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La cumbre de Berlín no llevará la paz a Libia

Escrito por Debate Plural

Luis Rivas (La Jornada, 20-1-20)

 

El foro de Berlín sobre Libia no pondrá fin a un conflicto en el que los dirigentes de las dos partes enfrentadas se niegan a verse cara a cara y a firmar el cese el fuego auspiciado por países que defienden sus propios intereses en esa nación.

Políticos, analistas y editorialistas del llamado «mundo occidental» que antaño denunciaban a Estados Unidos como el gendarme del planeta se manifiestan ahora decepcionados por «el vacío dejado por Washington en ciertas regiones del globo«. Este es el caso de Libia, donde diferentes países están implicados en el apoyo de una de las dos facciones que se disputan el poder en un conflicto armado que ha provocado ya más de 2.000 muertos y 160.000 desplazados, según la ONU.

Esas mismas voces que ahora añoran los buenos tiempos en los que Estados Unidos defendía sus propios intereses y, de paso, les libraba a ellos de perder vidas sobre el terreno, se indignan ahora con el papel que desempeñan diferentes países en Libia.

El derrocamiento a bombazos del líder Muamar Gadafi, a manos de «liberadores» occidentales dejó al país en manos de diferentes facciones que ocho años más tarde se reagrupan principalmente en dos entidades: el Gobierno de Acuerdo Nacional (GAN), de Fayez Sarraj, reconocido por la ONU, y el autodenominado «Ejército Nacional Libio», dirigido por Jalifa Haftar, exdirigente militar exiliado por Gadafi, considerado como el verdadero «hombre fuerte» del país y del que se dice recibe apoyo de París y Moscú.

Sarraj y Haftar estuvieron presentes en la conferencia de Berlín sobre Libia del 19 de enero, pero se negaron a sentarse en la misma mesa e incluso en permanecer en la misma sala. Ello da una idea del escaso avance que permitió la reunión auspiciada por Angela Merkel, tras sus contactos en Moscú con Vladímir Putin.

Los cinco países miembros del Consejo de Seguridad de la ONU (Reino Unido, Francia, China, Rusia y Estados Unidos) se reunieron con otros actores clave en el conflicto: AlemaniaItalia, Turquía, Emiratos Árabes Unidos, Argelia y Congo. El comunicado final de tal encuentro no puede ser más ingenuo.

Hablar de poner fin a la intervención extranjera cuando todos los participantes intervienen, de una u otra manera y van a seguir interviniendo en Libia, es una figura retórica obligada en la redacción de un texto final que no quiere admitir el escepticismo. El punto que hace referencia al «alto el fuego permanente» ya fue desmentido horas más tarde en los alrededores de la capital, Trípoli.

Siendo generosos y pacientes con los redactores del comunicado final, se puede dar un margen de confianza a la creación de un comité militar que vigile el respeto del alto el fuego firmado en Berlín.

Guerra de drones

Otro punto de los 55 que componen los acuerdos firmados en la capital alemana abogan por el fin de las operaciones aéreas en un conflicto que especialistas han definido como una «guerra de drones». Los Emiratos Árabes Unidos no desmienten el aprovisionamiento de misiles chinos al bando de Haftar; drones enviados por Ankara llegan en contenedores a Misrata para uso del Gobierno de Sarraj.

La recepción de material bélico no es un secreto, más bien forma parte de la propaganda. En mayo pasado, 58 vehículos blindados antiminas enviados por Turquía llegaban al puerto de Trípoli antes las cámaras de tv. Meses antes, un barco fletado por los EAU descargó en el puerto de Bengazi ametralladoras de 40 mm para las fuerzas de Haftar.

La pretensión de «disolver las milicias» es otro motivo de sonrisa sino fuera porque la situación es dramática desde el punto de vista humano. Este apartado está directamente ligado a otro, «el reparto equitativo de las riquezas», la tarea más difícil de llevar a cabo.

El presidente francés, Emmanuel Macron, que lleva intentando desde hace meses implicarse como mediador entre ambas facciones, criticó en Berlín el envío de mercenarios sirios pagado por Turquía. Son parte de las mismas fuerzas que Ankara utiliza en el norte de Siria para combatir a las milicias kurdas. Según publicó el diario británico «The Guardian», Ankara ofrece a cada combatiente sirio 2000 dólares al mes, asistencia sanitaria y pasaporte turco.

Recept Tayip Erdogan firmó recientemente un protocolo de cooperación militar y de seguridad con el Gobierno de Fayez Sarraj que le permite hacer prospecciones en busca de petróleo en zonas cercanas a Chipre ya las islas griegas. Un punto de discordia con Grecia por la disputa sobre soberanía marítima que quiso también utilizar en su favor Jalifa Haftar en su visita sorpresa a Atenas para buscar apoyo político contra Turquía.

País sin estado, rico en petróleo y objetivo geoestratégico

Negocio petrolero, mercado de armas, zona de influencia geopolítica, barrera de contención del yihadismo en el Sahel, Libia representa un objetivo clave en el Mediterráneo y en el Magreb para potencias de primer o segundo orden. Demasiado botín para ser repartido en paz. Demasiados intereses contrapuestos para llegar a acuerdos negociados.

Algunas voces empiezan ya a hablar de un conflicto similar al de Siria, con intervención directa o indirecta de varios países. La gran diferencia entre el caso libio y el sirio es que en Damasco existía un gobierno que no fue derrocado a pesar de las intenciones de algunas capitales occidentales, a pesar de los deseos entonces de Turquía y a pesar de la guerra proclamada por los islamistas del ISIS contra el Gobierno de Bashar Asad.

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