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Verdades sobre la posverdad

Cuando se habla de posverdad se hace referencia a un neologismo que ha sido importado al español directamente de la traducción del inglés post-truth y que, según el diccionario Oxfordi es un adjetivo “que describe la situación en la cual, a la hora de crear y modelar opinión pública, los hechos objetivos tienen menos influencia que las apelaciones a las emociones y a las creencias personales”ii A su vez, el referido diccionario inglés declaró a «post-truth«, como la palabra internacional del año 2016, citando un aumento de 2,000% en su uso en comparación con 2015 (Flood 2016).

Lo relevante del adjetivo no es lo novedoso –que no es tan nuevo, según Richard Kreitner (2016), quien sitúa su introducción en el año 1992 por un escritor serbio-americano llamado Steve Tesich-. Tampoco resulta ser lo más relevante acerca del término lo de moda que se ha puesto, sino la influencia que la práctica que describe el concepto está ejerciendo sobre diversos campos de la vida cotidiana y las repercusiones que esto pudiera tener, incluso para la ciencia, y que se verán brevemente a continuación.

Vida cotidiana, redes sociales y posverdad

Las redes sociales se han convertido en el principal medio a través del cual las personas se informan de lo que pasa, tanto a nivel local como a nivel internacional. Pero el hecho de que en estas no haya ningún control sobre lo que se publique (algo así como un filtro para saber si lo que se está promoviendo se corresponde con la realidad o no intenta despertar sentimientos especiales en los receptores), hace que sean también el medio idóneo para la propagación de informaciones que, como tienden a reafirmar creencias o sentimientos, son repetidas y compartidas sin miramientos por parte de los usuarios que las reciben. En ese sentido, en la actualidad, las redes sociales son el trampolín principal de difusión de posverdad. Esto afecta directamente la vida cotidiana, pues por la facilidad que representa leer rápidamente una publicación, ver una imagen o un video corto a través de las redes sociales, las personas, que se han acostumbrado a ese estilo de vida, no se preocupan por verificar las fuentes de la información que reciben ni de indagar sobre la verdad de las afirmaciones que están recibiendo y en esa misma medida, las personas tienden a ‘creer que están informadas’ y utilizan mucha de esa ‘información’ para enfrentarse a los problemas del mundo real. Básicamente, el problema debe verse, no desde el punto de vista de que las personas en su vida cotidiana tomen decisiones basadas en sus emociones más que en razones científicas, porque eso es normal que suceda; el problema real radica en que cuando las personas, conscientes de que en una determinada situación deberán encontrar datos “razonables” para tomar una decisión, dada la proliferación de posverdad a través de la internet y redes sociales, cuando busque información, lo primero que encontrará serán aquellas que (por el algoritmo que refuerza tus gustos a través de publicaciones relativas a las anteriores a las que has dado clic en “me gusta”) van más acorde con tus gustos, tus preferencias, tus emociones, y no necesariamente esas informaciones serán basadas en datos científicos.

Las personas suelen encontrarse con noticias que refuerzan sus creencias, ideologías, estereotipos y gustos, porque las redes sociales basan sus promociones (de postsiii y de publicidad), en el tipo de preferencia que el usuario ha mostrado a través de los clics en “me gusta” y así, termina creándose lo que científicos han llamado “cámaras de eco”, que son comunidades de usuarios con fuerte polarización ideológica y sentimental que apenas entran en contacto con ideas distintas a las suyas (Sebín 2016).

Ciencia, sociedad y posverdad

El fenómeno de la posverdad tiene esencialmente una relación con la ciencia en tanto implica una indiferencia hacia los datos científicos. Pero el momento histórico que está viviendo el fenómeno sumado a la situación actual de la ciencia, en que, según Javier García Martínez (2017) “desgraciadamente, el auge de la posverdad coincide con un momento especialmente difícil para la ciencia. Los casos de fraude, plagio y la imposibilidad de reproducir algunos resultados están ocasionando que cada año se retiren más artículos de las revistas científicas”, lo que implica que, si la comunidad científica sigue perdiendo credibilidad existe la posibilidad de que la posverdad reine en su lugar y eso a su vez implicaría una pérdida de todo lo que las sociedades contemporáneas, cuyo distintivo es “cómo las mismas tienen una posibilidad de conformarse a partir del conocimiento científico moderno” (Díaz 2016), han logrado en esa línea.

La acción de la posverdad puede identificarse fácilmente en los mensajes cadenas que se reciben a través de Whatsapp que suelen recurrir al miedo al castigo divino, al odio a otras personas en función de su raza, etc. para lograr pedir ser reproducidos entre todos los contactos; en los posts de Facebook, Twitter e Instagram que apuntan más a las emociones y creencias que a datos verificables y que tienen la intención de parecer noticias reales, y que logran reposts precisamente gracias a que las personas no se preocupan por conocer las fuentes de las informaciones que les llegan.

La posverdad es, pues, ese fenómeno que, catapultado por las redes sociales, se ha convertido en la característica distintiva de la sociedad actual. Según García Martínez es “tan viejo como la mentira”, pero la fácil proliferación de noticias falsas y malintencionadas es tan cómoda en la actualidad, que se ha convertido en un problema preocupante, pues amenaza el futuro mismo de las sociedades a través de la perdida de la credibilidad de la ciencia.

Trabajos Citados:

Díaz, Leonardo. Acento. 1 de Diciembre de 2016. https://acento.com.do/2016/opinion/8406554-posverdad/ (último acceso: 22 de Octubre de 2017).

Flood, Alison. The Guardian. 15 de Noviembre de 2016. https://www.theguardian.com/books/2016/nov/15/post-truth-named-word-of-the-year-by-oxford-dictionaries (último acceso: 20 de Octubre de 2017).

García Martínez, Javier. El Mundo. 10 de Marzo de 2017. http://www.elmundo.es (último acceso: 16 de Octubre de 2017).

Kreitner, Richard. The Nation. 30 de Noviembre de 2016. https://www.thenation.com/article/post-truth-and-its-consequences-what-a-25-year-old-essay-tells-us-about-the-current-moment/ (último acceso: 20 de Octubre de 2017).

Oxford University Press. Oxford Dictionaries. 2017. https://en.oxforddictionaries.com/definition/post-truth (último acceso: 20 de Octubre de 2017).

Sebín, Carlos. Investigación y Ciencia. 16 de Diciembre de 2016. www.investigacionyciencia.es (último acceso: 16 de Octubre de 2017).

Notas: 

[i] Oxford University Press. Oxford Dictionaries. 2017.

[ii] Traducción del diccionario Oxford ofrecida en https://es.wikipedia.org/wiki/Posverdad#cite_ref-faride_10-0 (Wikipedia s.f.)

[iii] Publicaciones hechas por usuarios

 

Acerca del autor

Edwin Santana Soriano

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