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Asamblea nacional de Venezuela renueva su directiva sin Juan Guaidó

Escrito por Debate Plural

Misión Verdad (6-1-20)

 

Venezuela inicia el año parlamentario correspondiente a este 2020 con la elección de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional (AN), la cual aún permanece en desacato y desconocimiento frente a los demás poderes del Estado venezolano.

Sin embargo y pese a su status jurídico de nulidad de sus actos, los eventos alrededor de dicho parlamento no dejan de ser relevantes para la política venezolana. Este domingo 5 de enero se ha consolidado un quiebre significativo en su estructura mediante la elección de Luis Parra, quien formara parte del partido opositor Primero Justicia, como presidente de esta instancia.

Franklin Duarte, del partido socialcristiano Copei, fue también juramentado como primer vicepresidente, seguido de José Gregorio Noriega, de Voluntad Popular, en la segunda vicepresidencia. Como Secretario del parlamento quedó Negal Morales del partido Acción Democrática.

Mediante esta elección, al menos en términos administrativos, concurre el fin de la gestión del diputado Juan Guaidó, quien esperaba ser ratificado en el cargo y que, a expensas de este, se autoproclamó «presidente interino» de Venezuela en enero de 2019, convirtiéndose así en un factor clave para la consolidación de un gobierno paralelo, abiertamente apoyado por Estados Unidos y otros países alineados a Washington.

La elección de Luis Parra tampoco ha estado exenta de polémicas. Señalada su legitimidad desde varias direcciones, su elección es resultado de eventos que tuvieron lugar este 5 de enero, pero también por otros que tenían meses consumándose y que eran ampliamente conocidos en la vida política venezolana; uno de ellos, la inocultable fractura entre partidos y figuras de la oposición venezolana, proceso que se aceleraría desde el ascenso de Guaidó.

EL QUÓRUM PARLAMENTARIO, LAS PUERTAS DEL HEMICICLO Y LA ELECCIÓN DE PARRA

Desde la madrugada de este domingo 5, las puertas de la sede parlamentaria venezolana se encontraban custodiadas por funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), instancia encargada de brindar seguridad a dicha sede ante la probable eventualidad de hechos de conmoción.

Sin embargo, el acceso al hemiciclo fue restringido mediante la aplicación de la GNB de los criterios de inhabilitación política dirigida contra varios funcionarios diputados opositores que en los últimos años han sido señalados por la Contraloría General de la República de estar incursos en actos de presunta corrupción, y también por instigar la injerencia externa en Venezuela, delito plenamente tipificado en la Constitución venezolana.

Para un evento tan significativo, como sería la elección de la directiva parlamentaria, se dispuso la aplicación de la inhabilitación contra algunos de estos diputados y la solicitud de credenciales a los parlamentarios asistentes.

Sin embargo, trascendieron palabras del diputado antichavista Williams Dávila, quien sí entró al hemiciclo. El parlamentario apareció en un video afirmando que «solamente al diputado Calzadilla y al diputado de Amazonas (Romel Guzamana) no los dejaron entrar, del resto todos hemos entrado. Están los respectivos suplentes de los diputados… Tenemos todo bien precisado», indicó.

Entretanto, el diputado Juan Guaidó fue grabado en las afueras, pero dentro del área del hemiciclo, del otro lado del piquete de seguridad, sin entrar a la sesión parlamentaria. Según el diputado Francisco Torrealba del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Guaidó se resistió a entrar a la sede para no instalar la sesión, «dada la falta de votos» para ser reelecto.

Según Luis Parra, 140 diputados estaban en la sede parlamentaria al producirse su elección y además declaró que 81 diputados aprobaron su nombramiento.

La composición política que dio forma a esta nueva directiva tiene a diputados antichavistas, gran parte de ellos diputados suplentes, integrantes de los principales partidos de la oposición, así como a otros diputados opositores independientes y de pequeños partidos, los cuales se sublevaron contra Juan Guaidó y las cúpulas de sus organizaciones en los últimos meses.

Para hacer efectiva la elección de Parra, este también contó con los votos de los diputados chavistas. El señalamiento de los diputados chavistas para dar su voto a una directiva opositora, se basó en que este grupo de diputados, «aunque son opositores, no están bajo el mando de Estados Unidos», dijo Francisco Torrealba.

Durante la juramentación, Juan Guaidó protagonizó una escena que inmediatamente dio la vuelta al mundo. Se le vio vestido con un traje azul intentando trepar sobre un enrejado, luego de que saliera nuevamente a las afueras del área del hemiciclo para entrar, pero pasando sobre el piquete.

El ministro de Comunicación de Venezuela, Jorge Rodríguez, ridiculizó el fallido salto de Guaidó y refirió cómo opositores como Stalin González, primer vicepresidente saliente del parlamento y otros conocidos diputados, entre ellos el expresidente de la AN Henry Ramos Allup, sí entraron por la puerta.

Según Luis Parra, «a Guaidó nadie le impidió entrar al hemiciclo de sesiones» y aseguró que la supuesta mayoría que apoyaría la reelección de Guaidó, gran parte de ellos «no hicieron acto de presencia en el hemiciclo» sino que permanecieron en sus afueras, lo cual deja claro que el argumento del ingreso «no permitido» se trató de una farsa del saliente presidente del parlamento y algunos de sus diputados acólitos.

Sobre el mecanismo de elección ante la ausencia de Juan Guaidó, el diputado Francisco Torrealba explicó: «Hoy fuimos testigos de un hecho inusual, pero que era previsible. Guaidó no tenía los votos necesarios y por eso se negaba a instalar la sesión. Nosotros aplicamos en forma analógica lo que dice el Reglamento de Interior y Debates… Se votó por separado y resultó electo Luis Parra… Es la primera vez que en la oposición venezolana se evidencia la fractura que existe, y con esa fractura nosotros creemos que podemos hablar…».

LA FRACTURA PROFUNDA DE LA OPOSICIÓN VENEZOLANA COMO CAUSA

La elección de Luis Parra profundiza y da un matiz exacto a la división entre los antichavistas, la cual puede considerarse profunda y transversal. Ya no se trata solo de las diferencias entre partidos, ahora les asaltan las disputas entre integrantes de los mismos partidos políticos, tal como puede definirse mediante los eventos que desembocaron en la elección de Luis Parra y a los diputados que le acompañan en la directiva. Fueron electos por integrantes de las principales toldas antichavistas, las cuales en teoría apoyaban a Guaidó.

El punto de inflexión que signó el surgimiento de esta fractura es el propio ascenso de Guaidó, mediante auspicios estadounidenses y en pleno favor al partido Voluntad Popular en detrimento de las demás facciones. Dicho evento significó en 2019 el apresuramiento de presiones económicas contra Venezuela, el desgaste de la legitimidad opositora y, al mismo tiempo, el flujo de ingentes cantidades de dinero estadounidense con destino a dichos dirigentes, dinero que desató una euforia corrupta que fue señalada por varios grupos dentro de la propia oposición venezolana.

Los sonados casos de corrupción de Guaidó y sus acólitos sobre la «ayuda humanitaria», sobre los bienes confiscados a la República en el extranjero con Citgo Petroleum en primer orden y el conocido evento de destitución de Humberto Calderón Berti de su cargo de «embajador» en Colombia, dieron pie a que se hicieran evidentes las rupturas profundas.

En simultáneo al desplazamiento de la oposición venezolana hacia el extranjero, a la pérdida de legitimidad de Guaidó, al desgaste de otros cabecillas dirigentes, fue tomando cuerpo cada vez una disidencia opositora que ahora, conjuntamente con votos chavistas, han tomado la directiva del parlamento.

El diputado José Brito, integrante de «la rebelión de los suplentes», quien denunciara a Guaidó de corrupción y fuera proscrito de su partido por ello, declaró en la mañana del domingo 5 que «este año (2019) ha sido un fracaso para la AN como poder legislativo autónomo. Guaidó abandonó por completo la autoridad parlamentaria para consolidar una estructura de poder personal».

El chavismo, por su parte, aprovechó la diatriba votando por opositores, para también intentar políticamente desbloquear la falta de interlocución política y el encallo institucional en Venezuela, que se profundizó mediante la directiva de Guaidó, la cual se caracterizó por su gestión envalentonada y perturbadora, a causa de su posición subordinada a Washington.

LAS REACCIONES Y EL CALLEJÓN SIN SALIDA

El ascenso de esta nueva directiva parlamentaria pone en un callejón sin salida a la agenda de la Administración Trump para Venezuela, o al menos reviste una bifurcación de la política interna que será complicada de gestionar para los halcones de Washington.

Michael Kozak, Subsecretario Interino para Asuntos del Hemisferio Occidental de Estados Unidos, condenó este domingo el nombramiento de Luis Parra como el nuevo presidente de la AN. A juicio del burócrata estadounidense, «Juan Guaidó permanece como presidente interino de Venezuela bajo su constitución», calificando la elección de Parra como una «farsa» que además «carece de quórum y no cumple con los estándares constitucionales mínimos».

Entretanto el senador estadounidense Marco Rubio, uno de los principales articuladores de la estrategia «Guaidó» para Venezuela indicó que «en Venezuela, el régimen de Maduro ha asaltado el edificio de la AN, impidiendo la entrada de Juan Guaidó y legisladores de la oposición para evitar que el voto de hoy reelegía a Guaidó como Presidente», publicó en Twitter.

Al unísono de estos pronunciamientos, el Grupo de Lima emitió una declaración desestimando la elección de Parra y señalando el desconocimiento a la presencia parlamentaria en el hemiciclo este domingo, en una clara alineación con la burocracia estadounidense. Una posición similar tomó la Unión Europea.

En efecto, para sectores específicos de la conjura contra Venezuela, el cese de la «era Guaidó» significaría un revés importante para el entramado de relaciones que se han tejido alrededor del diputado como figura clave para el flujo de recursos e imposición de lobbys.

A finales de 2019, Namita Biggins, vocera del Departamento de Estado estadounidense, ratificó la postura de la Administración Trump. «Lideramos el esfuerzo para la comunidad internacional y ahora hay más de 60 países que reconocen a Juan Guaidó como el presidente interino de Venezuela», y agregó que durante 2019 «el gobierno de Estados Unidos ha dado más de 650 millones de dólares hacia la asistencia humanitaria, no solo dentro de Venezuela sino también para apoyar a 16 países vecinos».

De allí que lo que se encuentra en discusión en Venezuela no es exclusivamente la directiva del parlamento, sino el punto medular de una estrategia política de desplazamiento del chavismo y cúmulo de intereses sobre los cuestionados recursos que Estados Unidos ha destinado para Venezuela.

GUAIDÓ SE AUTOJURAMENTA, NUEVAMENTE

La jornada del 5 de enero no terminó en el hemiciclo venezolano, de hecho se trasladó a la sede del diario antichavista venezolano El Nacional, adonde Juan Guaidó convocó una sesión donde terminó, nuevamente, autoproclamado presidente del parlamento y por la investidura de ese cargo, en consecuencia, «presidente interino de Venezuela».

Fuera de la sede del parlamento, sin quórum y con la «presencia» de diputados vía online, es decir, en plena contradicción con el Reglamento de Interior y Debates de la AN, Guaidó relanzó su nombre al cargo y se autoproclamó presidente del parlamento unicameral y de la presidencia venezolana, dejando nuevamente en incertidumbre los destinos institucionales del país, ahora, siendo también presidente paralelo del parlamento, un hecho que, tal como su «presidencia interina» írrita, no tiene precedentes en la vida política venezolana.

Este último evento parece indicar que la continuidad de la agenda de Trump para Venezuela mediante la presidencia artificial de Guaidó se consolida como única estrategia pese a sus fallidos resultados durante 2019.

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