Aprender de Irán: lecciones para Venezuela

Escrito por Debate Plural

José Negró Valera (Sputnik, 16-1-20)

 

«Sería el error más grave en la política exterior de Estados Unidos desde la Guerra de Vietnam. Sí, incluso peor que la invasión a Irak en 2003». De esta manera, resume The National Interest, la influyente revista estadounidense, una posible acción militar contra Irán.

Puede que esté en lo cierto. Haciendo seguimiento a las declaraciones de Benjamín Netanyahu, un acérrimo rival del país persa en Oriente Medio, entendemos la brecha entre los deseos y la posibilidades reales de triunfar en una guerra cuyas dimensiones nadie tiene posibilidad de prever.

El 3 de enero, Netanyahu respaldó públicamente el asesinato del comandante iraní Qasem Soleimani: «Así como Israel tiene el derecho de legítima defensa, EEUU tiene exactamente el mismo derecho».

Además de darle todo el crédito a Donald Trump por dicha acción, destacó que «Israel apoya a EEUU en su justa lucha por la paz, la seguridad y la defensa propia».

Pensaba Netanyahu que podría manejarse con la soberbia con que lo hace frente a Palestina. No esperaban que la respuesta fuese tan contundente como cuando los mismos palestinos se niegan a doblar las rodillas a pesar de las masacres anuales decretadas por las distintas Administraciones israelíes.

Luego de que Irán bombardeara la base estadounidense Al Asad y advirtiera que cualquier país de Oriente Medio que prestase su territorio para bombardear, sería considerado objetivo militar, Netanyahu repensó mejor las cosas. Según fuentes consultadas por el diario israelí Aurora,  el mandatario declaró que «no hay necesidad de que el Estado judío sea arrastrado a la confrontación».

Adel El Zabayar, analista político y especialista en Oriente Medio, explica a Sputnik el cambio de perspectiva del mandatario israelí.

«Si revisas la prensa israelí, puedes ver la sorpresa. No creían que Irán tuviese ese poder. Les hizo reflexionar sobre la posibilidad de que el país persa atacara Tel Aviv y Haifa. Si tomamos en cuenta que los propios estadounidenses no pudieron detener los misiles contra su base en Irak, la más grande en Oriente Medio, qué posibilidades tienen ellos. Espero que Israel entienda que no pueden seguir con su atropello con su política unilateral, humillando y masacrando al pueblo palestino», analiza.Para Zabayar, así como este asesinato de Soleimani inaugura la era Trump, es decir, el asesinato político, abierto y fracturando el ordenamiento jurídico internacional, la respuesta de Irán también abre una nueva etapa.

«Creo que más que una venganza, Irán pretendió enviar un mensaje no solo a Estados Unidos, sino a Occidente. En el caso que Estados Unidos hubiese respondido ese mensaje, la respuesta iraní hubiese abarcado no solo Irak, sino las bases militares en otros países del golfo, incluso Israel. Fue una lección para Occidente y en especial para Israel, quien ha estado promoviendo una confrontación directa con Irán. Irán acaba de demostrar tener alta tecnología, alta respuesta militar, y además independencia a la hora de fabricación de su arsenal. El Pentágono y la OTAN entendieron que la tecnología con que cuenta Irán, la coloca como un país cuyo rol en el futuro no será solo en Medio Oriente, sino en la geopolítica mundial. El mensaje fue que Irán se hizo respetar como potencia militar», concluye Zabayar.

Guerra asimétrica, lo que vendrá

Basem Tajeldine, internacionalista con amplia experiencia en los conflictos de Oriente Medio, considera que la respuesta de Irán no solo se quedará en la utilización de misiles. El objetivo estriba en cómo lo ha dicho la propia guardia revolucionaria «acabar con la nociva presencia estadounidense en la región».

Pero ¿cómo será esta respuesta? Tajeldine hace prospectiva: «Irán seguirá dando respuesta militar a Estados Unidos, pero a través de los ejes de la resistencia que ayudó a crear el propio Soleimani. A través de Hizbulá, de las milicias que se encuentran en Irak, en Yemen, en Líbano y Siria».

Lo ocurrido solo demuestra a juicio del analista, que Estados Unidos evitará una confrontación directa, pues «Irán tiene capacidad para golpear toda la infraestructura militar y todos los intereses energéticos en la región».

Para el politólogo venezolano, Oswaldo Espinoza, creador del portal Tablero Mundial, a pesar de que Irán le ha dicho a la ONU que han completado su respuesta militar, «la bandera roja de la venganza aún ondea sobre la mezquita, lo cual significa que dicha venganza aún no se ha concretado«, y esto ocurre porque el «objetivo declarado es la expulsión de los estadounidenses y sus aliados de la región, según han declarado los máximos líderes políticos, militares y religiosos».

Espinoza desarrolla un interesante perspectiva sobre cómo se va a desarrollar la naturaleza y periodización del conflicto, a partir del asesinato de Soleimani.

«En este momento, como ha dicho Putin, se puede considerar esto como una guerra de baja intensidad y yo agregaría que asimétrica, razón por la cual los siguientes pasos no serán formalmente iraníes. Es decir, con el Estado persa asumiendo la autoría oficial como en el último ataque, de tal forma que las acciones serán ejecutadas y asumidas por las milicias chiitas en toda la región y especialmente en Irak; el escenario está servido. Junto con Soleimani, murió el vicecomandante de las milicias chiitas de Irak, Muhandis, y ellas juraron venganza; el Gobierno y Parlamento iraquí ordenaron la retirada de las tropas de la coalición de su territorio, ante lo cual Trump ha reaccionado diciendo que no se van si Irak no les paga. En este sentido, las tropas quedan en calidad de fuerzas de ocupación e invasoras, por lo que las milicias harán insostenible la presencia estadounidense haciendo miserable las condiciones, no solo de operatividad, sino de vida de los militares extranjeros en Irak, y de eso nadie podrá culpar formalmente a la República Islámica de Irán. Por supuesto que todo dependerá de hasta dónde pretenda llegar Estados Unidos, y más específicamente el Estado profundo representado por el complejo militar industrial, los supermillonarios y el lobby sionista».

Venezuela y la estrategia del puercoespín

Consultado sobre cómo los países amenazados por el Gobierno estadounidense deben leer lo ocurrido en Oriente Medio y metabolizarlo a su propia realidad, Tajaldine brinda pistas.

«Dos cosas son fundamentales para la defensa de cualquier país. Primero, la convicción antimperialista de la fuerza armada. El gobierno debe hacer mayor hincapié en formar política e ideológicamente a los miembros de las fuerzas armadas. Pero ello no va a ocurrir sino se fortalece la moral, la dignidad y los principios, dentro de los liderazgos, los cuadros del mundo militar. De nada servirá ningún tipo de formación, si la corrupción hace metástasis dentro de las instituciones. Eso lo sabe usar muy bien la inteligencia estadounidense, para chantajear, fragmentar el componente militar. Lo segundo, es el fortalecimiento de la capacidad armamentística. Eso lo entendió muy bien el presidente Chávez e hizo los esfuerzos por desarrollar una estrategia de defensa disuasiva», sentencia.

En esta nueva etapa de asesinatos políticos abiertos que inauguró Trump, Espinoza deja algunas reflexiones para la consideración:

«¿Cómo protegerse? Siendo conscientes de que ellos poseen los medios necesarios para asesinar si así se lo proponen. Razón por la cual, en primer lugar, hay que evitar el exceso de confianza. Soleimani estaba convencido de que Estados Unidos nunca haría algo así, por lo que viajó a Irak suficientemente confiado como para que el golpe fuera sorpresivo y efectivo. En segunda instancia, sin caer en la paranoia, es necesario extremar el trabajo de inteligencia en la protección y garantía de seguridad de los altos representantes civiles y militares, tanto dentro como fuera del territorio nacional, pues no hay que olvidar que Soleimani fue asesinado en un tercer Estado. Pero sobre todo considero importante demostrar fortaleza y determinación para afrontar cualquier desafío a pesar de las enormes diferencias militares. Un puercoespín es mucho más pequeño que un león y no tiene sus colmillos ni sus garras, pero si matar al pequeño animal le puede llenar la boca de espinas al rey de la sabana, este no podrá comer, se debilitará y podrá ser destronado por otros machos jóvenes o asesinado por hienas y perros salvajes, incluso antes de morir de inanición. Es necesario disuadir en forma asimétrica, los militares gringos lo llaman estrategia A2 AD o negación de acceso de área. Yo lo llamo la disuasión del puercoespín».

Sin embargo, el politólogo venezolano complementa los análisis sobre capacidades y medios militares hechos por Zabayar y Tajeldine, con una última reflexión que bien vale la pena destacar.

«Es urgente, fundamental e imprescindible corresponder a la lealtad, el valor y la resistencia del pueblo, es necesario reivindicar la clase trabajadora, reconocer los méritos, valorar la formación y remunerar dignamente el esfuerzo de cada quién. Solo un pueblo fuerte puede resistir, y para fortalecerse el pueblo necesita sentirse respaldado, apoyado y protegido por el poder constituido; un poder constituido que debe recordar que el poder surge del consenso y reside en el pueblo, hay que comunicarse con ese pueblo, dialogar con él, explicarle las implicaciones de toda esta situación y sobre todo escucharlo, sacrificarse con él, para luego poder luchar con él, junto a él», finaliza.

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