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Un millón de civiles armados es poco en Venezuela: la guerra imperialista de EU

Written by Angel Moreta

Por: Angel Moreta (Autor-Editor)

 

El gobierno legítimo y electo bolivariano, gobierno constitucional que ganó limpiamente las elecciones nacionales, tiene la obligación de defenderse a como de lugar de las maquinaciones criminales intervencionistas del Departamento de Estado EU y de los sectores extremistas de una derecha golpista que pretende alcanzar el poder político para entregárselo a los EU y saquear las riquezas naturales de Venezuela, a saber, el petróleo y sus derivados y más de veinte minerales raros de un valor multimillonario, prácticamente incalculable.

Además los EU ambicionan el territorio venezolano con fines estratégicos mundiales favorables al Pentágono y al Departamento de Estado de la nación del norte.

Se trata de sectores entreguistas de la derecha radical venezolana, que quieren y pretenden derrumbar el gobierno legítimo mediante un golpe de Estado inconstitucional con apoyo militar de la Casa Blanca y del Comando Sur. Es una derecha doblemente traidora a los intereses del pueblo venezolano y a la historia de ese país. Y más grande es la traición cuanto más se trata de una guerra económica y política continuada, que pone en peligro la salud del pueblo venezolano.

Ahora los sectores recalcitrantes aliados, EU y la derecha extremista, pretenden desaprobar la formación de milicias armadas para defenderse de la intervención extranjera. Usan sus aparatos de propaganda mundial para desacreditar al régimen legalmente constituido y propagar la idea falsa de que ese país es un verdadero caos, por lo cual no tiene autoridad moral ni tiene derecho a defenderse. Pero resulta que todo presidente legítimo puede formar milicias para defenderse de las agresiones a la soberanía, si la Constitución lo autoriza, desde el punto de vista del Poder Popular Constitucional, como es el caso de Venezuela.

En este sentido, medio millón de milicianos organizado es poco, muy poco, para la guerra sucia que sufre actualmente Venezuela.

Debieran ser millones de milicianos en todo el territorio continental de Venezuela, de lo contrario la derecha recalcitrante se creerá a si misma vencedora con la ayuda de los medios hegemónicos de comunicación mundiales, con la colaboración de la OEA y las diligencias sucias del señor Almagro, uruguayo desconsiderado, inautentico, turiferario y aventurero, totalmente entregado a los intereses norteamericanos, que pretende hacer de lo legitimo, lo ilegitimo; de la justicia, la injusticia; de la soberanía, la traición; de la defensa de los intereses del pueblo venezolano, la mentira, la agresión y la justificación cuyo meollo pertenece al diablo.

Los presidentes del pasado, Salvador Allende y Juan Bosch, se dejaron tumbar porque nunca pensaron en la guerra sucia de la derecha entregada a la Casa Blanca. Eran confiados en que nadie violaría la Constitución; nunca pensaron formar milicias y fueron derrotados por la derecha desleal y terrorista. Pero en el presente caso, el gobierno de Venezuela organiza milicias armadas no para asesinar ciudadanos, sino para defender la legitimidad del poder, la soberanía del país y la felicidad del pueblo de Venezuela.

Debieran ser millones de milicianos, incluyendo brigadas de latinoamericanos dispuestos a solidarizarse y a defender la soberanía y la integridad de Venezuela su pueblo y su gobierno.

La guerra sucia comenzó hace diecisiete años; la maquinaria mediática mundial, la conspiración terrorista internacional que extiende sus tentáculos y sus actuaciones hasta Repùblica Dominicana y otros países de América Latina; forman parte de un concierto aliado para contribuir al desgaste, al descrédito y al fracaso de la Repùblica Bolivariana, la cual fue declarada ruidosamente por el premio Nobel de la guerra Barack Obama como “amenaza a los intereses de los Estados Unidos”, acusación que envuelve prepotencia imperial, mentiras, amenazas de agresión militar y pretensiones de violar impunemente la soberanía de ese país.

Se trata de una conspiración permanente, política, militar y comunicacional, con la complicidad de muchos gobiernos títeres de América Latina sacudidos por golpes de Estado recientes y subordinados a la Casa Blanca y al Departamento de Estado.

El gobierno de Venezuela tiene el deber moral de defender su legitimidad, su legalidad y constitucionalidad, con el apoyo del Poder Popular, contra los ataques terroristas y criminales de una derecha cavernaria no nacional; de una élite blanca, violenta y desesperada, que perdió sus privilegios y que ha migrado en gran parte hacia otros centros de operaciones en países de América Latina, y particularmente se han instalado en República Dominicana, desde donde realizan sus operaciones de conspiración, beneficiando a círculos de poder y causando daños al capital financiero y bancario del país, mediante estafas y crímenes económicos.

Las guarimbas son grupos de mercenarios adiestrados y pagados por las élites de la derecha venezolana, financiadas por EU, para realizar acciones terroristas de vandalismo en las calles de las principales ciudades de la Repùblica Bolivariana; acciones criminales, asesinatos, destrucción de propiedades estatales, colocando obstáculos en las vías públicas contra motoristas y provocando muertes de ciudadanos indefensos para atribuírselos al gobierno bolivariano; acciones terroristas llenas de odio y violencia radical en apoyo de la guerra económica, del acaparamiento de alimentos básicos para las familias, creando el caos y luego divulgando al mundo mediante los medios de comunicación hegemónicos aliados al imperio norteamericano, que el gobierno venezolano debe ser derrocado y para ello utilizan contratos con mercenarios intelectuales como el señor Almagro y guarimberos como Leopoldo López.

Organizar el pueblo en milicias es una acción estratégica correcta frente a tantos ataques continuados, crímenes y conspiraciones internacionales.

El gobierno bolivariano ha dado un paso justo para defender los intereses del pueblo, y es la organización, entrenamiento de milicias preparadas para defender a Venezuela de tantas agresiones planificadas desde el Departamento de Estado y el Comando Sur de EU, dentro del convencimiento de que esa potencia extranjera tiene un “destino manifiesto” frente a todos los demás países de Latinoamérica, en la búsqueda de una “grandeza nacional” dada por Dios como fundamento permanente y obligación sagrada de defender como propios todos los territorios y riquezas ajenas, las cuales consideraba y considera como derechos frente a cualquier otro país que pretendiere poseer tales patrimonios.

About the author

Angel Moreta

Angel Moreta, jurista, sociólogo, y filósofo; Profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), República Dominicana, Autor-Editor de Debateplural.

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