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El líder de la revolución Iraní recomendó cuatro pasos para enfrentar a EE.UU.

Escrito por Debate Plural

Elijah J. Magnier (Kaosenlared, 18-6-19)

 

En una reunión privada con el liderazgo iraní, el Líder de la Revolución, Sayed Alí Jamenei recomendó un plano de cuatro pasos para confrontar las sanciones y las amenazas de los Estados Unidos contra Irán.

El primer paso recomendado por Jamenei es que Irán desarrolle sus recursos y reduzca sus importaciones al mínimo en los años por venir. Las importaciones iraníes van de los 40 a los 65 mil millones de dólares anuales (en 2010, las importaciones alcanzaron 65.4 mil millones mientras que en 2017 alcanzaron los 51.6 mil millones de dólares).

Estas importaciones están principalmente relacionadas a maquinaria, dispositivos telefónicos y de computación, instrumentos médicos y farmacéuticos, maquinaria eléctrica, trigo, cereales y maíz, arroz y soya, vehículos de transporte, hierro y laminados de acero, y químicos orgánicos. Los Emiratos Árabes Unidos y China son los principales socios de importación de Irán, junto a Corea del Sur, Turquía y Alemania. Las exportaciones de la Unión Europea rondan los 10 mil millones de dólares anuales.

La segunda recomendación es que Irán se comporte bajo la premisa de que no tiene amigos leales o establecidos. El líder de la revolución indicó que las relaciones con los países deberían estar basadas en intereses mutuos en vez de establecidas estratégicamente. Irán debe contar con sus capacidades para defender su continuidad y su existencia, sin aislarse. Los países podrán respaldar a Irán por los beneficios e intereses en común, pero tales alianzas deben ser consideradas en relación a las circunstancias y las oportunidades en vez de darlas por sentado.

La tercera recomendación sería relajar la presión doméstica sobre todo en relación a los partidos políticos, incluyendo los reformistas (Mehdi Karrubi, Mir Hossein Musavi, Zahra Rahnavard). La dirección iraní considera que la unidad nacional es de una importancia crucial en este período de crisis que puede durar otros cinco años más si Donald Trump es re-elegido. Aún más, Irán ha asumido una posición unificada contra las sanciones estadounidenses: moderados como el presidente Hassan Rouhani o su canciller Jawad Zarif han adoptado posiciones de línea dura, similares a las de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica.

La cuarta recomendación del Gran Ayatola Alí Jamenei es que Irán dependa mucho menos de los ingresos por exportaciones petroleras en el futuro. Los envíos anuales de crudo valen de 21 a 27 mil millones de dólares, representando el 4.3% de la cuota del mercado mundial. El líder iraní sugirió el incremento y la diversificación de otros productos domésticos que Irán pudiera exportar principalmente, pero no de forma exclusiva con los países vecinos. Esta medida busca disminuir el efecto de las sanciones estadounidenses contra las exportaciones energéticas, en vigencia no sólo bajo la administración Trump sino también bajo previas administraciones durante toda la vida de la Revolución Islámica (1979).

El liderazgo iraní cree que los Estados Unidos sinceramente no quiere apuntar a debilitar severamente a Irán, sino que por el contrario usa las crecientes capacidades militares de Teherán como una razón para aumentar los negocios de armamento con los aliados de los Estados Unidos en el Medio Oriente que se consideran enemigos de Irán.

También se cree que los Estados Unidos no estarían felices al ver a Irán completamente involucrado con Rusia y China como sus principales socios estratégicos militares y comerciales. Los Estados Unidos en su lugar buscarían un acuerdo amplio para tener una cuota de la relación y el mercado iraní.

No hay duda -en eso el liderazgo está de acuerdo- de que Teherán eventualmente pudiera aceptar una petición estadounidense para sentarse en la mesa de negociación y revertir el asunto de la presencia iraní en Siria y su influencia en otros países del Medio Oriente (Afganistán, Irak, el Líbano y Yemen). Sin embargo, nada podrá ocurrir antes de que Trump levante las sanciones y reconozca el acuerdo nuclear.

No obstante, Irán está al tanto de que Trump no puede retroceder de su decisión debido a razones electorales. El presidente estadounidense se trepó a un árbol y no encuentra la forma de bajarse. Irán puede ayudar a Trump si mira para otro lado mientras Irán vende dos millones de barriles diarios, como lo está haciendo con los 30 millones de pies cúbicos de gas que actualmente le vende Irán a Irak. Los líderes iraníes se guían bajo el precepto de Deng Xiaoping: «No me importa si el gato es blanco o negro, con tal de que cace ratones». Si Trump concede menos que eso, Irán no ayudará a Trump a ganar su segundo mandato en 2020 y en su lugar contribuirá en su fracaso.

A pesar de la voluntad iraní de negociar y de disminuir los actuales niveles de tensión, pareciera que existen puntos no negociables: su capacidad para continuar desarrollando capacidades misilísitcas y su obligación de apoyar a sus socios en Líbano, Siria, Irak, Yemen y Afganistán.

El próximo 7 de julio culminan los 60 días de advertencia e Irán ya se prepara para retirarse gradualmente del acuerdo nuclear. Hasta el momento parece que Europa no está lista a dar el paso y plantarse contra las sanciones y la hegemonía estadounidense. Es poco probable que los líderes del viejo continente decidan antagonizar a los Estados Unidos a cambio de un intercambio comercial de 10 mil millones de dólares con Irán.

De todas maneras, el asunto involucra más que lo financiero: sería sin precedentes para los países europeos que, a diferencia de los Estados Unidos, profesan su adhesión a las normas legales y la justicia, el deshonrar un acuerdo de su propia elaboración y revocar acuerdos internacionales firmados por sus líderes. Aún más, INTEX, el mecanismo monetario europeo para facilitar el comercio entre Europa e Irán de cara a las sanciones no ha sido implementado. Irán ha expresado su descontento con la falta de compromiso de Europa.

Yukiya Amano, el jefe de la Agencia Internacional de Energía Atómica anunció que Irán ha aumentado sus niveles de enriquecimiento de uranio, e Irán lo ha reconocido. Las sanciones están llevando a Irán a acumular centrífugas (debido a la falta de derechos de exportación); Irán las está elevando de IR1 a IR6 y está amenazando a ir hasta «cascadas de IR8».

Aunque los Estados Unidos alegan estar poco preocupados por el acuerdo nuclear y lo ha abandonado unilateralmente para mayor disgusto de los países firmantes, disparando la tensión militar en el Medio Oriente, el embajador estadounidense en Viena, Jackie Wolcott, encontró el coraje para acusar a Iránde estar «violando el acuerdo, causando gran preocupación para todos nosotros».

Todo indica que el verano en el Medio Oriente será caliente, aunque la guerra parece algo improbable. El bras-de-fer (pulseo) se espera que se mantenga elevada en la agenda de los Estados Unidos e Irán con ningún lado dispuesto a retroceder y reducir las tensiones. El 7 de julio no está lejos y sin lugar a dudas revelará más sorpresas. Irán tiene la iniciativa de su lado y Trump y sus neocons sólo pueden esperar por el próximo paso.

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