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Duque miente a la ONU con pruebas falsas sobre presencia del ELN en Venezuela

Escrito por Debate Plural

Sin Permiso (27-9-19)

 

El presidente colombiano Iván Duque llevaba semanas generando grandes expectativas. Había prometido que durante el 74° periodo de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas mostraría pruebas irrefutables, sólidas, inexpugnables, sobre el supuesto apoyo del Gobierno de Venezuela a grupos guerrilleros colombianos.

Esta expectativa ordenó en una sola línea la retórica de la Casa de Nariño y la agenda de medios en Colombia.

La Revista Semana, ligada orgánicamente al uribismo, publicó un documento alterado del Comando Estratégico Operacional de la FANB y un montaje de una comunicación del servicio de inteligencia venezolano, SEBIN, en un intento por otorgarle credibilidad a las denuncias del gobierno de Colombia; entre ellas, que el video donde Iván Márquez y Jesús Santrich anunciaron su regreso a la lucha armada había sido grabado en Venezuela y que, además, los militares venezolanos auspician la presencia del ELN en el sur del país.

Ya todo estaba listo para el momento cumbre de las pruebas irrefutables que serían exhibidas en el contexto de la Asamblea General de Naciones Unidas, donde el presidente colombiano acusaría al gobierno de Nicolás Maduro de promover el «terrorismo» y «amenazar» la paz y seguridad de Colombia, de la región y, por supuesto, del mundo.

Pero un evento que no estaba en el panorama de Iván Duque desvió la trayectoria. Salió a la luz un conjunto de fotos del autoproclamado Juan Guaidó con jefes de la banda narcoparamilitar Los Rastrojos, esta agrupación comandó el operativo que trasladó al militante de Voluntad Popular hasta Cúcuta el 22 de febrero del presente año.

Entonces era necesario redoblar los esfuerzos, y en consecuencia, las expectativas. Era urgente desviar la atención de un hecho que certifica la vinculación orgánica entre la Casa de Nariño y el narcoparamilitarismo.

El canciller colombiano Carlos Holmes Trujillo abrió el telón y transformó la reunión del órgano de consulta del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), la cual presidió, en un espaldarazo multilateral al gobierno de Duque. Parte importante del contenido de la resolución fue una extensión de los falsos positivos mediáticos y de las acusaciones sin fundamentos realizadas semanas antes.

Pero el momento cumbre llegó finalmente, y ya el relato venía blindado por la reunión del TIAR y por la narrativa que ha intentado criminalizar a Venezuela como un Estado que amenaza la seguridad de la región y promueve el terrorismo.

En su discurso, el presidente Duque hizo lo que se esperaba: acusó al Gobierno de Venezuela sin pruebas de apoyar a grupos guerrilleros colombianos. Afirmó que «La dictadura venezolana es un eslabón más de la cadena del terrorismo transnacional. Sus estructuras corruptas son servidoras de los carteles de la droga, sus alfiles son secuaces de la mafia y alimentan la violencia en Colombia, refugian asesinos y violadores de niños y quieren ignorar por completo cualquier norma».

Pero el momento cumbre, a nivel institucional, fue la entrega de un dossier de 128 páginas al secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, que contenía «las pruebas» de la presencia del ELN en Venezuela. Antes, en su discurso ante la Asamblea General, Duque mostró el informe y dijo que allí se encontraban todas las pruebas que sustentaban sus acusaciones.

Pocas horas después el teatro político se transformó en comedia. Según el medio El Colombiano de Medellín, al menos una de las fotos presentadas resultó ser falsa. En la que hace referencia a «la penetración del ELN en escuelas rurales del estado de Táchira con fines de adoctrinamiento – Abril de 2018», resultó ser, según El Colombiano, una imagen que se corresponde «a las prácticas de reclutamiento que realizó el ELN en El Tambo, Cauca, y que fueron entregadas (…) por Inteligencia Militar en el 2015».

El medio continúa y afirma que «en junio de ese año, este diario viajó a la zona y realizó un informe titulado ‘Con piñatas y regalos llevan a los niños a la guerra’. En este se reseñó no solo la fotografía polémica, sino otras con menores de edad que fueron involucrados en acciones con el grupo guerrillero».

Por su parte, la agencia AFP, reseñada por la Revista Semana, advierte que existe una segunda foto falsa en el informe presentado por Iván Duque.

Dice el medio que en el informe «se denuncia una masacre ocurrida en el estado venezolano de Bolívar en octubre de 2018 por ‘enfrentamientos’ entre el ELN y ‘grupos de Pranes’, como se conocen a pandilleros venezolanos». La acusación va acompañada por una fotografía que no se corresponde. Según la agencia, «la imagen fue tomada en la región colombiana del Catatumbo, fronteriza con Venezuela, por el fotógrafo de la AFP Luis Robayo».

«Esta foto la tomé el 20 de septiembre de 2018 en un viaje que hice a la región del Catatumbo para hacer un reportaje», confirmó el fotógrafo Robayo.

La presentación de estas pruebas falsas es un duro golpe a la credibilidad del Estado colombiano y de su figura presidencial frente al principal foro de la diplomacia mundial. Ante los ojos del mundo, se trata de un gobierno que miente y que fabrica pruebas.

También deja ver que la activación del TIAR, así como el relato de criminalización de la República, están sustentadas en fabricaciones, informaciones falsas y caprichos del gobierno de Colombia, que busca trasladar a Venezuela la responsabilidad de prolongar el histórico conflicto armado.

Pero todos sabemos que eso no los detendrá. Seguirán mintiendo.

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