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El general Soleimani marca el camino de la victoria

Escrito por Debate Plural

Pablo Jofre Leal (teleSur, 17-1-20)

 

Fue el 3 de enero del año 2020, a las 1:20 am hora local (hora de Irak) mientras parte de la humanidad festejaba el año nuevo gregoriano, una caravana de automóviles salía del aeropuerto de Bagdad, capital de Irak. Dichos automóviles fueron blanco del lanzamiento de misiles a manos de aparatos de muerte: Predator B o drone.

Una hora después de este incidente un hondo pesar sacudió a hombres y mujeres de bien en el mundo: El primer informe sobre este bombardeo selectivo consignó que una de las víctimas y principal objetivo de este asesinato era uno de los comandantes supremos de Irán. A las 06:00 AM del día 3 de enero, en tiempo local el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) anunció oficialmente el martirio del General Mayor Qasem Soleimani, comandante de la Fuerza Quds de Irán. Desde el principio la acusación tuvo un claro destinatario: El gobierno estadounidense. No pasó mucho tiempo para que la infamia estadounidense se reflejará en el Twitter del mandatario estadounidense publicando la bandera de su país, sin palabras, para aceptar posteriormente la responsabilidad en este atentado terrorista asumiendo la responsabilidad en el asesinato del general mayor iraní Qasem Soleimani, y Abu Mahdi al-Muhandis, comandante del grupo militar de las Fuerzas de Movilización Popular (PMF) de Irak.

Un Hombre Excepcional

El General Qasem Soleimani fue un comandante de alto rango del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, parte de la fuerza militar de Irán. Soleimani estaba al mando de la Fuerza Quds, responsable de las acciones de lucha antiterrorista internacional del CGRI en común unión con sus aliados en todo el mundo. El General Soleimani comandó un cuerpo del ejército iraní durante la Guerra Irán-Irak (1980-1988) que comenzó con la invasión de Saddam a Irán. Después del final de la guerra y la victoria de la república islámica de Irán, Soleimani fue ascendido al mando de la comandancia de la Fuerza Quds. Lo que hizo más reconocido a Soleimani fue su lucha contra el grupo terrorista denominado Daesh y conocido en occidente como ISIS. Bajo el respaldo de las solicitudes oficiales de los presidentes de Siria e Irak viajó a estos países, tomó el mando para comandar la lucha contra grupos takfiri, que estaban en una posición ventajosa para tener el control total de Siria e Irak. Fue precisamente Soleimani, bajo una intensa lucha quien, con la victoria en la ciudad de Abu Kamal en Siria (región fronteriza con Irak), destruyó la última base oficial de ISIS y anunció oficialmente el fin del gobierno de ISIS.

Soleimani luchaba contra un grupo terrorista que repetidamente había realizado operaciones en Europa y en otras partes del mundo y que promovía la violencia sin freno alguno y sin distinguir entre hombres, mujeres y niños, cualquiera fuese su creencia. Soleimani y las fuerzas a su mando mostraron una estrategia de guerra dotada de convicción y éxito que le permitió enfrentar los ataques de los grupos terroristas y finalmente obtener la victoria. Así fue como el General Soleimani, fuera de las fronteras de su país y en la lucha contra el terrorismo internacional gritaba: “¡Primero la paz y la seguridad de los pueblos del mundo!”.

La victoria sobre ISIS lo convirtió en un campeón, una figura admirada y temida al mismo tiempo. Amada por los pueblos que apoyó y por los cuales entregó su sangre y temido por los poderes encabezados por Estados unidos que buscan el dominio de los países y sus sociedades. En Irán, Irak, Siria y muchos países islámicos fue considerado protector de la paz y armonía. Por otra parte, los estadounidenses, junto a sus socios wahabitas y sionistas debían retroceder en sus afanes de fragmentación de Siria e Irak y observar como las fuerzas comandadas por el general Soleimani los hacia retroceder. La triada conformada humillada maldecía y juraba venganza, considerando los logros de Soleimani como un claro obstáculo para sus objetivos hegemónicos.

Un atentado terrorista

El General Soleimani, según el primer ministro de Irak, Adel Abdul Mahdi, había viajado a Irak por invitación oficial, por tanto cumplía un papel oficial, de alto nivel lo que genera la acusación contra el crimen perpetrado por las fuerzas estadounidenses, como un crimen de guerra. Un atentado basado, además, en acusaciones falsas, ya que tanto Trump como su secretario de estado, Mike Pompeo anunciaron que la decisión de asesinar al general Soleimani se debió a que éste había planificado ataques a embajadas y diplomáticos estadounidenses. Una acusación que no ha sido probada y no podrá serlo pues está impregnada de falsedad y que ni siquiera la prensa y congresistas estadounidenses se han tragado tamaño embuste.

El asesinato de Soleimani fue acompañado por protestas del gobierno de Irak por violar la soberanía de este país. Los Estados Unidos había llevado a cabo una operación militar en suelo extranjero, sin autorización alguna del gobierno de ese país en clara violación del derecho internacional. Si de verdad las instituciones con que se ha dotado la llamada comunidad internacional funcionaran, este crimen debería ser castigado severamente y aplicarle a Estados Unidos el Capítulo VII de la Carta de las naciones Unidas, por constituir una clara amenaza a la paz. La desacreditación de las instituciones internacionales ha sido una las principales iniciativas de los Estados Unidos en política exterior durante los últimos años; las instituciones que han tomado forma para promueven la paz en el mundo, mejorar la vida de las personas y salvaguardar los valores internacionales. Por ello Washington actúa con impunidad.

Este movimiento estadounidense puede considerase como otro de los actos fallidos de las instituciones internacionales. Como lo ha sido su retiro del Acuerdo de París sobre el cambio climático, la retirada de los Estados Unidos de la UNESCO, la presión para el trabajo político de la Agencia Internacional de Energía Atómica, su violación del plan integral de Acción Conjunta (firmado por el G5+1 e irán en julio del año 2015) y así sucesivamente. Donald Trump ha demostrado que no da importancia a tales asuntos y está más interesado en realizar sus decisiones que en el interés global. Esto bajo el lema imperialista de “Estados Unidos Primero”.

Honores a un héroe nacional y respuesta de Irán

Después del martirio del General Qasim Soleimani, el mundo entero expresó su condena frente a este crimen alevoso, incluso dentro de los propios Estados Unidos. Una sociedad que tuvo que observar  como el cuerpo de mártir Soleimani fue acompañado por una procesión de millones de personas, tanto en Irak como en Irán, cuyo funeral se hizo realidad en variadas ciudades de la nación persa, congregando a millones y millones de personas, enlutadas, acongojadas pero  que al mismo tiempo expresaban su admiración por quien en vida combatió a los enemigos de los pueblos y que hoy muerto es punto de referencia en el combate por la libertad y la autodeterminación. El cortejo fúnebre del comandante militar fue considerado uno de los funerales más grandes del mundo. Esto fue un agradecimiento de la gente a su héroe que asombró a Trump y al gobierno de los Estados Unidos, quienes creían que el pueblo iraní no acogía la presencia internacional de sus tropas. La bofetada contra Trump deparaba otras sorpresas.

Desde el principio del acto terrorista que terminó con la vida física del general Soleimani, se esperaba con expectación cuál sería la respuesta de Irán. La República Islámica de Irán ha pasado por días muy difíciles desde el derrocamiento del gobierno imperial respaldado por Estados Unidos en 1979 y su reemplazo por un sistema islámico y democrático basado en la separación de poderes y la elección del pueblo. Estar en una de las partes más estresantes del mundo en Asia occidental ha convertido a Irán en un país, que en base a sus capacidades internas, ha encontrado la fuerza para defender y castigar a los agresores. Hace un año, después de varios ataques del ISIS contra la Asamblea Consultiva Islámica en Teherán, los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica atacó varios centros de comando de este grupo terrorista en Siria con misiles de largo alcance. Esto fue una sorpresa y causa de admiración para muchos analistas militares. La precisión de los misiles iraníes en esta operación fue notable.

Irán también, al establecer una vasta red de fuerzas leales en los países de Asia occidental y haber creado una de las mejores unidades de drones, una armada rápida y capaz en el Golfo Pérsico y etc. cuenta con facilidades para responder a sus enemigos. Desde las primeras horas del martirio del General Soleimani, oficiales militares de alto rango y el líder de Irán prometieron una fuerte venganza contra los Estados Unidos. Todos los analistas estadounidenses están de acuerdo en una cosa: Irán responderá sin dudas; las interrogantes a disipar eran ¿Cuándo? ¿Dónde? Y ¿Cómo lo haría?

Preocupados por la situación, los funcionarios estadounidenses trataron de evitar una respuesta recíproca amenazando a Irán, incluso con ejecutar más crímenes de guerra como fue la perorata de Trump de destruir incluso sitios arqueológicos (patrimonio de la humanidad) que causó el rechazo mundial. Trump señaló que en caso de que irán atacase objetivos estadounidenses. Respondería con la destrucción de 52 objetivos, algunos de los cuales son de herencia humana y de gran valor cultural, a pesar del derecho internacional que considera que atacar centros culturales en la guerra es considerado un crimen de guerra.

Esta intimidación hace recordar las acciones de los grupos terroristas de los talibanes y el ISIS en la destrucción de monumentos culturales e históricos en Afganistán, Irak y Siria, que pronto recibieron una respuesta negativa de las instituciones internacionales. La repetición de esta amenaza por parte del presidente de los Estados Unidos es muestra evidente y revela al mundo dónde ha estado la raíz de la destrucción de la cultura y el patrimonio de la humanidad y quien representa la verdadera amenaza a la humanidad

La preocupación del presidente de los Estados Unidos era comprensible. Después de ganar el voto popular con el lema de sacar a los Estados Unidos de las guerras infructuosas, ahora estaba al borde de una de las guerras más devastadoras de la historia estadounidense que podría haberle traído una experiencia de la cual difícilmente Estados Unidos podría recuperarse sin que ello castigue su soberbia, arrogancia y belicismo. Las palabrerías y amenazas no son efectivas contra la gran nación persa y menos logran atemorizarla. Un país como Estados unidos, que hasta hace pocos años, sólo con el hecho de coaccionar y hacer amago de una invasión, lograba desintegrar gobiernos, generar estados fallidos y llevar muerte y destrucción, ahora encontraba la horma de su zapato y debía esperar la respuesta militar que su rival le ofrecía, sin poder emitir más que amenazas vanas. El tiempo cambia.

Dura venganza o bofetada

A las 1:20 am del 8 de enero, comenzó la respuesta de Irán, con el uso de misiles al corazón de la base militar Ayn al Asad, la mayor base militar de Estados Unidos en Irak. Exactamente a la misma hora en que el General Soleimani fue atacado en Irak. Trece misiles iraníes cayeron en Ayn al Asad, la mayor base militar de los Estados Unidos en Irak. Desde las primeras horas, publicaron diversos informes respecto al número de víctimas de este ataque, pero Donald Trump, presidente de los Estados Unidos al siguiente día del ataque en una conferencia de prensa afirmó que el ataque con misiles no dejó víctimas, ni daños materiales significativos para los Estados Unidos. Nuevamente nos encontramos ante un Trump que miente no sólo porque las victimas estadounidenses: Muertos y heridos existen, sino porque se hizo imposible ocultar la exactitud de los misiles iraníes y el daño evidente generado en la base militar y que se exhibió incluso por cadenas de noticias internacionales y fotografías satelitales.

Desde el momento en que fueron lanzados los misiles iraníes, en respuesta al asesinato de su comandante superior, todos estaban atentos en los Estados Unidos y sus amenazas de los días anteriores. ¿Acaso ha iniciado la tercera guerra mundial? Mientras todas las fuerzas militares iraníes estaban en alerta para una guerra, los estadounidenses no tomaron ninguna medida, y el presidente Trump, en su conferencia de prensa celebrada horas después de la respuesta de misiles iraníes, simplemente solicitó ¡negociaciones con Irán!

Todo parecía terminar tan pronto como comenzó. Los expertos militares describen el ataque con misiles de Irán contra una de las bases más equipadas de Estados Unidos en la región como preciso, rápido y devastador, una muestra más del poder de Irán. Poder que aparentemente llevó a las autoridades estadounidenses a esta conclusión que sería mejor establecer las paces, en lugar de un desafortunado conflicto en Asia occidental, que podía poner en duda la reelección de Trump.

¿Un final ardiente o una guerra fría?

¿Acaso este suceso termino así? El líder de la Revolución Islámica de Irán celebró una reunión con un grupo de importantes funcionarios civiles y militares el día 9 de enero, consideró la respuesta de Irán con misiles tan solo una bofetada a los Estados Unidos y no una venganza. Por tanto es esperable y con toda justicia que la acción de irán para honrar y vengar el asesinato del general Soleimani no se detenga allí. El objetivo ha sido explicitado en un norte claro y justo: lograr la expulsión de las tropas estadounidenses en la zona y al mismo tiempo lograr la derrota del sionismo.

Donald Trump afirma que el asesinato del general Soleimani hace la situación más segura que antes. Una opinión criticada y discutida, no sólo por ser artera y falsa, sino porque el propio Trump ha puesto en el ojo avizor de las acciones iraníes a las tropas ocupantes. La senadora demócrata, Nancy Pelosi, presidente de la Cámara de Representantes y algunos altos exfuncionarios estadounidenses se oponen firmemente a la opinión de Trump. Los compañeros del partido político republicano de Trump también están en desacuerdo con la afirmación de que sus tropas ahora están más seguras. Saben muy bien que este incidente no será uno más de los actos impunes que a lo largo de la historia han ejecutado los gobiernos estadounidenses.

El parlamento iraquí en una junta extraordinaria aprobó la expulsión inmediata de las tropas extranjeras en Irak, y el primer ministro iraquí, Adel Abdul Mahdi, en una comunicación con los estadounidenses pidió a los funcionarios que proporcionen un calendario para la retirada de las tropas estadounidenses de este país. Los grupos de resistencia en la región de Asia occidental también han advertido a las fuerzas estadounidenses, que abandonen esta región pronto, de lo contrario se enfrentarán con una seria respuesta.

El presidente Trump, que por el incumplimiento de una promesa ante las instituciones y leyes internacionales se encuentra más solo que en el pasado, en un discurso pidió la intervención de la mayoría de los países miembros de la OTAN en Asia Occidental. Lo que los analistas evaluaron como disposición para abandonar el área. Parece, por lo tanto, que la presencia militar de los Estados Unidos en la región mundial rica en petróleo se puede dividir en los días anteriores y posteriores al asesinato del general Soleimani y Abu Mahdi al-Muhandis.

¿Acaso el General Soleimani triunfará y expulsará a los estadounidenses de esta región con su sangre? Los próximos meses permitirán dar respuesta a esta interrogante. Por ahora el rendir homenaje a estos mártires y no dejar de lado el combate contra la triada criminal conformada por el imperialismo, el sionismo y el wahabismo es un imperativo.

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