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De Exxon a «Embajador»: Cómo Carlos Vecchio se convirtió en el principal lobista del golpe de Estado (3)

Escrito por Debate Plural

Anya Parampil y Diego Sequera (Misión Verdad, 23-6-19)

ENGENDRANDO UN PARTIDO EN EL TUBO DE ENSAYO GRINGO DEL CAMBIO DE RÉGIMEN

A finales de 2007, la economía venezolana rugía. Chávez y sus aliados demostraban ser imbatibles y los progresistas se apuntaban victorias en países en toda América Latina. Estados Unidos estaba desesperado por encontrar cualquier medida para revertir el cambio de época que barría el continente. Un nuevo intento vino de la mano de la Generación 2007, un grupo de operadores juveniles entrenados por los Estados Unidos que proveyeron el vehículo perfecto para que Vecchio y López radicalizaran a la oposición del país.

En mayo, miles de estudiantes de clase media y alta se lanzaron a las calles para protestar contra la decisión del gobierno de no renovar la concesión de transmisión de Radio Caracas Televisión, un canal de oposición que se arrogó el crédito del golpe que momentáneamente derrocó a Chávez años atrás.

Las manifestaciones rápidamente se transformaron en una revuelta contra un referendo en ciernes por una reforma constitucional en torno a la propuesta de declarar a Venezuela una nación socialista. Tal como reportaron Max Blumenthal y Dan Cohen para The Grayzone, el movimiento estaba dirigido por activistas entrenados por el Centro para la Aplicación de Acciones y Estrategias No-Violentas (CANVAS, por sus siglas en inglés) financiado por la NED y la CIA. Era el inicio de la «Generación del 2007».

Sus líderes estaban directamente patrocinados por la OTI de la USAID. Tal como un contratista vinculado a sus proyectos le explicó a Tim Gill y Rebecca Hansen para The Nation, «los Estados Unidos realizaron un movimiento arriesgado y trajeron un montón de dinero para los estudiantes a través de la OTI, que como resultado de eso creció bastante».

«Estoy orgulloso. Es como ver a tu hijo e hija crecer», continúa el contratista. «Los conocí desde que comenzaron a crecer… los líderes potenciales para cuando (y si es que hay) un cambio de gobierno, y nosotros fuimos los que les enseñamos a dar sus primeros pasos».

Previo a esta movilización, la oposición venezolana estaba desmoralizada, sufriendo un golpe tras otro en los colegios electorales. Pero gracias a la Generación 2007, lograron infringirle a Chávez una derrota inusual, impidiendo el referendo para instituir el Socialismo del Siglo XXI. Esta victoria trajo nuevos rostros que se encarrilaron en las ONG, incluyendo al futuro líder del golpe, Juan Guaidó, cuya única mención en el libro aparece en una sección reflexionando sobre la emergencia de la Generación 2007. La escena estaba preparada para un reagrupamiento político que pudiera apalancar el entusiasmo de los movimientos de laboratorio hacia el poder real.

En 2009, López y Vecchio fundaron Voluntad Popular, un partido que reflejaba los intereses de la clase empresarial y la sensibilidad radical e intransigente del liderazgo juvenil.

«Comenzamos a visualizar más una organización política que un movimiento», escribió Vecchio en su autobiografía.

Vecchio estaba preparado para esta tarea desde sus tiempos en Harvard. En una entrevista de 2013 para The Politic, reflexionó: «Mientras estaba en la Kennedy School aprendí mucho sobre las mejores prácticas políticas y cómo las podía implementar en mi país».

Y como en prácticamente todos los esfuerzos de Vecchio, la mano oculta del gobierno de los Estados Unidos facilitó el camino.

«Ya que la USAID/OTI no podía financiar directamente a los partidos políticos», escriben Gill y Hansen, «trabajaron con los dirigentes de los partidos, incluyendo aquellos de Voluntad Popular, para ayudar a los activistas de oposición a armar» grupos comunitarios anti-gobierno.

«Incluso desarrollamos nuevas ONG que para los ojos del gobierno aparentaban ser muy neutrales», una fuente de la OTI le confesó a los dos académicos. «Así que les dimos dinero… estaban alejando a gente de Chávez de una forma sutil».

Al montar Voluntad Popular, Vecchio efectivamente fusionó a los florescientes líderes de la Generación 2007 con las redes establecidas por las ONG apoyadas por los Estados Unidos en todo el país, unificándolas bajo el paraguas del liderazgo de López, un hombre ampliamente visto como el candidato nacional de mayor carisma de la oposición.

A diferencia de otros partidos de oposición, Voluntad Popular cuidadosamente se vendió de una manera en la que no enajenara a aquellos que reconocían los logros sociales alcanzados por el chavismo. En 2014 fueron admitidos en la Internacional Socialista, estatus que habilitó al partido el representarse a sí mismo como progresista no sólo para los venezolanos, sino para izquierdistas en todo Occidente (el ultra militarista Partido Laborista israelí también es integrante de la Internacional Socialista).

Al ser presionados para describir la plataforma del partido, Vecchio pugnaba por ofrecer algo más que compromisos cliché con la «democracia» y la «libertad».

No obstante, una posición, por sobre todas las demás, ha quedado claramente articulada: «Queremos que el petróleo sea un commodity en la arena internacional», el ex empleado de Exxon, Mobil y PDVSA le dijo a The Politic. Para lo que ha quedado el presunto compromiso de Voluntad Popular con el «socialismo»…

Desde su formación en 2009, Voluntad Popular ha reunido un apoyo decepcionante en las urnas, recientemente llegando de tercero en las elecciones parlamentarias de 2015. A pesar de pugnar por ganar votos reales, López y Vecchio han demostrado una asombrosa habilidad para provocar el caos e incluso violencia letal en las calles de Venezuela en tiempos de crisis.

«TENEMOS QUE CREAR CAOS EN LAS CALLES»

Luego de la muerte intempestiva de Hugo Chávez en 2013, la oposición venezolana cayó en cuenta de que se había equivocado gravemente en apostar a que la Revolución Bolivariana muriera con su líder. Luego de perder las elecciones presidenciales contra Nicolás Maduro en abril y sufrir una redoblona en las elecciones municipales siete meses después, los líderes opositores entraron en pánico. Cuando Maduro los invitó a entablar un diálogo nacional, en vez de eso Voluntad Popular se lanzó a las calles.

El 23 de enero de 2014, López se unió a la líder opositora notoriamente extremista, también apoyada por los Estados Unidos, María Corina Machado, para lanzar la campaña “La Salida”, convocando a demostraciones masivas para forzar la renuncia de Maduro.

«Tenemos que crear caos en las calles a través de la lucha cívica responsable», tronó Machado.

Los esfuerzos de López por fomentar disturbios alcanzaron su cima el 12 de febrero. Flanqueado por Vecchio y Guaidó, el agitador de cabello castaño desde la tarima en la Plaza Venezuela de Caracas exigió a los manifestantes a marchar hacia la oficina de la Fiscal General. Poco después de que los líderes de Voluntad Popular dejaran la escena, protestantes antigobierno acataron el llamado de López y trataron de incendiar el edificio gubernamental.

La violencia condujo a una orden de arresto tanto para López como Vecchio bajo acusaciones por instigación a delinquir, daño a propiedades, incendio a edificio público y conspiración. López fue arrestado el 18 de febrero, pero la violencia callejera de «La Salida» continuó hasta mediados de mayo.

Al final de «La Salida», la campaña de caos de la oposición había contribuido a la muerte de 49 personas, más de 800 heridos y aproximadamente 10 mil millones de dólares en daños a la propiedad.

«La propuesta de ‘La Salida’ tenía una visión de largo aliento», reflexionaba Vecchio en su libro. «Era un esquema progresivo».

Luego del arresto de López, Vecchio desapareció por 108 días antes de reaparecer en el sitio más esperado de todos.

DE YALE A MANDAMÁS DE VOLUNTAD POPULAR

En los meses precedentes a «La Salida», Vecchio pasó una breve temporada alejado de Voluntad Popular para asistir a cursos en otra institución exclusiva de la costa este norteamericana.

Esta vez en el programa Maurice R. Greenberg World Fellow en la Universidad de Yale, nombrado así en honor al antiguo CEO del mega banco de inversiones AIG y vicepresidente honorario en el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR, por sus siglas en inglés). Unos años antes, la colega instigadora de «La Salida», María Corina Machado, disfrutó de la misma asociación, programa financiado por la Open Society Foundation de George Soros, la USAID, el German Marshall Fund vinculado a la OTAN y la Asian Society (bajo financiamiento de Rockefeller) entre otros.

En comentarios hechos a The Politic, Vecchio dijo que viajó a New Haven (lugar donde se encuentra la Universidad de Yale) «para ver lo que podía aprender… y lo que podía aplicar en Venezuela, particularmente en innovación social, relaciones internacionales y el papel del petróleo en la comunidad internacional».

Claramente vio a Yale como otro paso en el camino al cambio de régimen, señalando que «también funciona para contarle a la gente lo que está ocurriendo en mi país, y para preparar los próximos grandes pasos que tienen que darse».

Mientras que Vecchio no desarrolló de qué iban esos «pasos», en pocos meses de su regreso a Caracas en diciembre de 2013, Venezuela había descendido a una tormenta política, López estaría en prisión y él había decidido pasar a la clandestinidad. Su desaparición llevó a sus antiguos profesores y alumnos en New Haven a un estado elevado de ansiedad.

«Apenas hace dos meses, Carlos Vecchio asistía a clases haciendo amistades con profesores y alumnos en el campus de la universidad de Yale», reportó The Politic el 20 de febrero de 2014. «Ahora, el antiguo World Fellow de Yale es el objetivo de una orden de arresto en Venezuela».

«Estamos profundamente preocupados por la seguridad de Carlos Vecchio: actualmente se encuentra escondido en Venezuela con acceso limitado a la comunicación», Michael Capello, el director del programa, manifestaba preocupado.

«Esto era principalmente un movimiento pacífico que había intentado trabajar por reformas a través de la participación en el sistema político», agregó Capello, profesor de pediatría y miembro del CFR. «Creo que merece ser celebrado».

A principios de junio de 2014, Vecchio reaparece en Nueva York. Ahí, explicó en su primera entrevista desde que abandonó Venezuela que López y sus colegas decidieron que era mejor trabajar por el partido desde fuera del país.

«Ellos consideraron que soy más útil en este momento denunciando los abusos que continúan existiendo contra los derechos humanos en Venezuela a nivel internacional», le dijo a CNN en Español, «así que eso es lo que vamos a hacer».

Con López bajo arresto domiciliario e incapacitado para maniobrar internacionalmente, los días de Vecchio como «el número dos» se habían terminado. A partir de ese momento, comenzó a comportarse como el líder de la oposición venezolana en los Estados Unidos, embarcándose en un esfuerzo concertado para convencer a funcionarios de alto nivel estadounidenses que apoyar a Voluntad Popular era su mejor apuesta para alcanzar el cambio de régimen.

Vecchio escribió sobre el bombardeo cabildero en su libro: «Me tocaba reunirme en el Congreso Norteamericano, la Casa Blanca, el Departamento de Estado, con profesores de las universidades norteamericanas, diferentes embajadores, organizaciones civiles influyentes en Estados Unidos».

 

 

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