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Trump, el mas malo del mundo

Escrito por Debate Plural

Richard Canan (Aporrea, 15-4-20

 

Ya Estados Unidos se puso a la cabeza como el mayor foco planetario de la pandemia del Covid-19. Esta semana el parte de guerra señala que superó la espeluznante cifra de 600.000 contagiados y tiene más de 26.000 muertos. Todo indica que esta tendencia seguirá su dramático crecimiento exponencial por varias semanas más, superando así la fecunda imaginación apocalíptica de Robert Kirkman cuando creó la serie The Walking Dead.

La enmarañada burocracia federal norteamericana y principalmente su mercenario y pesetero sistema de atención de salud complican las acciones de diagnóstico, atención y tratamiento. La inmensa mayoría de los servicios de salud son privados, cuestan un ojo de la cara y están sujetos a la especulación y avaricia de las corporaciones privadas que las dirigen. Para la masa trabajadora que vive al día, sin seguro médico ni protección sanitaria, es imposible contratar y pagar siquiera los servicios más básicos. Sin que nadie las proteja, las familias van a la deriva, desamparadas. Por eso los focos de infección seguirán creciendo sin control alguno.

Para complicar las cosas, la cuarentena ha sido difícil de aplicar en sitios como la ciudad de New York, por tener una de las mayores tasas de densidad poblacional del planeta («más de 10.000 habitantes por km2»). Todo el mundo vive amontonado y es justamente allí donde los casos se han multiplicado con mayor rapidez. Ante el desastre generado por la pandemia, ya colapsaron los centros hospitalarios y las morgues. Han tenido que construir hospitales de campaña en el mismísimo Central Park (financiado con recursos privados provenientes de la organización evangélica cristiana Samaritan’s Purse) y organizado «entierros temporales» en cementerios públicos como el de la Isla Hart.

La pandemia del Covid-19 en Estados Unidos también está afectando el empleo y los ingresos de la clase trabajadora. El cierre de fábricas y comercios (tiendas, restaurantes, hoteles, etc. Todos del sector servicios) ha impactado de lleno en el incremento del desempleo. El Departamento del Trabajo indicó que «6,6 millones de trabajadores presentaron solicitudes de prestaciones por desempleo la semana pasada en Estados Unidos». Esto incrementa el ciclo perverso: sin ingresos las familias no tienen para la alimentación, salud, medicinas y el pago de los alquileres. Mientras tanto, Trump solo manda ayuda para sus socios banqueros y las grandes corporaciones.

En medio de este desastre, la precaria actuación de los organismos responsables está en el centro del debate. Todo recuerda inmediatamente a la crisis posterior al paso del huracán Katrina en el año 2005, donde varios organismos tardaron semanas en responder, dejando abandonada a la población más humilde, la inmensa mayoría afroamericana. El parte de la tragedia fue de «1.833 muertos, 107.379 casas inundadas y un impacto económico en daños materiales de 146.000 millones de dólares», contado con la destacada falta de liderazgo e incompetencia de George W. Bush. Al desastre en la gestión de la tragedia se le bautizó como «Katrinagate».

Por ese camino va la administración del torpe Trump. El propio equipo de trabajo del Covid-19 tiene contradicciones públicas con el presidente, que ha insistido desde hace meses en minimizar el impacto de la epidemia. Como un maestro de primaria, el doctor Anthony Fauci (Director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos) ha tenido que reclamar fuertemente a su nada aventajado alumno sobre lo imperioso de mantener las «pautas de distanciamiento social». Fauci declaró que «Sentimos que si prematuramente retrocedíamos, sólo formaríamos una aceleración o un rebote de algo, lo que lo pondría detrás de donde estaba antes, y esa es una razón por la que discutimos firmemente con el presidente que no retiraba esas directrices». Que vértigo. ¿Qué estará pasando por la mente del enajenado Trump?

La pésima gestión de la pandemia es más que evidente. Trump señala siempre culpables en todos lados pero jamás reconoce sus propios deslices. Primero, negando la peligrosidad de la pandemia del Covid-19; luego retrasando la asignación de recursos e insumos para los centros de atención médica; para finalmente, con el crecimiento exponencial de los casos, tener que declarar tardíamente la «emergencia nacional».

Su negligencia es increíblemente grave. Tanto que el propio gobernador de New York, Andrew Cuomo, criticó al gobierno de Trump por su inconciencia sobre la gravedad y magnitud de la crisis en esa ciudad: «La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias nos está enviando 400 respiradores. ¿Cuatrocientos respiradores? Necesito 30.000. ¿Usted quiere que lo felicite por enviar 400 respiradores? ¿Qué voy a hacer con 400 respiradores cuando necesito 30.000? ¡Usted escoja a las 26.000 personas que van a morir porque solo enviaron 400 respiradores!». Para rematar, Trump ha causado el enojo y protesta de varios gobiernos como los de Canadá y Francia, por la «confiscación» de insumos médicos (mascarillas y respiradores) comprados por esos países para atender la pandemia. Trump no respeta ni a sus supuestos «aliados». Solo sabe practicar la piratería y el raterismo.

En este contexto, el columnista de The Washington Post, Max Boot, se planteó si estamos ante un nefasto personaje que pasará a la historia como el peor presidente de los Estados Unidos. Para ello señaló que «él es un miserable fracaso, porque el coronavirus es la catástrofe más previsible en la historia de Estados Unidos. Las advertencias sobre los ataques de Pearl Harbor y el 11 de septiembre fueron evidentes solo en retrospectiva. Esta vez, no se requirió de ninguna inteligencia ultrasecreta para ver lo que se venía. La alarma fue activada en enero en los medios de comunicación y por expertos».

Apenas está empezando la pandemia y Trump va delirante negando la realidad. Por eso es previsible que tome medidas desesperadas cuando sienta que la tendencia a la siniestralidad ponga en peligro su reelección a la presidencia en las elecciones de noviembre. Una de estas medidas es la expulsión masiva («deportación sumarial») de más de 10.000 inmigrantes, amparado únicamente en la «orden de emergencia de salud pública» implementada para contener el Covid-19. Este es un acto de racismo y discriminación que viola las más elementales normas internaciones y que ratifica la falta de escrúpulos de Trump.

Pobre del pueblo norteamericano que está bajo la impronta de este alocado personaje. Un individuo enajenado, inmoral e incapaz. El ser más insolidario y egoísta del planeta tierra. El poderoso e impúdico «líder» del imperio norteamericano, cuyos billones de dólares están siempre listos para la guerra o para salvar a los banqueros de Wall Street, pero nunca para ayudar a otros en medio de la pandemia. Triste, pero es la patética realidad.

Del otro lado de la acera, caminan valerosamente países como Rusia, China, Cuba y Venezuela (apoyando con pruebas de despistaje a los países del Caribe), los cuales están desplegados por el mundo ayudando a quien más los necesite. Dando ejemplo de solidaridad y hermandad infinita.

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