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Entre la pandemia y la guerra queda la frontera colombo venezolana

Escrito por Debate Plural

Alberto Pinzón Sánchez (Página 12, 11-4-20)

 

Hay que ser muy ingenuo o mal intencionado para pregonar o infundir entre la gente que vive de su trabajo la idea de que el Imperialismo global definido y caracterizado por Lenin en su famoso opúsculo de 1916; va a perder su Hegemonía absoluta de la que ha pelechado en el mundo durante más de un siglo, o se va a dejar desplazar fácilmente por sus competidores o socios (como se llaman ahora entre ellos) sin hacer u oponer una feroz resistencia.

Que una vez pasada esta “circunstancia de la pandemia Covid 19”, el imperialismo anglosajón con sus estrechos aliados en el mundo, matriz y centro de dicha Hegemonía, va a permitir buenamente que las dos nuevas potencias capitalistas que le vienen disputando la supremacía global de la que se ha beneficiado; China en lo económico y Rusia en lo militar, repartan el mundo de acuerdo con sus intereses. Tal arcadia no es un escenario serio de análisis ni histórico, ni socioeconómico y menos aún civilizatorio si se considera la milenaria civilización occidental judeocristiana en choque con las otras civilizaciones sugerido por el ideólogo imperialista Samuel Huntington en 1993.

La tremenda y profunda crisis (en todos los aspectos materiales y espirituales que se deseen considerar) en la que se venía debatiendo la “economía-mundo” desde hace varias décadas, puesta al descubierto o si se quiere precipitado por la aparición azarosa del coronavirus 19 a comienzos de 2020, ha mostrado ampliamente los límites del modo de producción capitalista, no solo los limites señalados por Marx y Engels en el siglo XIX sino los producidos por su expansión y desarrollo global como el cambio climático, el agotamiento energético, la densificación demográfica en megaciudades, la enorme brecha de la desigualdad humana, las migraciones masivas, la xenofobia y el racismo, ect; abriendo un periodo largo complejo y muy contradictorio de transición. Ya no de un modo de producción a otro (Socialismo o Barbarie sugerido por quienes han abandonado el análisis de las contradicciones por las dicotomías) sino de supervivencia de toda la civilización humana.

Pues a la luz de la ciencia política actual se han agotado los términos de la antigüedad grecorromana de “barbar” como onomatopeya del habla extranjera diferente al griego o al latín opuesto al de “cívitas” o habitantes con derechos de una ciudad como Atenas o Roma, que pasaron sin modificaciones en los idiomas europeos modernos como fundamento y justificación de la colonización europeas sobre los continentes de América, Asia y África y que nos remontan hasta el origen del capitalismo moderno: A la época de los grandes descubrimientos geográficos con sus chorreones de sangre y lodo descritos magistralmente por Marx bajo el título de la “acumulación originaria de capital».

Hoy, después de la globalización neoliberal actual, la dicotomía Civilización Barbarie es muy difícil que se pueda seguir sustentando.Civilización y Barbarie fueron dos conceptos excluyentes y enfrentados, uno superior al otro basado en la superioridad tecnológica del progreso moderno y sobre todo en la superioridad moral y religiosa del judeocristianismo que la filosofía colonialista europea utilizó ampliamente e impuso durante siglos para justificar sus saqueos y genocidios y destrucciones de civilizaciones enteras (por paganas o idólatras) hasta cuando el antropólogo estadounidense Lewis H Morgan los reconstruyó científicamente para sustentar su teoría materialista e histórica de los periodos étnicos en su trascendental obra “Ancient Society” en 1877. Obra básica de la antropología moderna que le sirvió de fundamento a Marx y a Engels para para respaldar su obra el “origen de la Familia la Propiedad Privada y el Estado” publicada en 1884, siete 7 años después.

Esta superioridad, es el argumento básico en este caso ético-moral, semejante al de las armas de destrucción masiva, que subyace en todo la acusación o “indictment” por narcotráfico y narco terrorismo, etc (encausamiento traduce el periodista estadounidense Sergio Gómez) presentado a la prensa mundial (26.03.2020) por la Fiscalía de los EEUU contra el presidente de Venezuela junto con altos cargos del gobierno actual; contra los comandantes guerrilleros de las Farc Segunda Marquetalia, involucrando también al Acuerdo de la Habana 2016. Con lo cual, los analistas políticos más moderados, o de la línea correcta oficial, han calificado después de haber analizado detenidamente la serie de fracasos por imponer como pelele de Washington en Caracas al autoproclamado Guaidog, como el paso definitivo a la solución militar de la situación en Venezuela.

Sin embargo, considerando que la situación actual de la pandemia global Covid19, es un periodo transitorio marcado por la incertidumbre del “no se sabe”: No se sabe cuánto durará la pandemia, o la cuarentena, no se sabe cuando se tendrá una vacuna o una droga específica contra el virus. No se sabe cómo reaccionará la economía mundial, tampoco se sabe aún quien será el claro ganador de esta crisis. Ni cuales instituciones mundiales prevalecerán y cuáles no, ect. La tal acusación de la Fiscalía de EEUU mencionada, fuera de las recompensas multimillonarias por las cabezas de los acusados, no pasó de las generalidades que obviamente dieron paso a un sinnúmero de especulaciones, bulos, la mayoría de ellos centrados en una posible enfrentamiento militar en la Región.

Por ejemplo, esta comparación técnica de armamentos que “eventualmente” se podrían usar en un enfrentamiento entre Colombia y Venezuela aparecida en el siguiente enlace  https://www.uniminutoradio.com.co/y-si-hay-misiles-infografia/ generando una gran zozobra regional. (Nótese la disposición asignada a la cohetería en la frontera colombo venezolana)

Especulaciones que hicieron mandataria la precisión o aclaración a tal decisión judicial aparecida el diario el Tiempo 07.04.2020, dada con todo el cinismo diplomático que caracteriza al rubicundo antichavista Mr. Wiliam Brownfield, conocedor como ninguno otro de la Región andino amazónica al haber sido embajador EEUU en Venezuela (2004-2007); en Colombia en el gobierno de Uribe Vélez (2007.2010); asesor político del Comandante en Jefe del Comando Sur de Estados Unidos en Panamá 1989-1990 durante la captura de Noriega; además de haber desempeñado otros altos cargos como ex zar antinarcóticos y director de la Oficina Internacional de Narcóticos de los EEUU para el hemisferio occidental: Una persona de total credibilidad en sus declaraciones, con un periodista bien acreditado, y en un periódico semioficial de total credibilidad (ver con detenimiento la entrevista en el siguiente enlace https://www.eltiempo.com/mundo/eeuu-y-canada/entrevista-a-wiliam-brownfield-sobre-estrategia-para-transicion-en-venezuela-481744) y cuyos apartes más importantes entonces, me permito trascribir:

……  Periodista: Algunos ven en el despliegue de fuerzas anunciado la semana pasada un preludio de lo que sucedió en Panamá a finales de los años 80. ¿Es eso lo que está pasando?

WB: Es peligroso interpretar de esa manera lo que sucedió, especialmente para aquellos en Venezuela y para la oposición creer que están próximos a ver una especie de intervención internacional como esa que menciona. No creo que eso vaya a suceder y es importante que la oposición siga concentrada en los pasos que deben tomar para acabar con esta tragedia. No deben contar con que EE. UU. u otro entrará a solucionarles los problemas que tienen.

Periodista: ¿Lo que quiere decir es que no hay apetito en Washington para una intervención de esta naturaleza?

WB: Lo que diría también es que no estamos en 1989. Han pasado 31 años y hay muchas opciones militares que no se parecen a las del último siglo y no requieren miles de soldados desembarcando en las playas de Venezuela y marchando hacia Miraflores.

Hay formas de hacer intervenciones indirectas o usando tecnología, de causar trastornos a la cadena de mando, de establecer zonas humanitarias en la frontera o de ataques de precisión que se pueden lanzar desde miles de kilómetros de distancia si se quiere mandar un mensaje sin poner en riesgo a la población. No es que no exista apetito de ningún tipo. Lo que hay son muchas opciones disponibles que son diferentes a esas que se mencionan.

Periodista: Pero EE. UU. ha dicho que esto es una operación eminentemente antinarcóticos. ¿Lo que usted nos dice es que quizá es más que eso y va dirigido a sacar a Maduro del poder?

WB: Puede ser parte de esa misma aproximación. Es algo que se hace por fuerza del territorio de Venezuela en aguas y espacio aéreo internacionales y que se hace entre muchos países entre ellos Gran Bretaña, Holanda, Francia y valga decir, Colombia. Se está usando mucha tecnología en lugar de una gran fuerza para lograr sus objetivos y está diseñada para enviar un mensaje y golpear a aquellos en Venezuela que usan su posición para lucrarse con millones de dólares provenientes de actividades criminales.

Es la aplicación de la opción militar en el contexto del siglo XXl. Es por eso, además, que pienso que se deben mirar los tres anuncios hechos por EE. UU., en estos días: 1) despliegue naval, 2) cargos por narcotráfico contra Maduro y su entorno y 3) el plan de transición a la democracia que presentó el Departamento de Estado, como un paquete de acciones con un mismo fin.

…..Periodista: ¿Qué les dice a los que piensan que la única razón por la que el presidente Donald Trump está apretando en Venezuela es porque quiere asegurar una victoria en la Florida, donde viven muchos venezolanos exiliados y el tema es popular entre el anticastrismo?

Aunque no es imposible, en este momento EE. UU. está en medio de una pandemia mundial y creo que pocos están pensando en eso. Sin duda es un mensaje político, pero para Maduro y su gente. Y es que aun si no quiere salir de manera voluntaria hay un marco desarrollado que permite hacerlo a un lado y que le garantiza a los que lo hagan que pueden sobrevivir a esto sin que se les castigue por lo que hicieron en el pasado

……Periodista: El objetivo central de toda la estrategia parece ser el misma de siempre pero que hasta ahora no se ha logrado: romper el respaldo de las fuerzas armadas a Maduro. ¿Cree que ahora si se pueda lograr?

WB: El plan tiene muchos componentes, pero no hay duda de que ese es uno muy importante. Y creo que ahora con el coronavirus, que en Venezuela será una tragedia porque no tienen un sistema de salud, el punto de inflexión está más cerca.  

….. Periodista: ¿Qué mensaje ve en todo esto para el Eln y las disidencias de las Farc, cuyos miembros fueron incluidos en los encausamientos del Departamento de Justicia?

El plan de transición exige la salida de todas las fuerzas externas de Venezuela. Si bien la mayoría de las personas vio en eso una referencia a personal de Cuba y Rusia, también está dirigido a las disidencias de las Farc y el Eln, de los que hay miles en Venezuela. Para ellos debe haber cero espacio y deben salir de inmediato y eso quedó clarísimo en el plan.

Una vez se restaure la democracia y el régimen salga, se acabará también la protección que han recibido por más de dos décadas en ese país para avanzar en su agenda criminal. El negocio del narcotráfico se les va a acabar y todos los que han buscado refugio en este país tendrán que abandonarlo”. Sergio Gómez Maseri. Corresponsal de El Tiempo en Washington

Sin ninguna duda, es una aclaración no solo necesaria sino creíble, que busca también contrarrestar alguna opiniones criticas al interior de los EEUU que generó la movida diplomática de largo alcance en este momento cuando EEUU ha sido declarado el centro de la pandemia Covid19 y Mr. Brownfield minimiza peligrosamente, así como algunas inquietudes “parlamentarias” en Colombia y observaciones técnicas militares como pej  la de que en un eventual enfrentamiento “después de la artillería (cohetería anunciada) debe venir la infantería que asegure el terreno”,  sobre todo en el área petrolera de Venezuela y de Colombia, frontera de por medio.

De lo que nadie debe dudar es que se trata:

 Primero que todo de un plan militar de largo plazo en el contexto de una guerra hibrida con múltiples acciones bien descritas por Mr. Brownfield. Segundo con las tres prioridades señaladas por él. Tercero que tarde o temprano requerirá del uso de la infantería (¿colombiana?) para el control territorial de la zona petrolera compartida entre fronteras por Colombia y Venezuela. Cuarto, que los comandantes de las Farc segunda Marquetalia Márquez y Santrich, así como el Eln, están en el paquete de acciones. Quinto que el gobierno de los EEUU ha resuelto quitar el poco apoyo legítimo que había dado al Acuerdo de paz de la Habana 2016, al involucrar las conversaciones oficiales y autorizadas Gobierno Farc con actividades ilegales de narcotráfico que se realizaron mientras estas se estaban desarrollando. Sexto, que la actividad política de las dos naciones ha quedado SOBREDETERMINADA (como lo hemos explicado en otras opiniones) al desarrollo de una decisión EXTERNA del gobierno Imperial de los EEUU, en este periodo histórico en transición de la pandemia Covid 19 y la crisis civilizatoria que afrontamos, pero por, sobre todo, con un final abierto. Dialectico. Contradictorio. Complejo. Superador.

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