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JCE: ¡Deben renunciar!

Escrito por Debate Plural

Guillermo Moreno (D. Libre, 17-2-20)

 

El fracaso rotundo de las elecciones municipales de ayer domingo 16 de febrero nos confronta, una vez más, con la cruda realidad de la debilidad institucional de la democracia dominicana.

Sesenta años han pasado de la caída de la dictadura y cada cuatro años, en la casi generalidad de los casos, acudimos a procesos electorales fraudulentos y viciados de ilegalidad e ilegitimidad.

Esta vez ha sido el dislocamiento del voto automatizado que sacó a partidos y candidatos de la boleta electoral, e impidió a miles de electores ejercer el voto.

La forma articulada en que se produjo el caos del voto automatizado, para perjudicar en todos los casos a partidos de la oposición, evidencia que no estamos ante una falla técnica, sino ante un verdadero boicot de las elecciones, fríamente calculado y que para ello contó necesariamente con la participación de gente desde dentro de la Junta Central Electoral.

La pregunta entonces que hay que hacerse es: ¿A quién beneficia la anulación de las votaciones? Sin duda alguna al oficialismo que estaba perdiendo mucho a poco en las demarcaciones de mayor presencia de electores, que era donde se puso en funcionamiento el voto electrónico.

El pueblo dominicano, una vez más se siente estafado. Como tantas otras veces, mucha gente fue confiada a votar para que luego de tanto esfuerzo, una vez más, se burlen de la soberanía ciudadana. Mucha gente acudió a votar, confiada en que esta vez sería posible producir el cambio a nivel de los ayuntamientos, impulsando una nueva municipalidad, preámbulo para el cambio democrático, el próximo mes de mayo.

Estamos ante una situación grave y sin precedentes, abocados a una nueva crisis político-electoral.

Por más vuelta que se le dé, los actuales miembros del pleno de la Junta Central Electoral finalmente son los responsables de la actual crisis. Ellos, como bien expresa la Constitución de la República, son los encargados de organizar, administrar y dirigir el proceso electoral. El fracaso de estas elecciones municipales, por acción u omisión es su responsabilidad. En los dos procesos electorales que han organizado se han mostrado incapaces y faltos de carácter en garantizar elecciones limpias, justas, libres y legales. Fueron muchas las veces que les llamamos la atención sobre su actitud permisiva frente a las continuas violaciones de la ley y la utilización de los recursos del Estado por el oficialismo y a favor de sus candidatos.

Por estas razones y porque la ciudadanía se merece respeto, lo correcto y digno es que los actuales miembros titulares del pleno y sus suplentes, motu proprio, renuncien a sus actuales funciones.

Poco o ningún sentido tiene encargar a la actual Junta Central Electoral de organizar las próximas elecciones cuando carece de la credibilidad, confianza y de la legitimidad ante la opinión pública para arbitrar el proceso electoral.

Desde Alianza País hemos sido meridianamente claros frente a la actual crisis.

Hemos exigido que se resguarden los equipos utilizados para el voto automatizado a fin de proteger la cadena de custodia y que en lo inmediato se proceda a realizar una investigación independiente que pueda establecer responsabilidades y dar lugar a las sanciones correspondientes.

Pero lo que ha sucedido es demasiado grave para quedarnos a ese nivel y es necesario ir más allá.

Desde Alianza País hemos planteado que la única forma de darle una salida democrática e institucional a la actual crisis, cuya tendencia será la de agravarse, cada día más, es mediante un amplio acuerdo político.

Ese acuerdo político tiene que darse sobre dos aspectos fundamentales.

Uno: establecer las condiciones y requisitos para la elección de nuevos miembros titulares y suplentes de la JCE. Ante todo que se garantice su independencia, imparcialidad y vocación y carácter para respetar y hacer respetar la ley.

El otro, que en el acuerdo político se defina, en el marco de la ley, la fecha más conveniente para la celebración de las frustradas elecciones municipales.

El pueblo dominicano es el principal perjudicado por el actual caos electoral y por tanto no puede estar ausente.

Es necesario que la ciudadanía se manifieste, presione y pacíficamente se movilice. Lo que está sucediendo y la búsqueda de soluciones nos atañe a todos. Lo que nos jugamos es la posibilidad de vivir en una sociedad democrática. Una vez más lo que estamos exigiendo no es otra cosa que la posibilidad de tener un verdadero árbitro electoral confiable, imparcial e independiente, que organice elecciones transparentes, justas, libres, legales y con equidad.

En fin, a lo que estamos aspirando es a contar con representantes en los poderes públicos, legal y legítimamente electos, que es el fundamento de la institucionalidad democrática.

Una vez más tenemos que insistir: sin elecciones limpias no hay democracia.

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