 500 millones de dólares anuales. Pero, Washington se sale de ese esquema y reanuda la práctica de que cada parte sufraga sus gastos. El presidente Donald Trump ha alimentado el escenario de tensión política con China  y Rusia con su salida de pactos de control de armas. Quiero decir que, la carrera armamentista está en desarrollo nuevamente.

La línea motriz de la política exterior de Trump, como el declaró al inicio de su mandato, ha estado regida por la satisfacción de los intereses estadounidenses, ¨ America First¨, sin tomar en consideración ni a los aliados, ni las leyes y practicas establecidas en el marco de los Organismos de Naciones Unidas. Ha sido una constante el actuar en el campo internacional, sin respetar ninguna norma y el imponer desembozadamente la posición de Estados Unidos, ejemplo de ello es la política prepotente y criminal contra Venezuela, Cuba, Iran, entre otros. Esta Administración ha pasado de la globalización a cierto aislamiento.

El brutal asesinato de un hombre negro por parte de la policía en Minneapolis, el 26 de mayo de 2020,  provocó ha provocado la amenaza del presidente Donald Trump de sacar las tropas militares a las calles en las ciudades estadounidenses, bajo el amparo de la Ley de Insurrección de 1807. Trump pretendió desplegar al ejército para reprimir a los manifestantes que se mantienen en las calles desde hace más de una semana. El Pentágono ha reaccionado en contra de esta medida, pero Trump insistió en ejecutarla, y finalmente se lo impidió la posición de altos cargos castrenses y otros oficiales retirados.

George Floyd estaba desempleado cuando fue detenido capturado y asesinado por los agentes policiacos al recibir una denuncia en su contra por falsificación de un billete de 20 dólares. Floyd estaba contagiado de coronavirus, como lo reveló el informe completo sobre su autopsia. Un estremecedor video mostró como fue asesinado a través de una rodilla del policía blanco  Dereck Chauvin, oprimiendo el cuello de su víctima, y quien solo alcanzo a decir ¨No puedo respirar¨. Otros tres agentes están alli, apoyando a su colega. Dicho policía está hoy bajo fianza. Esa «banalidad del mal», como decía Hannah Arendt[1], añado, inspira rabia y alimenta el rencor acumulado.

Desde que el COVID-19 se elevó a categoría de pandemia y concentra la atención de gobiernos y organismos en todo el mundo, en Estados Unidos la tasa de desempleo podría alcanzar el 25%, mientras que los contagios y muertes relacionados al virus crecen de manera escalofriante: de cerca de 2 millones  casos y más de 114 mil fallecidos.

El fiscal general de EE.UU., William Barr, contradijo al presidente Donald Trump al declarar a Fox News que las verdaderas razones de la visita del mandatario al búnker de seguridad de la Casa Blanca, en medio de las protestas por la muerte de George Floyd a manos de un policía, distan de las que Trump mencionó en público. «Las cosas estaban tan mal que el Servicio Secreto recomendó que el presidente bajara al búnker. No podemos tener eso en nuestro país», dijo Barr a un presentador del canal. Trump, por su parte, explicó en su momento que fue al búnker subterráneo el 29 de mayo para una breve «inspección» y aseguró que las informaciones de que lo habían llevado ahí «fueron reportes falsos». ¿Por qué se preocupó el servicio secreto?

Ese disturbio o agitación durante los últimos 12 días son tal vez las protestas más amplias en la historia de Estados Unidos, según algunos cálculos iniciales, con acciones registradas en más de 600 ciudades en los 50 estados y la capital del país, reportó el Washington Post, según el periodista David Brooks[2] No se recuerdan acciones de masas semejantes, por problemas desde la adopción de la ley sobre los Derechos Civiles en 1964[3].

En Nueva York hubo más de una docena de marchas, una de ellas fue encabezada por maestros que caminaron desde el sur de Manhattan a Washington Square, para ahí fusionarse con otras –una se nombró La marcha por los sueños robados y las vidas saqueadas–En Seattle, una marcha encabezada por trabajadores de la salud llevaban pancartas en las que se leía: El racismo es una emergencia de salud pública. Este sector se ha solidarizado con la protesta en varias ciudades del país en días recientes. La clase política, desde legisladores federales y locales hasta alcaldes se sumaron. La alcaldesa de Washington, Muriel Browser, marchó con los manifestantes y declaró en referencia a Donald Trump: Hoy decimos que no, en noviembre decimos el que sigue.

Mark Esper, secretario de defensa de EE.UU. manifestó sus diferencias con Donald Trump, respecto a la utilización del ejército para la contención de las manifestaciones de calle en EE.UU. Según Esper, las fuerzas armadas se movilizan en estos casos de acuerdo a la Ley de insurrección y «sólo debe usarse como un último recurso y sólo en las situaciones más urgentes y extremas». Algunos comentaristas han señalado que estas son las manifestaciones más grandes después del asesinato de Martin Luther King[4], el más destacado de los líderes negros que arrancó al sistema concesiones sustantivas a escala social.

Según la analista, española Arantxa Tirado esto refleja las divisiones internas del llamado “establishment” estadounidense, quien a su vez señala que estas tropas del ejército están preparadas para el uso de la fuerza letal contra adversarios extranjeros. Por otra parte, señala que el 40% del personal activo y en reserva de la fuerza militar federal es afroamericano, situación que pudiera ser preocupante para el Pentágono frente a una coyuntura desatada por el racismo estructural enquistado a lo interno del modelo político de EE.UU[5].

¨El magnate Trump, no sólo está en campaña política reeleccionista (para las próximas elecciones presidenciales), sino, en alguna medida, comprende que su Imperio y emporio se encuentra en una persistente crisis moral/intelectual dentro y fuera de Estados Unidos. Sabe que el mundo unipolar se difumina anunciando un mundo multicéntrico[6]¨. Interesante reflexión del periodista e investigador Ollantay Itzamná.

Carol Anderson profesora de estudios afroamericanos de Carles Howard Candler en la Universidad Emory (Atlanta) y autora de White Rage: The Unspoken Truth of Our Racial Divide ha declarado que: El comportamiento de Barr[7] resulta muy parecido al de Palmer. Igual que su predecesor, el actual fiscal general ha pasado por alto en gran medida el asesinato ininterrumpido de personas negras a manos de agentes de policía y de vigilantes. También ha olvidado las causas fundamentales de los actuales levantamientos: el rechazo absoluto por parte de las instituciones estadounidenses a abordar la violencia y el resto de condicionamientos que arrinconan a los negros a una vida en la que no se puede respirar.

El periodista David Brooks, desde Nueva York señalaba que,  el torbellino de ataques, despidos y acusaciones que diariamente provienen de la Casa Blanca –en particular contra cualquier crítica al manejo político de la pandemia que ha desatado la crisis de salud pública y económica– se ha intensificado como parte de la ofensiva electoral, repitiendo las tácticas sucias que ayudaron a llevar a Donald Trump a la presidencia en la pugna electoral de 2016.

A finales de la semana del 6 de junio,  el presidente despidió al inspector general del Departamento de Estado, quien aparentemente estaba investigando una venta de armas sofisticadas a Arabia Saudita promovida por el secretario de Estado, Mike Pompeo, así como su uso inapropiado de subordinados para hacer tareas personales. En abril, Trump despidió al inspector general del Departamento de Defensa y después a su contraparte en la comunidad de Inteligencia.

Ninguna de las expresiones racistas del presente son tan significativas y peligrosas como la violencia policial y la parcialidad judicial que las justas protestas y contundentes manifestaciones de rebeldía que hoy conmueven a la sociedad estadounidense, aparecen contaminadas por innecesarias acciones vandálicas que las demeritan. Protestas en las que han participado negros, blancos, latinos, lo que refleja que la consigna, suficiente es suficiente, y que las mismas van más allá de la lucha por la igualdad racial. Las manifestaciones que en estos días se realizan en Estados Unidos, demuestran un despertar en la conciencia ciudadana, dormida desde las protestas masivas contra la guerra imperialista en Vietnam, señalo el analista Arturo González en el artículo La Primavera yanqui.

Algunos hablan de que la América de los negros ya llego a su límite y exigen más que reformas de los departamentos de policía. El racismo sistémico ha sido embestido, creándose una crisis muy seria, cuando de manera consistente, ha ido aumentado la frustración contra las elites.

El desbordamiento de las protestas ha sustituido a la pandemia de COVID-19 como el eje de gravedad del conflicto en Estados Unidos. Trump venía mostrando una pésima y errática gestión de la emergencia sanitaria, desplegando una narrativa anti-China y endureciendo los ataques contra Venezuela con el propósito de distraer a la opinión pública.  Ahora ha cambiado la ecuación y las prioridades del tablero político. Trump aprovecha el escenario de inestabilidad para sustituir el caos de la pandemia que ha dejado su pésima gestión por el caos generado por los manifestantes.

Donald Trump, dado a utilizar cualquier subterfugio, según publicó la agencia (ANSA), el 31 de mayo pospone finalmente la cumbre de mandatarios del G-7[8], que quería realizar de modo presencial a fines de junio en la Casa Blanca, convencido de que no habría «mejor ejemplo de reapertura» y de volver a la normalidad después del largo túnel de la pandemia. La Canciller alemana, Angela Merkel, sin embargo, puso las manos sobre el volante rechazando la invitación, oficialmente por las preocupaciones relacionadas con la emergencia Covid-19.

Además, el presidente francés Emmanuel Macron también planteó la posibilidad de no participar sin Merkel, y entonces el magnate republicano decidió posponer la cumbre. Sin embargo, la verdadera sorpresa anunciada por el magnate fue su intención de invitar a Rusia, Corea del Sur, India y Australia, transformando al G-7 en un fantasmal G-11. «No creo que el G-7 represente adecuadamente lo que está sucediendo en el mundo, es un grupo de países muy obsoleto», fue la explicación del presidente, quien dijo que había abordado el tema «aproximadamente» con los líderes de estas naciones (que ya forman parte del G-20). Pero uno de sus asesores explicó que la idea es ampliar el frente contra China, que se ha convertido en el rival número uno de Estados Unidos.

Como puede apreciarse la política contra China, según la política de Seguridad Nacional vigente, es una prioridad en la agenda de la actual Administración norteamericana.

Muchos analistas plantean que Donald Trump tiene una base social muy sólida, entre los ¨white anglo-saxón» y el ensayista Jesús Arboleya en fecha reciente señaló que: ¨la mayoría de sus seguidores sabe que miente o se equivoca, lo que ocurre es que no les importa, porque suponen que les conviene. En esta hipocresía, radica el sustento del fanatismo hacia el magnate neoyorquino¨ A ellos va dirigido ¨America First¨, cultivando los sentimientos chauvinistas, de esos autoproclamados descendientes de las tribus perdidas de Israel y la raza blanca escogidos por Dios, para salvar a la Humanidad. Ese grupo representa alrededor del 40% del electorado y son una minoría, pero compacta y votan de manera consistente, por lo que son una verdadera fuerza política. Una parte de las iglesias evangélicas han servido de punto de confluencia política e inspiración ideológica de estas personas, dando forma a un movimiento supremacista y  chovinista[9].

En cada elección desde 1972 el Partido Republicano ha recibido alrededor de un tercio del voto latino en Estados Unidos, y en la presidencial de este año, cuando su peso es crucial en estados decisivos, los demócratas pueden equivocarse si dan por segura su mayoría, según el historiador Geraldo Cadava, reportó la agencia EFE el 8 de junio.

El autor del libro «The Hispanic Republican: The Shaping of an American Political Identity, from Nixon to Trump», publicado recientemente, dijo a EFE en una entrevista que, en el curso de la investigación en 2013 para otro libro («Standing on Common Ground») sobre la frontera de EEUU con México, le sorprendió conocer la solidez de esa lealtad de los latinos hacia el Partido Republicano. «La inmigración sigue siendo un asunto que preocupa a los latinos republicanos pero ellos son muy parecidos al resto de los republicanos preocupados por la economía, los empleos, la educación y el orden público», explicó Cadava.

Trump, quien en 2016 recibió el 29 % del voto latino, «está actuando con astucia: culpa a China por el coronavirus y ha permitido que la Administración de Pequeñas Empresas (SBA, en inglés) otorgue préstamos sin precedentes a todos los dueños de empresas, muchos de los cuales son latinos». «Y las protestas de las últimas semanas encajan dentro de la visión conservadora acerca de la necesidad de imponer ‘ley y orden’, una postura que Trump ha adoptado», señaló Cadava.

Los ex presidentes Carter, George Bush, Bill Clinton y Barack Obama han hecho declaraciones contrarias al uso de las fuerzas militares estadounidenses, para acabar con las protestas en las calles del país. Algunos como Obama han planteado que Trump está dividiendo al país.

Tambien varios altos cargos militares retirados han expresado su desacuerdo con  el anuncio de Trump de desplegar  el ejército para sofocar las protestas callejeras.  Russia Today señala el 7 de junio que,el ex secretario de Estado  de la Administración de George W. Bush afirmó que Trump «miente» e informó que él está “muy cerca» del demócrata Biden en lo referente a asuntos sociales y políticos. El presidente de EE.UU., Donald Trump, arremetió contra Colin Powell, quien se había pronunciado a favor de votar por el rival de Trump, el demócrata Joe Biden, en las próximas presidenciales. Por su parte, James Mattis[10]. Ex secretario de defensa se opuso al empleo de tropas en la presente circunstancia así como Mark Milley, actual Jefe del Estado Mayor Conjunto,  y otros prestigiosos militares en retiro, quienes seguramente reflejaban las opiniones de los que en activo, se ven compelidos a acatar las órdenes.

Muy atrayente y pleno de significado el titular que decía: La rebelión de las alcaldesas negras de Estados Unidos, en protesta por el asesinato de George Floyd. Es digno de consideración y reflexión que en estas protestas, los negros norteamericanos no han estado solos y a ellos se han unido blancos, y personas de distintos sectores sociales y hasta intelectuales de mucho prestigio. Muchas son las personalidades de Hollywood que se han significado en favor del movimiento Black Lives Matter y que han condenado la postura adoptada por  Donald Trump. No solo luchan por la igualdad racial, como plantea el Black Lives Matter, si no que también se aprecia  una gran ira, rencor y odio hacia las instituciones.

El 8 de junio, el diario La Prensa de Washington señaló queel ex vicepresidente Joe Biden supera hasta por 12 puntos porcentuales al presidente Donald Trump en las encuestas nacionales por la Presidencia de los Estados Unidos.  En el último mes diversos sondeos nacionales marcan una ventaja clara del demócrata –quien recientemente logró los delegados necesarios para su candidatura– sobre el actual mandatario, en medio del temor de republicanos sobre perder el Senado, indica El Diario, de Nueva York.  No se trata de que Biden sea una candidato estelar, pero si de un descontento que ha ido incresendo producto de determinadas políticas de Trump. Pero siempre hay que tener presente que en Estados Unidos, los que eligen al Presidente son los votos  electorales.

El más reciente estudio fue realizado por EPIC-MIRA y revela que Biden supera por 12 puntos porcentuales al presidente Trump. Ese  resultado no está lejos de un sondeo nacional hecho por Whitman Insight  Strategies que apuntó una ventaja de 10 puntos porcentuales para Biden, al obtener 53% del apoyo de votantes contra 43% del presidente Trump. Hay que señalar que la base electoral que apoya a Trump, no importa lo que diga o haga, continua apoyándolo.

El 3 de junio, Monmouth University marcó 11 puntos porcentuales de ventaja para Biden, quien logró 52% en ese sondeo contra el 41% del presidente Trump. Ante esa situación, algunos medios señalan que hay preocupación dentro del equipo de campaña de Donald Trump, pues las encuestas internas indican una caída entre los independientes tras el asesinato de George Floyd y la crisis del coronavirus, según publicó la agencia Ansa desde Nueva York, el 8 de junio.

En este momento no se vislumbra una luz y todo parece indicar que el mensaje de «ley y orden» de Trump no resuena en el electorado. Además, dicen los analistas, el presidente tiene un problema real con las mujeres, que parecen haberlo descartado en masa. Según los rumores reportados por el portal Axios, los asesores de campaña del presidente están buscando un mensaje nuevo y más positivo, un nuevo tema que vaya más allá y tenga el mismo éxito que «MAFA», el legendario «Make America Great Again» o sea «Hacer a Estados Unidos grande otra vez».

En estas circunstancias, lograr que los que regularmente no votan, acudan a las urnas, es tarea esencial de los demócratas y de las fuerzas que quieren impedir la reelección de Trump.

Las acusaciones de Mike Pompeo contra China, sin duda, han cruzado la línea de fondo de la diplomacia moderna, afirma un editorial de Global Times del 8 de junio.  El periódico chino responde en su sección editorial a un comentario del secretario de Estado Mike Pompeo en el que acusó a China de explotar la muerte de George Floyd y comparó la política de Beijing hacia Hong Kong como un comportamiento de la Alemania nazi de la Segunda Guerra Mundial.

El jefe editorial del diario, Hu Xijin, defiende que los funcionarios chinos se han limitado a hablar sobre las protestas antirraciales en EEUU, sin declarar su apoyo a los manifestantes. “Esto es un fuerte contraste con lo que Estados Unidos ha estado haciendo en términos de los asuntos chinos de Hong Kong”.

En medio de los señalamientos de que la Administración no ha sido capaz de presentar un plan realista para enfrentar la pandemia, que ha afectado seriamente al país, La Fundación Rockefeller, históricamente vinculada al Estado federal estadounidense, ‎acaba de presentar un plan nacional para controlar la epidemia de coronavirus. Propone ‎aplicar análisis de búsqueda del virus a 30 millones de personas cada día. El Estado ‎correría con los gastos y los estadounidenses serían sometidos a un estricto control ‎militar.

Ese plan, a pesar de su título, no plantea simplemente medidas sanitarias. Varias de las más ‎prestigiosas universidades –como Harvard, Yale y Johns Hopkins– participaron en su elaboración y ‎es el preludio de un verdadero modelo social jerarquizado y militarizado. En la cumbre… el ‎‎”Consejo de Control de la Pandemia, análogo al Consejo de Producción de Guerra que ‎Estados Unidos creó durante la Segunda Guerra Mundial”. ‎

El coronavirus que está generando muchos padecimientos sociales, económicos y laborales se ha convertido en el mundo perfecto para los gigantes de internet. El índice de multimillonarios de Bloomberg reveló que las 500 personas más ricas del mundo perdieron 553.000 millones de dólares en el primer cuatrimestre del año, mientras que se incrementó la fortuna de los accionistas de las plataformas de internet dominantes. Alphabet (el conglomerado que contiene a Google), Apple, Microsoft, Amazon, Netflix y Facebook han aumentado sus ganancias y el valor de capitalización bursátil[11].

Un periodista  de The Atlantic Online, Thomas Wright[12], detalla como el mandatario estadounidense se enfrenta a la crisis sanitaria, económica y social, además de explicar las contradicciones en política exterior y titula su artículo, «Hemos entrado en la fase final de la era Trump». ¿Serán solo los deseos del escritor o un análisis profundo de la realidad actual de Estados Unidos? Señala que durante tres años Trump salió a flote, al menos ante los ojos de los republicanos, impulsado por la fuerte economía heredada de su predecesor, que incluía, entre muchos elementos, nombramientos judiciales, desregulación y la anulación del acuerdo nuclear con Irán.

El Banco Mundial anuncia el 8 de junio que  un «impacto súbito y generalizado» de la pandemia de coronavirus en la economía mundial.

«La peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial»: La economía global se contraerá más del 5 % este año. El Banco Mundial ha anunciado este lunes que el producto interno bruto (PIB) global se reducirá un 5,2 % este año. El descenso responde a la suspensión de actividades que se adoptó para contener el avance de la pandemia a nivel internacional.

Según la edición de junio de 2020 del informe Perspectivas Económicas Mundiales de la institución financiera, esta disminución sería «la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial». Además, los expertos señalaron que es «la primera vez desde 1870 en que tantas economías experimentarían una disminución del producto per cápita». En este sentido, se vaticina que el ingreso que recibe, en promedio, cada uno de los habitantes de un país bajaría un 3,6 %, lo que empujaría a millones de personas a la pobreza extrema durante este año. «Esta es una perspectiva profundamente aleccionadora, con la posibilidad de que la crisis deje cicatrices duraderas y plantee importantes desafíos mundiales», señaló la vicepresidenta de Crecimiento Equitativo del organismo, Ceyla Pazarbasioglu.

Por otra parte, el Banco Mundial prevé que la actividad de las economías avanzadas se contraerá un 7 % en 2020. Asimismo, se espera que los mercados emergentes y las economías en desarrollo se contraigan un 2,5 % durante este periodo, reflejando «su primera contracción como grupo en al menos 60 años». Asimismo, la institución internacional advirtió que América Latina, Europa y Asia Central enfrentan riesgos de «efectos indirectos globales» debido a la gran dependencia del comercio, el turismo y los productos básicos.

De acuerdo a las previsiones del Banco Mundial, «las repercusiones negativas» a nivel global «perderán intensidad durante la segunda mitad del año». El informe considera que el crecimiento económico repuntaría un 4,2 % en 2021. Sin embargo, la institución aclaró que «las perspectivas son sumamente inciertas y predominan los riesgos de que la situación empeore», tomando en cuenta la posibilidad de que el brote de covid-19 continúe por más tiempo. Bajo esta premisa, la economía mundial incluso podría contraerse hasta un 8 % este año.

Donald Trump ha llevado los presupuestos militares a los niveles históricos más altos y les ha dado más poder a los comandantes militares en el terreno[13], y otros críticos señalan que hay demasiados oficiales militares retirados en posiciones claves en la Casa Blanca. Y hasta se han escrito sobre Trump y sus generales[14]. Pero también se ha hablado de las desavenencias entre Trump y los líderes del Pentágono, por ejemplo en lo que respecta a Siria,  Corea y hasta la Nato. El último ataque de Trump contra Collins Power con relación a Iraq, no creo que fuera del agrado de los círculos militares.

Ocho de cada diez estadounidenses creen que el país está fuera de control encuesta de NBC y Wall Street Journal del 7 de junio, la mayoría de los consultados no confía en la capacidad de Trump para afrontar la pandemia y reflotar la economía. El 63 % de los consultados confiesa muy o algo preocupados por poder infectarse, ellos o sus familiares de coronavirus. Pesimista para una recuperación de la economía este año y cuestiona la capacidad del presidente Trump para unificar el país.

También la viuda del senador John McCain, Cindy, votará por el candidato demócrata, y otros están tentados de hacerlos. Joe Biden lo sabe y piensa en el nacimiento de una coalición «Republicans for Biden» que podrían darle un impulso decisivo hacia la victoria en las próximas elecciones. Entre los indecisos hay muchas personalidades de renombre como los ex presidentes de la Cámara de los Representantes, John Boehner y Paul Ryan, la ex secretaria de Estado Condoleezza Rice, el ex senador Jeff Flake. Crece la fronda también en el Senado, donde muchos apoyan las críticas hechas por el ex Jefe del Pentágono James Mattis y por el exjefe del staff de la Casa Blanca John Kelly. Pero todos tienen que hacer las cuentas con un dato: para Gallup, que día a día monitorea la popularidad del presidente, el grado de aprobación para Trump dentro del partido republicano se mantiene por encima del 90%., ha reportado la agencia (ANSA).

Congresistas demócratas se arrodillaron en honor a George Floyd y presentaron un proyecto de ley para una reforma policial, lo que permitirá enjuiciar a oficiales con mala conducta y las familias de las victimas  podrían solicitar indemnizaciones.  La presidenta del congreso Nancy Pelosi, líder del Partido Demócrata y  el líder de la minoría en el senado, Chuck Shumer, así como unos 20 parlamentarios,  incluidos varios negros se reunieron en el  ¨Salón de la Emancipación¨, para el homenaje, este 9 de junio. Pero es preciso cambiar el significado de la dignidad humana en ese país, y todo aquello que contribuya a la desigualdad racial en el imaginario de las personas.

Nuevos videos vuelven a mostrar el uso excesivo de la fuerza de parte de la policía estadounidense. El último, tomado el 28 de marzo de 2019, pero difundido solo ahora, fue tomado por la cámara corporal de un policía de Austin (Texas). Muestra a un hombre negro de 40 años, Javier Ambler, mientras es arrestado por no haberse detenido al «alto» de la policía. Tras una persecución, Ambler baja del auto desarmado y con las manos en alto, pero al bloquearlo los agentes le aprietan el cuello, mientras el hombre grita varias veces «no puedo respirar», hasta que pierde el conocimiento y muere. También se dio a conocer otro video donde se ve la muerte de un joven negro desarmado tras haber sido detenido en Nueva Jersey por un policía blanco, por exceso de velocidad. Tras una serie de incidentes, el agente usó spray urticante contra el joven y luego lo sacó del auto y le disparó seis veces. El hecho ocurrió dos días antes de la muerte de George Floyd.

Pero llama poderosamente la atención que la ola de protestas por este asesinato racista se expandió por todas las grandes capitales occidentales y el ¨No puedo respirar¨, se ha convertido en un canto a la lucha. Ha comenzado un movimiento pidiendo el derribo de estatuas de personas vinculadas con la esclavitud y hasta con generales confederados. Se derribó una estatua de Cristóbal Colon y hasta en Bélgica se ha pedido demoler la erigida al rey Leopoldo.

George Floyd fue enterrado hoy en un cementerio de Houston, 9 de junio,  teniendo como orador principal al activista por los derechos civiles, reverendo  Al Sharpton, quien en la oración fúnebre, reitero que ¨No puedo respirar¨, y la rodilla en el cuello de cada norteamericano, deben cesar.  Las vidas negras importan, es un cartel que recorre Estados Unidos. Y al unísono con esa ceremonia,  protestas y vigilias continúan en todo el país.

Mientras tanto hay una interrogante en el horizonte, una segunda ola de coronavirus en Estados Unidos, donde nadie sabe la cantidad de infectados asintomáticos deambulan hoy por las calles, puede provocar una situación de consecuencias incalculables, según afirman algunos expertos. Millones de seres humanos no tienen acceso a los  centros asistenciales en la nación   propulsora del neoliberalismo[15] Lo que estamos presenciando en Estados Unidos es un experimento social fracasado, dijo en entrevista con CNN el filósofo Cornel West[16] refiriéndose al asesinato de George Floyd.

Por todo lo anterior infiero que, el panorama electoral norteamericano estará muy marcado por todos estos acontecimientos, que han afectado a la sociedad en su conjunto, por primera vez en muchos años, lo que sin dudas se hará sentir en las decisiones que tomen los electores, en los momentos de ejercer el voto, como han planteado algunos activistas, en el curso de las protestas de estas dos últimas semanas, en uno u otro sentido, pues también ha habido llamadas al respeto de la ley y el orden, pero nuca debemos olvidar que las presidenciales se deciden por el voto electoral y con 270 de los mismos, se es presidente de Estados Unidos.

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