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Análisis jurídico de posible condena al asesino de George Floyd, según leyes de EEUU

Escrito por Debate Plural

Reinaldo Silva (Sin Permiso, 9-6-20)

 

Derek Chauvin, es el agente de policía que durante casi nueve minutos mantuvo su rodilla sobre el cuello de Floyd, manteniéndolo sometido mientras este, en el piso, decía «no puedo respirar», por lo que enfrenta cargos de asesinato en segundo grado y homicidio imprudente; figuras jurídicas tipificadas en las leyes norteamericanas.

Junto con la palabra homicidio se encuentra la de asesinato, que se emplea para indicar un homicidio atroz, brutal y extraordinario. Es importante expresar que la palabra asesinato no la contiene la Ley venezolana y tampoco doctrinariamente existe el equivalente del asesinato.

En Estados Unidos, la ley contempla el asesinato en varios grados, que serian una jerarquía de normas, conocidas colectivamente como homicidios, de los cuales asesinato en primer grado es un acto deliberado, premeditado e intencional; el de segundo grado, es un tipo no planificado de asesinato en el que, sin embargo, existe intencionalidad y malicia; seguido de homicidio voluntario y homicidio involuntario que son menos graves, y terminando finalmente en homicidio justificado, que no es un delito en absoluto. Sin embargo, debido a que hay al menos 52 jurisdicciones pertinentes, cada uno con su propio código penal, esto es una simplificación considerable.

En USA, se entiende por homicidio la acción de matar a una persona de manera involuntaria, mientras que el asesinato consiste en matar a una persona siempre y cuando se cumplan algunos requisitos, como la alevosía, la posible recompensa tras el fallecimiento de una persona y el ensañamiento. Tanto el homicidio como el asesinato tienen distintas modalidades, es decir, diferentes grados de culpabilidad.



Entender la alevosía es clave para determinar si la acción de matar es un homicidio o un asesinato

En una acción delictiva hay alevosía cuando el delincuente actúa a traición contra alguien y con la total certeza de que provocará un mal. Así, si alguien mata a otra persona por la espalda utilizando una arma de fuego, se trataría de un asesinato con alevosía, Como es lógico, se trata de un agravante a la hora de juzgar la conducta del criminal.

En «primer grado», un asesinato recibe normalmente esta clasificación cuando alguien sabe con certeza que su comportamiento tendrá consecuencia la muerte de una persona. Por este motivo, se considera que el asesinato es premeditado, es decir, alguien tiene la intención de matar y actúa con plena conciencia de ello. Como criterio general, los casos de envenenamiento o estrangulación son los más típicos dentro de esta modalidad, ya que tales acciones implican una actitud deliberada por parte del acusado.

En «segundo grado»: A diferencia del asesinato en «primer grado», se produce un homicidio en segundo grado cuando no hay un plan premeditado asociado con la acción de matar. Esta categoría delictiva tiene lugar en aquellos casos en los que alguien muere como consecuencia de una imprudencia.

Si un individuo golpea a otro y este finalmente muere, la acción del agresor puede considerarse como homicidio involuntario siempre y cuando se demuestre que no había ninguna intención de matar y que el fallecimiento es el resultado de un accidente.



Analizando los cargos imputados por la Fiscalía a Chauvin, vemos como no es imputado por asesinato en «primer grado», a pesar de que en la definición que antecede, aparece la estrangulación como uno de sus actos, por cuanto, al tener la rodilla en el cuello estaba estrangulando a Floyd; pero la calificación fiscal es «asesinato en segundo grado», la cual indica, que es cuando no hay un plan premeditado de matar, y que el fallecimiento es el resultado de un accidente; el segundo calificativo que le imputan es «homicidio involuntario», o sea, no hubo intención de matar y fue resultado de un accidente. Por el primer delito, pienso trataran de hacer énfasis en que fue una actitud imprudente de parte del agente policial, aplicando la menor pena posible, si acaso es condenado por este delito; el segundo delito, «homicidio involuntario», por ser un delito leve, seguro será por donde lo condenen, siendo un delito menor, y para evitar revivan las protestas.

Aunque en la legislación de Estados Unidos pueden considerar culpable de asesinato a alguien que no disparó un solo tiro e inocente a quien asesina; se preguntaran, ¿cómo es eso posible?. Tal es el caso de Lakeith Smith, quien tenía 15 años cuando salió a perpetrar un robo con unos amigos. Un vecino llamó a la policía cuando el grupo entró en una casa en Millbrook, Alabama. Los efectivos que acudieron al lugar sorprendieron a los adolescentes mientras salían por la puerta del frente.

El grupo intentó escapar por la puerta trasera y se produjo un tiroteo. Cuando todo concluyó, A’Donte Washington, de 16 años, estaba muerto y presentaba una herida de bala en el cuello. Nunca estuvo en discusión el hecho de que un oficial de Millbrook mató a Washington, ya que el hecho fue grabado por las cámaras que portaban los agentes. Estas leyes son aplicables, por ejemplo, en robos a casas cuando los ladrones son confrontados por la policía o los propietarios armados.

Un jurado, sin embrago, revocó los cargos contra el policía, argumentando que su accionar estaba justificado; pero Smith fue encontrado culpable por la muerte de su amigo. El joven fue condenado a 65 años de prisión. Bajo las leyes que penan la complicidad en Alabama, Smith fue considerado tan culpable en la muerte de Washington como si él hubiera apretado el gatillo.

Jennifer Holton, abogada defensora de Smith, indicaba; «la causa de la muerte fue la acción del policía». Esas leyes castigan a los cómplices que hayan participado en el hecho delictivo que precedió a la muerte, aunque no hayan ejecutado ninguna acción directa que resultara en el deceso de una persona.

A Derek Chauvin le fue fijada una fianza de un millón de dólares, en su primera audiencia ante la corte, este lunes 08 de junio. Su Abogado, Eric Nelson, no apeló la fianza, no abordó el fundamento de los cargos y tampoco habló ante los medios, luego de la sesión.

Estamos no frente a una serie de televisión, sino ante un hecho real que ha conmocionado al mundo entero, por la discriminación racial aún imperante en Estado Unidos, cuya legislación protege a los poderosos y castiga a los más débiles. Desde Margarita, Venezuela, decimos: «Trump, déjanos respirar»; y, «Black Lives Matter, No Justice No Peace» (Las vidas negras importan, sin justicia no hay paz).

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